{"id":75,"date":"2023-06-23T17:18:37","date_gmt":"2023-06-23T17:18:37","guid":{"rendered":"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/?page_id=75"},"modified":"2023-07-03T17:54:00","modified_gmt":"2023-07-03T17:54:00","slug":"la-vida-en-nuestros-campos-senoritos-y-jornaleros-en-la-sociedad-agraria-del-xix-y-xx","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/?page_id=75","title":{"rendered":"La vida en nuestros campos: se\u00f1oritos y jornaleros en la sociedad agraria del\u00a0 XIX y XX."},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u200bManuel Perales Sol\u00eds<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\ufeffEn nuestra sierra olivarera encontramos numerosos lugares que en su d\u00eda fueron activos centros de actividad agroindustrial;&nbsp; propiedades olivareras, con bellas caser\u00edas, casillas y&nbsp; molinos de aceite convertidos en n\u00facleos de gran vitalidad econ\u00f3mica a lo largo de todo siglo XIX y principios del XX.&nbsp; En torno a estos lugares se desarroll\u00f3 gran parte de la vida y las actividades de nuestros antepasados y un \u201cmodus vivendi\u201d peculiar condicionado por unas&nbsp; formas de producci\u00f3n y relaciones sociales, en muchos aspectos precapitalistas, que dejar\u00edan profunda huella en la forma de ser, vivir y sentir de muchos\/as marmoleje\u00f1os\/as de anta\u00f1o, pues dif\u00edcilmente&nbsp; habr\u00e1 familia marmoleje\u00f1a que entre sus ancestros no haya tenido a alguien que viviera, trabajara, y se relacionara con sus paisanos, en los parajes del olivar serrano durante largas temporadas a lo largo de esos dos siglos. Algunos incluso, con total probabilidad, conocer\u00edan a su&nbsp; media naranja&nbsp; cuando&nbsp; se&nbsp; empe\u00f1aban durante el invierno en las tareas agr\u00edcolas de las populosas y animadas \u201ccuadrillas\u201d, mientras&nbsp; recolectaban las aceitunas del se\u00f1or marqu\u00e9s, conde o nuevo burgu\u00e9s hacendado. En ese mismo \u00e1mbito de trabajo y, como no, en los ratos de asueto tras las duras jornadas,&nbsp; al cobijo de las caser\u00edas, no me cabe duda que surgieron de manera espont\u00e1nea&nbsp; muchos de los valores sociales y culturales que acabaron con el tiempo definiendo nuestro acerbo cultural y nuestra propia idiosincrasia.<\/p>\n\n\n\n<p>El an\u00e1lisis de esta realidad que nos ocupa tambi\u00e9n nos va a permitir otear toda una galer\u00eda de personajes,&nbsp; pertenecientes a los distintos estratos sociales, que vinculados en alg\u00fan momento, y por motivos diferentes, a estos lugares,&nbsp; forman ya parte importante de nuestra historia local.<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeff<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeffUn paraje que resulta especialmente interesante&nbsp; en referencias de tipo hist\u00f3rico dentro de la geograf\u00eda del olivar serrano&nbsp; son las Casillas Blancas del Marqu\u00e9s, emplazadas en la zona denominada de las Cavas&nbsp; del pago de Cerrada,&nbsp; lugar dedicado al cultivo de la vid, (de ah\u00ed su nombre), desde mucho antes de convertirse en plantaci\u00f3n olivarera en los a\u00f1os finales del XVIII. A ellas me voy a referir a continuaci\u00f3n como un cap\u00edtulo m\u00e1s de lo que en su d\u00eda pretendo que sea un trabajo&nbsp; m\u00e1s amplio sobre la vida en el campo en los siglos XIX y XX, con pretensiones de ser publicado.<\/p>\n\n\n\n<p>Este lugar&nbsp; presenta una orograf\u00eda de perfiles quebrados, pero suaves, y un clima benigno; se enmarca dentro de un pago olivarero comprendido entre el valle del Guadalquivir y Sierra Morena, concretamente en el l\u00edmite sur-occidental de la Loma de la Marquesa, all\u00e1 en sus confines, lindando con lugares tan renombrados como las laderas de los Algarbes (incomparable atalaya sobre el Guadalquivir&nbsp; y lugar generoso para la cr\u00eda del esp\u00e1rrago silvestre) o las casillas de Torta y de Panduro, ambas pertenecientes a&nbsp; familias de peque\u00f1os propietarios emparentadas encomendadas al cultivo del olivo en el cerrado valle que por aqu\u00ed forma el r\u00edo antes de marchar hacia tierras cordobesas.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>\ufeffDentro de la finca a la que dan nombre, a\u00fan sobreviven chaparros centenarios (testigos del antiguo paisaje adehesado) en medio de las camadas de olivos y entre la vegetaci\u00f3n de sus lindes, destacando por su especial belleza la linde suroeste desde donde se contempla el profundo valle labrado por el Guadalquivir. Merece una menci\u00f3n su viejo pozo&nbsp; rodeado de higueras,&nbsp; rinc\u00f3n anta\u00f1o de gran belleza pero muy deteriorado en nuestros d\u00edas&nbsp; por los efectos de la erosi\u00f3n que sobre la ca\u00f1ada donde se ubicaba,&nbsp; han ido generando los usos indiscriminados de herbicidas que, paulatinamente, fueron esquilmando las bellas y frondosas praderas que vest\u00edan la sierra olivarera aceler\u00e1ndose e increment\u00e1ndose los efectos devastadores de las escorrent\u00edas; aqu\u00ed los caseros mantuvieron&nbsp; huertos que regaron con el manantial del pozo; esta pr\u00e1ctica fue habitual en las caser\u00edas del olivar serrano donde fueron frecuentes los cultivos de hortalizas para el sustento de las familias de jornaleros y caseros, aprovechando las aguas&nbsp; de&nbsp; pozos y alcobillas cuidadas con extremado mimo para garantizar su higiene y potabilidad a lo largo de todo el a\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeff<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeffLa casa principal, cercada de tapias por todos sus flancos, constaba de cocina, con amplia chimenea, dos habitaciones, cuadra, pajar, patio y un pozo con abrevadero seg\u00fan se describe en una escritura de compraventa de dos de julio de 1968.&nbsp; Completaban este conjunto tres casillas para jornaleros adosadas al muro protector dando fachada a la vivienda principal.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_448e7e900a3da8cf1407d97364ca7122.jpg\/v1\/fill\/w_951,h_371,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_448e7e900a3da8cf1407d97364ca7122.jpg\" alt=\"\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Paraje de las Casillas del Marqu\u00e9s.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Esta caser\u00eda no dispon\u00eda sin embargo de molino aceitero y previsiblemente las aceitunas de la finca se trasladaban para su molturaci\u00f3n a caser\u00edas cercanas como la Marquesa, Boca del R\u00edo, Olalla, o el Ca\u00f1uelo, todas ellas dotadas de almazaras con viejos molinos de viga.&nbsp; Hemos de lamentar, como no, la p\u00e9rdida&nbsp; de un espacio entra\u00f1able denominado \u201cLa cruz del Chaparral\u201d,&nbsp; ubicado en la esquina suroeste del muro de mamposter\u00eda que cerraba por completo el recinto de la caser\u00eda.&nbsp; Se trataba de una especie de merendero con bancos de piedra, sombreado por peque\u00f1os chaparros, en el que el motivo fundamental era una cruz de m\u00e1rmol blanco, de peque\u00f1as dimensiones incrustada en un sillar esquinero del muro. La mand\u00f3 poner all\u00ed uno de sus \u00faltimos due\u00f1os, Francisco Quero Santiago, para realizar&nbsp; sus propios rezos en las temporadas en que viv\u00eda en la caser\u00eda, seg\u00fan&nbsp; el testimonio de Jos\u00e9 Alf\u00e9rez Alcal\u00e1, joven lugare\u00f1o residente en esos a\u00f1os con su familia en la cercana casilla de Goyete, junto a la Huerta del Carmen, trabajador eventual en las Casillas (1). De este muro perif\u00e9rico, de funciones evidentemente protectoras contra los robos y saqueos de partidas de facinerosos, y al que se adosaban estancias para los animales (fundamentalmente cuadras y zahurdillas), solo se conserva un tramo en el flanco de la puerta de los almendros. Curiosamente este singular elemento arquitect\u00f3nico ser\u00e1 recurrente en muchas caser\u00edas de la serran\u00eda olivarera, sobre todo las edificadas en la primera etapa de las plantaciones de olivos a finales del XVIII y principios del XIX, siendo, en este sentido, uno de los exponentes m\u00e1s claros la desaparecida caser\u00eda de Aguilera, en los l\u00edmites del olivar con Sierra Morena, y la caser\u00eda del Ecijano.<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeff<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Antecedentes de la explotaci\u00f3n olivarera serrana:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El inicio como explotaci\u00f3n olivarera de muchos de estos predios hay que rastrearlo en los procesos desamortizadores acometidos por los sucesivos gobiernos liberales desde mediados de siglo XIX e incluso, mucho antes, con las primeras desamortizaciones emprendidas a fines del XVIII (1798) por el primer ministro de Carlos IV, Manuel Godoy, sobre los&nbsp; bienes r\u00fasticos y urbanos de las&nbsp; Capellan\u00edas, Cofrad\u00edas, Obras P\u00edas y Patronatos de Legos, en un intento a la desesperada&nbsp; de buscar recursos financieros para la Corona (2), evitando con ello tener que recurrir a los empr\u00e9stitos de los banqueros.<br>Pero probablemente,&nbsp; en el caso de la mayor\u00eda de estas&nbsp; dehesas dedicadas a pastos y ganader\u00eda extensiva, fueron sus antiguos due\u00f1os, fundamentalmente de clase noble y caballeros hijosdalgos, quienes comenzaron la plantaci\u00f3n de los olivos en zonas&nbsp; dedicadas a monte bajo, encinas o&nbsp; vi\u00f1edos. La vejez de los pies de los olivos de la zona nos delata que gran n\u00famero de explotaciones olivareras debieron de plantarse hace ya dos siglos y medio.<br>Tambi\u00e9n, las desamortizaciones de tierras decretadas&nbsp; desde&nbsp; mediados del XIX, (sobre todo la del ministro Madoz), acabaron transformando, a medio y largo plazo, el paisaje adehesado de las fincas pertenecientes a los bienes de propios del Ayuntamiento (caso de las dehesas del Hormazal, Cerrada, y finca de la Virgen en el pago de la Aragonesa), en paisaje agr\u00edcola olivarero en manos de nuevos propietarios, fundamentalmente for\u00e1neos y pertenecientes a una nueva clase de burgueses deseosos de invertir capital&nbsp; a la b\u00fasqueda de&nbsp; beneficios en&nbsp; unas tierras bald\u00edas pero a\u00fan v\u00edrgenes desde el punto de vista agr\u00edcola, pues es evidente que la riqueza&nbsp; y prosperidad de estos parajes y de los pueblos cercanos a la sierra, alcanz\u00f3 niveles nunca vistos una vez las nuevas plantaciones empezaron a dar sus frutos.<br>Otros muchos predios de cultivo de la serran\u00eda olivarera y del t\u00e9rmino municipal de Marmolejo fueron a parar a titularidad de varias familias nobles castellanas: condesa de la Vega del Pozo, marqu\u00e9s de Velamaz\u00e1n, marqu\u00e9s de la Motilla etc;&nbsp; andaluzas, como los condes de Villaverde, de Antill\u00f3n y marqu\u00e9s de Gra\u00f1ina, etc; o de procedencia m\u00e1s cercana&nbsp; como el caso de&nbsp; familias nobles de origen andujare\u00f1o, a saber: conde de Gracia Real, marqu\u00e9s del Cerro, conde del Prado, marqu\u00e9s de Torremayor, marquesa de Santa Rita etc. (3), si bien hay que apuntar que esta nobleza andujare\u00f1a ya pose\u00eda inmensas propiedades r\u00fasticas desde mucho antes de los decretos desamortizadores. Tambi\u00e9n, en menor medida,&nbsp; diversas instituciones de car\u00e1cter religioso (cofrad\u00edas, capellan\u00edas) o piadoso (hospicios, casas de misericordia, exp\u00f3sitos, obras p\u00edas, etc.) dispusieron de propiedades esparcidas por&nbsp; nuestro actual t\u00e9rmino municipal que con el tiempo acabaron en manos privadas.<br>El Concejo Municipal de And\u00fajar,&nbsp; a trav\u00e9s de su Junta de Propios, administr\u00f3 a lo largo del XVIII, para uso y disfrute de los vecinos de And\u00fajar y del Lugar de Marmolejo, los pastos y le\u00f1as de las tierras pertenecientes al com\u00fan&nbsp; ubicadas en el pago de Cerrada e integradas por diversas dehesas encerradas entre el Guadalquivir y Sierra Morena,&nbsp; as\u00ed como la extensa dehesa del Hormazal (superficie de m\u00e1s de 1500 hect\u00e1reas) que limitaba al norte y oeste con el r\u00edo Guadalquivir, y al sur y este con el antiguo camino de los Granadales (o del Barco) y el Navazo (actual calle Zapateros).<br>Esta dehesa del Hormazal y algunos predios no desamortizados del pago de Cerrada pasaron a formar parte&nbsp; en el siglo XIX de los bienes de propios del Concejo Municipal de Marmolejo, una vez consumado el proceso de independencia respecto al Concejo de And\u00fajar en 1791.&nbsp; Pero, finalmente,&nbsp; tanto la Dehesa del Hormazal como las tierras de disfrute comunal de Cerrada, pasaron tambi\u00e9n a manos privadas. En el caso del Hormazal, seg\u00fan refleja su actual divisi\u00f3n parcelaria, la venta debi\u00f3 de realizarse en peque\u00f1os y medianos lotes de tierra de cuya compra se beneficiar\u00edan fundamentalmente&nbsp; vecinos de la localidad. S\u00f3lo el Bald\u00edo continu\u00f3 conservando, por tanto, el car\u00e1cter de&nbsp; \u201cBienes de&nbsp; Propios\u201d de la municipalidad.<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeff<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeffSabemos que los pastos de la Dehesa del Hormazal, antes de pasar a manos privadas se arrendaban a los ganaderos que lo demandaban, muchas veces de origen transhumante, como queda reflejado en este contrato de arrendamiento de pastos conservado en el Archivo Hist\u00f3rico Provincial de Ja\u00e9n: \u201cEn la villa de Marmolejo, a 16 de marzo de 1802, estando despu\u00e9s de vista la primera estrella en las Casas Capitulares y de Ayuntamiento, a saber: \u201cDon Gabriel Garc\u00eda y don Juan Manuel Vizca\u00edno, Alcaldes Ordinarios; don&nbsp; Mat\u00edas de G\u00e1mez y don Acisclos Serrano de Lara, S\u00edndico personero de su com\u00fan. Reunidos como individuos de Justicia y Junta de Propios de esta Villa se present\u00f3 en 7 del presente, Antonio Jim\u00e9nez, vecino del lugar de Selas, en el se\u00f1or\u00edo de Molina, mayoral del ganado transhumante de do\u00f1a Manuela Mart\u00ednez Crespo, viuda de don Sebasti\u00e1n Mart\u00ednez , vecina del mismo lugar, haciendo arriendo de los pastos de la Dehesa del Hormazal, alaja de estos caudales de Propios, por cuatro a\u00f1os que hab\u00edan de principiar a correr desde el d\u00eda del se\u00f1or San Miguel de este a\u00f1o, hasta el d\u00eda 15 o 20 de marzo de 1806 en que cumpl\u00eda el \u00faltimo de los cuatro a\u00f1os, dando en cada uno 2000 reales de vell\u00f3n en dinero efectivo y en una sola paga el d\u00eda de San Miguel de cada a\u00f1o en que ha de verificarse la entrada del ganado\u2026\u201d(4).<\/p>\n\n\n\n<p>En general podemos decir que durante el transcurso del siglo XIX, sobre todo con el reinado de Isabel II y de su hijo Alfonso XII, gran n\u00famero de burgueses beneficiados con la venta de tierras, obtuvieron de la corona t\u00edtulos nobiliarios cuya nomenclatura la adoptaron del nombre del dominio territorial que pose\u00edan culminando as\u00ed un disputado proceso de ennoblecimiento. Junto a ellos los titulares de las antiguas casas nobles andaluzas y castellanas, aprovecharon la oportunidad brindada por los decretos desamortizadores para acrecentar, a\u00fan m\u00e1s, sus antiguos patrimonios r\u00fasticos adquiriendo&nbsp; tierras para cultivo de plantas de olivar a buenos precios.&nbsp; Unos y otros acabaron construy\u00e9ndose en estas nuevas haciendas, buenas caser\u00edas donde residir durante sus estancias de temporada, con las mismas comodidades que disfrutaban en la ciudad, rode\u00e1ndose, eso s\u00ed, de una corte de \u201cvasallos\u201d, conformada por sirvientas, caseros,&nbsp; y braceros en general, que durante a\u00f1os estuvieron a su servicio y constituyeron la mano de obra barata de estos grandes latifundios.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_4f3513f3091e839e7cc1466d7e376d76.jpg\/v1\/fill\/w_241,h_436,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_4f3513f3091e839e7cc1466d7e376d76.jpg\" alt=\"\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>El marqu\u00e9s del Cerro, Jos\u00e9 Carlos Velluti y Tavira (1831-1896)<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u200bEl marqu\u00e9s del Cerro:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><br><\/strong>Pero retornando a la propiedad olivarera que nos ocupa, he de apuntar que los datos registrales m\u00e1s lejanos sobre las Casillas del Marqu\u00e9s, apuntan hacia los antepasados del cuarto marqu\u00e9s del Cerro de la Cabeza, Jos\u00e9 Carlos Velluti y Tavira personaje de la alta aristocracia andujare\u00f1a nacido en esa ciudad en 1831, que pose\u00eda igualmente los t\u00edtulos de marqu\u00e9s de Montalvo, de Falces, y de Torreblanca, heredados de su abuela materna,&nbsp; Mar\u00eda Antonia Montalbo D\u00e1vila. Fue senador vitalicio por la provincia de Valladolid entre 1864 y 1884 y concejal en el Ayuntamiento de Madrid, siendo, adem\u00e1s, caballero maestrante de la Real Maestranza de Caballer\u00eda de Granada y gentilhombre de c\u00e1mara del rey.<\/p>\n\n\n\n<p><br>A pesar de sus dos matrimonios, el primero con la granadina Elo\u00edsa Entrala Perales (1832-1890), y el segundo con Mar\u00eda del Pilar Due\u00f1as y Tegedo, Jos\u00e9 Carlos no dej\u00f3 descendencia por lo que ambos t\u00edtulos pasaron, al sobrino del marqu\u00e9s,&nbsp; Jos\u00e9 Mar\u00eda Velluti Zbinowsky.<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeff<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeffHacia 1860 el marqu\u00e9s del Cerro estaba comprendido entre los 54 mayores contribuyentes de And\u00fajar tal como apunta el historiador&nbsp; Luis Pedro P\u00e9rez Garc\u00eda, con bienes ra\u00edces repartidos en los t\u00e9rminos de And\u00fajar, Meng\u00edbar, La Higuera y Marmolejo. En concreto en Marmolejo pose\u00eda 651 fanegas de tierras calmas; 65 de regad\u00edo en la finca de Villalba dedicadas a huerta y frutales (con gran cantidad de granados),&nbsp; regados con las aguas del Guadalquivir, en donde hab\u00eda construido una peque\u00f1a represa y dispon\u00eda de un molino harinero; 461 fanegas de monte y una cifra cercana a 10.000 olivos esparcidos por diversos parajes del t\u00e9rmino municipal en fincas como Villalba, Torrecillas, Dehesa del Rinc\u00f3n, Molino Quemado y Casillas del Marqu\u00e9s. La mayor\u00eda de estos bienes proven\u00edan de la herencia de su abuelo materno Jos\u00e9 Francisco Tavira y Velluti, tercer marqu\u00e9s del Cerro, y alcalde constitucional de And\u00fajar, en 1812.<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeff<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>El matrimonio del marqu\u00e9s con su segunda mujer Mar\u00eda del Pilar Due\u00f1as, celebrado en 1895, dur\u00f3 solo unos meses pues al a\u00f1o siguiente, el marqu\u00e9s del Cerro fallec\u00eda en su casa de Madrid. Desde entonces Pilar Due\u00f1as se convierte en marquesa viuda de Falces, heredando un enorme patrimonio, no s\u00f3lo en bienes inmuebles sino de t\u00edtulos financieros,&nbsp; que utilizar\u00eda para la pr\u00e1ctica de las obras de caridad, h\u00e1bito que le mereci\u00f3 el t\u00edtulo pontificio de condesa de Tavira y la Gran Cruz de la Beneficencia otorgada por el Rey Alfonso XIII en 1924. En 1911 la marquesa viuda de Falces se encontraba tambi\u00e9n entre las principales accionistas del Banco de Espa\u00f1a, disponiendo de un n\u00famero considerable de estos activos financieros, probablemente provenientes de la herencia del marqu\u00e9s (5).&nbsp; Esta mujer que falleci\u00f3 en abril de 1926, declar\u00f3 como heredera de parte de sus bienes, entre ellos las Casillas, la hacienda de Villalba y la dehesa del Rinc\u00f3n del J\u00e1ndula, a su hermana Teresa Due\u00f1as y Tegedo, incluyendo en el lote&nbsp; varias posesiones en el Santuario de la Virgen de la Cabeza.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u200bTeresa Due\u00f1as Tegedo y Eduardo Dolkowsky Skzobousky:<br><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Teresa Due\u00f1as fue conocida popularmente en Marmolejo&nbsp; como \u201cla rusa\u201d, por haber estado casada, en segundas nupcias, con el afamado m\u00e9dico de origen ruso, Eduardo Dolkowsky.&nbsp; De vida azarosa y nada convencional para su \u00e9poca, conoci\u00f3 a Eduardo en la isla de Tenerife tras enviudar del capit\u00e1n de artiller\u00eda Francisco D\u00edaz Salas, matrimonio celebrado bajo el padrinazgo del prestigioso doctor Juan Bethencourt, en abril de 1899, naciendo&nbsp; en&nbsp; La Laguna, el \u00fanico hijo de&nbsp; ambos, Eduardo (6). Quiz\u00e1s por imperativo testamental de su hermana Pilar, lleg\u00f3 a constituir en los \u00faltimos a\u00f1os de su vida una fundaci\u00f3n ben\u00e9fica en And\u00fajar dedicada a la caridad y socorro de&nbsp; personas sin recursos.<br>Pero merece la pena que nos detengamos en algunos aspectos de la vida de Dolkowsky,&nbsp; hombre de costumbres bohemias que fijara un buen d\u00eda su residencia en las islas Canarias, en un primer momento en el valle de Orotava, cerca de Puerto de Santa Cruz, y posteriormente en la isla del Hierro, en la localidad de Valverde.<br>Eduardo consigui\u00f3, sin propon\u00e9rselo,&nbsp; ser toda una celebridad en Tenerife donde hab\u00eda llegado desde su ciudad natal de Odessa (antiguo territorio ruso, hoy Rep\u00fablica de Ucrania) hacia 1887 para vivir tranquilo y apartado en una caba\u00f1a del valle de Orotava dedicado, exclusivamente, al estudio de la naturaleza,&nbsp; y al ejercicio de la medicina con car\u00e1cter altruista. Nos encontramos, adem\u00e1s, ante un intelectual de ideas liberales muy avanzadas&nbsp; y de convicciones republicanas,&nbsp; que opin\u00f3 de manera brillante sobre diferentes tem\u00e1ticas de su tiempo y puso en pr\u00e1ctica&nbsp; proyectos sobre el cooperativismo de producci\u00f3n, ahorro y consumo,&nbsp; en l\u00ednea con las teor\u00edas societarias predicadas por los movimientos socialistas de finales del XIX; ideas que plasmar\u00eda&nbsp; en libros como&nbsp; \u201cLa cooperativa obrera\u201d, y \u201cLos jud\u00edos, el trabajo, la cuesti\u00f3n social y los toros\u201d, \u201cHielo\u201d, etc. de difusi\u00f3n entre los centros obreros de la isla, y en numerosos art\u00edculos en la prensa canaria.<br>Difundi\u00f3 con tes\u00f3n y convicci\u00f3n estos ideales sociales as\u00ed como sus pensamientos sobre la necesaria educaci\u00f3n de las clases m\u00e1s pobres y sus postulados de amor hacia la naturaleza y a los animales, siendo un luchador empedernido frente a la celebraci\u00f3n de las corridas de toros a las que consideraba como una actividad degradante desde un punto de vista moral y una se\u00f1a evidente de ruindad de las personas que con ellas gozan y se divierten. En este sentido sus argumentos en contra del maltrato a los animales tuvieron mucho peso en la aparici\u00f3n de una corriente anti-taurina canaria que conllevar\u00eda la abolici\u00f3n de la fiesta de los toros en los a\u00f1os siguientes.<br>Bien relacionado con la \u00e9lite pol\u00edtica y social tinerfe\u00f1a, perteneci\u00f3 a la Real Sociedad de Amigos del Pa\u00eds de la isla y entre sus ideas m\u00e1s importantes, que finalmente no pudo realizar, estuvo la construcci\u00f3n de un sanatorio u hospital internacional donde pudieran hallar asilo los enfermos pobres de todo el mundo, sin distinci\u00f3n de religi\u00f3n y raza; o la organizaci\u00f3n de cooperativas obreras como pilar b\u00e1sico para el desarrollo econ\u00f3mico y social de las islas.<\/p>\n\n\n\n<p><br>En 1890 el diario \u201cLa Opini\u00f3n\u201d de Tenerife le dedicaba una columna descubriendo las virtudes de este singular&nbsp; personaje cuya fama empezaba a expandirse por todo el archipi\u00e9lago, y que&nbsp; reproduzco a continuaci\u00f3n por su inter\u00e9s (7):<br>\u201cHace cosa de tres a\u00f1os lleg\u00f3 al valle de la Orotava un joven extranjero estableci\u00e9ndose en una peque\u00f1a casa de campo en las inmediaciones del Puerto de la Cruz. Todos cre\u00edan que era uno de esos ingleses o alemanes enfermos que, huyendo de las nieblas y hielos de Europa buscan alivio \u00f3 la curaci\u00f3n de sus dolencias en nuestro privilegiado clima, aunque un observador hubiera desde luego visto en los rasgos de su fisonom\u00eda y en su car\u00e1cter expansivo que en las venas de aquel desconocido corr\u00eda m\u00e1s sangre eslava que sajona \u00f3 teut\u00f3nica. Bien pronto sus largas excursiones, \u00e1 pie y \u00e1 caballo, hasta los extremos de la isla, sin arredrarle ni el frio del invierno ni los calores del verano, dieron a conocer que el nuevo hu\u00e9sped de la Orotava, lejos de hallarse enfermo disfrutaba de una salud a toda prueba. Su nacionalidad era un misterio, pues con la misma facilidad hablaba alem\u00e1n \u00f3 ingl\u00e9s que los idiomas derivados del lat\u00edn y del eslavo. Un d\u00eda se supo que era m\u00e9dico.<br>Enferm\u00f3 gravemente un ni\u00f1o de pocos a\u00f1os en las inmediaciones de su casa y con sorpresa general le devolvi\u00f3 al poco tiempo la salud, proporcion\u00e1ndole gratuitamente cuantos recursos exig\u00eda su delicada situaci\u00f3n y la pobreza de sus padres. Poco despu\u00e9s un joven que sufr\u00eda durante algunos a\u00f1os una enfermedad cr\u00f3nica fue curado radicalmente gracias a la habilidad y desinter\u00e9s del desconocido extranjero; y desde entonces la pintoresca casa que ocupaba en una eminencia que domina al Puerto de la Cruz se vi\u00f3 invadida de enfermos pobres de los pueblos comarcanos, del mismo modo que muchas personas de la mejor posici\u00f3n social intentaron utilizar sus conocimientos terap\u00e9uticos; pero se neg\u00f3 siempre a asistir a los ricos, contestando cort\u00e9smente que en el valle de la Orotava exist\u00edan dignos \u00e9 inteligentes facultativos \u00e1 quienes pod\u00edan acudir\u2026En cambio los pobres, los desgraciados, los menesterosos, esos cuyo \u00faltimo asilo es el hospital, fueron ben\u00e9volamente acojidos por el fil\u00e1ntropo doctor, que no solo procuraba curar sus inveterados males, sino que les proporcionaba medicamentos, alimentaci\u00f3n y cuantos recursos necesitaban, constituy\u00e9ndose muchas veces \u00e1 la cabecera del enfermo, convertido en una verdadera hermana de la caridad. Y no se crea que Eduardo Dolkowsky (este es el nombre del extranjero) es rico ni posee ping\u00fces rentas, pues dispone solo de una modesta fortuna, aunque encuentra siempre recursos inagotables en el tesoro de su abnegaci\u00f3n y de su amor a la humanidad. H\u00e9roe oscuro y an\u00f3nimo del infortunio, no busca la recompensa y rehuye los aplausos, obrando \u00fanicamente a impulsos de su noble y honrado coraz\u00f3n; pocas veces habr\u00e1 subido las escaleras del rico, si bien ha pasado muchas noches en el tugurio del pobre, llevando la salud y el consuelo \u00e1 los desheredados de la fortuna de quienes la sociedad no se ocupa.\u200b<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright is-resized\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_44b42903c4209c78647a5bdf1a442b27.jpg\/v1\/fill\/w_610,h_409,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_44b42903c4209c78647a5bdf1a442b27.jpg\" alt=\"\" width=\"468\" height=\"314\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>El m\u00e9dico Eduardo Dolkowsky Skzobousky. Postal dedicada a la institutriz de su hijo,&nbsp; Rafaela Ferro Burgos. Foto cedida por su nieta,&nbsp; Rafaela Mar\u00eda Medina Borrego.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>&nbsp;En el Valle de la Orotava, como en casi todos los pueblos de esta Provincia, donde no existen sociedades cooperativas que socorran al trabajador de sus enfermedades y de sus infortunios y donde los establecimientos de beneficencia son tan pocos como deficientes, un hombre como Eduardo Dolkowsky es un don del cielo y un verdadero prodigio. En este siglo utilitario en que se explota la palabra filantrop\u00eda y hasta los actos de caridad, son algunas veces, el resultado de c\u00e1lculos interesados y ulteriores miras, una personalidad como la del m\u00e9dico ruso es tan rara como interesante\u2026. Observador profundo, ha estudiado el clima, el suelo, la flora y la fauna de Canarias; conoce nuestra historia, nuestras costumbres y nuestra sociedad \u00edntima y en la obra que prepara fruto de tres a\u00f1os de investigaciones y trabajos, es de esperar que se muestre recto e imparcial, coloc\u00e1ndose tan lejos de la adulaci\u00f3n como de la injusticia.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; Alejado del pa\u00eds que le vi\u00f3 nacer, lleva en la frente la nostalgia de la patria y el recuerdo de seres queridos de quienes le separan distancias, tal vez infranqueables; es una inteligencia que utiliza la humanidad entera, y si el proyecto que medita llega \u00e1 realizarse, la isla de Tenerife conservar\u00e1 un grato recuerdo de Eduardo Dolkowsky\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Aunque tuvo muchos amigos que lo apoyaron, Dolkowsky, conoci\u00f3 tambi\u00e9n la incomprensi\u00f3n de un sector de la isla del Hierro opuesto a sus avanzados postulados pol\u00edticos y sociales, teniendo que sufrir por ello agresiones contra su domicilio en varias ocasiones a lo largo de 1904,&nbsp; alentadas por las fuerzas caciquiles, a las que se hab\u00eda opuesto abiertamente y denunciado como el origen del atraso social y econ\u00f3mico de la isla (8).&nbsp; Por eso, temiendo por la integridad de su familia,&nbsp; hacia noviembre de ese mismo a\u00f1o, maduraba la decisi\u00f3n de abandonar El Hierro para instalarse en la pen\u00ednsula, en la ciudad de Sevilla y posteriormente, en fecha imprecisa (probablemente hacia 1911\/1912) en And\u00fajar, donde su cu\u00f1ada pol\u00edtica, la condesa de Tavira, pose\u00eda gran parte del capital.<\/p>\n\n\n\n<p>En octubre de 1903, unos meses antes de que marchase definitivamente hacia la pen\u00ednsula,&nbsp; recib\u00eda el homenaje de la corporaci\u00f3n municipal de Valverde, hecho que fue recogido en el \u201cDiario de Tenerife\u201d dedic\u00e1ndole al famoso m\u00e9dico una emotiva rese\u00f1a de admiraci\u00f3n y reconocimiento tras ser declarado hijo adoptivo de Valverde, localidad en donde a\u00f1os despu\u00e9s se acord\u00f3 poner el nombre de Eduardo Dolkowsky&nbsp; a una de sus principales calles.<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez en And\u00fajar la relaci\u00f3n de Teresa Due\u00f1as con Marmolejo ser\u00e1 asidua,&nbsp; no s\u00f3lo porque aqu\u00ed pose\u00eda muchas de sus propiedades heredadas de su hermana,&nbsp; y por tanto una importante n\u00f3mina de personal jornalero a su cargo, sino tambi\u00e9n por el aprecio que sent\u00eda&nbsp; hacia&nbsp; Rafaela Ferro Burgos (1872-1959), maestra de primaria de educaci\u00f3n refinada, a la que hab\u00edan conocido a\u00f1os atr\u00e1s. La joven Rafaela hab\u00eda estudiado Magisterio en Sevilla y tras finalizar sus estudios march\u00f3 de nuevo a su pueblo donde casualmente iba a ser requerida por el matrimonio Dolkowsky&nbsp; para encargarse de la educaci\u00f3n del peque\u00f1o Eduardo,&nbsp; un chico enfermizo y de mala salud, necesitado de los aires de Sierra Morena, motivo por el cual los padres hab\u00edan decidido marchar por temporadas a Guadalcanal a una casa alquilada en frente del domicilio de la familia Ferro Burgos.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_374a430c6bc4e7463965ba56a31f9fe1.jpg\/v1\/fill\/w_396,h_546,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_374a430c6bc4e7463965ba56a31f9fe1.jpg\" alt=\"\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Manuel Medina Ma\u00f1as y su hijo Jos\u00e9 Medina Ferro, \u201cCanico\u201d, a\u00f1os m\u00e1s tarde conocido veterinario local. Foto cedida por Rafaela Mar\u00eda Medina Borrego.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_43c8c7dc0dde92511a434c56ade5ae50.jpg\/v1\/fill\/w_396,h_551,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_43c8c7dc0dde92511a434c56ade5ae50.jpg\" alt=\"\" width=\"421\" height=\"586\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>La sevillana Rafaela Ferro Burgos, natural de Guadalcanal, fue la institutriz del \u00fanico hijo del matrimonio Dolkowsky.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>De ah\u00ed surgir\u00eda una sincera y duradera amistad que probablemente fuese el motivo de su traslado a la ciudad de And\u00fajar, una vez que los Dolkowsky le propusiesen continuar con la educaci\u00f3n del ni\u00f1o en su\u00a0 nuevo domicilio iliturgitano de la Corredera de San Bartolom\u00e9.\u00a0 Bien por estos motivos profesionales o por su matrimonio con\u00a0 Manuel Medina Ma\u00f1as, linarense afincado en Marmolejo quien fuera uno de los pilares b\u00e1sicos del liberalismo\u00a0 local,\u00a0 y persona de la confianza del alcalde del partido Liberal Lorenzo Romero Garc\u00eda del Prado,\u00a0 el caso es que Rafaela\u00a0 acab\u00f3 residiendo de forma estable en la c\u00e9lebre villa de las aguas,\u00a0 consagrada de por vida a la labor docente de las hijas de las familias pudientes, y como no, a su \u00fanico hijo, el peque\u00f1o Jos\u00e9, a\u00f1os despu\u00e9s conocido veterinario local.<\/p>\n\n\n\n<p>Las visitas del matrimonio Dolkowsky a Marmolejo tuvieron que ser tambi\u00e9n especialmente frecuentes durante la temporada de aguas, momento id\u00f3neo para el encuentro con destacadas personalidades&nbsp; de la pol\u00edtica, la&nbsp; cultura y la ciencia, que a\u00f1o tras a\u00f1os quedaban emplazadas en Marmolejo, para disfrutar de unos d\u00edas de descanso.<\/p>\n\n\n\n<p>Eduardo Dolkowsky\u00a0 falleci\u00f3 en And\u00fajar el 14 de julio de 1921, a los 68 a\u00f1os de edad. Teresa, nuevamente viuda,\u00a0 volvi\u00f3 a\u00a0 contraer matrimonio antes de la Rep\u00fablica,\u00a0 con\u00a0 Bonoso Lara Mercado,\u00a0 abogado y maestro, natural de la Higuera de Arjona al que \u201cLa rusa\u201d hab\u00eda pedido a\u00f1os atr\u00e1s se hiciese cargo de la educaci\u00f3n\u00a0 de su hijo por ser persona de arraigadas creencias religiosas y acreditar cierto nivel cultural adquirido en los a\u00f1os de su preparaci\u00f3n en el seminario, estudios que finalmente hubo de abandonar\u00a0 tras imput\u00e1rsele por el cura de su pueblo unos hechos en los que no hab\u00eda tomado parte (9). Su condici\u00f3n de letrado y de buen gestor parecer ser, seg\u00fan estudios de Pedro Gal\u00e1n Gal\u00e1n,\u00a0 que contribuyeron a una notable mejora del capital de Teresa en su mayor parte heredado de su hermana la condesa de Tavira.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante los a\u00f1os de la guerra&nbsp; se suceder\u00e1n, sin embargo, dos hechos adversos que volver\u00edan a marcar la azarosa vida de Teresa Due\u00f1as: por un lado la p\u00e9rdida del joven Eduardo, asesinado en una de las sacas de los republicanos en la carretera de Villanueva de la Reina en el verano de 1937, y por otro la de Bonoso Lara que tras temer un final similar al de su hijastro, hab\u00eda trasladado su residencia a Madrid&nbsp; pensando as\u00ed pasar m\u00e1s desapercibido que en And\u00fajar, pero&nbsp; igualmente acabar\u00eda siendo v\u00edctima mortal de las sacas republicanas en Paracuellos del Jarama (Madrid), tras ser detenido en su domicilio.<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeffSabemos por testimonios orales que al fallecer Teresa Due\u00f1as hacia los a\u00f1os cincuenta del pasado siglo, esta finca de las Casillas del Marqu\u00e9s pas\u00f3 en herencia a quien hab\u00eda sido el ch\u00f3fer de \u201cLa rusa\u201d durante largos a\u00f1os, el andujare\u00f1o Francisco Quero Santiago. Luego hacia 1968, seg\u00fan consta en una escritura de compraventa de ese mismo a\u00f1o, fue comprada a los herederos de Francisco Quero Santiago por el m\u00e9dico marmoleje\u00f1o, Jos\u00e9 Perales Jurado y su esposa, la asturiana, Mar\u00eda de las Nieves Rodr\u00edguez-Arango Arango, personajes en los que nos detendremos m\u00e1s adelante.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_84267342680ab66ec54652fd3b19abb9.jpg\/v1\/fill\/w_616,h_401,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_84267342680ab66ec54652fd3b19abb9.jpg\" alt=\"\" width=\"465\" height=\"303\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Los obreros marmoleje\u00f1os sal\u00edan a la plaza del Amparo y al \u201cEnlosao\u201d, a la ca\u00edda de la tarde, para buscar el jornal del d\u00eda siguiente. Fuente: Sebasti\u00e1n Pastor Lozano (antiguo \u201cBazar Sol\u00eds\u201d).<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u200bCaseros, arrendatarios y jornaleros:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En los primeros a\u00f1os de la Rep\u00fablica y hasta 1934, encontramos de caseros al matrimonio formado por los marmoleje\u00f1os Casto Buenafuente Cazalilla y su esposa Dionisia Carrilero Aguayo antes de que marcharan de arrendatarios a la Boca del R\u00edo. Probablemente hab\u00edan ejercido de caseros desde la d\u00e9cada anterior. Refiere la revista \u201cCerrico \u00c1lvarez\u201d, que el tal \u201cCasticos\u201d fue a por agua al pozo y como el brocal era m\u00e1s bien bajito, tuvo la mala fortuna de caer al agua. Al echarlo en falta, su mujer, que era m\u00e1s grande que \u00e9l, y bastante m\u00e1s fuerte, lo sac\u00f3&nbsp; sin la ayuda de nadie. Cuentan que aquella mujer sol\u00eda vestir con refajos anchos y largos y usaba botas de hombre\u201d (10). Todav\u00eda entre 1940 y 1941, probablemente con la condici\u00f3n de caseros aculados, el matrimonio volver\u00eda a la caser\u00eda con su nieto Francisco Zamora Buenafuente, tras ser arrendada por el propietario local Jos\u00e9 Burlo Garc\u00eda del Prado quien pose\u00eda en este mismo pago de las Cavas la finca denominada \u201ccasillas Blancas\u201d colindante con las casillas del Marqu\u00e9s.\u200b<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os de propiedad de la popularmente conocida como \u201cLa rusa\u201d, estuvieron&nbsp; de caseros Antonio Prieto S\u00e1nchez \u201cPereto\u201d, su mujer Ana Mar\u00eda Ruiz Donate y sus hijos: Crist\u00f3bal, Clara, Francisca (nacida en 1931) y Antonia.<\/p>\n\n\n\n<p>Hacia 1941 el joven Antonio conven\u00eda con el arrendatario de la finca Jos\u00e9 Burlo Garc\u00eda del Prado,&nbsp; marchar all\u00ed de casero sin estipular sueldo ni compromiso contractual alguno. Se trataba por tanto de caseros aculados o de \u201cpuerta abierta\u201d; eso s\u00ed, a cambio tendr\u00edan la ventaja de trabajar en las labores propias de la finca y&nbsp; poder sembrar, por su cuenta,&nbsp; trigo, cebada, e incluso garbanzos y guisantes en las proximidades de la caser\u00eda, aprovechando las amplias camadas de olivos, especialmente en la zona colindante a \u201cCasillas Blancas\u201d y \u201cMartinico Morales\u201d, donde dispon\u00edan de tierras enormemente feraces y las cosechas de cereales estaban garantizadas. Parte de este trigo lo cambiar\u00eda Antonio por harina en la panader\u00eda de Juan Pe\u00f1a (padre) para hacer el pan en el&nbsp; horno de la caser\u00eda.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Al mismo tiempo, seg\u00fan el testimonio de su hija Francisca, la familia al completo se encomendaba al cultivo del huerto existente en la ca\u00f1ada del pozo, cuyas higueras plant\u00f3 Antonio. De ese huerto salieron&nbsp; tomates, pimientos, habas, calabazas y un sin fin de productos para consumo propio y para su venta a los lugare\u00f1os m\u00e1s pr\u00f3ximos.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/p>\n\n\n\n<p>Complementaba la actividad agr\u00edcola, la cr\u00eda y el cuido del ganado dom\u00e9stico. En ese sentido los m\u00e1s j\u00f3venes acompa\u00f1aban a los cochinos que andaban sueltos por la finca en busca de grano y bellotas, y a los pavos y gallinas que picoteaban por los alrededores de la caser\u00eda. Francisca recuerda como con su manada de veinte pavos marchaba hasta la cercana \u201cca\u00f1ada de las Papas\u201d (donde el m\u00e9dico Perales sembraba trigo) para meter a los animales&nbsp; durante la siesta para que se hartasen de comer. A\u00fan se intuyen los peque\u00f1os corrales donde el casero recog\u00eda durante la noche los cochinos junto a la linde que da vistas al Guadalquivir.<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeff<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeffPara este trabajador infatigable el lugar era conocido desde a\u00f1os atr\u00e1s pues antes de acomodarse en la caser\u00eda vivi\u00f3, en las proximidades de la finca, en una choza de monte dedicado a la elaboraci\u00f3n de pic\u00f3n con las materias primas que proporcionaban&nbsp; las frondosas laderas de Los Algarbes y todos los lindazos de monte de las fincas colindantes, plet\u00f3ricos de romeros, retamas, lentiscos, y chaparrillos. Este pic\u00f3n lo vend\u00eda&nbsp; m\u00e1s tarde a&nbsp; los \u201cVicentorros\u201d, familia de arrieros que viv\u00edan en Marmolejo dedicados tambi\u00e9n a la venta de carb\u00f3n y al transporte de las jaras para el encendido de los hornos de le\u00f1a de las distintas panader\u00edas marmoleje\u00f1as.<\/p>\n\n\n\n<p>Hacia 1944 por desavenencias con D. Jos\u00e9 Burlo por el asunto de los cochinos y de las gallinas, pues este arrendatario se quejaba de que se com\u00edan las aceitunas, y ello provoc\u00f3&nbsp; que tuviera&nbsp; que llevarse los cochinos a la&nbsp;casilla del Peligro&nbsp;y las gallinas a la caser\u00eda de&nbsp;Valdemojinos&nbsp;donde estaba su cu\u00f1ado, Domingo Ruiz,&nbsp; Antonio&nbsp; dej\u00f3 la caser\u00eda y march\u00f3 a vivir al pueblo a la casa de su propiedad en la calle Pablo Iglesias n\u00ba 5, que \u00e9l mismo se hab\u00eda construido, acarreando las piedras y la tierra en un borrico, sobre un solar adquirido a costa de muchos sacrificios.<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeffA partir de ese a\u00f1o Antonio \u201cPereto\u201d, que era un gran conocedor de las artes de la caza, se dedic\u00f3 de lleno a esta actividad en Sierra Morena. Marchaba en compa\u00f1\u00eda de otros compa\u00f1eros y cuando volv\u00eda, al cabo de dos o tres d\u00edas, su familia vend\u00eda&nbsp; las piezas cazadas (zorzales, conejos o perdices) en las casas de las familias pudientes, hasta que la Guardia Civil empez\u00f3 a relacionarlo con los&nbsp; \u201crojos\u201d huidos a la sierra, hecho en aquellos a\u00f1os inevitable pues los&nbsp; perseguidos refugiados en la serran\u00eda no pasaban desapercibidos para ning\u00fan jornalero que se buscaba la vida en la sierra (a veces hab\u00edan sido antiguos amigos y compa\u00f1eros) y de alguna manera hac\u00edan causa com\u00fan, ayud\u00e1ndoles a vender&nbsp; las piezas cazadas en el pueblo, o llev\u00e1ndoles noticias y provisiones de sus familiares.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta costumbre tan humana fue habitual en aquellos a\u00f1os pero enseguida empez\u00f3 a ser controlada y perseguida por las autoridades franquistas cayendo por ello presos y asesinados muchos jornaleros (padres de familias honrados),&nbsp; considerados por las autoridades del r\u00e9gimen como enlaces y confidentes de los huidos.<br>Parad\u00f3jicamente pr\u00e1cticas solidarias con los huidos tambi\u00e9n las ejercieron personas de Marmolejo nada sospechosas para el r\u00e9gimen, como el farmac\u00e9utico D. Francisco Calero quien remedi\u00f3 la necesidad de muchos de estos perseguidos, facilitando&nbsp; medicinas gratis a sus esposas, que sacaban de la farmacia camufladas en sus pechos, para luego hacerlas llegar&nbsp;&nbsp; a trav\u00e9s&nbsp; de los supuestos enlaces.<\/p>\n\n\n\n<p>Antonio \u201cPereto\u201d muri\u00f3 el 10 de junio de 1945, en plena Postguerra, con cincuenta a\u00f1os de edad seg\u00fan la Guardia Civil, (45 seg\u00fan su hija) junto a Juan Olalla \u201cEl Chato\u201d, de And\u00fajar,&nbsp;&nbsp; en un encuentro con unos guardias, en la finca de La Aliseda. Debido a sus actividades furtivas para&nbsp; ganar el sustento de sus familias, se les hab\u00edan relacionado con el grupo de huidos&nbsp; pues sus lugares habituales de caza eran coincidentes con&nbsp; la zona de actuaci\u00f3n de los grupos de Francisco Osuna \u201cVidrio\u201d y Manolo \u201cEl Portugu\u00e9s\u201d. Sus restos mortales reposan en una fosan com\u00fan del cementerio municipal de And\u00fajar. Los hechos ocurridos fueron recogidos por Francisco Moreno G\u00f3mez en base al relato de uno de los jefes de la guerrilla Francisco Exp\u00f3sito \u201cEl Gafas\u201d:&nbsp;\u201cRealiz\u00e1bamos las reuniones en la Buitrera, hasta que un d\u00eda, a menos de 500 metros, los guardias civiles mataron a dos cazadores furtivos de Marmolejo, conocidos como \u201cPereto\u201d y \u201cEl Chato\u201d. Uno y otro ten\u00edan m\u00e1s de 60 a\u00f1os, y llevaban toda su vida dedic\u00e1ndose a la caza furtiva; colocaban cepos y lazos durante un par de d\u00edas, y despu\u00e9s se dirig\u00edan a Marmolejo para vender las piezas cobradas. Ese d\u00eda tras haber dormido al borde de un arroyuelo, al levantarse para ir a recoger las piezas fueron acribillados por un gran n\u00famero de efectivos de la Guardia Civil, que los hab\u00eda rodeado la noche anterior\u201d (11).<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeff<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeffMoreno G\u00f3mez apunta que \u201cprobablemente actuaban como enlaces de la guerrilla, como tantos otros del medio rural, pero nada m\u00e1s. Sin embargo en el atestado oficial se les considera casi bandoleros y atracadores, para justificar el crimen\u201d. En relaci\u00f3n al \u201cChato\u201d seg\u00fan&nbsp; Moreno G\u00f3mez su nombre era&nbsp; Juan Olalla y era tambi\u00e9n natural de Marmolejo, aunque S\u00e1nchez Tostado en \u201cLa Guerra no acab\u00f3 en el 39\u201d le atribuya residencia en And\u00fajar. Sin embargo seg\u00fan el testimonio de Francisca Ruiz, el Chato no era natural ni vecino&nbsp; de Marmolejo.<\/p>\n\n\n\n<p>A lo largo de 1942 y 43, Francisca Ruiz recuerda como era frecuente ver transitar en los aleda\u00f1os de la caser\u00eda a grupos de personas con caballer\u00edas \u201cque a los ni\u00f1os nos dec\u00edan que eran los rojos, pero aquellas gentes jam\u00e1s nos molestaron ni se metieron con nosotros. Mi madre s\u00f3lo nos dec\u00eda que no sali\u00e9ramos de la casa a partir de ciertas horas de la tarde\u201d (12).<\/p>\n\n\n\n<p>He de rese\u00f1ar que la presencia de jornaleros y caseros con ideales republicanos, socialistas, anarquistas o comunistas, en muchas caser\u00edas del pago de Cerrada y del Charco Novillo montore\u00f1o, propici\u00f3 cierta seguridad de movimiento a los grupos de huidos de Marmolejo y a los hermanos Jubiles de Bujalance, entre los a\u00f1os de 1941 y 1943, hasta el punto de que \u00e9stos decidieron ubicar una base bastante segura en la Fresnedilla, muy cerca de las Casillas del Marqu\u00e9s, gracias a la valent\u00eda y&nbsp; solidaria actitud encontrada en el&nbsp; casero Manuel Mart\u00ednez, un hombre de principios comunistas,&nbsp; dispuesto a ayudar a los grupos de huidos, en su intento por sobrevivir al acoso que sufr\u00edan por estos a\u00f1os de la dictadura militar.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_842798b7e3c7e1a38a65e1b5986b6a1e.jpg\/v1\/fill\/w_396,h_576,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_842798b7e3c7e1a38a65e1b5986b6a1e.jpg\" alt=\"\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Antonio Prieto S\u00e1nchez \u201cPereto\u201d y su esposa Ana Mar\u00eda Ruiz Donate. Foto cedida por su hija D\u00f1a. Francisca Prieto Ruiz.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado la existencia de innumerables \u00e1rboles frutales como higueras, almendros y granados, (e incluso de grandes encinas), y de peque\u00f1os huertos en los arroyos y ca\u00f1adas, as\u00ed como de viejas vi\u00f1as, o esp\u00e1rragos silvestres en la zona de Los Algarbes y Boca del R\u00edo, ofrecieron&nbsp; garant\u00eda de abastecimiento para los grupos de huidos, evitando poner en continua evidencia a los caseros&nbsp; en los comercios de Marmolejo o de Montoro.&nbsp; En ese sentido los jornaleros que trabajaban en estas fincas del pago de Las Cavas, constataron que muchas higueras de la f\u00e9rtil \u201cca\u00f1ada de las Papas\u201d (tambi\u00e9n conocida como de Velasco), y de los arroyos de la Fresnedilla y de la ca\u00f1ada del pozo del Marqu\u00e9s, aparec\u00edan, de la noche a la ma\u00f1ana, despose\u00eddas de sus frutos.<br>Hurtos similares realizados para sobrevivir, fueron conocidos no muy lejos de all\u00ed, en la caser\u00eda de los Millones (robo de naranjas de su huerto) y de la Garavitera, donde un grupo de \u201crojos\u201d exigieron&nbsp; provisiones al capataz de \u201clos Juraos\u201d, el marmoleje\u00f1o Juan Soriano Moyano \u201cPayoyo\u201d (13).<br><\/p>\n\n\n\n<p>En otras ocasiones los robos fueron realizados por personas de la derecha para desacreditar, a\u00fan m\u00e1s, la imagen de furtivos y ladrones de estas gentes, y cargar sobre ellos nuevos delitos sobre los que posteriormente exigir responsabilidades. En ese sentido ser\u00edan muy comentados sucesos como el asalto al ventorrillo del Lobo por un grupo de supuestos rojos que luego resultaron ser \u201cgente de orden\u201d de Marmolejo,&nbsp; as\u00ed como los imaginarios robos al administrador de las minas de wolframio de las \u201cTres Cabezas\u201d, inventados por este se\u00f1or, como tapadera perfecta a sus supuestas pr\u00e1cticas&nbsp; fraudulentas sobre las n\u00f3minas de los obreros de la mina, en su gran mayor\u00eda&nbsp; de ideales republicanos, obligados a sobrevivir tras sufrir severas condenas en las c\u00e1rceles franquistas con un m\u00edsero jornal y con unas condiciones&nbsp; de trabajo extremas (14).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La muerte de \u201cPereto\u201d&nbsp; trajo otra tragedia a\u00f1adida a la familia en la persona de su hijo Crist\u00f3bal. El muchacho cumpl\u00eda el servicio militar en Tarifa cuando le lleg\u00f3 la&nbsp; noticia de que la Guardia Civil hab\u00eda matado a su padre por&nbsp; \u201crojo\u201d.&nbsp; Sin poder encajar el golpe, cayo desmayado al suelo y ya desde entonces su salud fue de mal en peor hasta que falleci\u00f3 un tiempo despu\u00e9s, en mayo de 1946, de enfermedad pulmonar, a la edad de 27 a\u00f1os. Seg\u00fan su hermana, a\u00fan queda un recuerdo de Crist\u00f3bal en el pelda\u00f1o de piedra molinaza de las Casillas del Marqu\u00e9s: la huella de su mano cuando a\u00fan era un chaval.<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeff<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeffTodav\u00eda tras la muerte del cabeza de familia, la viuda y sus hijos volver\u00edan de caseros a cargo de Don Jos\u00e9 Burlo Garc\u00eda del Prado. Esta situaci\u00f3n perdur\u00f3 hasta 1946, en que aquejados de calenturas de paludismo decidieron regresar definitivamente a Marmolejo, pues&nbsp; el joven Crist\u00f3bal andaba ya muy delicado. Coincidiendo con esos meses finales de la segunda etapa en las Casillas del Marqu\u00e9s, Ana Mar\u00eda Ruiz y sus hijos a\u00fan regresaron&nbsp; de caseros cuando se hizo cargo&nbsp; un&nbsp; nuevo arrendatario natural de And\u00fajar llamado Eufrasio. Este hombre, viudo por estas fechas pasaba largas temporadas junto a los muleros que tra\u00eda desde la vecina ciudad. El citado arrendamiento lo hab\u00eda realizado con el nuevo due\u00f1o de la finca, el heredero y ch\u00f3fer de \u201cLa rusa\u201d,&nbsp; Francisco Quero Santiago. Paco, como se hac\u00eda llamar, resid\u00eda por estos a\u00f1os en Madrid, pero enamorado profundamente del campo y de su finca,&nbsp; ten\u00eda por costumbre venirse desde la capital del reino&nbsp; para vivir en la zona noble de la caser\u00eda durante la \u00e9poca de recolecci\u00f3n de las aceitunas. All\u00ed conviv\u00eda con la familia de Eufrasio (dos hijos) y la familia del casero Miguel (seis personas),&nbsp; mientras que en las casillas de aceituneros se acomodaba el personal encomendado a la recolecci\u00f3n (aceituneros\/as, muleros, etc.),&nbsp; al menos trece o catorce personas (15).<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_79dd53597eb43408c934c6f46e58074f.jpg\/v1\/fill\/w_391,h_599,al_c,lg_1,q_80,enc_auto\/7e23fc_79dd53597eb43408c934c6f46e58074f.jpg\" alt=\"\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Pedro Lozano Medina, aperador durante muchos a\u00f1os en la casa del m\u00e9dico Jos\u00e9 Perales Jurado. Foto cedida por su hijo Antonio Lozano Pe\u00f1a.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><strong>El arrendatario Eufrasio y los nuevos caseros:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><br>El&nbsp; nuevo arrendatario se llev\u00f3 de caseros a un matrimonio de And\u00fajar&nbsp; y&nbsp; una&nbsp; joven fruto de una anterior relaci\u00f3n de la mujer del casero que a su vez era madre de dos ni\u00f1as y un var\u00f3n de edades comprendidas entre 8 y 11 a\u00f1os. Parece ser que entre la estancia de la familia \u201cPereto\u201d y este casero estuvo all\u00ed afincado de casero aculado,&nbsp; un trabajador jornalero, de nombre Juli\u00e1n, que trabajaba en la finca de Los M\u00e1rtires, pero que dejar\u00eda pronto la caser\u00eda.&nbsp; Cuentan los testimonios de personas consultadas, que Miguel,&nbsp; el casero contratado por Eufrasio, adem\u00e1s de padecer de cojera en una pierna, era persona acostumbrada a la bebida, de escasa cultura y de rudos modales, defectos que a manera de suplicio padec\u00edan con asidua frecuencia&nbsp; la mujer&nbsp; y la&nbsp; hijastra, al parecer, de bellas facciones, por lo que aquel hombre recelaba que en cualquier descuido pudiesen surgir relaciones amorosas entre ellas y los mozos de las caser\u00edas aleda\u00f1as.<br>&nbsp;&nbsp; Tales eran las desconfianzas y recelos de Miguel, que casi siempre se hac\u00eda&nbsp; acompa\u00f1ar en sus trabajos por la finca de las dos mujeres&nbsp; y cuando por alg\u00fan motivo marchaba a And\u00fajar para realizar gestiones, comprar ato, o frecuentar las tabernas, se las dejaba encerradas en la caser\u00eda llev\u00e1ndose consigo&nbsp; la llave. Un d\u00eda que hab\u00eda recurrido a aquella ignominiosa costumbre, y que tardaba m\u00e1s de la cuenta en volver, pues presumiblemente se hab\u00eda entretenido en alguna taberna del camino, desesperadas ya por la tardanza de su particular \u201cverdugo\u201d, las mujeres comenzaron a pedir auxilio desde el interior de la casa. Los gritos de desesperaci\u00f3n llegaron a o\u00eddos del \u201caperaor\u201d del \u201cm\u00e9dico Perales\u201d, que andaba por all\u00ed en un olivar cercano, el cual alertado se aproxim\u00f3 a la puerta de la caser\u00eda y con la ayuda de otros jornaleros,&nbsp; la abrieron de un fuerte empuj\u00f3n. Cuando Pedro Lozano Medina, que as\u00ed se llamaba aquel humanitario hombre, se percat\u00f3 de la angustia y miedo de las dos mujeres, por la advertencia reiterada de que su marido no deb\u00eda de enterarse de nada de lo ocurrido, las tranquiliz\u00f3 dici\u00e9ndoles \u201cUstedes no tengan miedo, que yo me responsabilizo de todo lo acontecido, y si os&nbsp; preguntase por la persona que os abri\u00f3 la puerta,&nbsp; le dec\u00eds que ha sido Pedro Lozano, el \u201caperaor\u201d del m\u00e9dico Perales y que estoy dispuesto a darle los detalles y explicaciones que hicieran falta y hasta denunciarlo a las autoridades si fuese necesario por su comportamiento tan rastrero. Y por si no me hallara por mi nombre, que pregunte en el pueblo por Pedro \u201cPotrica\u201d que as\u00ed&nbsp; me encontrar\u00e1 antes\u201d (16).<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u200bJos\u00e9 Perales Jurado, el \u201cmedico Perales\u201d:<br><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Una vez fallecido Francisco Quero, las Casillas fueron adquiridas a sus&nbsp; hijos por el m\u00e9dico marmoleje\u00f1o Jos\u00e9 Perales Jurado que ya no mantuvo caseros fijos a lo largo del a\u00f1o, por lo que la caser\u00eda s\u00f3lo se utilizaba para albergar a las cuadrillas de aceituneros que desde Lora del R\u00edo se desplazaban en gran n\u00famero para recolectar las aceitunas.<br>\u00bfPero qui\u00e9n fue este marmoleje\u00f1o a quien todos conoc\u00edan como el \u201cm\u00e9dico Perales\u201d?. Nacido en 1887, era hijo de Bartolom\u00e9 Perales Garrido, un peque\u00f1o propietario agr\u00edcola, y de Mar\u00eda Dolores Jurado Gonz\u00e1lez. Durante su adolescencia conoci\u00f3 el trabajo en el campo, ayudando a su padre en esos menesteres mientras simultaneaba con sus estudios de bachillerato. Parece ser que en su vocaci\u00f3n hacia la medicina tuvo mucho que ver el entonces m\u00e9dico director del Balneario, Juan Bautista&nbsp; Horques, quien recomend\u00f3 a su familia el inicio de dichos estudios en Sevilla, C\u00e1diz y finalmente en Madrid. All\u00ed se doctor\u00f3 en 1916, trabajando&nbsp; como m\u00e9dico cirujano en el Sanatorio del Rosario, prestigiosa instituci\u00f3n dedicada a la atenci\u00f3n sanitaria de las personas sin recursos y gestionada por la congregaci\u00f3n de religiosas de las Hermanas de la Caridad de Santa Ana. Jos\u00e9 Perales realizar\u00eda en esta Instituci\u00f3n de clara vocaci\u00f3n ben\u00e9fica en sus or\u00edgenes, muchas operaciones de manera altruista, junto a otras primeras figuras de la medicina del momento, algunas de las cuales llegaron a tener eco en la prensa de la capital del reino.\u200b<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeffEn 1922 el diario cordob\u00e9s \u201cLa Voz\u201d,&nbsp; resaltaba las virtudes del m\u00e9dico Perales en una noticia dedicada a Marmolejo con motivo del inicio de la temporada del Balneario. Dice as\u00ed:&nbsp;\u201chemos tenido el gusto de saludar en \u00e9sta a nuestro amigo el doctor Don Jos\u00e9 Perales, director del sanatorio del Rosario de Madrid, y natural de esta poblaci\u00f3n. Cualquiera de sus paisanos os har\u00eda la presentaci\u00f3n por el orgullo que nos produce hacer como algo nuestro, a un hombre de val\u00eda. Pepe Perales est\u00e1 colmado de bendiciones de sus paisanos. Operador magistral, ha obtenido tantos \u00e9xitos como&nbsp; operaciones hizo, la mayor\u00eda de los operados eran desahuciados de otros m\u00e9dicos, como incurables. Su mano derecha, ha dado vida a muchos afligidos que solo en la muerte confiaban la redenci\u00f3n de sus dolores. \u00a1Cu\u00e1ntos besan la mano derecha suya con la unci\u00f3n que un penitente arrepentido besa la que absuelve de sus abrumadores pecados!. Atiende sol\u00edcito, paternal, al paisano dolorido que se pone en sus manos; lo salva, lo consuela y lo socorre si lo necesita. Cari\u00f1os\u00edsimo, modesto, es honra de su pueblo. Su fama lleg\u00f3 ya a fant\u00e1sticas proporciones d\u00edganlo si no tantos y tantos pueblos de la provincia de C\u00f3rdoba y Ja\u00e9n, donde su nombre popular\u00edsimo se cotiza con anhelos de esperanza de los que sufren&nbsp; y \u00e9l salvar\u00e1; con el respeto y gratitud de los que sufrieron y \u00e9l salv\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Pepe Perales \u201cel nuestro\u201d, ha logrado lo que pocos: ser profeta en su patria chica y esto supone una inmensidad. \u00bfPara cu\u00e1ndo guard\u00e1is, vecinos de Marmolejo, y para quien mejor que para nuestro Pepe, el nombrarlo un\u00e1nime, rotundamente, hijo predilecto de vuestro pueblo? Aquel de vuestros paisanos que merezca m\u00e1s que \u00e9l, que levante el dedo.<br>Recientemente ha operado con su mano de santo a Do\u00f1a Rosario Ortega, esposa del jefe de tel\u00e9grafos, de \u00e9sta, Don Andr\u00e9s Le\u00f3n y ha llamado la atenci\u00f3n el \u00e9xito obtenido, teniendo en cuenta la incomodidad con que luch\u00f3 el operador por las faltas de \u00fatiles a prop\u00f3sito. En hora buena a la esposa del se\u00f1or Le\u00f3n y a ti, Pepe, \u00a1Que Dios te conserve tu mano milagrosa! Eres un medicazo. Corresponsal \u201c(17).<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_b66a4342eae71dd2e2afc34aabff55a6.jpg\/v1\/fill\/w_256,h_611,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_b66a4342eae71dd2e2afc34aabff55a6.jpg\" alt=\"\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>El m\u00e9dico Jos\u00e9 Perales Jurado&nbsp; (n.1887-m. 1980).<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>A pesar de que su actividad profesional la desarroll\u00f3 casi al completo en Madrid, sin embargo no perdi\u00f3 nunca el contacto con su villa natal, a la que volv\u00eda siempre que ten\u00eda ocasi\u00f3n pues&nbsp; aqu\u00ed ten\u00eda un importante patrimonio r\u00fastico y de aqu\u00ed era tambi\u00e9n su primera esposa, Ana Romero Delgado-Caballero, mujer perteneciente a una familia de la peque\u00f1a burgues\u00eda agraria local; hija de Lorenzo Romero Garc\u00eda del Prado, alcalde liberal en los a\u00f1os iniciales del XX, y de Alfonsa Delgado-Caballero hija y nieta de notarios con importante patrimonio olivarero. Ana muri\u00f3 casi reci\u00e9n casada en Madrid, a la edad de 27 a\u00f1os, en el&nbsp; momento del parto de un ni\u00f1o que tampoco sobrevivi\u00f3.<br>&nbsp;&nbsp; Jos\u00e9 Perales centrado ya de lleno en su vocaci\u00f3n m\u00e9dica volver\u00eda a conocer a la que ser\u00eda su segunda esposa, la asturiana Mar\u00eda Rodr\u00edguez-Arango (18), con la que contraer\u00eda matrimonio en 1932. A Mar\u00eda la hab\u00eda conocido&nbsp; por mediaci\u00f3n de su amigo y compa\u00f1ero en el sanatorio del Rosario, el prestigioso especialista en garganta y o\u00eddo, el doctor Crist\u00f3bal Jim\u00e9nez Encinas. Esta asturiana nacida en Cangas de Narcea, era hija del ingeniero ge\u00f3grafo D\u00e1maso Rodr\u00edguez-Arango, constructor de varios cuarteles en Ceuta y de las obras de remodelaci\u00f3n del puerto de Cartagena, entre otras muchas obras de importancia. Durante la postguerra&nbsp; se gan\u00f3 al pueblo de Marmolejo por su apoyo decidido y altruista hacia las personas de la clase jornalera&nbsp; que no ten\u00edan recursos para poder comer, entre ellos muchos ni\u00f1os y ni\u00f1as, hijos de perseguidos republicanos que en esos a\u00f1os sufr\u00edan condenas lejos de nuestra villa; todo un gesto, de enorme humanidad consecuente con los valores profundos de solidaridad que&nbsp; profesaba y que mantuvo de por vida.&nbsp;&nbsp;<br>&nbsp; A trav\u00e9s de los documentos obrantes en el Archivo Municipal de Marmolejo he podido igualmente constatar otra faceta in\u00e9dita del Jos\u00e9 Perales Jurado y es que durante la Rep\u00fablica, atendi\u00f3 siempre de manera desinteresada, las peticiones de su amigo el alcalde socialista Ignacio Exp\u00f3sito para gestionar ante los ministerios diferentes&nbsp; temas pendientes relativos al gobierno local.<br>&nbsp; Durante sus estancias en Marmolejo el m\u00e9dico Perales residi\u00f3 en la casa de sus padres en la calle del Arroyo, hasta que en 1934 le compr\u00f3 al sastre Don Ezequiel la casa de la calle Maestro donde fij\u00f3 su definitiva residencia en los periodos que pasaba en su patria chica, y como no en su caser\u00eda del Ecijano&nbsp; donde sol\u00eda pasar temporadas&nbsp; coincidiendo con la recolecci\u00f3n de las aceitunas.&nbsp; Durante la Guerra Civil fue en esta casa de la calle Maestro, esquina con la de Jes\u00fas, donde tuvo que desarrollar su labor de cirujano operando a muchos pacientes de hernias, \u00falceras, est\u00f3mago, fracturas \u00f3seas, apendicitis, etc., hasta que con la evacuaci\u00f3n de Marmolejo en la Nochebuena de 1936, se trasladaba a Ja\u00e9n,&nbsp; a la casa de su hermano Bartolom\u00e9 Perales,&nbsp; para residir all\u00ed hasta finalizada la contienda.&nbsp; En los tres a\u00f1os de guerra&nbsp; ejerci\u00f3 la medicina al servicio del gobierno republicano, en el viejo colegio de San Agust\u00edn de Ja\u00e9n, que hab\u00eda sido habilitado como hospital, con visitas espor\u00e1dicas a Marmolejo donde realizaba operaciones en su propia casa, y en la de los enfermos, cuyas modestas habitaciones eran convertidas en improvisados quir\u00f3fanos seg\u00fan el testimonio rescatado de su sobrino el practicante D. Juan Perales Padilla,&nbsp; vocacional ayudante en estos menesteres.<br>&nbsp;&nbsp; A lo largo de la Postguerra, Jos\u00e9 Perales&nbsp; estuvo siempre dispuesto a abrir las puertas de su casa de Madrid a cualquier marmoleje\u00f1o que iba a la capital del reino en busca de alg\u00fan remedio para su enfermedad tras atender sus propias recomendaciones. \u00c9l se encargaba de hablar con los especialistas m\u00e1s punteros del hospital, sac\u00e1ndoles el compromiso para que&nbsp; atendiesen lo mejor posible a sus paisanos, y en la mayor\u00eda de los casos los hosped\u00f3 como invitados en su residencia particular de la calle Guturbay durante los d\u00edas que fuese preciso, mientras duraba la convalecencia en la capital, evitando con ello sufrimientos y&nbsp; riesgos innecesarios derivados de los largos e inc\u00f3modos viajes&nbsp; hasta Marmolejo.&nbsp;&nbsp;<br>&nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Un \u00faltimo episodio, de car\u00e1cter anecd\u00f3tico, en relaci\u00f3n al devenir hist\u00f3rico de la caser\u00eda tiene que ver con la forma empleada por el m\u00e9dico Perales para preparar su compra. Seg\u00fan el montore\u00f1o Guillermo Bl\u00e1zquez, conocido corredor de fincas, D. Jos\u00e9 Perales hubo de adelantarse a los posibles interesados en comprarla, que no eran pocos. Decidido a qued\u00e1rsela, un buen d\u00eda se present\u00f3 en las Casillas por sorpresa, pidiendo al aparcero que se las ense\u00f1ara; operaci\u00f3n que se realiz\u00f3 a lomos de una mula. Satisfecho de lo visto, lleg\u00f3 al pueblo y parti\u00f3 inmediatamente hacia Madrid para cerrar personalmente el trato con los herederos de Francisco Quero sin que mediasen entre ellos intermediario alguno (19).<br><\/p>\n\n\n\n<p>En nuestros d\u00edas solo quedan en pie los gruesos muros de la casa principal y un peque\u00f1o tramo del muro perimetral que proteg\u00eda a sus moradores de las partidas de bandidos y ladrones, en el lado de la puerta de los almendros. Esperemos, pues, que el olvido y el abandono no se cebe en el futuro con el escaso patrimonio arquitect\u00f3nico que a\u00fan nos queda esparcido por&nbsp; nuestros campos, testimonio \u00fanico e irrepetible de una etapa hist\u00f3rica vivida por nuestros antepasados que deber\u00edamos de conocer, valorar y conservar.<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeff<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Citas:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>(1) Testimonio de Jos\u00e9 Alf\u00e9rez Alcal\u00e1 (q.e.p.d), nacido en 1932 en Lopera, de donde eran sus padres. Hacia final de la d\u00e9cada de los 40, su familia adquiri\u00f3 una peque\u00f1a propiedad de olivos, con casilla, cerca de la Huerta del Carmen (Dehesa Cerrada) que hab\u00eda pertenecido a una mujer popularmente conocida como La Goyeta. Ten\u00eda entonces Jos\u00e9 Alf\u00e9rez la edad de 18 a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>(2)&nbsp; Pro Ruiz, Juan: \u201cLas Tierras de \u00c1nimas ante el mundo Moderno: Una interpretaci\u00f3n del proceso desamortizador de las Capellan\u00edas en los siglos XVIII y XIX\u201d. Trabajo publicado en la obra titulada \u201cIn memoriam, Antonio Mar\u00eda Calero\u201d editada con motivo del d\u00e9cimo aniversario de la muerte del historiador pozoalbense, y profesor de Historia Contempor\u00e1nea de la Universidad Aut\u00f3noma de Madrid, p\u00e1gs. 73 y 74. Ed. Ayuntamiento de Pozoblanco y Diputaci\u00f3n Provincial de C\u00f3rdoba. Pozoblanco, 1998.<\/p>\n\n\n\n<p>(3) Entre los nobles andujare\u00f1os con posesiones en el pago&nbsp; de Cerrada nos encontramos con el marqu\u00e9s del Cerro de la Cabeza. Este t\u00edtulo lo ostentaba a principios del XIX Jos\u00e9 Francisco Tavira y Velluti (And\u00fajar, 1777 \u2013Madrid, 1836), tercer marqu\u00e9s del Cerro, que ocupa el cargo de Alcalde primero en el Ayuntamiento constitucional de And\u00fajar el 15 de octubre de 1812. Dos a\u00f1os despu\u00e9s, el d\u00eda seis de agosto, ocupaba puesto de Regidor Preheminente en el Ayuntamiento Absolutista de 1814 y estar\u00e1 a lo largo de todo el denominado Sexenio Absolutista hasta el 25 de marzo de 1820.(Luis Pedro P\u00e9rez Garc\u00eda \u201cAnd\u00fajar y el largo siglo XIX\u201d).El t\u00edtulo lo hereda su nieto Jos\u00e9 Carlos Velluti Tavira, cuarto marqu\u00e9s, y hacia 1898 lo ostenta su sobrino Jos\u00e9 Mar\u00eda Velluti y Zbinowsky, V marqu\u00e9s del Cerro. En cuanto al conde de Gracia Real lo ostentaba casi a lo largo de toda la segunda mitad de siglo XIX,&nbsp; Luis P\u00e9rez de Vargas, Gonz\u00e1lez de Castej\u00f3n, persona vinculada a los ayuntamientos moderados del reinado de Isabel II desde agosto de 1956. En 1877 el Conde de Grac\u00eda Real era el primer contribuyente por cuota de r\u00fastica y urbana de la ciudad de And\u00fajar (Luis Pedro P\u00e9rez Garc\u00eda, obra citada.) El marqu\u00e9s de Torremayor tambi\u00e9n con posesiones en el Pago de Cerrada, era Luis Ruiz Gonz\u00e1lez de Molina otro de los mayores contribuyentes de la ciudad de And\u00fajar hacia 1877.<\/p>\n\n\n\n<p>(4) AHPJ, secci\u00f3n de Protocolos Notariales, Legajo 4072. Escribano p\u00fablico: Juan Delgado Caballero.<\/p>\n\n\n\n<p>(5) El t\u00edtulo de condesa de Tavira se lo concede Pio X,&nbsp; a Mar\u00eda del Pilar Due\u00f1as, el 20 de febrero de 1906. Pilar Due\u00f1as pose\u00eda 511 acciones del Banco de Espa\u00f1a en 1911 y 476 acciones en 1921. \u201cLos accionistas del Banco de Espa\u00f1a\u201d en Revista de Historia de Espa\u00f1a, dirigida por Gabriel Tortella Casares. Oto\u00f1o de 1988.<\/p>\n\n\n\n<p>(6) Censo de v\u00edctimas causadas por la izquierda&nbsp; en la Provincia de J\u00e1en; Luis Miguel S\u00e1nchez Tostado en \u201cRepresi\u00f3n Republicana\u201d. En su infancia y juventud el joven Eduardo hab\u00eda tenido una salud quebradiza, motivo por el cual los padres buscaron siempre unos entornos naturales lo m\u00e1s saludables posibles para \u00e9l. Realiz\u00f3 estudios en Madrid donde la madre dispon\u00eda de familia y domicilio propio contrayendo matrimonio con la joven andujare\u00f1a Rodr\u00edguez Montan\u00e9 con la que no tuvo descendencia.&nbsp;&nbsp; (Testimonio de Rafaela Mar\u00eda Medina Borrego, nieta de Rafaela Ferro Burgos).\/ Fue fusilado en la carretera de Villanueva de la Reina, el 27 de agosto de 1936. (Censo de v\u00edctimas causadas por la izquierda en la Provincia de Ja\u00e9n; Luis Miguel S\u00e1nchez Tostado, en \u201cRepresi\u00f3n Republicana\u201d).<\/p>\n\n\n\n<p>(7) Diario La Opini\u00f3n; peri\u00f3dico liberal-conservador, de 25 de abril de 1890; Santa Cruz de Tenerife.<\/p>\n\n\n\n<p>(8) Venancio Acosta Padr\u00f3n: \u201cEl Hierro desde 1900 a 1975: Apuntes para su Historia\u201d. Ed. Cabildo Insular del Hierro. A\u00f1o 2003.<\/p>\n\n\n\n<p>(9) V\u00e9ase el art\u00edculo \u201cEl Terremoto de 1170 en La Higuera de Arjona\u201d, de Pedro Gal\u00e1n Gal\u00e1n, publicado en Lahiguera.blogspot.com.es. En \u00e9l aprovecha para hacer algunas referencias interesantes de car\u00e1cter biogr\u00e1fico&nbsp; sobre la personalidad de Bonoso Lara Mercado y de su familia. Al morir \u00e9ste la finca de Villalba fue heredada por su hermano&nbsp; Manuel, que en Marmolejo ser\u00eda conocido como el \u201crico nuevo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>(10) Rese\u00f1a recogida en la revista \u201cCerrico \u00c1lvarez (Historias, costumbres y leyendas del olivar serrano)\u201d.Textos de Manuel Perales sobre testimonios de Alfonso Merino G\u00f3mez jornalero en las fincas de Catalina Navarro Parras. Edici\u00f3n n\u00ba 8, a\u00f1o XXIII. Marmolejo, octubre de 1999.<\/p>\n\n\n\n<p>(11) Moreno G\u00f3mez, Francisco en \u201cLa Resistencia Armada contra Franco, tragedia del maquis y la guerrilla\u201d, p\u00e1g. 327, y Luis Miguel S\u00e1nchez Tostado en \u201cLa Guerra no acab\u00f3 en el 39\u201d,&nbsp; p\u00e1g. 480.<\/p>\n\n\n\n<p>(12) Testimonio de Francisca Prieto Ruiz, hija de Antonio Prieto. Francisca&nbsp; naci\u00f3 en 1931, ten\u00eda 14 a\u00f1os cuando mataron a su padre.<\/p>\n\n\n\n<p>(13) Juan Soriano Moyano era el encargado y guarda juramentado de los propietarios agr\u00edcolas marmoleje\u00f1os conocidos como \u201cLos Juraos\u201d, due\u00f1os de las fincas de la Garavitera, la Herradurilla y Los Fieros, todas ellas pertenecientes a la herencia de su padre Alfonso Jurado Lozano. Estaba en la caser\u00eda de la Garavitera con el resto de personal jornalero de la finca, caseros y muleros, el d\u00eda que llegaron los rojos pidiendo provisiones. Los rojos le preguntaron por el due\u00f1o, pero al decirle Juan que no estaba all\u00ed&nbsp; se interesaron por su cometido en la finca; a lo que \u00e9ste les respondi\u00f3: \u201cYo soy el capataz, el encargado y el guarda juramentao\u201d. Entonces los rojos le conminaron a que les proporcionase parte de las provisiones existentes en la finca, principalmente alimentos y aceite. Luego marcharon sin crear m\u00e1s problemas (Testimonio de Alfonso Merino G\u00f3mez). Juan Soriano hab\u00eda sido durante la Segunda Rep\u00fablica un trabajador afiliado a la UGT de Marmolejo, habiendo participado el seis de octubre de 1934 en la huelga general revolucionaria de aquel a\u00f1o, convocada en Espa\u00f1a por la UGT. Por ello fue detenido y encarcelado en Ja\u00e9n desde octubre de 1934 hasta febrero de 1936. Durante la Postguerra y pr\u00e1cticamente hasta su jubilaci\u00f3n trabaj\u00f3 al servicio de los hermanos \u201cJuraos\u201d. (Perales Sol\u00eds, Manuel: \u201cLa Memoria Rescatada\u201d, p\u00e1g. 90; Marmolejo 2007.<\/p>\n\n\n\n<p>(14) Una noche lleg\u00f3 al ventorrillo un grupo de hombres con el rostro tapado. Se hac\u00edan pasar por rojos y tras pedir vino y comidas al due\u00f1o del ventorrillo, encerraron al matrimonio en una de las habitaciones hasta que se hartaron de beber y de comer. Al marcharse los amenazaron&nbsp; con que no contasen en el pueblo lo ocurrido. La casualidad quiso que los caseros a trav\u00e9s de una rendija de la puerta pudiesen reconocer a los supuestos \u201crojos\u201d. Se trataba de gente de la Falange&nbsp; marmoleje\u00f1a bien considerada en la localidad&nbsp; (testimonio de Juan Ca\u00f1uelo Coba).<\/p>\n\n\n\n<p>(15) Testimonio del loperano y marmoleje\u00f1o de adopci\u00f3n&nbsp; Jos\u00e9 Alf\u00e9rez Alcal\u00e1, perfecto conocedor de estos pagos que residi\u00f3 durante toda su&nbsp; juventud en una casilla ubicada en la ribera del Guadalquivir, junto al vered\u00f3n del Recoche y la casilla de Goyete, no muy distante de las Casillas del Marqu\u00e9s. Se trataba de una peque\u00f1a finca de olivar en la que sus padres, Jos\u00e9 Alf\u00e9rez Barbosa y Catalina Alcal\u00e1 Alcal\u00e1, naturales de Lopera, sacaron adelante durante la postguerra a una prole formada de siete hijos, cinco varones y dos hembras. Pepe trabajaba igualmente durante gran parte del a\u00f1o en Las Casillas del Marqu\u00e9s, cavando olivos y arando con los mulos. En las temporadas de mucho trabajo se quedaba a dormir en el pajar de la caser\u00eda, manteniendo relaciones de noviazgo con la hijastra del casero Miguel<\/p>\n\n\n\n<p>(16)Testimonio de&nbsp; Pedro Lozano Medina \u201cPotrica\u201d, varios a\u00f1os \u201caperaor\u201d de la casa del \u201cM\u00e9dico Perales\u201d. Este oficio en otras profesiones es sin\u00f3nimo de capataz o encargado. Seg\u00fan el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Espa\u00f1ola era \u201cla persona que deb\u00eda de encargarse de que los diferentes aperos o conjunto de instrumentos y dem\u00e1s cosas necesarias para la labranza\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>(17) Diario La Voz de C\u00f3rdoba; jueves 5 de octubre de 1922. La rese\u00f1a aparece en el art\u00edculo titulado \u201cDe Marmolejo\u201d, donde el articulista recoge el ambiente animado de la villa en su temporada alta de Aguas.<br>.<br>(18) Mar\u00eda Rodr\u00edguez-Arango Arango naci\u00f3 en Cangas de Narcea (Oviedo) el 5 de agosto de 1890 y falleci\u00f3 en su domicilio de la calle Maestro de Marmolejo el 5 de febrero de 1980. Sus restos fueron trasladados al cementerio de Cangas, donde reposan. Su esposo falleci\u00f3 en 1980 y sus restos reposan en Marmolejo en el cementerio de Santa Ana.<\/p>\n\n\n\n<p>(19) Testimonio de&nbsp; Guillermo Bl\u00e1nquez Mesa \u201cEl montore\u00f1o\u201d (q.e.p.d.) dedicado durante gran parte de su vida a la corredur\u00eda de fincas r\u00fasticas y urbanas.<br>____________________________________________________________________________________<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Fotos:<\/strong> Gentileza&nbsp; D. Antonio Lozano Pe\u00f1a, D\u00f1a. Francisca Prieto Ruiz, D\u00f1a. Rafaela Mar\u00eda Medina Borrego y archivo personal.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u200bManuel Perales Sol\u00eds \ufeffEn nuestra sierra olivarera encontramos numerosos lugares que en su d\u00eda fueron activos centros de actividad agroindustrial;&nbsp; propiedades olivareras, con bellas caser\u00edas, casillas y&nbsp; molinos de aceite convertidos en n\u00facleos de gran vitalidad econ\u00f3mica a lo largo de todo siglo XIX y principios del XX.&nbsp; En torno a estos lugares se desarroll\u00f3 [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"elementor_theme","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-75","page","type-page","status-publish","hentry"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v25.2 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>La vida en nuestros campos: se\u00f1oritos y jornaleros en la sociedad agraria del\u00a0 XIX y XX. - El lugar de Marmolejo<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/?page_id=75\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"La vida en nuestros campos: se\u00f1oritos y jornaleros en la sociedad agraria del\u00a0 XIX y XX. - El lugar de Marmolejo\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"\u200bManuel Perales Sol\u00eds \ufeffEn nuestra sierra olivarera encontramos numerosos lugares que en su d\u00eda fueron activos centros de actividad agroindustrial;&nbsp; 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