{"id":72,"date":"2023-06-23T15:23:09","date_gmt":"2023-06-23T15:23:09","guid":{"rendered":"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/?page_id=72"},"modified":"2023-07-03T17:53:45","modified_gmt":"2023-07-03T17:53:45","slug":"la-clase-jornalera-en-la-postguerra-el-caso-de-la-familia-zamora-buenafuente","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/?page_id=72","title":{"rendered":"La clase jornalera en la postguerra: el caso de la familia Zamora-Buenafuente"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-Manuel Perales Sol\u00eds-<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u200b<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\ufeffFinalizada la Guerra Civil, Espa\u00f1a qued\u00f3 en la m\u00e1s absoluta ruina moral y econ\u00f3mica, convertida en una dictadura militar y aislada del grupo de pa\u00edses democr\u00e1ticos vencedores en la contienda mundial contra los reg\u00edmenes totalitarios de Alemania e Italia. La mayor\u00eda de los jornaleros&nbsp; volver\u00edan a sus pueblos, reincorpor\u00e1ndose&nbsp; a la vida civil despu\u00e9s de haber luchado en los frentes republicanos durante tres largos a\u00f1os. Los que pod\u00edan, retomaban su actividad productiva&nbsp; trabajando&nbsp; en las casas de los grandes propietarios, en la mayor\u00eda de las ocasiones, por un jornal de miseria y sometidos a f\u00e9rreos controles por las autoridades franquistas que, en la medida de lo posible, procuraban abortar cualquier intento de reivindicaci\u00f3n de \u00edndole pol\u00edtica o laboral. Otros, para&nbsp; reintegrarse de nuevo a su vida anterior, tuvieron que pasar por un calvario de c\u00e1rceles y campos de concentraci\u00f3n, quedando, muchos de ellos, en el camino fruto de la dureza de la vida en esos recintos. All\u00ed el R\u00e9gimen intentaba \u201crehabilitarlos\u201d haci\u00e9ndoles trabajar gratis en grandes obras para el Estado, para posteriormente devolverlos a la nueva situaci\u00f3n pol\u00edtica del pa\u00eds, si es que eran capaces de sobrevivir a tantas penurias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\ufeff<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp; En general podemos afirmar que para la mayor\u00eda de las familias jornaleras con antecedentes penales, la postguerra supuso un volver a comenzar de cero debiendo de trabajar duro para poder recuperar el peque\u00f1o patrimonio personal perdido durante la guerra, am\u00e9n de tener que lidiar en un entorno social poco receptivo y hostil por el miedo de sus vecinos a mantener relaciones con los que eran tildados de rojos o comunistas. Por eso muchos jornaleros acusados de republicanismo, encontraron&nbsp; su particular libertad alejados de los pueblos en los trabajos agr\u00edcolas y ganaderos de los cortijos lejanos a las poblaciones, viviendo como aut\u00e9nticos proscritos en cuadras o en peque\u00f1os \u201cchozones\u201d elaborados por ellos mismos. Fue habitual buscar amparo en las dehesas de la serran\u00eda, empe\u00f1ados en rozar el monte, cazando furtivamente, y cuidando el ganado o, incluso, trabajando en las explotaciones mineras esparcidas por los lugares m\u00e1s rec\u00f3nditos de Sierra Morena en unas condiciones infrahumanas y sin posibilidad de dar escuela y cultura a&nbsp; sus hijos\/as.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft is-resized\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_7faa7f9fd63c19d318f2c032a13db050.jpg\/v1\/fill\/w_526,h_391,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_7faa7f9fd63c19d318f2c032a13db050.jpg\" alt=\"\" width=\"457\" height=\"340\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Paula Buenafuente y Mart\u00edn Zamora.&nbsp;Foto cedida por Isabel Zamora Buenafuente.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Prolifer\u00f3 en esta \u00e9poca una especie de altruismo interesado ejercido por los grandes propietarios agr\u00edcolas adictos al nuevo R\u00e9gimen y convertidos en avalistas de jornaleros con historial republicano, a los que se les tutelaba con el fin de sacarlos de los campos de concentraci\u00f3n, a cambio de jornales de miseria y la condici\u00f3n de \u201cregenerarse\u201d en sus convicciones pol\u00edticas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br>&nbsp;&nbsp; El caso que nos ocupa a continuaci\u00f3n es el de la familia Zamora-Buenafuente, que en plena postguerra&nbsp; se amparar\u00eda en las posibilidades que proporcionaron los campos de nuestro entorno para poder buscar all\u00ed el sustento diario. En el campo, al fin y al cabo, hab\u00eda algo que echarse a la boca y&nbsp; parec\u00eda sentirse m\u00e1s lejano el control de las autoridades represoras.&nbsp; La reconstrucci\u00f3n de la historia de esta familia ha sido posible gracias a los testimonios y documentaci\u00f3n aportada por los hermanos&nbsp;Francisco, Mart\u00edn, Isabel y Juana Zamora Buenafuente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\ufeff<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Francisco, el mayor de los hijos del matrimonio formado por&nbsp;&nbsp;Mart\u00edn Zamora y&nbsp; Paula Buenafuente,&nbsp;ten\u00eda la edad de 20 a\u00f1os cuando march\u00f3 a buscarse un mejor futuro a tierras levantinas, en un primer momento, y posteriormente a L\u00e9rida, donde actualmente reside. Este joven jornalero andaluz de los cincuenta, repleto de esperanzas y de ilusiones se jubil\u00f3 merecidamente &nbsp;tras &nbsp;haberse &nbsp;dejado &nbsp;el &nbsp;pellejo &nbsp;trabajando &nbsp;en &nbsp;esa&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">tierra catalana de adopci\u00f3n. En el comienzo en las empresas madereras de los Pirineos; luego como transportista, y finalmente montando su propia empresa dedicada a servicios de limpieza y pulimentaciones de suelos. Lleg\u00f3 a tener, en algunos momentos, a su cargo m\u00e1s de 50 trabajadoras\/es.&nbsp; Su testimonio emocionado narrado en el hotel de Pirineos de L\u00e9rida y en su propia casa de la calle de La Uni\u00f3n espero haya merecido la pena plasmarlo en \u00e9stas p\u00e1ginas. Su hermano Mart\u00edn vive tambi\u00e9n en L\u00e9rida y sus vivencias junto a las de sus hermanas Isabel y Juana, residentes en L\u00e9rida y Par\u00eds, respectivamente, me fueron remitidas amablemente por escrito.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En plena postguerra (1947) los padres,&nbsp;Mart\u00edn Zamora Zamora y Paula Buenafuente Carrilero, decidieron marchar a vivir de una peque\u00f1a parcela de olivos en donde construyeron una peque\u00f1a casita que a\u00fan hoy se le conoce como la&nbsp;casilla de la Paula,&nbsp;muy cerca del rio Yeguas. La ubicaron en un rellano situado en el nivel medio de la ladera que flanquea el arroyo de los Caros, dando vistas hacia el r\u00edo. En realidad se trataba de un \u201ccuarto\u201d en el pago de los Menchones del Ca\u00f1uelo, adquirido a unos hermanos solteros residentes en Marmolejo conocidos como los Bono, quienes vender\u00edan no solo esta finca sino el resto de las que pose\u00edan en el t\u00e9rmino municipal de Marmolejo para marchar posteriormente a Madrid, junto a su madre, cuando contaban con m\u00e1s de medio siglo de existencia.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_1eae397b81d33e385ed9c40242f9cb5e.jpg\/v1\/fill\/w_661,h_431,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_1eae397b81d33e385ed9c40242f9cb5e.jpg\" alt=\"\" width=\"394\" height=\"257\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Los abuelos Casto Buenafuente Cazalilla y Dionisia Carrilero Aguayo.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Paula y Mart\u00edn&nbsp;se hab\u00edan conocido en la cercana finca de la Boca del R\u00edo, donde estaba de arrendatario el padre de Paula,&nbsp;Casto Buenafuente Cazalilla, y su mujer&nbsp;Dionisia Carrilero Aguayo.&nbsp;All\u00ed se encontraba tambi\u00e9n espor\u00e1dicamente el joven Mart\u00edn Zamora, empe\u00f1ado como temporero en la recolecci\u00f3n de las aceitunas aunque su trabajo habitual durante el resto del a\u00f1o estaba en Sierra Morena, por la zona de La Cabrera,&nbsp; dedicado fundamentalmente a la caza y la elaboraci\u00f3n de carb\u00f3n y pic\u00f3n con el resto de su familia, toda ella proveniente de la localidad almeriense de Carboneras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los padres del joven Mart\u00edn,&nbsp;Francisco Zamora Salda\u00f1a y Mar\u00eda Dolores Zamora Navarro,&nbsp;tuvieron cinco varones (Antonio, Francisco, Juan, Mart\u00edn, y Jos\u00e9) y tres hembras (Mar\u00eda, Ana e Isabel). Mart\u00edn nacido en Carboneras en julio de 1908, tendr\u00eda aproximadamente nueve a\u00f1os cuando su familia&nbsp; al completo recal\u00f3 por Marmolejo&nbsp; para encomendarse a trabajos de desmonte en Sierra Morena hacia 1917.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Jos\u00e9 Zamora Zamora, \u201cin memoriam\u201d:\u00a0\u00a0\u00a0<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u200b<br>&nbsp;&nbsp; Nos llama la atenci\u00f3n la personalidad del menor de los varones,&nbsp;Jos\u00e9 Zamora Zamora,&nbsp; que va a vivir en su juventud una historia triste y turbulenta como consecuencia de su compromiso pol\u00edtico con el Partido Comunista, circunstancia que le iba a ocasionar serios problemas con las autoridades locales al ser acusado de pertenecer a la organizaci\u00f3n clandestina de dicho partido en la comarca de And\u00fajar. Concretamente era secretario del Comit\u00e9 Local del PCE de Marmolejo (1) y por tal motivo era detenido en julio de 1945, siendo encarcelado en Ja\u00e9n y, posteriormente en Burgos, donde muri\u00f3, pr\u00f3ximo a cumplir los 38 a\u00f1os, tras arrojarse por el hueco de la escalera de uno de los pabellones de la prisi\u00f3n. En el expediente de su muerte, el Director de la Prisi\u00f3n de Burgos habla de un acto de suicidio, aunque este hecho luctuoso no qued\u00f3 del todo aclarado en opini\u00f3n de sus sobrinos. Durante sus a\u00f1os en la prisi\u00f3n de Burgos se hab\u00eda dedicado a estudiar para redimir parte de su condena, especialmente la asignatura de Religi\u00f3n Cat\u00f3lica con la que se obten\u00eda m\u00e1s redenci\u00f3n que con las otras materias, pero la realidad es que a los presos se les hacia la vida imposible, con&nbsp; torturas f\u00edsicas y psicol\u00f3gicas que acababan minando la moral, m\u00e1xime si la condena era larga como en el caso que nos ocupa. Unos meses antes de su muerte, Jos\u00e9, hab\u00eda solicitado al director de la Prisi\u00f3n la redenci\u00f3n de algunos d\u00edas de condena tras de haber sacado buenos resultados en sus ex\u00e1menes, pero \u00e9sta le fue denegada.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_3ddbb6315fc685ca701c0d64b82c9eb9.jpg\/v1\/fill\/w_724,h_383,al_c,lg_1,q_80,enc_auto\/7e23fc_3ddbb6315fc685ca701c0d64b82c9eb9.jpg\" alt=\"\" width=\"453\" height=\"239\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>\u00danica fotograf\u00eda que se conserva de Jos\u00e9 Zamora Zamora, de pie a la derecha, en la prisi\u00f3n de Burgos. Junto a \u00e9l est\u00e1n Manuel Gallardo Velasco \u201cSalvaora\u201d (a su lado) y Antonio Riveiro Martinho al que acompa\u00f1a su hijo Luis, en visita realizada probablemente hacia 1952. Foto cedida por Ascenci\u00f3n Riveiro Sorroche.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El acto del suicidio, en opini\u00f3n del historiador Francisco Moreno, represent\u00f3 una \u00faltima protesta contra el fascismo ejercida en situaciones l\u00edmites por muchos miembros de la izquierda. Una de las consecuencias de la derrota y de la ola represiva del franquismo fue un incremento del \u00edndice de suicidios que se ha podido evaluar en un 30% por encima de la media de los a\u00f1os anteriores a la postguerra seg\u00fan \u00e9ste estudioso de la represi\u00f3n franquista sobre la izquierda republicana (2). Jos\u00e9 Zamora tambi\u00e9n comparti\u00f3 prisi\u00f3n en Burgos con los dirigentes comunistas marmoleje\u00f1os&nbsp;&nbsp;Manuel Gallardo Velasco \u201cSalvaora\u201d, Antonio Pedrajas Rivillas \u201cMoreno el cortaor\u201d y Antonio Riveiro Martinho,&nbsp;detenidos igualmente en las redadas del verano del 45 contra la organizaci\u00f3n provincial del Partido Comunista que estaba instalada en And\u00fajar, al ser su comarca la que contaba con un mayor n\u00famero de afiliados por aquellos a\u00f1os en la provincia de Ja\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por lo que sabemos, Jos\u00e9, era un joven autodidacta, nacido el 2 de noviembre de 1915 en Carboneras (Almer\u00eda),&nbsp; empe\u00f1ado en su tiempo de ocio a formar en Marmolejo a los hijos de los jornaleros que no pod\u00edan asistir a la escuela nacional por tener que ayudar a sus familias en las tareas agr\u00edcolas. Por estos gestos y por su car\u00e1cter afable era muy apreciado, seg\u00fan testimonios de personas mayores que le conocieron (3). Su profesi\u00f3n principal era la de pe\u00f3n caminero dedicado fundamentalmente al arreglo de los caminos y de las carreteras del t\u00e9rmino municipal. Las autoridades franquistas le segu\u00edan la pista buscando una excusa perfecta para detenerle. Ser\u00e1 precisamente en el trabajo donde se desencadenen los hechos que condujeron a su detenci\u00f3n: un mal d\u00eda que pas\u00f3 por el lugar donde se encontraba trabajando, junto a otros peones camineros, un hombre que estaba interesado en localizar un atajo para subir a la sierra desde el pueblo, Jos\u00e9 le indic\u00f3 el camino de la&nbsp;presa de Valparroso,&nbsp;&nbsp;sendero habitual usado por muchos jornaleros que se buscaban la vida cazando de manera furtiva o recolectando bellotas, para eludir los temidos encuentros con la Guardia Civil en el puente del Balneario. Pero tambi\u00e9n era el camino m\u00e1s frecuentado por los enlaces de los perseguidos e incluso por los propios huidos para penetrar en Sierra Morena. El hecho es que uno de los all\u00ed presentes relat\u00f3 el suceso a la Guardia Civil por lo que d\u00edas despu\u00e9s era detenido acusado&nbsp;\u201cde haber mantenido contactos con los rojos de la sierra\u201d. A partir de ah\u00ed todo fue un calvario hasta su muerte el 25 de septiembre de 1953.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\ufeff<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\ufeffOtra hermana de Mart\u00edn y de Jos\u00e9,&nbsp;Isabel,&nbsp;cas\u00f3 con&nbsp;Emilio Ar\u00e9valo Garc\u00eda,&nbsp;hermano de&nbsp;Baldomero Ar\u00e9valo \u201cBuengusto\u201d, que perseguido en la postguerra por sus convicciones republicanas, al contrario que Baldomero, descartar\u00eda la opci\u00f3n de refugiarse en la sierra, marchando al pa\u00eds vecino donde rehizo su vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por su parte los padres de Paula,&nbsp;Casto y Dionisia,&nbsp;de origen murciano y albacete\u00f1o respectivamente, tuvieron tres hijos:&nbsp;Paula, nacida en 1916,&nbsp;Casto&nbsp;(a\u00f1os despu\u00e9s empleado como guarda del Instituto Nacional de Colonizaci\u00f3n en el poblado de Los Villares de And\u00fajar), y&nbsp;&nbsp;Teresa. A Casto, padre, le tocar\u00eda servir a la Rep\u00fablica en plena Guerra Civil en los frentes de Granada y hasta all\u00ed se desplaz\u00f3 en muchas&nbsp; ocasiones Dionisia para visitarlo y&nbsp; convivir con \u00e9l pr\u00e1cticamente en la misma l\u00ednea del frente (4).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br><strong>A\u00f1os dif\u00edciles con recuerdos imborrables:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br>Los j\u00f3venes&nbsp;Mart\u00edn Zamora&nbsp;y&nbsp;Paula Buenafuente, contrajeron matrimonio en 1935 en Marmolejo, naci\u00e9ndoles el primero de sus hijos, Francisco, el ocho de agosto de 1936 en la casa n\u00famero 2 de la calle del Norte, propiedad de los abuelos Casto y Dionisia.&nbsp; Hacia el mes de septiembre del a\u00f1o siguiente, Mart\u00edn ingres\u00f3 en el Cuerpo de Carabineros de Infanter\u00eda de la Rep\u00fablica con base en Castell\u00f3n y Paula,&nbsp; que ya estaba en cinta del segundo var\u00f3n, enamorada profundamente de su esposo, elige la opci\u00f3n de acompa\u00f1arle y correr su misma suerte, dejando al peque\u00f1o Francisco al cuido de los abuelos maternos, empleados de caseros en las Casillas del Marqu\u00e9s. Con ellos se cri\u00f3 el primog\u00e9nito&nbsp;Francisco Zamora&nbsp;hasta la edad de siete a\u00f1os (1943) en que definitivamente regresaron los padres de Valencia despu\u00e9s de tres a\u00f1os de servicio a la Rep\u00fablica, y otros tres de reclusi\u00f3n en el campo de concentraci\u00f3n de Higuera de Calatrava. La reclusi\u00f3n en Higuerilla de Calatrava hab\u00eda tenido lugar en abril de 1939 cuando de regreso de Valencia, Mart\u00edn era detenido en Marmolejo&nbsp; junto a otros tantos j\u00f3venes milicianos que hab\u00edan servido a la Rep\u00fablica en diferentes lugares de Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br>Del tristemente recordado campo de&nbsp;La Higuerilla, tuvo que salir tutelado por el due\u00f1o de las&nbsp;Casillas del Marqu\u00e9s, Francisco Quero,&nbsp;persona de influencias en el gobierno del general Franco. La carta de tutela fue enviada por Casto Buenafuente al General\u00edsimo y dadas las influencias de aquel se\u00f1or, no tard\u00f3 mucho tiempo en surtir el efecto deseado. Estas cartas sirvieron tambi\u00e9n durante la postguerra, de aut\u00e9ntico salvoconducto para que la Guardia Civil dejase en paz a los jornaleros del campo que hab\u00edan sido represaliados por sus ideas o, simplemente, por realizar&nbsp; la guerra al servicio de la Rep\u00fablica (5). Pero a\u00fan no le dejar\u00edan en paz del todo: hacia noviembre de 1951 se le volv\u00eda a incoar expediente informativo por el Tribunal Especial para la Represi\u00f3n de la Masoner\u00eda y el Comunismo, Juzgado n\u00famero 3, con sede en Madrid, imput\u00e1ndole pertenecer al&nbsp;Partido Comunista. Curiosamente el informe de la 236 Comandancia de la Guardia Civil de Almer\u00eda a donde el Juzgado n\u00ba 3 del Tribunal Especial se hab\u00eda dirigido reclamando informaci\u00f3n, daba los siguientes datos en relaci\u00f3n a Mart\u00edn:&nbsp;&nbsp;\u201cComo continuaci\u00f3n a mi escrito n\u00famero 138, de fecha 17 de marzo \u00faltimo relativo a Mart\u00edn Zamora Zamora, al que por ese juzgado se le instruye sumario n\u00famero 149-C-52, tengo la distinci\u00f3n de participar a V.S. que dicho individuo tiene 44 a\u00f1os de edad, de estado casado, hijo de Francisco y Mar\u00eda, natural de Carboneras, de esta provincia, y vecino de Marmolejo (Ja\u00e9n), con domicilio en calle Norte, n\u00famero 2, el que seg\u00fan informes facilitados por el Servicio de Informaci\u00f3n de aquella Comandancia, es de ideas izquierdistas, as\u00ed como todos los familiares, estando afiliado a la UGT desde el a\u00f1o 1933, durante el Glorioso Movimiento Nacional sirvi\u00f3 voluntario en el Cuerpo de Carabineros, permaneciendo en dicho Cuerpo y en la zona roja durante 22 meses; un hermano suyo llamado Jos\u00e9, fue detenido el a\u00f1o 1945 por formar parte de una organizaci\u00f3n clandestina comunista, desempe\u00f1ando el cargo de jefe de la misma, por cuyo motivo fue detenido y condenado a 30 a\u00f1os de prisi\u00f3n\u2026No mereciendo el concepto de dirigente ni inductor de la tarea marxista, comunista o similar\u201d. Dios guarde a V.S. muchos a\u00f1os. Almer\u00eda, 5 de Mayo de 1952. Fdo: El Comandante\u201d.&nbsp; El dos de febrero de 1953 le era sobreseida su causa, con car\u00e1cter provisional, al no encontrar el citado Tribunal Especial, entidad suficiente en la conducta pol\u00edtico-social de Mart\u00edn.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\ufeff<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\ufeffA muchos obreros como a Mart\u00edn se les volvi\u00f3 a incomodar con detenciones inoportunas en el camino hacia el trabajo reclam\u00e1ndoles a diario los famosos salvoconductos. En una de las ocasiones en que iba hacia la casilla de La Paula, un Guardia Civil le pidi\u00f3 que se identificase. \u00c9ste lo hizo con la carta de tutela de Don Francisco Quero,&nbsp; a lo que el guardia de manera desafiante le interpel\u00f3: -\u201c\u00bfY c\u00f3mo es que t\u00fa siendo comunista tienes tan buenas relaciones?\u201d-. Mart\u00edn le respondi\u00f3 de manera metaf\u00f3rica:&nbsp;\u201cPorque esto (refiri\u00e9ndose a Espa\u00f1a) ha sido un pan que ha quedado dividido en dos partes, a unos les ha tocado comer de un lado y otros apenas si comemos porque estamos del lado comunista y por eso necesitamos que alguien nos ampare\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\ufeff<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los abuelos Casto y Dionisia dispon\u00edan, como hemos dicho, de una casa en la calle del Norte n\u00ba 2 donde criaron al peque\u00f1o Francisco con muchos sacrificios. Un buen amigo de la familia,&nbsp;Manuel Moreno \u201cEl cortaor\u201d&nbsp;(6), hombre del campo dedicado a la poda del olivo y de las encinas en Sierra Morena, les regal\u00f3 una cabra para leche con el fin alimentar al peque\u00f1o. Pero la mayor parte del a\u00f1o sus vidas iban a transcurrir en el campo trabajando de caseros y jornaleros en las Casillas del Marqu\u00e9s y, a partir de 1934, como arrendatarios de la cercana finca de la Boca del R\u00edo donde Casto se empe\u00f1aba en el cultivo de las bregosas laderas de olivar de esta propiedad enclavada en la misma desembocadura del Yeguas.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_6444fb20c6b65120a61757a14c7941f2.jpg\/v1\/fill\/w_396,h_551,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_6444fb20c6b65120a61757a14c7941f2.jpg\" alt=\"\" width=\"363\" height=\"505\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Casillas del Marqu\u00e9s, donde Mart\u00edn Zamora Buenafuente pas\u00f3 varios a\u00f1os de su infancia junto a los abuelos maternos Casto y Dionisia. Cuadro al \u00f3leo de Robles.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En esta caser\u00eda y en la de las Casillas del Marqu\u00e9s,&nbsp; donde los abuelos volvieron entre los a\u00f1os 1941 y 1942, pas\u00f3 Francisco gran parte de su ni\u00f1ez con recuerdos imborrables como el del encuentro de Casto con un antiguo compa\u00f1ero de juventud, Baldomero Ar\u00e9valo Garc\u00eda \u201cBuengusto\u201d jornalero afiliado a la Uni\u00f3n General de Trabajadores durante la Rep\u00fablica, ahora perseguido. Este hecho se produce en las laderas de los Algarbes, cerca de la Boca del R\u00edo, cuando en un paseo del abuelo portando al nieto sobre sus hombros, oyen salir de detr\u00e1s de una lentisquera una voz que dice -\u00a1Casto!, \u00a1Casto!-. Se trataba del perseguido por sus principios socialistas, que iba acompa\u00f1ado de unos seis o siete hombres, todos ellos refugiados en la sierra para eludir el acoso de las autoridades franquistas. Se saludaron con un fuerte abrazo y entonces&nbsp; Baldomero le comunic\u00f3 al abuelo las intenciones de proveerse en la Boca del R\u00edo de unos mulos y de una c\u00e1ntara de aceite, pues su situaci\u00f3n en la sierra era cada d\u00eda m\u00e1s complicada y precaria.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u200b<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Casto march\u00f3 hasta la caser\u00eda con el grupo de huidos y para evitar problemas, al momento les ofreci\u00f3 dos mulos y una c\u00e1ntara de aceite. Lo mismo hizo el administrador de la finca que pasaba all\u00ed temporadas con su familia, ofreci\u00e9ndoles una yegua y un mulo. Antes de partir Baldomero les advirti\u00f3 que no diesen parte a la Guardia Civil hasta pasadas dos horas ordenando que fuera el administrador quien lo hiciera. Al decir esto, el hijo del administrador le ret\u00f3 dici\u00e9ndole que por qu\u00e9 no era Casto quien daba parte. Ante los gestos desafiantes del joven, Baldomero reiter\u00f3 que deber\u00eda ser el administrador. Tras unos momentos de cierta tensi\u00f3n, los huidos marcharon, apareciendo las caballer\u00edas al d\u00eda siguiente al otro lado del Yeguas, por la zona de&nbsp;la Garabitera. (7)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\ufeff<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Son a\u00f1os dif\u00edciles: los perseguidos por el franquismo amparados en la grandeza de Sierra Morena se encuentran muy acosados y en situaci\u00f3n de cierta penuria, pues su lucha no deja de ser un acto de hero\u00edsmo sin m\u00e1s apoyos que las familias jornaleras que pasan el chaparr\u00f3n de la postguerra malviviendo en el campo con jornales de miseria. Por eso a menudo se dejan caer por las zonas del olivar serrano montore\u00f1o y marmoleje\u00f1o, para proveerse de alimentos en caser\u00edas y lagarillos y contactar, de paso, con antiguos compa\u00f1eros que les pongan al corriente de la situaci\u00f3n de sus familiares en el pueblo. Pero lo han hacer cada vez con m\u00e1s sigilo ya que a los jornaleros se les empieza a controlar por efectivos de la Guardia Civil pues se desconf\u00eda de ellos no vaya a ser que sean enlaces de los \u201crojos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Precisamente esta etapa de acoso y de persecuci\u00f3n desembocaba en la madrugada del 8 de enero de 1944 con la encerrona y posterior matanza de la&nbsp;Loma Candelas&nbsp;llevada a cabo por fuerzas de la Guardia Civil y algunos voluntarios falangistas de la localidad con el triste balance de las muertes de&nbsp;Baldomero Ar\u00e9valo,&nbsp;los hermanos&nbsp;Mateo y Manuel Alcal\u00e1 Cabanillas&nbsp;(8) y el carde\u00f1ero,&nbsp;Juan Cachinero Montoro \u201cEl Obispo\u201d&nbsp;de ideolog\u00eda comunista. Tambi\u00e9n matan al casero de La Loma,&nbsp;Ram\u00f3n Lara G\u00f3mez, hieren a una de sus hijas peque\u00f1as en una pierna y detienen a su esposa Ana Pe\u00f1a Pedrajas que estaba en cinta de un var\u00f3n, a la que env\u00edan a la c\u00e1rcel de Ja\u00e9n en los d\u00edas siguientes (9).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br>En la mente, a\u00fan de ni\u00f1o, de Francisco Zamora quedaron grabadas para siempre las im\u00e1genes de aquella ma\u00f1ana, cuando \u201cla comitiva de muerte\u201d llegaba al Ayuntamiento transportando los cad\u00e1veres:&nbsp;\u201cdos van sobre un mulo y tres sobre otro. Van amarrados con unas cuerdas atadas desde el cuello hasta las piernas. All\u00ed en el patio del Ayuntamiento los dejan caer al suelo sin el m\u00e1s m\u00ednimo reparo en evitar el golpe brusco de los cuerpos contra el pavimento. Entonces recuerda como el Alcalde dice: \u201c\u00a1Quitadme de en medio esta basura!. Se los llevaron al cementerio, les despojaron de todas sus ropas y enterraron desnudos en una fosa com\u00fan. Las ropas se las repartieron entre quienes los hab\u00edan enterrado\u201d.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_52b4979064a4b3225d8c269d68b818e1.jpg\/v1\/fill\/w_636,h_351,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_52b4979064a4b3225d8c269d68b818e1.jpg\" alt=\"\" width=\"425\" height=\"234\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Ruinas de la Casilla de La Paula<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La falta de roce con sus padres hace que el ni\u00f1o Francisco Zamora sienta que sus abuelos son como aut\u00e9nticos padres, por lo que cuando Mart\u00edn y Paula regresan a Marmolejo encuentran cierta resistencia a que el ni\u00f1o acepte el nuevo hogar familiar. Ello hace que muchas veces se escape de la casa de la calle Pablo Iglesias, alquilada por el matrimonio, y se marche a la calle del Norte donde viven los abuelos. Esta situaci\u00f3n lleg\u00f3 a generar tensiones entre Mart\u00edn y sus suegros que no se resolvieron hasta que definitivamente, Casto y Dionisia, dejaron&nbsp; la Boca del R\u00edo y decidieron adquirir unas parcelas de regad\u00edo en And\u00fajar, donde fijaron nueva residencia.<br>La huida hacia adelante:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u200b<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br>Corren los primeros meses de 1946, y en medio de una escasez dram\u00e1tica de alimentos de primera necesidad, el matrimonio Zamora-Buenafuente marcha a vivir al campo,donde al menos, a duras&nbsp;penas, se pod\u00eda buscar algo para comer. Para ello tienen que vender la casa de la calle Norte y un mulo, adquiriendo una finca de olivar a los hermanos Bono (10) por 12.000 ptas. La diferencia la obtuvieron en pr\u00e9stamo del agente bancario&nbsp;Alfonso S\u00e1nchez Sol\u00eds, con el aval de los abuelos Casto y Dionisia. Se tratan de unos 750 olivos en la ladera del arroyo de los Caros, de la que solo una parte se puede labrar con bueyes; el resto hay que hacerlo manualmente con azada debido a las m\u00e1ximas pendientes. Deciden levantar una casilla donde vivir, pues la parcela queda lejos del pueblo, y poder dar as\u00ed cobijo a una prole que sigue increment\u00e1ndose. La casa, de solo dos estancias (una cocina y un cuarto m\u00e1s grande que sirve de \u00fanico dormitorio para toda la familia) la levantan sobre un rellano dando vistas al r\u00edo Yeguas. En el centro del rellano un \u00e1rbol de grandes dimensiones,&nbsp; tumbado a\u00f1os despu\u00e9s por un fuerte vendaval, prove\u00eda de sombra a la casilla en los rigores del verano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los materiales de la casilla de la Paula (que as\u00ed ser\u00e1 conocida por la gente del campo) eran obtenidos de lugares cercanos.&nbsp; Las vigas se extrajeron de los \u00e1lamos del arroyo del Ca\u00f1uelo y de la alameda de Las Loras; las tejas las cogieron del viejo caser\u00f3n de los Pobres y de La Marquesa, en estado de cuasi ruina,&nbsp; donde a\u00fan viv\u00eda por estos a\u00f1os un tal&nbsp;Pablo \u201cRumaco\u201d en una peque\u00f1a vivienda de obreros, frente al muro almenado. En otras ocasiones transportaban sillares de piedra azucare\u00f1a desde la cercana&nbsp;casilla de \u201cGarrote\u201d, situada sobre las partes m\u00e1s altas de los&nbsp;Menchones del Ca\u00f1uelo, con vistas al Yeguas. En fin toda una carrera por la supervivencia repleta de enormes sacrificios con jornadas de trabajo de sol a sol y en donde los ni\u00f1os, sin posibilidad de acudir a la escuela, ayudaban lo que pod\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\ufeff<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para el mayor, Francisco, las tareas se convertir\u00edan en aut\u00e9ntico suplicio pues presenta una lesi\u00f3n importante en el brazo y pierna izquierda&nbsp; consecuencia de la bomba que cay\u00f3 en la guerra en la calle &nbsp; del &nbsp; Norte. &nbsp;Las &nbsp; heridas &nbsp; &nbsp;le &nbsp; &nbsp;han &nbsp; dejado &nbsp; una&nbsp;incapacidad permanente de la que no ha quedado totalmente in\u00fatil gracias a los cuidados del m\u00e9dico D. Luis Villarejo. La bomba explot\u00f3 muy cerca de la chimenea de la casa de los abuelos. El ni\u00f1o cay\u00f3 sobre las brasas y una vecina que corri\u00f3 en su auxilio, por querer ayudarlo de la manera m\u00e1s r\u00e1pida, cometer\u00eda la imprudencia de arrojarle agua hirviendo de una olla que calentaba al fuego sobre las quemaduras del brazo y pierna. De aquel suceso jam\u00e1s pudo recuperar del todo la movilidad de la mano.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_66319f224b043716e286a149c6998220.jpg\/v1\/fill\/w_616,h_376,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_66319f224b043716e286a149c6998220.jpg\" alt=\"\" width=\"396\" height=\"242\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Ruinas de la casilla de La Paula, con el Yeguas al fondo, a su paso por el barranco de La Romana.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tanto Paula como Mart\u00edn trabajaron siempre juntos, a la par: unas veces en las labores de la finca as\u00ed como&nbsp; por cuenta ajena en otras fincas de olivar del entorno. Adem\u00e1s se empe\u00f1aban en sus ratos libres en realizar carb\u00f3n vegetal con los chaparrillos que hab\u00eda en la ladera de los Menchones. Gran parte de ese carb\u00f3n era para venderlo a Alfonso S\u00e1nchez para saldar el pr\u00e9stamo contra\u00eddo pues a Paula le gustaba cumplir con los compromisos contra\u00eddos de manera puntual. Uno de los recursos habituales era rebuscar las aceitunas de los olivos de aquellos alrededores pero con el cuidado de no ser cogidos por la Guardia Civil.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_8ac87c33f515e910628d01cc52c275d7.jpg\/v1\/fill\/w_621,h_341,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_8ac87c33f515e910628d01cc52c275d7.jpg\" alt=\"\" width=\"442\" height=\"243\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Mart\u00edn Zamora Zamora y Paula Buenafuente Carrilero con sus dos hijos peque\u00f1os Manuel e Isabel. Foto cedida por Isabel Zamora Buenafuente.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Son a\u00f1os de autoritarismo pleno; los se\u00f1oritos han vuelto a coger la sart\u00e9n por el mango y eran&nbsp; realmente quienes&nbsp; mandaban sobre las autoridades locales en la Andaluc\u00eda de la postguerra. Adem\u00e1s en el terreno laboral campan a sus anchas sin el control y vigilancia de las organizaciones obreras,&nbsp; abolidas y perseguidas por el franquismo.&nbsp; La Guardia Civil trabaja m\u00e1s o menos que a sus \u00f3rdenes, vigilando sus fincas y persiguiendo con crueldad los peque\u00f1os hurtos y robos que un ej\u00e9rcito de familias jornaleras sin tierra, y sin nada que echarse a la boca, han de cometer para poder subsistir. Es raro el a\u00f1o que no se suceden sistem\u00e1ticas redadas contra los jornaleros\/as que&nbsp; vuelven al pueblo con 20 \u00f3 30 kilos de aceitunas rebuscadas. Ante las denuncias de los grandes propietarios olivareros de la sierra sobre robos de aceitunas en sus fincas, la Guardia Civil monta controles en los caminos m\u00e1s transitados y a latigazo limpio van requisando las aceitunas a los trabajadores que regresan a sus casas despu\u00e9s de una jornada agotadora (11).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El matrimonio despu\u00e9s de recoger las aceitunas de su ladera a principios de diciembre, antes de su ca\u00edda al suelo (12), marchaban tambi\u00e9n a trabajar a la recolecci\u00f3n de fincas como La Boca del R\u00edo, El Ca\u00f1uelo, de Don Juan D\u00edaz Criado \u201cel aviador\u201d y Las Vi\u00f1uelas, propiedad perteneciente al due\u00f1o de Las Prensas, pero arrendada por entonces a un se\u00f1or apodado \u201cCant\u00f3n\u201d. Luego, Mart\u00edn se empe\u00f1aba en diferentes trabajos de poda y quema de ram\u00f3n en esas mismas fincas y preparando la siembra del huerto que Paula, con la ayuda de los ni\u00f1os, se encargaba de cultivar con esmero sobre bancales regados con el agua procedente de un venero del arroyo de los Caros. Hicieron construir una peque\u00f1a alberca para almacenar el agua. Paula&nbsp; acostumbraba a sembrar&nbsp; macetas y&nbsp; gran cantidad de frutales alrededor de esta alberca, que dieron a aquel rinc\u00f3n una frondosidad nunca vista. El huerto lo ubicaron junto al arroyo de los Caros comi\u00e9ndole un poco a la ladera y a continuaci\u00f3n del huerto de la casilla de Vergara, descendiendo escalonadamente siguiendo el cauce del arroyo. Para fertilizarlo y mejorar su drenaje llevaron arenas del Yeguas que mezclaban con esti\u00e9rcol de los animales dom\u00e9sticos pues el complemento de la econom\u00eda familiar lo constitu\u00edan tres o cuatro cabras, unos borregos, una docena de cochinos, unos cuantos pavos y gallinas que habitualmente andurreaban por aquellos parajes buscando su alimento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La vida parec\u00eda transcurrir con el viento algo m\u00e1s a favor para el matrimonio, que ya hab\u00eda aumentado su prole en tres varones y cuatro hembras: Francisco, Mart\u00edn, Paula, Josefa, Juanita Isabel y Manolo. Corr\u00eda la d\u00e9cada de los cincuenta y el trabajo no faltaba en las fincas aleda\u00f1as. Adem\u00e1s en las proximidades cuentan con la compa\u00f1\u00eda de otras familias de caseros que residen en el Ca\u00f1uelo, la Boca del R\u00edo, y en la m\u00e1s pr\u00f3xima casilla de Vergara, donde Antonio Soriano y Olimpia Mart\u00edn y sus dos hijos -Antonio y Juana-, ya adolescentes,&nbsp; pasan largas temporadas empe\u00f1ados en el cultivo de los olivos. Muchas tardes, cuando el matrimonio terminan sus faenas gustan acercarse hasta Marmolejo subidos en el borrico \u201cGasparete\u201d; ven a la familia, a sus amistades, a veces van al cine, y ya de noche o al d\u00eda siguiente vuelven al campo pues los ni\u00f1os han quedado solos bajo el cuidado de los m\u00e1s mayores, Francisco y Mart\u00edn. Cuando ello ocurre la \u201cprole\u201d se apega al calor de la familia de Antonio y de Olimpia y por la ma\u00f1ana la madre les trae del pueblo alg\u00fan extraordinario: \u00a1unos pocos churros para desayunar! (13).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\ufeff<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\ufeffTambi\u00e9n se empe\u00f1aba Paula con la ayuda de sus hijos Mart\u00edn y de Francisco en la caza del zorzal por el m\u00e9todo de la chifla. Aprenden a construir puestos camuflados de monte en las zonas m\u00e1s propensas de las inmediaciones del arroyo del Ca\u00f1uelo y del Barranquillo, paso natural de los zorzales. Los m\u00e1s mayores, sobre todo Mart\u00edn y Francisco, se dedican a buscar esp\u00e1rragos durante el invierno y la primavera por las laderas cercanas al Yeguas y a pescar en el r\u00edo&nbsp; donde el padre&nbsp; dejaba echada una red para que horas despu\u00e9s apareciera repleta de peces. Solamente los abusos cometidos por los animales del \u201cAviador\u201d (cochinos y caballer\u00edas que andaban sueltos por la zona) alteraban casi a diario la paz de la familia. Raro era el d\u00eda que estos animales no campaban a sus anchas entre los olivos de la casilla meti\u00e9ndose y da\u00f1ando las siembras del huerto. Esta situaci\u00f3n lleg\u00f3 a momentos de tensi\u00f3n pues Mart\u00edn, para defender lo suyo, tuvo que advertirle al encargado del \u201cAviador\u201d, un hombre apodado \u201cRonquito\u201d, que lo que ocurr\u00eda era una gran injusticia cometida por un se\u00f1or todopoderoso contra una familia humilde y trabajadora a la que se le estaba humillando y neg\u00e1ndole el derecho a existir. Finalmente Mart\u00edn, aconsejado por su acreedor Alfonso S\u00e1nchez, a la vista de que los animales&nbsp; continuaban&nbsp; meti\u00e9ndose en su finca, opt\u00f3 por vallarla sin negar el paso a los obreros que iban a trabajar a las fincas colindantes, pues el camino que desde el Ca\u00f1uelo descend\u00eda hasta el Yeguas pasaba por su ladera. Este camino daba paso en aquellos a\u00f1os a mucha gente jornalera que iba a trabajar al Charco Novillo, a trav\u00e9s del vado de \u201cMariquita La&nbsp; Salvaora\u201d (14).<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_8581fabdca3b675f916b2bc9d51d1152.jpg\/v1\/fill\/w_396,h_546,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_8581fabdca3b675f916b2bc9d51d1152.jpg\" alt=\"\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Cuadro al \u00f3leo del malogrado pintor marmoleje\u00f1o Jos\u00e9 Francisco D\u00edaz Navarro \u201cPepe-quico\u201d. Tambi\u00e9n fue conocido en el mundillo art\u00edstico provincial por \u201cJofra\u201d. El cuadro lo dedica a un jornalero cualquiera del campo marmoleje\u00f1o y lleva por t\u00edtulo \u201cSombrero roto\u201d. Este tema fue recurrente en su obra pict\u00f3rica, haci\u00e9ndose llamar \u201cPintor de los campesinos\u201d.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La b\u00fasqueda de la tierra prometida:\u200b<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br>&nbsp; A pesar de los pesares el matrimonio parec\u00eda mejorar su situaci\u00f3n en este olivar de sierra y justo cuando empezaban a albergar planes de ampliar y mejorar la casilla, un fuerte viento de caracter\u00edsticas cicl\u00f3nicas vino a traer la ruina a la familia: m\u00e1s de 500 olivos quedaron literalmente arrancados de ra\u00edz sin posibilidad de regeneraci\u00f3n a corto plazo. Fue entonces cuando comenz\u00f3 a vislumbrarse en la mente de Mart\u00edn la necesidad de vender la finca y vivir en el pueblo encomendado a trabajos como jornalero. En 1957, tras muchos d\u00edas de dudas y cavilaciones, el matrimonio acab\u00f3 aceptando finalmente una oferta de compra de Don Juan D\u00edaz Criado, quien andaba interesado en la ladera para el paso a su finca de Los Menchones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br>&nbsp;&nbsp; Espa\u00f1a en estos a\u00f1os segu\u00eda lastrada por la larga postguerra y los jornaleros de muchos pueblos andaluces empezaban ya a contemplar como \u00fanica salida a su situaci\u00f3n de miseria, la emigraci\u00f3n a las regiones m\u00e1s pujantes como Catalu\u00f1a y el Levante. Muchos marchar\u00edan con lo puesto, en los trenes de la noche, para no verse obligados a saldar sus deudas con el panadero o el lechero de toda la vida. Mientras tanto, el joven Francisco que manten\u00eda desde su adolescencia la idea de marchar alg\u00fan d\u00eda a Valencia, tierra que hab\u00eda idealizado a trav\u00e9s de las narraciones de su padre, se puso a trabajar en la finca de Los M\u00e1rtires en el cuido de los caballos, con el fin de ganar un dinero r\u00e1pido y realizar su sue\u00f1o. Cuando recibe su paga despu\u00e9s de un mes de trabajo, ve la posibilidad de viajar al fin a la tierra de promisi\u00f3n. Lo hace de manera sigilosa y secreta; apa\u00f1a un ato de ropa, le pone una nota escrita a sus padres comunic\u00e1ndole sus intenciones y en el coche de los \u201cGafas\u201d, marcha para la estaci\u00f3n del tren dispuesto a comprar un billete por valor de 6 pesetas, para \u201cel tren correo\u201d con destino a Alc\u00e1zar de San Juan y despu\u00e9s hacia Valencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\ufeff<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Francisco ya no volver\u00eda m\u00e1s a trabajar en Marmolejo. Ten\u00eda la edad de 20 a\u00f1os y cuando llevaba unos meses&nbsp; en los arrozales de Valencia, noticias&nbsp; prometedoras sobre ofertas de trabajo en la provincia de L\u00e9rida le arrastran hacia all\u00e1 buscando a\u00fan mejores condiciones de vida. As\u00ed lo hace: de nuevo toma el tren a la aventura y cuando llega a L\u00e9rida comprueba la presencia de varios capataces en los andenes de la estaci\u00f3n que ofrecen trabajo a los emigrantes que llegan a diario desde Andaluc\u00eda y Extremadura, regiones sumidas por el Franquismo en la postergaci\u00f3n y la miseria. Francisco acepta, entonces,&nbsp; trabajar en las explotaciones madereras de la zona de Balaguer (L\u00e9rida) y hasta all\u00ed&nbsp; arrastra, meses despu\u00e9s, al resto de su familia incluida la abuela Dionisia y la t\u00eda Teresa que viv\u00edan en And\u00fajar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mart\u00edn y Paula marchar\u00edan a L\u00e9rida los primeros a\u00f1os, y hasta comienzos de los sesenta, de manera estacional, pues para la recolecci\u00f3n de la aceituna volv\u00edan por Marmolejo tray\u00e9ndose consigo a los m\u00e1s peque\u00f1os. Mart\u00edn tambi\u00e9n se ocupaba por estos a\u00f1os en la siembra de algod\u00f3n, trigo y garbanzos en una peque\u00f1a parcela que adquiri\u00f3 frente al cementerio de Marmolejo, tras la venta de la casilla. Pero el destino de sus vida estaba ya fijado para siempre en aquella tierra de la Catalu\u00f1a interior, donde Paula morir\u00eda a la edad de 51 a\u00f1os. Mart\u00edn le sobrevivi\u00f3 diecinueve a\u00f1os m\u00e1s, falleciendo tambi\u00e9n en L\u00e9rida en 1984. All\u00ed reposan hoy&nbsp; sus restos, al calor de los suyos, en su nueva tierra de acogida donde echaron ra\u00edces despu\u00e9s de luchar con tes\u00f3n sin resignarse a sucumbir a la miseria de una Espa\u00f1a plena de injusticias y aislada del mundo civilizado. Todav\u00eda hoy los hermanos Zamora-Buenafuente, sienten la nostalgia de su Andaluc\u00eda, y de su pueblo natal, y se emocionan con l\u00e1grimas en los ojos al recordar sus primeros a\u00f1os de vida en el valle del r\u00edo Yeguas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\ufeff<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Notas:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">(1) S\u00e1nchez Tostado, Luis Miguel: \u201cLa Guerra no acab\u00f3 en el 39\u201d, p\u00e1ginas 223 a 236. Edita: Ayuntamiento de Ja\u00e9n. A\u00f1o 2001.<br>(2) Moreno G\u00f3mez, Francisco: \u201cC\u00f3rdoba en la Postguerra\u201d, p\u00e1gina. 63. Edita Francisco Moreno G\u00f3mez. C\u00f3rdoba 1987.<br>(3) Testimonio de mi apreciado amigo, Juan Ca\u00f1uelo Coba, \u201cJuanillo Ricardo\u201d, fallecido a la edad de 94 a\u00f1os (q.e.p.d). Mi m\u00e1s emocionado recuerdo hacia este marmoleje\u00f1o de bien.<br>(4) Perales Sol\u00eds, Manuel: \u201cLa Memoria Rescatada (1931-1951): 2\u00aa Rep\u00fablica, Guerra Civil y Postguerra,&nbsp; p\u00e1gina 140. Marmolejo 2007.<br>(5) El control sobre los jornaleros que iban a trabajar al campo continu\u00f3 siendo implacable durante los a\u00f1os cuarenta. Seg\u00fan el testimonio del jornalero del campo Alfonso Merino G\u00f3mez trabajador en la casa del entonces comandante de aviaci\u00f3n Juan D\u00edaz Criado \u201cEl aviador\u201d, distinguido por sus m\u00faltiples servicios durante la guerra en el ej\u00e9rcito sublevado, un d\u00eda que iban a trabajar a las fincas de este se\u00f1or, fueron detenidos por la Guardia Civil en un control en el puente del Balneario por no llevar el salvoconducto. Tras identificarse verbalmente como obreros de la casa de Don Juan D\u00edaz Criado,&nbsp; los guardias no les dejaron pasar perdiendo ese d\u00eda el jornal. Al llegar al pueblo fueron a contarle lo ocurrido al \u201cAviador\u201d y este tuvo que usar sus influencias para que en los d\u00edas sucesivos no volvieran a molestarlos m\u00e1s. Testimonio de Alfonso Merino G\u00f3mez (n. 5-11-1921; m. 21-12-2008)<br>(6) Manuel pertenec\u00eda junto a su hermano Antonio, a una familia de larga tradici\u00f3n \u201ccortaora\u201d. Debi\u00f3 de ser persona muy solidaria con los jornaleros perseguidos durante el franquismo pues tambi\u00e9n dio trabajo en su cuadrilla al joven Manuel Mart\u00ednez Bueno \u201cRosendo\u201d antes de que este se echara a vivir en la sierra\u201d. Manuel Perales Sol\u00eds en \u201cLa Memoria Rescatada\u201d, p\u00e1gina 262.<br>(7) Testimonio del hijo de Mart\u00edn y Paula, Francisco Zamora Buenafuente, recogido en la ciudad de L\u00e9rida, el 2 de mayo 2009 en la entrevista realizada en el Hotel Pirineos y en su casa de la calle La Uni\u00f3n. Francisco naci\u00f3 en Marmolejo el 8 de agosto de 1936. Tendr\u00eda la edad de 6 a\u00f1os cuando ocurrieron los hechos narrados. La documentaci\u00f3n existente sobre la muerte de Jos\u00e9 Zamora y el expediente informativo incoado contra su hermano Mart\u00edn han sido gentilmente cedida por Isabel Zamora Buenafuente, hija de Mart\u00edn y de Paula.<br>(8) Juan Ca\u00f1uelo Coba manten\u00eda sin embargo que el d\u00eda de los hechos fue la madrugada del&nbsp; 6 de enero, fiesta de Los Reyes Magos, pues \u00e9l trabajaba en la taberna \u201cEl Bodeg\u00f3n\u201d de la calle Calvario, frente a la Vejeta, cuando llegaron a temprana hora los Guardias Civiles a almorzar. Dejaron los mulos en la puerta cargados con los cad\u00e1veres de los huidos asesinados y pidieron que les prepar\u00e1semos unas perdices para celebrarlo. Mateo Alcal\u00e1 Cabanillas \u201cB\u00e9jar\u201d y su hermano Manuel se hab\u00edan unido en los primeros a\u00f1os de postguerra al grupo de huidos de los hermanos Jubiles de Bujalance, tras ser descubiertos como enlaces: Mateo lo hizo en 1942 y Manuel en noviembre de 1943. El padre de ambos era Manuel Alcal\u00e1, casero en un finca de Montoro donde se refugian los Jubiles ya desde los primeros momentos de la postguerra. Mateo Alcal\u00e1 conoci\u00f3 en La Fresnedilla de Marmolejo a Julia, la hija del casero, con quien contrajo matrimonio civil en la Fresnadilla, probablemente hacia finales de 1943, en una ceremonia oficiada por uno de los hermanos Jubiles con graduaci\u00f3n militar.&nbsp; Francisco Moreno G\u00f3mez: La resistencia armada contra Franco: tragedia del maquis y la guerrilla. Editorial Cr\u00edtica 2001.<br>(9) Entre algunos sectores de la poblaci\u00f3n corri\u00f3 el malintencionado rumor de que Ram\u00f3n Lara&nbsp; hab\u00eda sido en realidad un desdichado cebo de la Guardia Civil cuya misi\u00f3n habr\u00eda sido dar confianza a los huidos para atraerlos hacia la trampa mortal del 8 de enero.&nbsp; Seg\u00fan esa versi\u00f3n, lo convenido esa noche era que el casero saldr\u00eda a tirar una brasas&nbsp; como se\u00f1al de que estaban dentro los huidos pero esto son meras especulaciones sin base alguna desmontadas por los propios hechos, es decir: el casero fue el primero en morir por los efectos de la bomba de mano que le lanzaron hacia la puerta. Los datos apuntan a que el verdadero infiltrado de la Guardia Civil&nbsp; en el grupo de Los Jubiles, ser\u00eda Juan Olmo \u201cEl Abisinio\u201d, un carbonero de Villanueva de la Reina, principal colaborador de la Guardia Civil&nbsp; en esta operaci\u00f3n y en la realizada el d\u00eda 6 del mismo mes en el cortijo de Mojapi\u00e9 de Montoro.<br>(10) Los hermanos Bono eran residentes en Marmolejo, solteros, viv\u00edan con la madre. Un buen d\u00eda, decidieron vender todas sus posesiones y marchar a Madrid. Testimonio de Francisco Zamora Buenafuente.<br>(11) Francisco Zamora no olvida el d\u00eda que desaparecieron 500 kilos de aceituna en una finca cercana a la Herradura Parra. La Guardia Civil mont\u00f3 un operativo para recuperar los 500 kilos a costa de requisar, usando m\u00e9todos violentos, las aceitunas rebuscadas a todo un verdadero ej\u00e9rcito de pobres jornaleros que regresaban por los caminos del olivar serrano hacia sus casas. Cuando&nbsp; se recuperaba&nbsp; la cifra denunciada dejaban de requisar.<br>(12) Las aceitunas las recog\u00edamos a principios de diciembre. Las vare\u00e1bamos al suelo y ca\u00edan hasta el arroyo donde las recog\u00edamos en sacos. La ladera era en algunos sitios&nbsp; tan pendiente, que en algunos tramos no entraban ni los bueyes (Testimonio de Francisco Zamora).<br>(13) Testimonio de Antonio Soriano Mart\u00edn (nacido en abril de 1945), hijo de Antonio y Olimpia, due\u00f1os de la casilla de Olimpia. En sus recuerdos me refiri\u00f3 la amistad de Paula con el p\u00e1rroco Don Manuel Maroto Castro. Siempre que iba al pueblo aprovechaba para visitarle y hablar con \u00e9l. Eran habituales estos comportamientos entre las gentes jornaleras de la \u00e9poca como recurso necesario para disponer en cualquier momento del apoyo o favor necesario de&nbsp; personas que, en esos momentos, tienen capacidad de influencia sobre los poderes pol\u00edticos y econ\u00f3micos del r\u00e9gimen, como era el caso del p\u00e1rroco Manuel Maroto Castro.&nbsp;<br>(14) Mariquita La&nbsp; Salvaora era una mujer que iba a lavar las ropas de los hoteles echas un \u201cliote\u201d sobre su cabeza a este lugar del r\u00edo Yeguas, cercano al arroyo del Ca\u00f1uelo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>-Manuel Perales Sol\u00eds- \u200b \ufeffFinalizada la Guerra Civil, Espa\u00f1a qued\u00f3 en la m\u00e1s absoluta ruina moral y econ\u00f3mica, convertida en una dictadura militar y aislada del grupo de pa\u00edses democr\u00e1ticos vencedores en la contienda mundial contra los reg\u00edmenes totalitarios de Alemania e Italia. 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