{"id":583,"date":"2024-03-01T16:12:04","date_gmt":"2024-03-01T16:12:04","guid":{"rendered":"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/?page_id=583"},"modified":"2024-03-01T16:12:04","modified_gmt":"2024-03-01T16:12:04","slug":"sierra-morena-un-ultimo-paraiso","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/?page_id=583","title":{"rendered":"Sierra Morena: un \u00faltimo Para\u00edso"},"content":{"rendered":"\n<h1 class=\"wp-block-heading\"><\/h1>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">-Javier Perales Sol\u00eds-<\/h4>\n\n\n\n<p>De vez en cuando, aunque sea de tarde en tarde conviene desconectar de la rutina de la vida cotidiana; es saludable para la mente, el cuerpo e incluso para la relaci\u00f3n con nuestro entorno social m\u00e1s cercano. Suele ocurrir, sobretodo en n\u00facleos rurales de poblaci\u00f3n reducida, que cuadriculamos tanto nuestras mentes y &nbsp;estrechamos tanto nuestro espacio vital que llegamos a pensar, aunque parezca exagerado, que el mundo se reduce a lo que vemos cuatro palmos m\u00e1s all\u00e1 de nuestras narices y ello, claro est\u00e1, empobrece nuestra existencia y condiciona nuestro comportamiento social hacia esquemas m\u00e1s conservadores.<\/p>\n\n\n\n<p>Precisamente para combatir esta posible patolog\u00eda social, que nadie estamos exentos de padecer ante el alto grado de sedentarismo de nuestra sociedad, propiciado por el desarrollo tecnol\u00f3gico que ha inundado nuestras vidas de \u201ccomodidades\u201d, hoy hemos decidido coger nuestras bicis, nuestros sacos de dormir y nuestra tienda de campa\u00f1a para echarnos a la carretera, tres d\u00edas de ruta por Sierra Morena nos esperan.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; Pendientes de los partes meteorol\u00f3gicos que preve\u00edan bajada de temperaturas para este primer fin de semana de agosto (v\u00e9ase un acertado uso de las nuevas tecnolog\u00edas), efectivamente, la Naturaleza nos abre un par\u00e9ntesis entre los calores veraniegos. Hoy viernes amanece nublado, a las 7 de la ma\u00f1ana hora de partida, en la vega de San Juli\u00e1n tal vez demasiado fresco, aunque pronto en la subida hacia Marmolejo empezamos a entrar en calor. El objetivo del d\u00eda, hacer noche en Solana del Pino, un pueblecito de Ciudad Real enclavado entre agrestes monta\u00f1as que rayan los 1400 mts. de altitud, all\u00ed donde Sierra Morena se hace m\u00e1s salvaje, m\u00e1s inaccesible, pero a la vez tambi\u00e9n m\u00e1s encantadora.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_cda4d4f22c304ee9bbe308927bd33b50.jpg\/v1\/fill\/w_500,h_375,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_cda4d4f22c304ee9bbe308927bd33b50.jpg\" alt=\"\" style=\"width:276px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Santuario de la Virgen de la Cabeza. Foto: Ricardo Fern\u00e1ndez Perales.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_1864b2cc6a4a459d96c8eb31028043fe.jpg\/v1\/fill\/w_449,h_375,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_1864b2cc6a4a459d96c8eb31028043fe.jpg\" alt=\"\" style=\"width:249px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Un descanso en el Santuario. Foto: Manuel Perales<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_dcb72060b4ed48fc8b8c558936d10589.jpg\/v1\/fill\/w_492,h_375,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_dcb72060b4ed48fc8b8c558936d10589.jpg\" alt=\"\" style=\"width:273px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Una parada para disfrutar del paisaje. Foto: Ricardo Fern\u00e1ndez Perales.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>&nbsp;Llegados &nbsp;a la vecina localidad de And\u00fajar comienza lo duro, abandonamos el valle del Guadalquivir y comenzamos a remontar las primeras estribaciones de nuestra sierra por la carretera que une &nbsp;la citada localidad con el Santuario de la Virgen de la Cabeza y Puertollano. Las nubes nos acompa\u00f1an durante toda la ma\u00f1ana y la temperatura desciende a medida que tomamos altura, al igual que nuestras fuerzas, por lo que conviene dosificarse y no cebarse en esta primera subida hacia las vi\u00f1as de Pe\u00f1allana. Grandes escollos nos quedan a\u00fan por sortear, el primero ascender desde el J\u00e1ndula hasta el Santuario donde tenemos previsto un avituallamiento para recuperar &nbsp;fuerzas, pero antes el descenso de \u201cValdeinfiernos\u201d que como su nombre apunta, es siempre temerario y arriesgado; despu\u00e9s gatear como podamos por las rampas del jabal\u00ed para finalmente ya, en el punto de avituallamiento, cruce del Santuario, despedirnos del mundo civilizado y adentrarnos en las soledades de Sierra Morena a trav\u00e9s de 30 kms de altiplanicie gran\u00edtica donde la presencia humana se reduce a alg\u00fan que otro guarda de las grandes fincas acotadas para la caza mayor existentes en la zona.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;A continuaci\u00f3n, ya se perfila en el horizonte, entre nieblas, el siguiente obst\u00e1culo a superar, el puerto de Sierra Madrona, un cordel &nbsp;monta\u00f1oso que supera los 1000 mts. de altura cubierto de bosques de pinares de repoblaci\u00f3n en sus laderas y restos de vegetaci\u00f3n aut\u00f3ctona en las riberas de sus riachuelos (alisos, fresnos\u2026.). No en vano la organizaci\u00f3n de la \u201cVuelta ciclista a Espa\u00f1a\u201d decidi\u00f3 en dos ediciones consecutivas de esta prestigiosa competici\u00f3n ciclista hacer pasar una de sus etapas en ambas ocasiones por este itinerario, lo que motiv\u00f3 el acondicionamiento de esta carretera desde el Santuario de la Virgen de la Cabeza hasta el l\u00edmite con la provincia de Ciudad Real que estaba bastante deteriorada. Desgraciadamente quedaron unos \u00faltimos kil\u00f3metros sin arreglar que en la actualidad contrastan enormemente con el buen estado de la calzada con el que nos recibe la vecina provincia manchega y sobretodo no facilita el deseo con el que amablemente despide la Junta de Andaluc\u00eda al viajero, mediante un gran cartel en el que se puede &nbsp;leer, \u201chasta pronto\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Nosotros a golpe de pedal hemos dejado Andaluc\u00eda atr\u00e1s, atravesamos un gran valle glacial por su perfil en forma de U que recuerda a los valles pirenaicos, &nbsp;con orientaci\u00f3n oeste-este buscando la cuenca del J\u00e1ndula encajado entre las formaciones monta\u00f1osas de Sierra Quintana al sur y Madrona al norte. Ante nuestros ojos la primera y m\u00e1s dura rampa del puerto da por finalizada nuestra conversaci\u00f3n. Todo el ox\u00edgeno disponible ser\u00e1 necesario para oxigenar la sangre que alimenta nuestros m\u00fasculos; las gotas de sudor comienzan a caer de nuestras frentes y salpiquean sobre el manillar y cuadro de nuestras bicis. De vez en cuando levantamos la mirada so\u00f1ando divisar detr\u00e1s de cada curva el cambio de rasante que ponga fin a semejante tortura, aunque el sue\u00f1o parece convertirse en pesadilla que amenaza no acabar nunca; un acoso f\u00edsico y psicol\u00f3gico que el \u201chombre del mazo\u201d, figura tan legendaria como temida en este deporte de la bicicleta que suele precisamente habitar en estos puertos de monta\u00f1a, dirige hacia &nbsp;nuestra fuerza de voluntad para hacernos desistir en el &nbsp;empe\u00f1o de dominarlos, de coronarlos y hacernos la deseada foto junto al letrero que les da nombre y altitud, para mostrarla al mundo como un trofeo, una fiera domada, un logro m\u00e1s en nuestro palmar\u00e9s deportivo.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_fa33dc6f29494f30a81a40f1723b196d.jpg\/v1\/fill\/w_900,h_882,al_c,q_85,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_fa33dc6f29494f30a81a40f1723b196d.jpg\" alt=\"\" style=\"width:517px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>La dehesa de Montealegre. Al fondo el valle del Yeguas.<\/strong> <strong>Foto: Ricardo Fern\u00e1ndez Perales.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft size-full is-resized\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"542\" height=\"392\" src=\"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/image.jpeg\" alt=\"La imagen tiene un atributo ALT vac\u00edo; su nombre de archivo es 7e23fc_5b10d00021ab40969755664943cbbf15.jpg\" class=\"wp-image-584\" style=\"width:292px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/image.jpeg 542w, https:\/\/lugardemarmolejo.es\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/image-300x217.jpeg 300w\" sizes=\"(max-width: 542px) 100vw, 542px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>En el puerto de Madrona a 960 metros de altitud. Foto: Manuel Perales.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_ac666780e9b2489aa84f52357fcc50fb.jpg\/v1\/fill\/w_542,h_422,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_ac666780e9b2489aa84f52357fcc50fb.jpg\" alt=\"\" style=\"width:294px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Comenzando la subida a Sierra Madrona por la zona de La Torrecilla.Foto: Ricardo Fern\u00e1ndez Perales.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp;Afortunadamente, gracias a la constancia y el esfuerzo tenaz del empecinado ciclista, ese momento de gloria llega y aqu\u00ed estamos pisando la cima, dominando las adversidades orogr\u00e1ficas, fatigados, con las piernas doloridas y la moral por las nubes, tan solo el viento frio de la monta\u00f1a sobre nuestros cuerpos sudados pretende aguarnos la fiesta. El enemigo vencido se muestra poco hospitalario pero no importa, la foto est\u00e1 hecha, el sol comienza a abrir claros entre las nieblas y emprendemos el descenso, una impresionante bajada que requiere t\u00e9cnica y cabeza, pero sobretodo buenos frenos, hacia el fondo de un profundo valle por donde discurre el r\u00edo Robledillo, al frente, hacia el norte, la \u00faltima gran muralla monta\u00f1osa de la jornada, pero antes en la fuente de San Lorenzo, unos chorros de aguas cristalinas que brotan de las paredes rocosas junto a la carretera, paramos a comernos los bocadillos y a descansar bajo la sombra fresca de una umbr\u00eda y frondosa aliseda, extendemos nuestras colchonetas y all\u00ed mismo en el arc\u00e9n de la carretera decidimos sestear. El escaso tr\u00e1fico de esta ruta favorece nuestro breve sue\u00f1o reparador. El momento es \u00fanico, inolvidable, no encuentro palabras para describirlo, perdidos en el coraz\u00f3n de estas sierras solitarias, nos viene a la memoria el recuerdo de otros tiempos pasados en que estuvieron pobladas por aquellos personajes serranos, pastores, arrieros, tramperos y cazadores, gentes que subsist\u00edan con mil penalidades en una econom\u00eda de trueque y autoabastecimiento con los d\u00edas contados y como no, de aquellos \u00faltimos guerrilleros defensores de la Rep\u00fablica que en estos valles y cerros encontraron refugio y aqu\u00ed perdieron las \u00faltimas esperanzas de restituir el orden democr\u00e1tico en nuestro pa\u00eds; para todos ellos la vida fue bastante m\u00e1s dura que subir un puerto de monta\u00f1a a golpe de pedal.<\/p>\n\n\n\n<p>Recomponemos nuestro equipaje y sin m\u00e1s dilaci\u00f3n ni titubeos agotamos el \u00faltimo kil\u00f3metro de bajada y ya sobre el puente del Robledillo, en el fondo del valle, donde no se deja notar el viento frio de las alturas, con el ambiente bastante m\u00e1s caldeado, nos enfrentamos de nuevo a la cruda realidad\u2026, rompernos las piernas escalando el puerto de los \u201cRehoyos\u201d; el \u00fanico consuelo pensar que Solana del Pino, el fin de etapa del d\u00eda, nos espera all\u00e1 arriba, aunque si elevamos la vista tan solo logramos ver un trazado tortuoso y serpenteante de carretera interminable sobre imponentes laderas que m\u00e1s parecen por sus pendientes grandes paredes naturales rematadas por crestas rocosas, al otro lado, al norte, &nbsp;la inmensa llanura, el Valle de Alcudia para\u00edso de la oveja merina nos recuerda que estamos en tierras manchegas; pero &nbsp;nosotros que a\u00fan estamos luchando contra la fuerza de gravedad intentando tomar altura metro a metro sobre el empinado asfalto, so\u00f1ando con la llanura, hacia la mitad del puerto, cuando sobrepasamos una gran casa de campo, \u201cLas Lagunillas\u201d, con una marquesina de obra aleda\u00f1a a la carretera que contiene una hornacina de un Santo y una frase en sus paredes en la que leemos, \u201cviajero est\u00e1s en Sierra Morena\u201d. Tenemos claro que a esto hemos venido, a subir y bajar monta\u00f1as, aquella, la llanura quedar\u00e1 para otra ocasi\u00f3n, para una pr\u00f3xima escapada.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; Algo m\u00e1s arriba nos encontramos con el cruce de Solanilla del Tamaral y el Hoyo, la pendiente se suaviza algo y la proximidad de las crestas rocosas que rematan estas cordilleras nos indica que el final del puerto est\u00e1 cercano, as\u00ed es, pocos kil\u00f3metros m\u00e1s adelante divisamos ya la desviaci\u00f3n hacia Solana del Pino, llegados a este punto comienza el \u201cpase\u00edllo\u201d triunfal, tres kil\u00f3metros de suave descenso por una carretera perfectamente acondicionada que nos introduce, llenos de orgullo y satisfacci\u00f3n, en este bello pueblecito serrano donde la hospitalidad de sus gentes en ning\u00fan momento nos hace sentir extra\u00f1os.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_9d5d3dae9df541909c32f70e48cea0ce.jpg\/v1\/fill\/w_938,h_669,al_c,q_85,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_9d5d3dae9df541909c32f70e48cea0ce.jpg\" alt=\"\" style=\"width:484px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Solana del Pino. Foto: Ricardo Fern\u00e1ndez Perales.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Ante la fatiga acumulada, finalmente optamos por alojarnos en una casita rural donde poder ducharnos y descansar sobre c\u00f3moda cama; Manolo \u201cLucero\u201d, suegro de la propietaria, la se\u00f1ora Mar que a la vez regenta una carnicer\u00eda y tienda de comestibles, nos proporciona la llave y amablemente nos desea feliz estancia, mientras tanto durante la conversaci\u00f3n mantenida, al conocer nuestra procedencia, Marmolejo, nos confiesa conocer perfectamente nuestra localidad y comarca por haberla visitado en innumerables ocasiones cuando daba portes con su cami\u00f3n y de regreso volv\u00eda cargado de ladrillos de Bail\u00e9n para la obra, hoy jubilado y con 76 a\u00f1os de edad reconoce no haber vuelto por nuestra tierra desde hace ya bastantes a\u00f1os. De su conversaci\u00f3n deducimos que estamos ante una persona inquieta y emprendedora que no pudo aprender de la escuela, sino de la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Una vez acomodados salimos a pasear y conseguir provisiones para la cena; en la carnicer\u00eda de Mar encontramos todo cuanto podemos necesitar, all\u00ed volvemos a encontrarnos con la amabilidad de las gentes del lugar que no paran de recomendarnos la visita a la piscina municipal, por lo visto, seg\u00fan comentan, al construirla, un error en los c\u00e1lculos por exceso, termin\u00f3 d\u00e1ndole caracter\u00edsticas y dimensiones ol\u00edmpicas, pero a nadie parece importarle el posible sobrecosto derivado de aquel error, pues nadie oculta su orgullo y complacencia por disponer hoy d\u00eda de este recinto \u00fanico en la comarca del Valle de Alcudia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;En una panader\u00eda cercana nos disponemos a comprar el pan pero observamos que est\u00e1 cerrada, suele ocurrir en estos pueblecitos que nada pasa desapercibido y r\u00e1pidamente una viejecita vecina que observa nuestros movimientos nos indica con todo tipo de detalles c\u00f3mo debemos operar: \u201cvayan ustedes dos casas m\u00e1s arriba que all\u00ed vive la panadera, pero no llamen al timbre porque est\u00e1 averiado, den unos golpes en la puerta\u201d. Muchas gracias se\u00f1ora, respondemos nosotros, que actuamos tal y como se nos ha indicado y\u2026.. efectivamente, problema resuelto, inmediatamente nos atiende una mujer, que sin pedirle explicaciones, tal vez para justificar el tener cerrado, nos informa de que suelen acostarse un rato &nbsp;por la tarde para descansar de la dura faena en la panader\u00eda y que ma\u00f1ana tienen que llevar pan a Solanilla del Tamaral y al Hoyo. Termina sugiri\u00e9ndonos un pan redondo de horno de le\u00f1a que no dudamos ni un segundo en comprar, \u00a1ah! y tambi\u00e9n unas magdalenas caseras para el desayuno.<\/p>\n\n\n\n<p>Terminada la compra entramos en el bar \u201cLa Traviesa\u201d dispuestos a tomarnos unas cervecitas fresquitas, en fin, darnos un peque\u00f1o homenaje por la gesta del d\u00eda, aqu\u00ed la conversaci\u00f3n con la due\u00f1a, Concepci\u00f3n, es entretenida y amena, nos pone al d\u00eda de los por menores de la vida en estos lugares, las fiestas patronales en honor a San Pantale\u00f3n que acaban de terminar, la sacudida de la crisis ceb\u00e1ndose sobre la juventud que se tiene que ir fuera. Ella misma tiene dos sobrinos con sus carreras terminadas trabajando en Irlanda, en fin, el fantasma que oscurece el futuro de estos pueblos cuya poblaci\u00f3n cada vez est\u00e1 m\u00e1s envejecida; aunque no deja de ser curioso que este fen\u00f3meno, seg\u00fan nos comenta, est\u00e9 generando empleo entre mujeres m\u00e1s j\u00f3venes que se dedican al cuidado de personas mayores, entre esto, los maridos que generalmente se ocupan en los retenes contra incendios y alg\u00fan que otro arrimo m\u00e1s de alguna peque\u00f1a propiedad o negocio local, echan el a\u00f1o \u201cabajo\u201d como pueden; aqu\u00ed no existe el subsidio agrario. Finalmente, entre cerveza y cerveza y exquisitas tapas especialidad de la casa terminamos comentando la gran relaci\u00f3n que existe entre nuestros pueblos. Es cierto que en Marmolejo habitan varias familias procedentes de aqu\u00ed, posiblemente la trashumancia ganadera o cualquier otra actividad relacionada con el ganado provocara estos desplazamientos con posterior asentamiento en estas latitudes de Valle del Guadalquivir.<\/p>\n\n\n\n<p>De regreso a nuestro hospedaje, mientras admiramos la belleza del paisaje a trav\u00e9s de un callej\u00f3n con vistas a la sierra, se acerca a nosotros una se\u00f1ora mayor, Gonzala, interes\u00e1ndose por nuestra procedencia. -Venimos de Marmolejo se\u00f1ora y s\u00f3lo pasaremos esta noche aqu\u00ed, respondemos nosotros. Ella amablemente nos indica cual es su casa y al conocer nuestro origen exclama, \u00a1hombre de Marmolejo!, yo soy prima de Obdulia, la mujer de Pedro Poyatos, ya fallecido (1). Si se\u00f1ora conocemos a la familia y mantenemos buena relaci\u00f3n, son muy buena gente. Ella desconsolada por la reciente muerte de su esposo Desiderio, de la que posiblemente no se haya enterado su prima en Marmolejo, nos confiesa sentirse muy sola porque en su matrimonio no tuvieron hijos, aunque dice tener una resobrina peque\u00f1ita que es lo \u00fanico que le alegra la vida. Nosotros tratamos de animarla y de hacerle ver que siempre hay algo por lo que aferrarse a la vida aunque sea la simple posibilidad de contemplar, cada ma\u00f1ana, estas monta\u00f1as que nos rodean.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_01bcb2bddb8a4f93ab4a1ff4c93df700.jpg\/v1\/fill\/w_690,h_495,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_01bcb2bddb8a4f93ab4a1ff4c93df700.jpg\" alt=\"\" style=\"width:395px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Pedro Poyatos Mu\u00f1oz y Obdulia Canales Duque, naturales de Solana del Pino, se vinieron a Marmolejo en 1967. Pedro se dedic\u00f3 toda su vida al oficio de pastor, primero en su pueblo y posteriormente en distintas fincas de Sierra Morena de Marmolejo, Adamuz y C\u00f3rdoba. Foto cedida por su hija Obdulia que aparece junto a ellos en la foto.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_865e23cb02774333825ecda05a3a8625.jpg\/v1\/fill\/w_738,h_495,al_c,q_85,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_865e23cb02774333825ecda05a3a8625.jpg\" alt=\"\" style=\"width:416px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Pedro Poyatos en una reuni\u00f3n familiar con su hija Eusebia y su yerno Andr\u00e9s. Foto cedida por su hija Obdulia.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_c8fce14a42274538b4efb188ff8979ac.jpg\/v1\/fill\/w_486,h_726,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_c8fce14a42274538b4efb188ff8979ac.jpg\" alt=\"\" style=\"width:423px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>La iglesia de Solana del Pino.<\/strong><br><strong>Fuente: wwwciudad-real.es<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_0d06f94183804fa7b04ea9aa46c69fef.jpg\/v1\/fill\/w_690,h_626,al_c,q_85,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_0d06f94183804fa7b04ea9aa46c69fef.jpg\" alt=\"\" style=\"width:387px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Una calle de Solana con sierra Madrona al fondo. Foto: Ricardo Fern\u00e1ndez Perales.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;La noche se cierne sobre el lugar y aunque sus habitantes mantienen una dilatada actividad nocturna en calles y bares, nosotros, despu\u00e9s de cenar, optamos por acostarnos pronto, la jornada ha sido dura y ma\u00f1ana de nuevo nos espera la bicicleta.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp;Un nuevo d\u00eda por delante, la ma\u00f1ana est\u00e1 soleada pero corre una brisa fresca, desayunamos y preparamos el equipaje, la intenci\u00f3n es estar hacia el medio d\u00eda en la \u201cFuente del almirez\u201d, 30 kil\u00f3metros de pista forestal pedregosa y descarnada nos separan; nuestra mayor preocupaci\u00f3n, los pinchazos y aver\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp;Manolo Lucero que empieza su actividad tambi\u00e9n temprano nos despide y confiesa haber sido en su juventud un gran usuario de la bicicleta, pero no por afici\u00f3n sino por obligaci\u00f3n para ir al trabajo de la mina todos los d\u00edas, la mina asesina (2), qu\u00e9 bien cerrada est\u00e1 como \u00e9l dice, porque se llev\u00f3 por delante la vida de muchos lugare\u00f1os. Contin\u00faa relatando sus recuerdos y asegura que en estas tierras manchegas siempre han ido por delante de nosotros en Andaluc\u00eda y a\u00fan nos describe la imagen de aquella Andaluc\u00eda que \u00e9l conoci\u00f3 en su juventud, cuando ven\u00eda con rehalas de perros a las monter\u00edas y ve\u00eda acercarse a las gentes del lugar pidiendo para comer las asaduras y v\u00edsceras de las reses capturadas. Le sorprend\u00eda que ante la mayor fertilidad de aquellas tierras andaluzas pudiera vivir la gente peor que ellos aqu\u00ed, encaramados en estas sierras. Todav\u00eda se inunda de rabia cuando lo cuenta culpando a aquellos se\u00f1oritos andaluces due\u00f1os de todo y es que, como declara, &nbsp;le tiene gran cari\u00f1o a nuestra tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Adi\u00f3s Manolo!, gracias por la hospitalidad; de esta manera, sinti\u00e9ndonos hermanados ya con estas gentes, emprendemos nuestra marcha en busca de otros lugares y de otros personajes.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;La etapa del d\u00eda es corta pero nos vemos obligados a ir despacio porque la pista presenta mucha piedra suelta, comenzamos descendiendo nada m\u00e1s salir de Solana del Pino siguiendo el curso de un valle hacia el oeste, no tardamos en alcanzar la cota m\u00e1s baja y encontrarnos con una empinada subida que flanquea un collado elevado para despu\u00e9s continuar bajando, en este punto dejamos a la izquierda un viejo caser\u00edo ganadero y una pista que se adentra en direcci\u00f3n sur ascendiendo por la monta\u00f1a. De nuevo en el seno del valle tras recorrer algunos kil\u00f3metros nos encontramos con una casa de guarder\u00eda forestal y algo m\u00e1s adelante tras atravesar el cauce de alg\u00fan que otro arroyo seco entramos en una finca privada que est\u00e1 cercada y siendo esta pista v\u00eda pecuaria que no pueden cortar, han instalado unas rejillas canadienses para evitar que el ganado se salga. Transcurridos unos 15 minutos de pedaleo desde este punto nos topamos con una gran mansi\u00f3n, \u201cNueve veces\u201d, a la que ya nos hab\u00eda hecho referencia Manolo Lucero esta ma\u00f1ana antes de salir y efectivamente, como \u00e9l nos indic\u00f3 a partir de aqu\u00ed no parar\u00edamos de subir suavemente hasta llegar a la Fuente del Almirez, pero antes nos encontramos con un cruce de caminos en un enclave de pinares, un letrero indica hacia la derecha \u201cVentillas\u201d. Decidimos tomar dicha direcci\u00f3n y en menos de un kil\u00f3metro encontramos una peque\u00f1ita aldea de pocas casas que forman una calle con un pilar de agua al fondo; el lugar es estrat\u00e9gico en \u00e9l confluyen tres valles. Un arroyo con frondosa galer\u00eda de bosque de ribera refresca el ambiente y sobre las copas de sus \u00e1rboles destaca sobre un peque\u00f1o cerro la ermita de San Marcos que alberga una curiosa pila bautismal milenaria tallada en piedra; como nota curiosa la pancarta que cuelga de la fachada de una de las casas convocando a los pocos vecinos existentes a un \u201cguateque de los a\u00f1os 80\u201d que celebrar\u00e1n esta noche. Bonito lugar para regresar, a trav\u00e9s de la noche de los tiempos, a los 20 a\u00f1os. \u00bfQui\u00e9n sabe?, porque sin lugar a dudas algo de m\u00e1gico tiene este entorno.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_ef7a0183eb59453b84d5d2fffdcca469.jpg\/v1\/fill\/w_717,h_539,al_c,q_85,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_ef7a0183eb59453b84d5d2fffdcca469.jpg\" alt=\"\" style=\"width:402px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Continua la ruta hacia la fuente del Almirez:<\/strong><br><strong>Foto: Ricardo Fern\u00e1ndez Perales.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_eb4e5d736c234e1d944132f3e512721b.jpg\/v1\/fill\/w_723,h_539,al_c,q_85,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_eb4e5d736c234e1d944132f3e512721b.jpg\" alt=\"\" style=\"width:406px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Sierra Madrona, valle formado por el arroyo de los Canalejos.<\/strong><br><strong>Foto: Javier Perales Sol\u00eds.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;De retorno a la pista que hab\u00edamos abandonado continuamos en busca del destino final del d\u00eda, tras recorrer unos 4 kil\u00f3metros que sin parar de ascender se hacen pesados ya para nuestra piernas, \u201ccaemos\u201d sobre la fuente del Almirez, un paraje sombreado por robles y encinas centenarias, humedecido por un manantial de aguas extraordinariamente fr\u00edas que generan un humedal donde aparece el helecho como vegetaci\u00f3n de sotobosque, algo que recuerda a aquellos paisajes que atravesamos hace algunos a\u00f1os por tierras del Bierzo y Galicia.<\/p>\n\n\n\n<p>Perteneciente al t\u00e9rmino municipal de Fuencaliente, es una zona recreativa equipada con mesas de madera, bancos, barbacoas y contenedores para depositar basura. La proximidad &nbsp;a la carretera N-420, a un escaso kil\u00f3metro, nos permite percibir el ruido de los veh\u00edculos que por ella circulan y esto nos recuerda que volvemos al mundo civilizado. Efectivamente y es que aunque la tarde en el lugar est\u00e1 tranquila no paran de aparecer aguanosos adictos a las excelencias de estas aguas que incluso desde Puertollano vienen con gran cantidad de envases a aprovisionarse del preciado l\u00edquido elemento para todo el mes. En realidad aunque hemos venido buscando tranquilidad y sosiego, este ajetreado trapicheo de transe\u00fantes en busca del agua, no nos incomoda, sino todo lo contrario, nos entretienen y amenizan la tarde con sus fugaces conversaciones; es el caso de un vecino de Puertollano oriundo de &nbsp;Fuencaliente y su se\u00f1ora que suelen acudir habitualmente, dado el elevado n\u00famero de garrafas que porta. Viene equipado con un coj\u00edn que coloca sobre la dura piedra donde se sienta para sostener los envases mientras se llenan y un filtro de tela porque asegura que aunque la apariencia del agua es n\u00edtida y transparente, arrastra alguna fina arena procedente de los veneros. Acostumbrados ya a esta operaci\u00f3n que realizan mec\u00e1nicamente, la se\u00f1ora arrim\u00e1ndole garrafas vac\u00edas y \u00e9l llen\u00e1ndolas, no para de conversar con nosotros; nos cuenta gran parte de su vida, resulta haber trabajado como guardia de seguridad transportando explosivos para las minas en Puertollano, donde a\u00fan queda una en explotaci\u00f3n de donde extraen carb\u00f3n para abastecer la central t\u00e9rmica de Pe\u00f1arroya ya que de las dos existentes en aquella localidad una est\u00e1 cerrada y otra mantiene un bajo rendimiento; nos describe &nbsp;la beta existente y el proceso de extracci\u00f3n a cielo abierto como si de un ingeniero de minas se tratase. Indignado ante la pol\u00edtica energ\u00e9tica de este pa\u00eds cada vez m\u00e1s dependiente de terceros, asegura no estar aprovechandose bien nuestros recursos con los que podr\u00edamos autoabastecernos. De hecho recuerda como en los tiempos de la autarqu\u00eda franquista durante los a\u00f1os del bloqueo internacional al r\u00e9gimen del general, los ingenieros de la refiner\u00eda \u201cCalvo Sotelo\u201d, actualmente de Repsol, produc\u00edan gas\u00f3leos a partir de la pizarra bituminosa, una piedra blanda grasienta, seg\u00fan describe, abundante en la zona. Nosotros que ante esta inesperada \u201cclase magistral\u201d recibida en materia energ\u00e9tica, hemos permanecido absortos y boquiabiertos todo el rato, hubi\u00e9ramos deseado prolongar m\u00e1s el momento, pero la \u00faltima garrafa est\u00e1 llena y el coche cargado, sin habernos ni siquiera presentado nos decimos \u00a1a di\u00f3s!.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de preparar la cena y colocar la tienda de campa\u00f1a damos un paseo andando hacia la carretera buscando cobertura en nuestros tel\u00e9fonos m\u00f3viles, para comunicarle a la familia que hemos sobrevivido. El punto de intersecci\u00f3n de la pista con la carretera resulta ser la coronaci\u00f3n del puerto de \u201cValderrepisa\u201d, estamos a 800 metros de altitud rodeados de inmensos bosques de \u201cpinus pinaster\u201d. Desde aqu\u00ed miramos hacia el sur y apreciamos perfectamente el inicio de la cuenca del Yeguas, tambi\u00e9n observamos c\u00f3mo el vapor de agua emitido a la atm\u00f3sfera por la abundante masa vegetal genera peque\u00f1as nubes (cumulonimbos) que cuando existen las adecuadas condiciones atmosf\u00e9ricas se agrupan y dan lugar a las temidas tormentas, no es el caso de hoy que terminan desvanecidas por el viento.<\/p>\n\n\n\n<p>La noche se nos echa encima, los \u00faltimos rayos de sol desaparecen sobre las copas de los pinos y el descenso de temperatura obliga a abrigarnos; cenamos consumiendo los restos de v\u00edveres que traemos desde Solana del Pino, algunos c\u00f3mo frutas y zumos los hab\u00edamos puesto a refrescar en la fuente y ahora est\u00e1n en su punto. &nbsp;La m\u00fasica de una emisora de radio sintonizada por un peque\u00f1o transistor que ha sido nuestro nexo de uni\u00f3n con el \u201cmundo exterior\u201d durante todo el viaje (curiosamente las ondas de radio llegan donde no pueden las de telefon\u00eda) pone fondo a nuestra conversaci\u00f3n antes de irnos a dormir.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;La ma\u00f1ana del domingo ya est\u00e1 aqu\u00ed, los rayos de sol a\u00fan no calientan el paraje. Nos levantamos, recogemos la tienda y todo el equipaje poni\u00e9ndonos en marcha de nuevo sobre nuestras bicicletas; antes de llegar a Fuencaliente paramos a desayunar en un restaurante de carretera, a continuaci\u00f3n seguimos descendiendo y atravesamos esta pintoresca localidad conocida por sus ba\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Unos kil\u00f3metros m\u00e1s abajo pasamos sobre el r\u00edo Yeguas y de nuevo pisamos tierras andaluzas de la comarca cordobesa del \u201cValle de los Pedroches\u201d; subimos por la \u201cUmbr\u00eda del ahorcado\u201d hacia Azuel &nbsp;que lo dejamos a la derecha para seguir a trav\u00e9s de una larga y empinada recta interminable escalando hacia la cima de este batolito gran\u00edtico pedroche\u00f1o donde se asienta Carde\u00f1a, despu\u00e9s \u201cVenta del Charco\u201d, las dehesas de \u201cEspa\u00f1ares\u201d y finalmente el descenso hacia Marmolejo y San Juli\u00e1n, la cota m\u00e1s baja de toda la ruta, donde nos espera en la sede de nuestra Asociaci\u00f3n Vecinal, &nbsp;Paco \u201cSolano\u201d con una cerveza fresquita.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp;La experiencia ha merecido la pena y nosotros hoy ya aqu\u00ed engullidos de nuevo por la vida cotidiana, tenemos m\u00e1s claro que nunca que ni las escarpadas fronteras naturales, donde el \u201chombre del mazo\u201d suele hacer de las suyas, ni las absurdas fronteras pol\u00edticas establecidas por el ego\u00edsmo patrio de los nacionalismos podr\u00e1n frenar nuestro esp\u00edritu viajero; el mundo es un pa\u00f1uelo y en \u00e9l estamos todos, esta vez por estas sierras, pero alg\u00fan d\u00eda, t\u00fa, yo o cualquier otro volveremos a encontrarnos en alguna otra ruta de alg\u00fan otro paisaje de este apasionante planeta.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_c75cdeaa5b124ec8b5c41b6cecddcd53.jpg\/v1\/fill\/w_665,h_477,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_c75cdeaa5b124ec8b5c41b6cecddcd53.jpg\" alt=\"\" style=\"width:373px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Ermita de San Marcos en Ventillas (Fuencaliente).<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_61d78be19c964a52bbef44f56e23de19.jpg\/v1\/fill\/w_773,h_477,al_c,q_85,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_61d78be19c964a52bbef44f56e23de19.jpg\" alt=\"\" style=\"width:436px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Ventillas (Fuencaliente) Foto: Javier Perales Sol\u00eds.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_4c531da47e7446ca8e757e705aa8a49b.jpg\/v1\/fill\/w_654,h_455,al_c,lg_1,q_80,enc_auto\/7e23fc_4c531da47e7446ca8e757e705aa8a49b.jpg\" alt=\"\" style=\"width:373px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Fuente del Almirez. Fuente: wwwforo-ciudad.com<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_0ed0470a35e34e85ac0c6cce6d0ae35b.jpg\/v1\/fill\/w_759,h_455,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_0ed0470a35e34e85ac0c6cce6d0ae35b.jpg\" alt=\"\" style=\"width:439px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>De vuelta en casa, Poblado de San Juli\u00e1n. Foto: Javier Perales Sol\u00eds.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Nota del autor:<\/strong>&nbsp;Todo cuanto se relata y describe es real, si algo resulta inveros\u00edmil o exagerado, no es fruto de la ficci\u00f3n, sino de la pasi\u00f3n hacia este deporte y hacia estas monta\u00f1as de Sierra Morena. Gracias.<\/p>\n\n\n\n<p>Notas:<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp;(1) Pedro Poyatos Mu\u00f1oz y Obdulia Canales Duque nacieron en Solana del Pino (Ciudad Real). Hacia 1967 se vinieron a Marmolejo con sus tres hijos peque\u00f1os, Antonio, Eusebia y Obdulia, &nbsp;para trabajar &nbsp;al cuido de las ovejas del ganadero Pedro L\u00f3pez \u201cNicomedes\u201d, solanero como ellos, e hijo mayor del conocido ganadero Nicomedes L\u00f3pez Duque. Cuando joven, Pedro Poyatos, pudo trabajar en la minas de la zona, pero \u00e9l siempre &nbsp;dec\u00eda que &nbsp;era muy ingrato y sacrificado, por lo que prefiri\u00f3 cuidar del ganado a cielo abierto y, en tantas ocasiones, bajo la b\u00f3veda estelar serrana. El matrimonio fij\u00f3 su domicilio en la calle Calvario, aunque por raz\u00f3n de su trabajo marchaban largas temporadas a distintas fincas de Sierra Morena por la zona de Adamuz, entre ellas la finca de Navalpedroso. Nacido en 1925, Pedro falleci\u00f3 en su casa de Marmolejo en el 2008. Obdulia naci\u00f3 en 1927 y a\u00fan vive en la calle Calvario. Testimonio de su hija Obdulia Mu\u00f1oz Canales.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp;En relaci\u00f3n al ganadero y tratante de ganado de Solana del Pino, Nicomedes L\u00f3pez Duque decir que su llegada a Marmolejo se produjo en 1939, una vez acabada la contienda civil quiz\u00e1s movido, seg\u00fan el testimonio de su hija Antonia, por la inseguridad existente en aquella comarca serrana durante esos a\u00f1os de postguerra como consecuencia de las actividades de grupos de huidos republicanos &nbsp;de las que el propio Nicomedes se ver\u00eda salpicado, pues hacia agosto de 1940, lo detuvieron en el arresto municipal de Solana acusado supuestamente de &nbsp;colaboraci\u00f3n con estos grupos, siendo puesto m\u00e1s tarde a disposici\u00f3n del Juez Militar de Almod\u00f3var del Campo. Este tipo de acusaciones fueron frecuentes en estos a\u00f1os sobre todo entre las personas cuyo escenario de trabajo era la sierra. En noviembre de ese mismo a\u00f1o se encontraba en la Prisi\u00f3n del Partido Judicial de Almod\u00f3var del Campo (Ciudad Real). Seg\u00fan se desprende de la documentaci\u00f3n obrante en el Ayuntamiento de Marmolejo de esos a\u00f1os, las autoridades locales marmoleje\u00f1as estuvieron al tanto de estos hechos &nbsp;y probablemente mediasen ante la Direcci\u00f3n General de Seguridad en Madrid para su liberaci\u00f3n, pues Nicomedes era una persona apreciada tanto en Solana del Pino como en Marmolejo, caracteriz\u00e1ndose, tanto \u00e9l como su esposa Antonia, por hacer el bien a todo aquel que lo necesitaba sin entrar en consideraciones pol\u00edticas. De hecho a\u00fan se le recuerda en Solana como una persona solidaria y muy querida por sus paisanos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp;Desde su llegada a nuestra comarca, en un primer momento, Nicomedes &nbsp;se estableci\u00f3 con toda su familia y &nbsp;su ganader\u00eda &nbsp;en la finca de los Rasos de las Tres Cabezas, del t\u00e9rmino de Montoro, arrastrando con \u00e9l a varias familias de Solana como trabajadores a su cargo, que con el tiempo tambi\u00e9n &nbsp;se quedaron a vivir en Marmolejo. &nbsp;Luego, adquiri\u00f3 una casa en la calle Perales de Marmolejo donde se traslad\u00f3 a vivir con su mujer y sus siete hijos (cuatro varones: Pedro, Manuel, Gaspar y Nicomedes, y tres hembras: Carmen, Justiniana y Antonia), aunque el ganado lo segu\u00eda manteniendo en la finca de Los Rasos.<\/p>\n\n\n\n<p>La prosperidad de esta familia, no solo tuvo su origen en el buen hacer de este solanero sino en el patrimonio de Antonia Fern\u00e1ndez &nbsp;Ram\u00edrez, &nbsp;en realidad, &nbsp;la due\u00f1a de las fincas &nbsp;heredadas de sus padres, entre ellas las fincas del Valle y de la Vera dotadas de buenos pastos, junto a los r\u00edos Robledillo y J\u00e1ndula; &nbsp;varios molinos harineros y &nbsp;excelentes caser\u00edos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp;Nicomedes volvi\u00f3 en la d\u00e9cada de los cincuenta a &nbsp;su pueblo natal y all\u00ed inici\u00f3 una nueva relaci\u00f3n conyugal con otra mujer de Solana con la que tambi\u00e9n tuvo &nbsp;descendencia, continuando con la actividad ganadera hasta sus \u00faltimos d\u00edas de vida. &nbsp;Antonia Fern\u00e1ndez qued\u00f3 en Marmolejo a cargo de sus hijos\/as; dos de ellos, los m\u00e1s mayores, Pedro y Manuel, siguieron la tradici\u00f3n de la familia dedic\u00e1ndose a la explotaci\u00f3n ganadera. Testimonio de su hija Antonia L\u00f3pez Fern\u00e1ndez y de su nieta Mar\u00eda del Carmen Aldaba L\u00f3pez.&nbsp;<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_7701616c5ae64f57b02ca5b8f90f62b8.jpg\/v1\/fill\/w_450,h_692,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_7701616c5ae64f57b02ca5b8f90f62b8.jpg\" alt=\"\" style=\"width:247px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>El matrimonio de Nicomedes L\u00f3pez Duque y Antonia Fern\u00e1ndez Ram\u00edrez. Le acompa\u00f1an sus hijos\/as: Pedro (izquierda, de pie), Justiniana (centro, de pie), Manuel (derecha, de pie), Carmen (izquierda, sentada) y Gaspar (entre las piernas de su padre). Esta foto, en la que faltan el peque\u00f1o Nicomedes y la menor Antonia, fue realizada en la casa de Solana del Pino. Fuente: Antonia L\u00f3pez Fern\u00e1ndez<\/strong>\u00a0.<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_26f2fbdafe58454fb0c10ddec77cb73b.jpg\/v1\/fill\/w_499,h_682,al_c,lg_1,q_80,enc_auto\/7e23fc_26f2fbdafe58454fb0c10ddec77cb73b.jpg\" alt=\"\" style=\"width:274px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Las hermanas Carmen y Antonia L\u00f3pez Fern\u00e1ndez, hijas de Nicomedes, cuando ya resid\u00edan en Marmolejo.\u00a0<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_7837a02fa34c4721bf6456490479f08a.jpg\/v1\/fill\/w_521,h_692,al_c,q_85,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_7837a02fa34c4721bf6456490479f08a.jpg\" alt=\"\" style=\"width:279px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Antonia Fern\u00e1ndez Ram\u00edrez, esposa de Nicomedes L\u00f3pez Duque, pose\u00eda un importante patrimonio formado por varias fincas y varios molinos harineros en las proximidades de los rios Robledillo y J\u00e1ndula, en el t\u00e9rmino municipal de Solana del Pino (Ciudad Real).<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>(2) &nbsp;Manuel \u201cLucero\u201d, trabaj\u00f3 en la famosa mina de Di\u00f3genes, en el valle de Alcudia. En 1892 esta explotaci\u00f3n minera de plomo era adquirida por la Sociedad Minera y Metal\u00fargica de Pe\u00f1arroya, cobrando un nuevo auge. El brusco descenso de los precios del plomo, a comienzos de los a\u00f1os 30, hace que se cierre la explotaci\u00f3n en 1932. Diez a\u00f1os m\u00e1s tarde, se reanuda la actividad con la instalaci\u00f3n de un lavadero de minerales y en 1943 se logra una explotaci\u00f3n regular, con m\u00e1s de 2000 toneladas anuales de mineral extra\u00eddo, y entre 130 y 250 obreros, muchos de ellos de Solana del Pino. En 1958 se mejoran las instalaciones del lavadero, hecho que hace aumentar la producci\u00f3n. Durante los a\u00f1os 60 y 70 \u00fanicamente siguen en activo los trabajos, muchas veces de investigaci\u00f3n de Di\u00f3genes y el lavadero de flotaci\u00f3n de la mina La Gitana &nbsp;en la localidad cercana de Mestanza en pleno valle de Alcudia.<\/p>\n\n\n\n<p>Se conservan restos de las instalaciones m\u00e1s modernas: restos de las viviendas de los trabajadores de las minas, algunas instalaciones mineras, los lavaderos y una peque\u00f1a capilla. Tambi\u00e9n quedan los restos del Balneario de Las Ti\u00f1osas. Destacar que todav\u00eda se aprecian en superficie las rafas o trincheras de explotaci\u00f3n del fil\u00f3n de mineral de \u00e9poca romana.<\/p>\n\n\n\n<p>Ha sido la \u00faltima explotaci\u00f3n subterr\u00e1nea de la comarca, procedi\u00e9ndose a su desmantelamiento en 1979. Muchos solaneros que trabajaron en ella, padecieron de silicosis y algunos murieron &nbsp;a temprana edad por los efectos de esta enfermedad. Hoy d\u00eda la mina de Di\u00f3genes es recordada en Solana con el nombre de una calle. Fuente; valledealcudia.net.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>-Javier Perales Sol\u00eds- De vez en cuando, aunque sea de tarde en tarde conviene desconectar de la rutina de la vida cotidiana; es saludable para la mente, el cuerpo e incluso para la relaci\u00f3n con nuestro entorno social m\u00e1s cercano. 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