{"id":569,"date":"2024-02-20T08:04:49","date_gmt":"2024-02-20T08:04:49","guid":{"rendered":"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/?page_id=569"},"modified":"2024-02-20T08:04:49","modified_gmt":"2024-02-20T08:04:49","slug":"rincones-del-olivar-serrano","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/?page_id=569","title":{"rendered":"Rincones del olivar serrano"},"content":{"rendered":"\n<h1 class=\"wp-block-heading\"><\/h1>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">-Javier Castej\u00f3n Lara y Manuel Perales Sol\u00eds-<\/h4>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Las Ca\u00f1adas de Velasco y de Las Papas<\/strong><strong>&nbsp; &nbsp;&nbsp; &nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde la Marquesa a las Casillas del Marqu\u00e9s median dos ca\u00f1adas de conocido renombre: una es la \u00abCa\u00f1ada de las papas\u00bb, y la otra de \u00abVelasco\u00bb. Las dos &nbsp;se unen en una sola con direcci\u00f3n sur dando sus aguas al arroyo de las Fresnadillas, en otros tiempos, lugar de frondosa vegetaci\u00f3n y rinc\u00f3n apropiado para el cultivo de peque\u00f1os huertos gracias al constante fluir de &nbsp;veneros &nbsp;que &nbsp;manaban desde el arranque del arroyo pues en los a\u00f1os que vamos a referir la abundancia de agua era todav\u00eda mayor que la actual.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>&nbsp;La \u00abca\u00f1ada de Velasco\u00bb<\/strong>, &nbsp;fue el sitio escogido por un jornalero apellidado &nbsp;Velasco para hacerse una peque\u00f1a casilla, hacia los a\u00f1os 40 del siglo pasado, &nbsp;junto a un peque\u00f1o manantial con el que se pod\u00edan regar unos huertos abancalados, dada la fertilidad de &nbsp;aquellas tierras y la suave ca\u00edda de la ca\u00f1ada hacia el Guadalquivir cercano. Al igual que \u00e9sta, otras muchas ca\u00f1adas del pago de Cerrada fueron punto de mira de los jornaleros del campo, previo trato con sus due\u00f1os (casi siempre grandes propietarios) para sembrar huertos &nbsp;y melonares.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es el caso de la ca\u00f1ada de Tejoneras, en el pago del Pino de Mazuelos;del arroyo del Ecijano; de los llanos del Ca\u00f1uelo o &nbsp;del arroyo de La Marquesa.&nbsp;&nbsp; &nbsp;Hoy d\u00eda nos parecer\u00eda mentira, o simplemente un espejismo, &nbsp;que estas ca\u00f1adas del pago de Cerrada fuesen en aquellos a\u00f1os peque\u00f1os vergeles donde floreci\u00f3 una agricultura de subsistencia basada en el cultivo de hortalizas, cereales y leguminosas . La &nbsp;aparente aridez actual en que las actuales pr\u00e1cticas de laboreo han convertido estos parajes; la p\u00e9rdida de los acu\u00edferos m\u00e1s &nbsp;superficiales &nbsp;debido a la irracional sobrexplotaci\u00f3n de los ancestrales manantiales, as\u00ed como la erosi\u00f3n provocada por la falta de cobertura vegetal durante el invierno y la primavera, solo nos pueden provocar sentimientos de impotencia e indignaci\u00f3n ante el presente panorama de plena degeneraci\u00f3n natural de muchos rincones de nuestra sierra olivarera. A\u00fan a pesar de todo todav\u00eda siguen teniendo su encanto y quiz\u00e1s no sea tarde para reponer el rico inventario de especies vegetales y animales que anta\u00f1o convivieron entre las vi\u00f1as y los olivares.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_efd7a4401a814cf3ac811f6119a7957c.jpg\/v1\/fill\/w_475,h_334,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_efd7a4401a814cf3ac811f6119a7957c.jpg\" alt=\"\" style=\"width:408px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>La ca\u00f1ada de Velasco. Foto: Manuel Perales<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_56734f2477fe41d7a3541e9d4440078f.jpg\/v1\/fill\/w_480,h_333,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_56734f2477fe41d7a3541e9d4440078f.jpg\" alt=\"\" style=\"width:406px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Ca\u00f1ada de Las papas. Foto: Manuel Perales<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;Pero como digo es digno de resaltar que en aquellos tiempos de escasez y pobreza, &nbsp;todav\u00eda m\u00e1s pr\u00f3ximos a la Espa\u00f1a preindustrial que a la modernidad en la que ya se hab\u00edan instalado algunas naciones de Europa, este humilde &nbsp;hombre supiera aprovechar el caudal de un &nbsp;peque\u00f1o venero y, a su vera, intentase subsistir &nbsp;durante los a\u00f1os m\u00e1s duros de la postguerra. Sobre un frondoso linzazo de la ca\u00f1ada &nbsp;levant\u00f3 su peque\u00f1a casa &nbsp;a donde marcho &nbsp;con su esposa (hija de Narciso \u00abPerniles\u00bb) y con su madre, una mujer ya metida en a\u00f1os, ataviada de ropajes grises y negros como era la costumbre.Al parecer tuvo estas tierras arrendadas al m\u00e9dico marmoleje\u00f1o Jos\u00e9 Perales Jurado, due\u00f1o del olivar que ocupaba la ca\u00f1ada, en donde varios a\u00f1os tambi\u00e9n este propietario &nbsp;sembraba trigos y avenas aprovechando la anchura de las camadas.&nbsp; &nbsp; &nbsp;All\u00ed se encomendaron, &nbsp;con mucho esfuerzo, al cultivo de &nbsp;patatas, habas y melonares, etc, sacando tiempo, adem\u00e1s, para &nbsp;la elaboraci\u00f3n de picones y la pr\u00e1ctica de la caza de todo tipo de aves; &nbsp;del conejo y de la liebre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n se dedicaron a la recogida de las aceitunas y dem\u00e1s labores agrarias en las fincas de la loma de la Marquesa. &nbsp;Entre los a\u00f1os de 1940 y 1960 &nbsp;muchas familias jornaleras pudieron asegurar, de esta manera, la comida diaria, que necesariamente deb\u00edan de complementar con la raci\u00f3n de pan que cada dos o tres d\u00edas se adquir\u00eda en las tahonas marmoleje\u00f1as. Otras veces el pan de trigo o de centeno, se coc\u00eda en peque\u00f1os hornos de piedra construidos junto a casillas y caser\u00edas. La mujer de Velasco era la encargada de acercarse hasta Marmolejo en busca de provisiones. Calzaba, dicen los que la conocieron, &nbsp;unas humildes zapatillas de suelas de esparto &nbsp;muy finas. Me contaron que Velasco sol\u00eda &nbsp;advertirla antes de partir, &nbsp;\u00a1pues &nbsp;el hambre era mucha!, &nbsp;para que no le metiera pellizco alguno al pan durante el largo y escabroso camino que realizaba a trav\u00e9s de la cuesta de Mar\u00eda Giralda, cercana a la Huerta del R\u00edo .&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;Pero los tiempos empeoraron y Velasco, al igual que otras muchas familias trabajadoras del campo, haci\u00e9ndose insostenible su fr\u00e1gil situaci\u00f3n econ\u00f3mica, debi\u00f3 de marchar a la emigraci\u00f3n quedando all\u00ed, solitaria y triste, aquella porci\u00f3n de tierra donde el matrimonio mantuvo el sue\u00f1o imposible &nbsp;de una vida mejor.&nbsp;<br>&nbsp; &nbsp; Hoy d\u00eda ha desaparecido el peque\u00f1o manantial de la ca\u00f1ada, rodeado hasta hace algunos a\u00f1os, de grandes higueras y tampoco perviven los perfectos bancales sobre los que se sembraron aquellos huertos de Velasco. La ca\u00f1ada, para triste desgracia, aparece irreconocible: erosionada y herida por un profundo regajo central &nbsp;que en muchos de sus tramos hacia la Fresnadilla se hace dif\u00edcil de sortear.&nbsp;<br>&nbsp; &nbsp;A\u00fan as\u00ed el pago de la Marquesa y Casillas del Marqu\u00e9s mantiene la huella del discurrir vital de aquellos antiguos moradores que, abandonados a su suerte, pero luchando d\u00eda a d\u00eda con dignidad y perseverancia, se resistieron a &nbsp;claudicar frente a los envites de los a\u00f1os m\u00e1s duros de aquella larga postguerra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Las Casillas del Peligro (o de Peligros):<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp; No muy distante de la ca\u00f1ada de Las Papas, en direcci\u00f3n hacia el Guadalquivir, se encontraba la casilla del Peligro, hoy en ruinas. Recib\u00eda este nombre por estar sobre una ladera escarpada en la orilla derecha del r\u00edo Guadalquivir, aguas abajo de la casilla de Goyete, con vistas espectaculares sobre el peque\u00f1o desfiladero que por all\u00ed forma el r\u00edo. En relaci\u00f3n al nombre no descartamos la posibilidad de que en sus origenes fuese conocida como la casilla de \u201cPeligros\u201d en recuerdo de una antigua propietaria, vecina de And\u00fajar, Mar\u00eda de los Peligros Ruz y Serrano que ya hacia principios del diecinueve &nbsp;dispon\u00eda de &nbsp;vi\u00f1as en el pago de La Centenera y quien sabe si, tambi\u00e9n, en el pago de Cerrada. En ese caso, previsiblemente, el apelativo original de \u201cCasilla de Peligros\u201d, tuvo que evolucionar con los a\u00f1os hacia &nbsp;\u201cdel Peligro\u201d, &nbsp;bastante adecuado, para el lugar escabroso y de dif\u00edcil acceso, en que se dispon\u00edan las dos casillas de la finca.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp; &nbsp;Estamos en el pago de Cerrada, cerca de la caser\u00eda de la Fresnadilla y de las casillas de Torta y &nbsp;del Marqu\u00e9s, dando vistas al pago de la Aragonesa que queda a la otra orilla del r\u00edo.&nbsp;<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_51e48e6d444244ddb0f92361c9710b6a.jpg\/v1\/fill\/w_551,h_350,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_51e48e6d444244ddb0f92361c9710b6a.jpg\" alt=\"\" style=\"width:463px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Casilla del Peligro. Foto: Manuel Perales<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;El Guadalquivir desciende por aqu\u00ed camino de Villa del R\u00edo a trav\u00e9s de un hermoso valle flanqueado por los laderones de los Algarbes (aguas &nbsp;abajo, a la derecha) y de Breta\u00f1a, a la izquierda. En su curso proliferan tramos de aguas r\u00e1pidas como el lugar conocido como El Trafalgar en &nbsp;el que podemos admirar un salto de agua de especial belleza producido por una falla &nbsp;en el cauce del rio.&nbsp; &nbsp;Entre el r\u00edo y la ladera donde estaba la casilla, es decir a lo largo de la ribera derecha, discurr\u00eda tambi\u00e9n un viejo camino que anta\u00f1o usaban los pastores para trasladar sus ganados desde Marmolejo hacia tierras cordobesas.&nbsp; No se disponen de datos relativos a la construcci\u00f3n de estas antiguas casas, s\u00f3lidamente edificadas con sillares de piedra de azucare\u00f1a, extra\u00eddas, de las mismas canteras de roca existentes en los escarpados laderones que dan al r\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De las dos viviendas solo queda una en semiruina: ambas eran de caracter\u00edsticas similares, de una sola planta con cocina y dos peque\u00f1as estancias que serv\u00edan de dormitorios, siendo la principal la que daba espaldas al r\u00edo Guadalquivir. Su fisonom\u00eda respond\u00eda al modelo de construcci\u00f3n empleada por los peque\u00f1os propietarios (vi\u00f1eros y olivareros) del pago de Cerrada: peque\u00f1as casas de dos o tres &nbsp;habitaciones para vivir humildemente en estas bregosas parcelas, &nbsp;solo &nbsp;rentables econ\u00f3micamente si se empe\u00f1aban en ellas toda la familia.&nbsp; &nbsp; El manantial cercano para proveerse de agua se situaba en el arroyo que proviene de la Ca\u00f1ada de las Papas y seguramente prove\u00eda de huerta a los sucesivos moradores que en diferentes \u00e9pocas habitaron estos pagos. Hemos de destacar la profusi\u00f3n de higueras chumbas en la ladera sobre el Guadalquivir, que en su momento &nbsp;tuvieron una funci\u00f3n social gracias a la venta de los higos en las poblaciones de la comarca, particularmente en las ferias de Marmolejo y de And\u00fajar donde habitualmente &nbsp;concurr\u00edan los &nbsp;jornaleros con sus canastas repletas de higos chumbos.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_09344ccfd76d49798e1a2b4611c3e238.jpg\/v1\/fill\/w_577,h_384,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_09344ccfd76d49798e1a2b4611c3e238.jpg\" alt=\"\" style=\"width:506px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Casilla del Peligro. Foto: Manuel Perales<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_960b714d9c124376bdc5ee3e6516b979.jpg\/v1\/fill\/w_376,h_539,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_960b714d9c124376bdc5ee3e6516b979.jpg\" alt=\"\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Teresa Garrido Molina (centro sentada), propietaria de la finca de \u201cCasillas del Peligro\u201d, en donde trabajaba para sacar adelante a sus tres hijos peque\u00f1os: Juan, Bartolom\u00e9 y Manuel. Las j\u00f3venes que le acompa\u00f1an son sus hermanas Isabel (izquierda) y Ana Mar\u00eda (derecha). Fuente: Do\u00f1a Luisa Casado Majauelos, nieta de Teresa e hija de Juan Casado Garrido.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;Durante los a\u00f1os de la Rep\u00fablica y primeros de la Postguerra, la finca de Las casillas del Peligro &nbsp;perteneci\u00f3 a &nbsp;Teresa Garrido Molina que viv\u00eda all\u00ed con sus tres hijos, Juan, Bartolom\u00e9 y Manuel Casado Garrido, aunque esta mujer tambi\u00e9n dispuso de casa en la calle Orti y Lara de Marmolejo. La vecindad con la caser\u00eda de la Fresnadilla hizo que Teresa mantuviese buenas relaciones con el arrendatario Manuel Mart\u00ednez Mart\u00ednez y Elena P\u00e9rez Contreras, su esposa, costumbre habitual entre los residentes de estas caser\u00edas en donde se impon\u00edan conductas sociales de car\u00e1cter solidario que ayudaban a paliar las penurias econ\u00f3micas en estos a\u00f1os de escasez &nbsp;de alimentos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;En los primeros a\u00f1os de Postguerra, 1942-44, frecuentan esta zona el grupo de Los Jubiles, donde se encuentran de forma m\u00e1s estable los hermanos \u201cB\u00e9jar\u201d, Manuel y Mateo Alcal\u00e1 Cabanillas, naturales de Bujalance pues Mateo se hab\u00eda ennoviado con Julia Mart\u00ednez la mayor de las hijas del casero de La Fresnadilla. Teresa, mujer de principios solidarios, sabe que Mateo es un joven de ideas anarquistas perseguido por el franquismo, y ello la puede comprometer seriamente. A\u00fan as\u00ed ayuda a la celebraci\u00f3n de la boda civil de la joven pareja en pleno campo, actuando como testigo de aquella ceremonia. A partir de ese momento su vida va a discurrir por los mismos derroteros de sufrimientos y penurias que la familia de Manuel y Elena. Esto es: el d\u00eda 7 de enero de 1944 era detenida, junto a la familias del casero de La Fresnadilla, Manuel Mart\u00ednez, \u201cpor haber favorecido a huidos rojos de la sierra\u201d y tras sufrir c\u00e1rcel en Sevilla, fue puesta en libertad a finales de 1946.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;Pasado el tiempo, hacia final de la d\u00e9cada de lo setenta, la casilla del Peligro fue adquirida por el matrimonio formado por &nbsp;Francisco Castej\u00f3n Pe\u00f1a y Adela Lara Casado, ambos naturales y vecinos de Marmolejo. &nbsp;Francisco era jornalero del campo, de principios y afiliaci\u00f3n comunistas. Su padre y un tio suyo hab\u00edan pertenecido al Partido Comunista de Espa\u00f1a desde los a\u00f1os de la 2\u00aa Rep\u00fablica. Trabajaba en lo que le sal\u00eda, pero principalmente en el campo. En medio de una gran crisis econ\u00f3mica en el pais y con cuatro peque\u00f1os a su cargo (tres ni\u00f1as y un ni\u00f1o) Francisco y Adela decidieron buscar alivio a su situaci\u00f3n y al igual que otras muchas familias marcharon para &nbsp;trabajar en los campos de habicholillas de la zona de la Dordogne (Francia). Durante una d\u00e9cada, entre 1979 a 1989, abandonaban su casa de las Vistillas entre los meses de junio a octubre. Con los ahorros obtenidos la familia Castej\u00f3n-Lara &nbsp;adquiri\u00f3 la casilla del Peligro y un olivar en Valhondillo, pensando as\u00ed complementar &nbsp;su renta familiar con estas parcelas de unos 600 olivos en pendiente, pero &nbsp;bastante asequibles al presupuesto de una familia jornalera de entonces. Otros muchos marmoleje\u00f1os emigrantes a Francia invirtieron sus ganancias adquiriendo igualmente olivares en la sierra. En definitiva mucho trabajo y mucha briega para hacer de aquellos escarpados terrenos &nbsp;peque\u00f1os vergeles &nbsp;donde, finalmente, viesen plasmados sus sue\u00f1os de &nbsp;convertirse en peque\u00f1os propietarios olivareros y tener garantizada esa deseada renta con la que encarrilar el futuro de los suyos.&nbsp;<br>&nbsp; &nbsp; Francisco y Adela son, pues, el paradigma de aquella generaci\u00f3n de andaluces que pasaron los mejores a\u00f1os de su vida en el pa\u00eds vecino, vendimiando o recogiendo frutas o habicholillas; luego regresaban a sus pueblos y con sus merecidos ahorros invert\u00edan en peque\u00f1as fincas de olivos y\/o regadio; &nbsp;acabaron arreglando sus humildes casas, dignific\u00e1ndolas y haci\u00e9ndolas m\u00e1s c\u00f3modas &nbsp;y &nbsp;que duda cabe, le proporcionaron a sus hijos &nbsp;un futuro mejor.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_0176706c5ec8460fa5e7896ad72d7af7.jpg\/v1\/fill\/w_489,h_300,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_0176706c5ec8460fa5e7896ad72d7af7.jpg\" alt=\"\" style=\"width:440px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>La familia Castej\u00f3n-Lara, en los campos de habicholillas franceses (principios de los ochenta). De izquierda a derecha: Adela Lara (madre); Francisca (hija peque\u00f1a), Manuela, Mar\u00eda Dolores (la mayor, al fondo), Javier y Francisco Castej\u00f3n (padre). Fuente: Francisco Javier Castej\u00f3n Lara.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_07756c2f59ca48e18f7fc0916f2ce896.jpg\/v1\/fill\/w_469,h_300,al_c,lg_1,q_80,enc_auto\/7e23fc_07756c2f59ca48e18f7fc0916f2ce896.jpg\" alt=\"\" style=\"width:374px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Francisco Castej\u00f3n Pe\u00f1a (1933-1992) y Adela Lara Casado (1934-2005). Fuente: Francisco Javier Castej\u00f3n Lara.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>-Javier Castej\u00f3n Lara y Manuel Perales Sol\u00eds- Las Ca\u00f1adas de Velasco y de Las Papas&nbsp; &nbsp;&nbsp; &nbsp; Desde la Marquesa a las Casillas del Marqu\u00e9s median dos ca\u00f1adas de conocido renombre: una es la \u00abCa\u00f1ada de las papas\u00bb, y la otra de \u00abVelasco\u00bb. 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