{"id":446,"date":"2023-11-06T16:32:51","date_gmt":"2023-11-06T16:32:51","guid":{"rendered":"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/?page_id=446"},"modified":"2023-11-06T16:32:51","modified_gmt":"2023-11-06T16:32:51","slug":"el-fraile-de-la-marquesa-leyenda-popular","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/?page_id=446","title":{"rendered":"El Fraile de la Marquesa (Leyenda Popular)"},"content":{"rendered":"\n<h1 class=\"wp-block-heading\"><\/h1>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">-Manuel Perales Sol\u00eds-<\/h4>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">\u200b<\/h4>\n\n\n\n<p><strong>Pertenezco a esa generaci\u00f3n &nbsp;que creci\u00f3 escuchando los cuentos y las leyendas que nuestros mayores (padres y abuelos\/as) &nbsp;nos contaban &nbsp;al calor del brasero o de la lumbre, tras esas tardes de juegos agotadores en calles tranquilas, &nbsp;aunque, a ratos, animadas por el traj\u00edn de reba\u00f1os de cabras y de gentes de campo &nbsp;que volv\u00edan de los tajos, a horas vespertinas, tras de haberse ganado dignamente su jornal.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>&nbsp; Esas narraciones, transmitidas de viva voz, &nbsp;resultaban seductoras e impactantes en las mentes de quienes las escuch\u00e1bamos, esperando de ellas, casi siempre, un final feliz. La mayor\u00eda &nbsp;ten\u00edan una carga moralizante y, como no, &nbsp;una peque\u00f1a dosis de ense\u00f1anza para &nbsp;nuestras vidas.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>&nbsp; La leyenda que hoy pretendo recuperar, enmarcada con algunos datos hist\u00f3ricos sobre la caser\u00eda de La Marquesa, la escuch\u00e9 hace tiempo a uno de los muleros &nbsp;mayores que trabajaba en la finca del Ecijano. Hab\u00eda &nbsp;nacido a final del XIX, y la oy\u00f3 referir, en sus a\u00f1os de juventud, a otros jornaleros m\u00e1s viejos que \u00e9l.&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u201cCuentan que en la caser\u00eda de La Marquesa &nbsp;se aparec\u00eda un fraile a las gentes de campo que quedaban rezagadas, cuando por venirle larga la tarea se ve\u00edan obligados a transitar por el camino que pasaba junto a la puerta principal, ya entrado el d\u00eda en tinieblas. &nbsp;Aquel fraile, dec\u00edan, arrastraba una cadena sujeta a ambos tobillos con unos grilletes, y en la mano izquierda hac\u00eda portar una calavera.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; Su rostro, totalmente en penumbra, era imposible de distinguir pues quedaba ensombrecido por efecto de la enorme capucha que cubr\u00eda su cabeza. &nbsp;Aparec\u00eda y desaparec\u00eda cuando menos se esperaba, reconoci\u00e9ndose su cercan\u00eda por el caracter\u00edstico chirriar de las cadenas en su deambular pausado por los olivares. Unas veces era visto en el cuarto del Salceg\u00fcelo; otras en el del Lentisco, e incluso en el de Due\u00f1as, todos ellos, predios de olivares cercanos a la Marquesa, pertenecientes al patrimonio de los condes de Villaverde la Alta. La presencia del fraile causaba tal p\u00e1nico en las gentes del lugar, que hu\u00edan despavoridas como si hubieran visto al mismo diablo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; Habitualmente los trabajadores &nbsp;sorprendidos por esta &nbsp;imagen espectral, sol\u00edan ser muleros que tras el cese de los trabajos de las cuadrillas quedaban en el campo para cargar las aceitunas &nbsp;que portaban en serones y sacos hasta los molinos m\u00e1s cercanos. Y es que era costumbre de este gremio, volver tarde de los tajos y madrugar, al d\u00eda siguiente, para llevar la jerga &nbsp;necesaria para los trabajos de recolecci\u00f3n de la siguiente jornada. A eso del mediod\u00eda retornaban nuevamente a los molinos para acarrear las aceitunas recogidas durante la ma\u00f1ana.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp;Era tradici\u00f3n que los muleros llevaran &nbsp;unos faroles para alumbrarse por los tortuosos caminos durante las noches m\u00e1s oscuras y disuadir as\u00ed a posibles asaltantes o a los &nbsp;esp\u00edritus maliciosos, a los que por estos a\u00f1os se les ten\u00eda mucho respeto. Sobre todo cuando transitaban los sitios m\u00e1s angostos del Recoche, Cuesta Polo o Mar\u00eda Giralda. &nbsp;A sus bestias, se tratasen de mulos o bueyes, les colgaban unos cencerros cuyo grave ta\u00f1er resultaba inconfundible en las madrugadas del invierno cuando entraban o sal\u00edan de la poblaci\u00f3n por la calle de los Bueyes.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; La leyenda del fraile se difundi\u00f3 entre las gentes del lugar; las que viv\u00edan en las caser\u00edas y las que volv\u00edan por las tardes, tras su jornada, a Marmolejo. Se comentaban estas apariciones en las tabernas y en los hogares, junto a la lumbre, en las largas noches de invierno. &nbsp;Sin poder sobreponerse al miedo que generaba estos sucesos, algunas cuadrillas de aceituneros evitaban pasar por la puerta de la Marquesa, dando un rodeo &nbsp;por los olivares cercanos, para no toparse con el temido espectro. Aunque no por todos era respetado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp;Al parecer, dos valientes incr\u00e9dulos se guaseaban habitualmente de los que daban fe de haber visto al fraile con la calavera en la mano. \u00c9stos se jactaban, ante sus compa\u00f1eros de trabajo, de ser una burda falacia, propia de la imaginaci\u00f3n de mentes maliciosas y calenturientas, interesadas, quiz\u00e1s, en espantar a los intrusos malintencionados en aquellos parajes, &nbsp;evitando as\u00ed posibles robos de ganado y aceitunas.&nbsp;<br>&nbsp;<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_8d878a3373e44fe5b27d9a0209322d01~mv2.jpg\/v1\/fill\/w_468,h_385,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/Foto%202.jpg\" alt=\"Foto 2.jpg\" style=\"aspect-ratio:1.2155844155844155;width:400px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Caser\u00eda de La Marquesa: patio y cara interior del muro de la fachada principal en 1980.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_9f439d7841614db395956a6fb44d9e8b~mv2.jpg\/v1\/fill\/w_480,h_385,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/Foto%201.jpg\" alt=\"Foto 1.jpg\" style=\"aspect-ratio:1.2467532467532467;width:413px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>El fraile de la Marquesa. Dibujo de Robles<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; Ocurri\u00f3 que habiendo venido un a\u00f1o de gran sequ\u00eda, con cosechas exiguas de cereales y aceitunas, la miseria y la escasez se cebaba sobre muchas familias de la clase jornalera que apenas dispon\u00edan de algo que llevarse a la boca. Esa situaci\u00f3n de carest\u00eda se alargaba en el tiempo llegando los meses de recolecci\u00f3n con escaso trabajo en las fincas &nbsp;y a\u00fan menos recursos con los que proveerse de alimentos y vestido. &nbsp;Las talegas de las cuadrillas que recog\u00edan los olivares cercanos a La Marquesa, &nbsp;apenas si contaban con un trozo de pan duro y unas sardinas arenques; en ocasiones, si acaso, alg\u00fan r\u00e1bano y unos torreznos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; Aquel d\u00eda, fr\u00edo y ventoso, era &nbsp;festividad de los Reyes Magos, y llegada la hora del almuerzo, sucedi\u00f3 un hecho ins\u00f3lito. La mayor\u00eda de las mujeres y los hombres, agotados por los trabajos de la ma\u00f1ana, se sentaron en el suelo, junto a la candela, buscando reparar fuerzas con el escaso alimento que las tiendas del pueblo le hab\u00edan fiado. Tambi\u00e9n los ni\u00f1os peque\u00f1os y los mozuelos &nbsp;y mozuelas que &nbsp;ayudaban a sus padres en las tareas de recolecci\u00f3n, reflejaban en sus rostros el cansancio y la falta de alimentos. Malvestidos y harapientos, encend\u00edan una buena lumbre nada m\u00e1s llegar al tajo por la ma\u00f1ana, procurando, los m\u00e1s viejos, que \u00e9sta no se apagara para la hora del almuerzo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp;La sorpresa para aquellas gentes, &nbsp;fue que encontraran sus talegas repletas de ricas viandas de todo tipo y de licores y exquisitos dulces caseros navide\u00f1os; y todo en gran abundancia. &nbsp;Nadie daba cr\u00e9dito a lo ocurrido y, mucho menos, al ver c\u00f3mo &nbsp;los dos compa\u00f1eros que hac\u00edan bromas a diario, mof\u00e1ndose del fraile, hubieran de conformarse con la exigua merienda de todos los d\u00edas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; Cuentan tambi\u00e9n, que mientras dur\u00f3 la recolecci\u00f3n en aquel olivar del cuarto del Palomarillo, las talegas fueron colmadas no s\u00f3lo de los alimentos m\u00e1s precisos, sino de ropitas preciosas para los hijos m\u00e1s peque\u00f1os de Ceferina y Natividad, dos madres lactantes de la cuadrilla cuyos reci\u00e9n nacidos pasaban la jornada en un esport\u00f3n al abrigo de un olivo, mientras recog\u00edan las aceitunas. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; Hubo quienes &nbsp;difundieron el bulo de que la persona disfrazada de fraile no era otro que el Conde de Villaverde, due\u00f1o de aquellos pagos y personaje altruista, que gustaba ayudar a las gentes humildes de las poblaciones por donde se extend\u00edan sus dominios.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; La caser\u00eda de la Marquesa, que dio nombre a esta leyenda, era una de las m\u00e1s antiguas del pago de Cerrada. Aunque algo transformada por &nbsp;las &nbsp;exigencias tecnol\u00f3gicas asociadas a la extracci\u00f3n del aceite de las nuevas plantaciones de olivos de mediados del XVIII, sus due\u00f1os, los condes de Villaverde, hab\u00edan incorporado al conjunto del antiguo complejo agro-ganadero, anterior al XVIII, una gran almazara de viga, provista de bodega, cuya torre &nbsp;de prensado dominaba el paisaje de la Loma de la Marquesa. &nbsp;La almazara &nbsp;entr\u00f3 en desuso hacia finales del siglo XIX, coincidiendo con la venta del patrimonio de los condes de Villaverde a unos banqueros parisinos, los hermanos Brochet\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp;Tambi\u00e9n constaba de estancias para el se\u00f1or\u00edo y los trabajadores y de un peque\u00f1o oratorio, o ermita, provista de espada\u00f1a y campana, atendida, como era costumbre, por un cura capell\u00e1n que realizar\u00eda los servicios religiosos de los se\u00f1ores condes en sus estancias en la finca. Pero la obra original, de mamposter\u00eda reforzada con sillares esquineros, respond\u00eda a \u00e9pocas m\u00e1s lejanas.<br>&nbsp; &nbsp;Por el tipo de f\u00e1brica y rasgos constructivos podr\u00edamos ubicarla entre los siglos XV y XVI, cuando a\u00fan en estas tierras se extend\u00edan amplias dehesas de encinas y pastos destinadas a la ganader\u00eda y a la caza. As\u00ed, al menos, lo denotaba su peculiar traza de recinto-fortaleza dotado de muro almenado en su &nbsp;fachada principal, del que solo quedan restos del tapial, ya descarnado, y en estado totalmente ruinoso. &nbsp;El proceso de deterioro de este macro-recinto agro-industrial se aceler\u00f3, principalmente, en la segunda mitad del siglo XX.&nbsp;<br>&nbsp; &nbsp;Tras la ca\u00edda de la torre de prensado y del pa\u00f1o de muralla de la fachada principal, hacia el antiguo camino de la Dehesa Cerrada, su inconfundible perfil de otras \u00e9pocas, aparece en la actualidad totalmente irreconocible.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; En relaci\u00f3n a la leyenda del fraile, posiblemente inspirada en hechos ocurridos en la noche de los tiempos de esta caser\u00eda, es evidente que la existencia de una peque\u00f1a iglesia u oratorio, &nbsp;hace que pensemos en la necesaria presencia, en alg\u00fan momento de su larga existencia, de un religioso o capell\u00e1n a cargo de los cultos de la ermita. Aunque no de forma permanente, &nbsp;era habitual que un sacerdote se desplazase en una bestia o tartana desde la poblaci\u00f3n m\u00e1s cercana, &nbsp;para oficiar los cultos de los d\u00edas festivos y fiestas de guardar, como apunt\u00f3 el poeta y escritor cordob\u00e9s, Juan Bernier, en un bello art\u00edculo titulado \u201cOratorios rurales de Montoro\u201d.&nbsp;<br>&nbsp; Pero &nbsp;la leyenda nos habla de la figura de un fraile. Y no ha de extra\u00f1arnos que junto a la figura del capell\u00e1n con la que muchas casas nobles contaron para los oficios religiosos en sus oratorios privados, existieran frailes, casi siempre legos, que hicieron &nbsp;vida ermita\u00f1a, habitando en algunas de las dependencias aleda\u00f1as &nbsp;y subsistiendo de la caridad y de los trabajos en la finca, cuyas tierras y huertos cultivaban para su sustento.&nbsp;<br>&nbsp;Curiosamente en la toponimia del olivar de sierra encontramos con frecuencia lugares que rememoran &nbsp;la presencia de estos religiosos. Por ejemplo en el Charco del Novillo de Montoro, cercano al pago de Cerrada, se haya la caser\u00eda de Los Frailes con un huerto tapiado, plantado de bella arboleda, &nbsp;conocido como el Fontanar de los Frailes. Tambi\u00e9n en la loma del Cerro Parejo, hay un olivar con peque\u00f1a caser\u00eda que llaman de Los Frailes. No muy lejos de la finca de la Campana, junto al arroyo de Los Caros, &nbsp;existi\u00f3 otra vieja caser\u00eda, provista de oratorio, cuyas b\u00f3vedas en ruina, de aspecto decimon\u00f3nico, no pasaban desapercibidas para los transe\u00fantes de la carretera de la sierra, en los a\u00f1os de mi infancia. Hablo de la desaparecida caser\u00eda de La Virgen, en cuyo entorno ocurrieron &nbsp;los hechos que recogi\u00f3 otra vieja leyenda de nuestro pueblo: la Ni\u00f1a del Barranquillo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; Seg\u00fan los testimonios de los antiguos, la ermita de la Marquesa se encontraba frente a la fachada principal, &nbsp;dando su muro trasero a los olivos del \u201ccuarto del Salceg\u00fcelo\u201d. Dispon\u00eda de una espada\u00f1a con campana que, seg\u00fan &nbsp;me contaron personas ya desaparecidas, fue llevada a la iglesia de Jes\u00fas cuando \u00e9sta fue remozada, &nbsp;hacia 1887, bajo el patrocinio de los condes de Villaverde. &nbsp;&nbsp;<br>&nbsp;Posteriormente -en 1900- &nbsp;el retablo de este peque\u00f1o oratorio rural era solicitado por el Ayuntamiento de Marmolejo, a los nuevos due\u00f1os de la Marquesa, los hermanos Brochet\u00f3n, para su ubicaci\u00f3n en la capilla del nuevo cementerio de Santa Ana pues, con total probabilidad, la ermita estaba ya, &nbsp;por esos a\u00f1os, en estado de abandono.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>-Manuel Perales Sol\u00eds- \u200b Pertenezco a esa generaci\u00f3n &nbsp;que creci\u00f3 escuchando los cuentos y las leyendas que nuestros mayores (padres y abuelos\/as) &nbsp;nos contaban &nbsp;al calor del brasero o de la lumbre, tras esas tardes de juegos agotadores en calles tranquilas, &nbsp;aunque, a ratos, animadas por el traj\u00edn de reba\u00f1os de cabras y de gentes [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-446","page","type-page","status-publish","hentry"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v25.2 - 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