{"id":444,"date":"2023-11-06T16:31:26","date_gmt":"2023-11-06T16:31:26","guid":{"rendered":"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/?page_id=444"},"modified":"2023-11-06T16:31:26","modified_gmt":"2023-11-06T16:31:26","slug":"paseando-por-nuestros-campos-la-boca-del-rio","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/?page_id=444","title":{"rendered":"Paseando por nuestros campos: la Boca del R\u00edo"},"content":{"rendered":"\n<h1 class=\"wp-block-heading\"><\/h1>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">-Manuel Perales Sol\u00eds-<\/h4>\n\n\n\n<p>Se encuentra este paraje de nuestro t\u00e9rmino en &nbsp;el rinc\u00f3n sur-occidental &nbsp;del pago de Cerrada. Est\u00e1 delimitado hacia el oeste por el r\u00edo Yeguas en su tramo final, antes de unirse con el Guadalquivir (de ah\u00ed el nombre de Boca del r\u00edo); al sur por este mismo r\u00edo y caser\u00eda de Torta; &nbsp;al norte por el arroyo de las Cavas y al oriente con Casillas Blancas. Muy pr\u00f3ximas a la finca de la Boca del R\u00edo, en el t\u00e9rmino municipal de Montoro, est\u00e1n la Garabitera, la Herradurilla y los Millones, haciendas de olivar serrano de las que ya dimos cuenta en otro art\u00edculo en esta misma p\u00e1gina.&nbsp;<br>&nbsp; &nbsp;Durante los \u00faltimos a\u00f1os del XIX y los primeros del XX, la hacienda perteneci\u00f3 &nbsp;a la condesa de la Vega del Pozo, que la compr\u00f3 a los hermanos Brochet\u00f3n, acreedores de Teodoro Martel, conde consorte de Villaverde la Alta. Esta se\u00f1ora perteneciente al estatus noble, era due\u00f1a en el pago de Cerrada de un patrimonio olivarero cercano a las 150 hect\u00e1reas, 132 de las cuales pertenec\u00edan a esta finca y el resto a otras propiedades cercanas denominadas \u201cVi\u00f1uela de Godoy\u201d (1) y \u201cLlanos de Turel\u201d, igualmente del antiguo patrimonio de los condes de Villaverde. Dispuso tambi\u00e9n de otros predios, de igual o mayor extensi\u00f3n, en el t\u00e9rmino municipal de C\u00f3rdoba y de Montoro, entre ellos, la hacienda de &nbsp;Las Prensas, en el Charco del Novillo, donde se hizo construir hacia 1891 una magn\u00edfica caser\u00eda de aspecto palaciego, con molino e iglesia, as\u00ed como la caser\u00eda del Corregidor, en el pago montore\u00f1o de Santa Br\u00edgida, reformada simult\u00e1neamente por estas mismas fechas (2).&nbsp;<br>&nbsp; &nbsp;Hasta el inicio de la d\u00e9cada de los noventa del pasado siglo la caser\u00eda &nbsp;se conservaba tal cual era, pero unas reformas emprendidas con posterioridad a quedar en semiruina, la dejaron reducida a un solo cuerpo de vivienda de dimensiones m\u00e1s reducidas. Sin &nbsp;embargo en sus mejores tiempos, se trat\u00f3 de un enclave que dispon\u00eda, como era costumbre, de molino aceitero, cuadras para los animales, vivienda con habitaciones para los caseros y jornaleros y una parte \u201cnoble\u201d reservada a los se\u00f1ores. Cercana a ella exist\u00edan tambi\u00e9n otras peque\u00f1as casillas para vivienda de jornaleros\/as junto al sendero que bajaba hasta el r\u00edo Yeguas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u200b<\/p>\n\n\n\n<p>En el Catastro de R\u00fastica de 1905 aparec\u00eda como propiedad de una grande de Espa\u00f1a, &nbsp;D\u00f1a. Mar\u00eda Diega Desamaissi\u00e8res y Sevillano, condesa de la Vega del Pozo, mujer singular cuyos datos biogr\u00e1ficos merecen la pena recordarlos (3):&nbsp;<em>\u201cMar\u00eda Diega naci\u00f3 en Madrid en 1852 y muri\u00f3 en Burdeos en 1916. Perteneciente a una noble familia, poseedora de numerosos t\u00edtulos aristocr\u00e1ticos y de una inmensa fortuna material, permaneci\u00f3 siempre soltera, quedando en posesi\u00f3n a lo largo de su vida de una inmensa fortuna, que ella destin\u00f3 en buena medida a la fundaci\u00f3n de centros ben\u00e9ficos en diversos lugares de Espa\u00f1a. Su bisabuelo paterno era franc\u00e9s, de la regi\u00f3n de Burdeos y se llamaba don Arnaldo Desmaissi\u00e8res. Su abuelo paterno era Miguel Desmaissi\u00e8res, oriundo de Le\u00f3n, y qued\u00f3 heredero en el Bordel\u00e9s de inmensas extensiones de territorio de vi\u00f1edos. Con t\u00edtulo de Conde de la Vega del Pozo, se dedic\u00f3 a la pol\u00edtica desde finales del siglo XVIII. Su abuela &nbsp;era Bernarda L\u00f3pez de Dicastillo, tambi\u00e9n de noble ascendencia Navarra con riquezas, palacios y tierras. Ambos casaron en 1802, teniendo nueve hijos. Uno de ellos Diego Mar\u00eda Desmaissi\u00e8res y L\u00f3pez de Dicastillo, conde de la Vega del Pozo, padre de Mar\u00eda Diega.<br>&nbsp; Cas\u00f3 en 1846 con Mar\u00eda Nieves Sevillano y Sevillano, que heredaba los t\u00edtulos de marquesa de Fuentes de Duero y duquesa de Sevillano. En 1850 naci\u00f3 su primera hija Mar\u00eda de las Nieves, que muri\u00f3 a los tres a\u00f1os. En 1852 naci\u00f3 Mar\u00eda Diega, que heredar\u00eda todos los t\u00edtulos y todas las riquezas de ambas familias.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_dd613618a41144c89b6cb1664180d479~mv2.jpg\/v1\/fill\/w_325,h_292,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/1.jpg\" alt=\"1.jpg\" style=\"aspect-ratio:1.1130136986301369;width:280px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Antigua caser\u00eda de La Boca del R\u00edo.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_79c8d2628d974a0db2b6013c882bb00f~mv2.png\/v1\/fill\/w_324,h_426,al_c,q_85,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/2.png\" alt=\"2.png\" style=\"aspect-ratio:0.7605633802816901;width:260px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Mar\u00eda Diega Desmaissi\u00e8res y Sevillano (n.1852-1916), condesa de la\u00a0Vega del pozo y duquesa de Sevillano, due\u00f1a de la Boca del R\u00edo hasta 1916.\u00a0Foto extra\u00edda de Wikipedia.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Per<em>di\u00f3 a su padre muy pronto pues Diego falleci\u00f3 en Pau en 1855, heredando la influencia de su t\u00eda Mar\u00eda Micaela, la santa de la familia. De ah\u00ed que Mar\u00eda, que siempre permaneci\u00f3 soltera, se propusiera desde muy joven la realizaci\u00f3n en Guadalajara, lugar de ubicaci\u00f3n del palacio de los Desmaissieres, de una gran fundaci\u00f3n que sirviera de acogimiento a pobres y desvalidos, levantando junto a ella un gran mausoleo para enterrar a su padre y a toda su familia.<br>&nbsp;Heredera, por tanto, de una inmensa fortuna, la dedic\u00f3 a mejorar las condiciones sociales de los alcarre\u00f1os pobres. Proyect\u00f3 construir en los alrededores de la ciudad un gran complejo educativo y de acogida: lo que ser\u00eda la Escuela Modelo y el Asilo, que estar\u00eda acompa\u00f1ado de una iglesia conmemorativa de su t\u00eda Mar\u00eda Micaela, y de un gran pante\u00f3n donde fuera enterrado su padre, y que sirviera para acoger los restos de toda su familia, y los suyos propios.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u200b<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u200bMuy joven a\u00fan, en 1882, se puso a la tarea, encargando el proyecto al arquitecto Ricardo Velasco de Bosco, quien desarroll\u00f3 en Guadalajara una idea arquitect\u00f3nica que le consagr\u00f3 definitivamente como uno de los mejores arquitectos en la historia de nuestro pa\u00eds. En 1988 el Ayuntamiento de Guadalajara, agradecido a su bondad y desvelos por los pobres de la ciudad, la nombr\u00f3 Hija Adoptiva de la misma.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Por haber fallecido de forma inesperada en Burdeos, en 1916, sin haber realizado previamente testamento, y al no tener hijos ni sobrinos directos, la inmensa fortuna de Mar\u00eda Diega qued\u00f3 en poder del Estado franc\u00e9s en lo relativo al vecino pa\u00eds, y en el de algunos remotos parientes, Congregaci\u00f3n de Religiosas Adoratrices y Estado Espa\u00f1ol, en lo referido a nuestro pa\u00eds\u201d.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u200b<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>A la tradici\u00f3n viticultora de la condesa de la Vega del Pozo, se debe que por estos a\u00f1os de principios de siglo sean frecuentes, y no por casualidad, diversas parcelas de sus fincas dedicadas al cultivo de la vi\u00f1a, fundamentalmente en zonas de ladera y, siempre, en torno a la cuenca del r\u00edo Yeguas y su desembocadura. Hablamos de la conocida como \u201cVi\u00f1uela de Godoy\u201d, &nbsp;\u201cArroyo de las Cavas; con Cava la Alta y Cava la Baja; y otras colindantes como \u201cLa Vi\u00f1ica\u201d, y \u201cla Cabez\u00e1 de la Vi\u00f1a\u201d nombres que a\u00fan en nuestros d\u00edas perduran en la memoria colectiva, aunque ya plantados de olivos&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp;La hacienda de La Boca del R\u00edo pas\u00f3 a ser administrada, tras la muerte de &nbsp;la condesa, por el Estado que la arrendaba por periodos de cuatro a\u00f1os, a peque\u00f1os aparceros, la mayor\u00eda de las veces, de condici\u00f3n humilde, &nbsp;casi siempre, residentes en el entorno geogr\u00e1fico m\u00e1s pr\u00f3ximo. Tambi\u00e9n el ganado vacuno existente en las fincas &nbsp;que fueron de su propiedad, entre ellas, Belloteros, Pinillos y La Boca del R\u00edo, sali\u00f3 a la venta por cuenta de la Administraci\u00f3n Estatal, con sede en la calle Rosario n\u00famero 8 de Montoro, desde donde operaba el antiguo administrador de la condesa Francisco Moreno Ojeda (4). El lote de ganado lo conformaba: un toro, tres bueyes, cinco vacas (dos de ellas con rastra) y nueve a\u00f1ojos (machos y hembras).<\/p>\n\n\n\n<p><br>&nbsp;Uno de los arrendatarios de la Boca del R\u00edo durante la 2\u00aa Rep\u00fablica fue el propietario olivarero Andr\u00e9s Pastor Pe\u00f1a, persona vinculada &nbsp;a la pol\u00edtica municipal, con cargo de concejal por el Partido Radical de Marmolejo, en la corporaci\u00f3n constituida en marzo de 1934 (5). Este hacendado local, con molino aceitero en la calle del Navazo, tambi\u00e9n llevaba arrendada la finca montore\u00f1a de las Prensas, perteneciente por estos a\u00f1os al asturiano Jos\u00e9 Santos, as\u00ed como otras propiedades de don Manuel Palacios Amores en el t\u00e9rmino de Marmolejo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u200b<\/p>\n\n\n\n<p>El \u00faltimo de los arrendatarios de esta hacienda, en el inicio de la d\u00e9cada de los setenta del pasado siglo, fue&nbsp;<strong>Manuel G\u00f3mez Torres<\/strong>, \u201cRufino\u201d, perfecto conocedor de la zona pues desde peque\u00f1o se hab\u00eda criado junto a su familia en la misma Boca del R\u00edo, donde pr\u00e1cticamente &nbsp;trabaj\u00f3 encomendado a diferentes labores desde que era casi un ni\u00f1o, y siempre junto a la compa\u00f1\u00eda de su padre, Antonio G\u00f3mez Barrera, y de sus hermanas. &nbsp; &nbsp;<br>&nbsp; Considero oportuno detenernos en la infancia y adolescencia de Manuel y de su familia, tal y como me la transmiti\u00f3 su hermana Antonia (6), pr\u00f3xima a cumplir ahora los noventa a\u00f1os de edad, y una ni\u00f1a plenamente consciente de cuantos hechos ocurrieron en aquellos a\u00f1os iniciales de su vida.<br>&nbsp;Manuel naci\u00f3 en Marmolejo en 1927, en la casa que habitaban los sacristanes de la ermita de Jes\u00fas, pues los abuelos paternos, Rufina Barrera y Manuel G\u00f3mez, ten\u00edan encomendado el cuidado de la iglesia durante esos a\u00f1os al tiempo que atend\u00edan su peque\u00f1o negocio de vinos y zapater\u00eda, justo en frente, en la esquina de la calle Jes\u00fas con Arroyo.&nbsp;<br>&nbsp; &nbsp; La abuela Rufina era de Fuencaliente; all\u00ed ennovi\u00f3 con Manuel en las &nbsp;temporadas que \u00e9ste marchaba a trabajar para el arreglo de zapatos de los ag\u00fcistas durante la estaci\u00f3n de ba\u00f1os. El matrimonio tuvo seis hijos\/as: Antonio, Felipa, F\u00e9lix, Manuel, Teodora y Valentina. Todos ellos ser\u00edan conocidos popularmente como Los Rufinos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; Antonio, padre de Manuel, hab\u00eda trabajado en las obras del ferrocarril de Marmolejo a Puertollano, pero paralizado aquel proyecto por cuestiones presupuestarias, &nbsp;march\u00f3 a la Boca del R\u00edo para encomendarse en distintas tareas en la finca. Tras casarse con la marmoleje\u00f1a Dolores Torres (7), les nacieron Manuel, y luego correlativamente las tres ni\u00f1as, Antonia, que vio las primeras luces en la casilla de su tia Felipa, el cuatro de enero de 1929; Alfonsa, nacida en Marmolejo, y Dolores. \u00c9sta \u00faltima lo hizo en la Boca del R\u00edo, a donde la madre, ya a punto de dar a luz, y desoyendo las recomendaciones de su esposo, &nbsp;quiso pasar la Nochebuena junto &nbsp;al resto de sus peque\u00f1os que estaban all\u00ed con el padre.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp;Eran d\u00edas de recolecci\u00f3n de las aceitunas y hab\u00eda por entonces muchas familias aceituneras habitando la caser\u00eda y casillas aleda\u00f1as. Tras el empe\u00f1o de Dolores, el camino hasta la Boca del R\u00edo se hizo sobre un mulo, pero cuando llegaron, le vinieron los dolores de parto teniendo Antonio que volver a Marmolejo en busca del m\u00e9dico Julio Vizcaino que sac\u00f3 sana y salva a la ni\u00f1a pero nada pudo hacer por la vida de la madre, falleciendo \u00e9sta al poco de producirse el parto. Dolores ten\u00eda entonces la edad de 36 a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalizaba aquel diciembre de 1933 &nbsp;en plena Rep\u00fablica y Manuel, el mayor de la saga, contaba con seis a\u00f1os reci\u00e9n cumplidos. Su padre, desolado y deprimido, confi\u00f3 la crianza de la peque\u00f1a Dolores a su hermana Felipa que se la llev\u00f3 a Marmolejo quedando \u00e9l con los m\u00e1s mayores &nbsp; en la casilla que la t\u00eda ten\u00eda en la parte m\u00e1s alta de un olivar arrendado, a\u00f1os atr\u00e1s, a la familia Alcal\u00e1 Venceslada, cercano al arroyo de la Cava y al r\u00edo Yeguas. Todav\u00eda, hoy en d\u00eda, es conocida como la casilla de \u201cLa Rufina\u201d, aunque s\u00f3lo pervive el muro de tapial que divid\u00eda la casa en dos estancias. &nbsp;<br>&nbsp;Seg\u00fan el testimonio de Antonia G\u00f3mez, fundamental para poder reconstruir la vida de Manuel Rufino, su padre cuidaba de ellos como si de una madre se tratara, si bien, espor\u00e1dicamente contaba con la ayuda de Felipa en los d\u00edas que \u00e9sta marchaba a la casilla para empe\u00f1arse en las tareas de la finca, pues ya hab\u00eda quedado viuda para entonces.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp;Durante los a\u00f1os coincidentes con la Rep\u00fablica, Antonio, mantuvo su trabajo en la Boca del R\u00edo y pod\u00eda estar al tanto de los peque\u00f1os, teni\u00e9ndolos atendidos, ense\u00f1\u00e1ndoles, incluso, tareas dom\u00e9sticas como encender la candela, aseo personal, y cuidar de los animales a su cargo: una cochina, varias gallinas, dos o tres perros y un n\u00famero indeterminado de gatos. Sin embargo los ni\u00f1os nunca pudieron ir a la escuela para aprender las primeras letras dada la lejan\u00eda con Marmolejo y la coincidencia de su infancia con los tres a\u00f1os de guerra y la posterior postguerra.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; Refiere Antonia que pasaron durante esos a\u00f1os por la Boca del R\u00edo varios arrendatarios. Uno de ellos, Andr\u00e9s Pastor \u201cGabano\u201d, tambi\u00e9n llevaba arrendada la finca de Las Prensas. Seg\u00fan su testimonio, don Jos\u00e9 Santos era el due\u00f1o de la Boca del R\u00edo por estos a\u00f1os. &nbsp;Despu\u00e9s de guerra su padre lleg\u00f3 a comprarle la cosecha de la finca al tal Don Jos\u00e9 y recuerda como hubo despu\u00e9s otros arrendatarios procedentes de Montoro. Tras de aquellos vinieron una familia de granadinos cuyo hijo Juan P\u00e9rez Arcos, dispuso, a\u00f1os m\u00e1s tarde, de una taberna en la calle de la Paz de Marmolejo.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_62d3ebd27491419495f67b3fddb44241~mv2.jpg\/v1\/fill\/w_301,h_539,al_c,q_80,enc_auto\/3.jpg\" alt=\"3.jpg\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>\u00a0Andr\u00e9s Pastor Pe\u00f1a, arrendatario de la Boca del R\u00edo hacia 1934.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_fa8ce198b0be4b0d87dd50ddfe91e9f0~mv2.jpg\/v1\/fill\/w_275,h_316,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/4.jpg\" alt=\"4.jpg\" style=\"aspect-ratio:0.870253164556962;width:265px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Manuel G\u00f3mez Torres (Marmolejo, 1927-2003).<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Y de nuevo otra Navidad triste en sus recuerdos: la de 1936. En esos d\u00edas las gentes de aquellos pagos eran avisadas de la amenaza que pod\u00eda suponer &nbsp;la entrada de las tropas de Queipo de Llano por la zona del Yeguas, en su &nbsp;avance hacia la provincia de Ja\u00e9n, en lo que se denomin\u00f3 como \u201cla Campa\u00f1a de la Aceituna\u201d. \u201cMi padre abandon\u00f3 la Boca del R\u00edo: nos cogi\u00f3 a los tres y marchamos hasta Valparroso por indicaciones de un conocido &nbsp;suyo pues en esa caser\u00eda, se hab\u00edan refugiado muchas familias de Marmolejo esperando el fatal desenlace anunciado. Antes se hab\u00eda pasado &nbsp;por el pueblo pero no encontr\u00f3 a nadie; s\u00f3lo a unos soldados y a alguna gente del Ayuntamiento que le aconsejaron que marchara hacia el campo.<br>&nbsp; &nbsp;Pero tras unos d\u00edas evacuados y viendo que las tropas \u201cfascistas\u201d eran &nbsp;contenidas por este lado de la frontera, mi padre decidi\u00f3 volver a la casillla de la t\u00eda Felipa, y all\u00ed sobrevivimos como pudimos, cazando con &nbsp;lazos y perchas, haciendo carb\u00f3n por los Menchones del Ca\u00f1uelo; pescando en el r\u00edo Yeguas y Guadalquivir; cogiendo esp\u00e1rragos, vinagreras, alcaparrones y, como no, con los alimentos que los soldados republicanos del destacamento de la Boca del R\u00edo nos facilitaban para que los m\u00e1s peque\u00f1os comieramos\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; Durante los a\u00f1os de guerra, la Boca del R\u00edo queda abandonada sin presencia alguna de arrendatarios, ni trabajadores, y convertida en zona estrat\u00e9gica de vigilancia por el ej\u00e9rcito de la Rep\u00fablica, pues el Guadalquivir, sin pretenderlo, se convierte en &nbsp;frontera entre la Espa\u00f1a republicana y &nbsp;la sublevada, siendo en este sentido las tierras de la Aragonesa, lugar de transici\u00f3n, o \u201ctierra de nadie\u201d, por donde a menudo colaban familias enteras que marchaban hacia C\u00f3rdoba buscando vivir en \u201czona nacional\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u200b<\/p>\n\n\n\n<p>\u200bTambi\u00e9n en alg\u00fan momento, antes o despu\u00e9s, el ej\u00e9rcito republicano esperaba la ofensiva del ej\u00e9rcito de Franco por este flanco del valle del Guadalquivir. La caser\u00eda, qued\u00f3 convertida entonces en una especie de cuartel permanente con una dotaci\u00f3n de soldados &nbsp;que vigilaban d\u00eda y noche la posible llegada de tropas insumisas desde el t\u00e9rmino de Montoro y &nbsp;de Villa del R\u00edo. Por eso, para mejorar la seguridad de la frontera, el Ej\u00e9rcito Republicano &nbsp;socav\u00f3 una larga l\u00ednea de trincheras por todo el flanco oeste, hacia el rio Yeguas, y sur, dando vista al Guadalquivir, a lo largo del lader\u00f3n de los Algarbes. &nbsp;<br>&nbsp; &nbsp;Pero lo peor para la familia de Manuel \u201cRufino\u201d estaba por llegar. En los momentos m\u00e1s cr\u00edticos de la guerra, ya casi al final de la misma, el padre es movilizado por la \u201cquinta del saco\u201d y tiene que dejar la casilla, quedando los tres ni\u00f1os solos. Dolores, la menor, segu\u00eda en Marmolejo con la t\u00eda Felipa que cuando puede se acerca hasta all\u00ed para darles una vuelta. No obstante, atemorizada por el cariz que van tomando los acontecimientos y las noticias que llegan &nbsp;de otros lugares, donde se sabe que las tropas moras de Franco saquean las viviendas de la gente de izquierdas y abusan de las mujeres que encuentran a su paso, &nbsp;decide marchar a Marmolejo, dejando solos a los ni\u00f1os con la advertencia de que no abran la puerta a nadie durante la noche. All\u00ed quedan &nbsp;Manuel, Antonia y Alfonsa, abandonados a su suerte, aunque con el amparo de los soldados republicanos que todav\u00eda permanecen en la Boca del R\u00edo.&nbsp;<br>&nbsp; &nbsp;Los \u00faltimos d\u00edas de la contienda los recuerda Antonia como de gran trasiego de milicianos republicanos que abandonando sus puestos desde los frentes del Valle de los Pedroches &nbsp;pasan por las cercan\u00edas de la Boca del R\u00edo, desprendi\u00e9ndose de todo el armamento y ropajes que llevan encima para evitar ser detenidos. Luego, hacia final de marzo, &nbsp;los acontecimientos se suceden y me refiere &nbsp;como se fueron hasta el cerro \u00c1lvarez, con la t\u00eda Felipa, para contemplar desde lejos el paso de las tropas franquistas por la carretera de la sierra con direcci\u00f3n a Marmolejo y la provincia de Ja\u00e9n. No olvida &nbsp;c\u00f3mo su hermano Manuel un d\u00eda que fue al pueblo a comprar algo se present\u00f3 con un gorro de un soldado republicano que hab\u00eda encontrado en el camino tirado por los olivares.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_05108b5fd5b14bea872ee6170befd0f3~mv2_d_2976_3968_s_4_2.jpg\/v1\/fill\/w_315,h_419,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/5.jpg\" alt=\"5.jpg\" style=\"aspect-ratio:0.7517899761336515;width:281px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Ruinas de la casilla de Felipa \u201cLa Rufina\u201d. Al fondo caser\u00eda de la Herradurilla en el Charco del Novillo. Foto: Alex<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_53cadceb7a164187b7ccff0ffd14e47c~mv2_d_2976_3968_s_4_2.jpg\/v1\/fill\/w_316,h_419,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/6.jpg\" alt=\"6.jpg\" style=\"aspect-ratio:0.7541766109785203;width:281px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Olivares pr\u00f3ximos a la Boca del R\u00edo con el Charco del Novillo al fondo. Foto: Alex<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Al finalizar la guerra el padre, que se encontraba destacado con el ej\u00e9rcito republicano por la zona de La Mancha, aprovech\u00f3 el momento de desconcierto de aquellos d\u00edas, y abandon\u00f3 su posici\u00f3n &nbsp;para evitar ser conducido a un campo de concentraci\u00f3n franquista. Entonces, preocupado por el riesgo que pod\u00edan estar pasando sus hijos inicia un largo periplo desde la provincia de Ciudad Real y tomando direcci\u00f3n Fuencaliente llega finalmente hasta la Boca del R\u00edo, totalmente agotado, tras varios d\u00edas sin apenas comer. S\u00f3lo lo que le daban. \u201cMi padre (testimonio de Antonia) lleg\u00f3 por la noche a la casilla y pensando que estar\u00edamos all\u00ed con mi t\u00eda, la llamaba diciendo !Felipa\u00a1, !Felipa\u00a1, !Abre la puerta\u00a1. Al darnos cuenta de que era la voz de mi padre saltamos desde la cama y llenos de alegr\u00eda lo abrazamos. Luego se hinch\u00f3 de llorar al vernos all\u00ed solos. Tra\u00eda la cara descompuesta y los pies reventados de tanto andar, campo a trav\u00e9s. En la talega unos trozos de tocino que la gente le hab\u00eda ido dando por los cortijos por donde pas\u00f3, pues no se atrevi\u00f3 a entrar en los pueblos para evitar ser detenido. A partir de esos d\u00edas &nbsp;tuvo que vivir apenas sin dejarse ver, como si fuese un \u201ctopo\u201d, para evitar ser represaliado por las autoridades locales y recluido posteriormente en campos de concentraci\u00f3n por haber pertenecido al ej\u00e9rcito republicano. En Marmolejo nadie conoc\u00eda su presencia en la casilla de Rufina cercana a la Boca del R\u00edo\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Los d\u00edas posteriores sobrevivieron gracias a la ayuda de \u201cJuanillo Ricardo\u201d (su nombre era Juan Ca\u00f1uelo Coba), peque\u00f1o comerciante de ultramarinos que dispon\u00eda tambi\u00e9n de taberna en la calle del Arroyo, una de las pocas personas conocedoras de su paradero que, de manera solidaria, colaboraba vendi\u00e9ndole comida y prest\u00e1ndole dinero a Antonio, que luego le iba pagando cuando pod\u00eda. &nbsp;En sus viajes a Marmolejo para retirar, con sumo cuidado, esas provisiones, Manuel Rufino, todav\u00eda un adolescente de doce a\u00f1os, rebuscaba &nbsp;las colillas de tabaco en las calles para llev\u00e1rselas al padre.&nbsp;<br>&nbsp; Los ni\u00f1os continuan junto a Antonio viviendo en la casilla, pero la extrema vigilancia de la Guardia Civil sobre los grupos de &nbsp;exmilicianos republicanos que pululan por los &nbsp;numerosos lagares del olivar serrano &nbsp;hace que el ambiente se haga irrespirable y los propietarios le obliguen a abandonar la casilla tras las acusaciones de que \u201call\u00ed se estaba dando amparo y refugio a los huidos rojos\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp;Despu\u00e9s de varios requerimientos de \u201clos civiles\u201d, marchan de la casa, que es cerrada por el propietario Juan Alcal\u00e1 Venceslada, pasando a &nbsp;vivir en una choza bajo los \u00e1rboles de la ribera del Yeguas. Son momentos delicados para ellos pues las autoridades locales sospechan de los caseros y obreros que viven en el campo como complices de los grupos de huidos republicanos. Precisamente por esas fechas se ha producido en la misma Boca del R\u00edo una operaci\u00f3n de provisi\u00f3n de alimentos llevada a cabo por el grupo de Los Jubiles que frecuentan la zona. Muy cerca, en la Fresnadilla, tienen una base log\u00edstica amparados por el casero Manuel Mart\u00ednez y su familia. Tras llevarse algunas provisiones dejan encerrados en la caser\u00eda a varios trabajadores; a las hijas de Antonio, y al hijo del propietario de la Garabitera, el joven Pedro Jurado, al que s\u00f3lo le requisan el caballo que llevaba tras evitar ser secuestrado, ya que se da a conocer como un jornalero m\u00e1s de la cercana Garabitera. Finalmente y tras comprobar que los huidos ya no est\u00e1n, salen todos de la casa en el momento en que Antonio llegaba para percatarse de que sus hijos est\u00e1n all\u00ed &nbsp;y se encuentran bien.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; Durante los d\u00edas siguientes de aquel inesperado desahucio continuan viviendo en la ribera del Yeguas; el padre y los ni\u00f1os pescan peces, hacen &nbsp;pic\u00f3n y carb\u00f3n y cazan zorzales y pajarillos para poder subsistir, aunque Antonio consigue trabajar, espor\u00e1dicamente, en la Boca del Rio. Luego una vez que se calma la situaci\u00f3n y comprueban que la Guardia Civil rebaja la presi\u00f3n sobre la zona, coincidiendo con la desarticulaci\u00f3n del grupo de los Jubiles en Mojapi\u00e9 y Loma Candelas, decide volver de nuevo a la casilla de la t\u00eda Felipa.&nbsp;<br>&nbsp; Durante este tiempo sigue empleado de forma m\u00e1s estable en la Boca del Rio y por la tarde-noche, se acerca a Marmolejo a por ato y para tomar el vino, como era la costumbre de entonces entre los jornaleros del campo tras la jornada de trabajo. &nbsp;<br>&nbsp; Los ni\u00f1os ya m\u00e1s mayores, quedan en la casilla y cuando &nbsp;el padre se tarda m\u00e1s de la cuenta, salen en su busqueda hasta el cruce con el camino de la Marquesa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u200b<\/p>\n\n\n\n<p>Una de esas &nbsp;noches, &nbsp;intranquilos por la tardanza de Antonio, deciden ir a su encuentro. Les segu\u00edan, casi siempre detr\u00e1s, una animada comitiva formada por cuatro perros, una cochina, todas las gallinas y varios &nbsp;gatos. Al llegar al cruce empezaron a llamarlo por si ven\u00eda cerca, pero como aquel d\u00eda no contestaba le indicaron al perro que fuera a su encuentro. El animal, obedeciendo la orden, march\u00f3 hasta Marmolejo y lleg\u00f3 hasta la misma puerta de la taberna de Ricardo Ca\u00f1uelo, en la calle del Arroyo, donde estaba Antonio apurando el vaso de vino. Cay\u00f3 entonces en la cuenta de que ya era &nbsp;demasiado tarde y que sus hijos estar\u00edan preocupados. Pag\u00f3 el vaso y sali\u00f3 detr\u00e1s del perro que, de nuevo, le esper\u00f3 en la puerta de la taberna de Mangano, en la calle de Jes\u00fas, cuando recul\u00f3 all\u00ed; luego prosigui\u00f3 en la de Andr\u00e9s Ca\u00f1uelo, en la calle Calvario, y a continuaci\u00f3n se detuvo &nbsp;en el ventorrillo del \u201ct\u00edo Esteve\u201d frente al Santo Cristo. Finalmente, y antes de coger la trocha del Nacimiento, par\u00f3 a echar &nbsp;la \u201cespuela\u201d en el ventorrillo de Juan Ram\u00f3n, cerca del arroyo del Agua. Era ya noche cerrada cuando, por fin, se encontr\u00f3 con los ni\u00f1os y aquella peculiar comitiva de animales, seg\u00fan el testimonio de Antonia, que rememora aquel d\u00eda con especial emoci\u00f3n y remarca la conducta de aquel perro tan querido, a quien nunca olvidar\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; Hacia 1946 Felipa compraba definitivamente el olivar del arroyo de la Cava. Para entonces Antonio se ha llevado a los suyos a vivir a Valdeleches; all\u00ed se empe\u00f1a en la elaboraci\u00f3n de carb\u00f3n y pic\u00f3n y en el cuido del ganado en aquella dehesa de Sierra Morena. Por estos a\u00f1os Manuel es mayor de edad y Antonia alcanza ya los 17 a\u00f1os. Ha recibido una oferta para marchar a Madrid a la casa de una se\u00f1ora y as\u00ed lo hace. Sabe leer los carteles del Metro y los r\u00f3tulos de calles sin tener que preguntar porque cuando era peque\u00f1a reproduc\u00eda en un trozo de pizarra del r\u00edo Yeguas las letras que ve en los paquetes de tabaco de los soldados. Les pregunta a los que saben y finalmente construye las palabras y aprende a interpretarlas. All\u00ed pasa un &nbsp;tiempo hasta que vuelve a Marmolejo donde se emplea como sirvienta &nbsp;en la casa del m\u00e9dico Jos\u00e9 Perales Jurado.&nbsp;<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_350e31eb23d44749b6987f91a60c1fb0~mv2.jpg\/v1\/fill\/w_887,h_698,al_c,q_85,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7.jpg\" alt=\"7.jpg\" style=\"aspect-ratio:1.2707736389684814;width:783px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Croquis de ubicaci\u00f3n de la Boca del R\u00edo. Dibujo: Pepe Sireco<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Por su parte su hermano Manuel continua trabajando en la Boca del R\u00edo y en las fincas de la zona. En Marmolejo se ennovia con &nbsp;Ramona G\u00e1lvez Barbal\u00e1n (n.1932), natural de Montillana, que ven\u00eda a la casa de una tia suya a pasar temporadas. Se casan pronto y marchan a vivir a la casilla de Marina \u201cLa Inglesa\u201d, muy cercana a la de su t\u00eda Felipa. Trabaja tambi\u00e9n y vive junto a su mujer en la caser\u00eda del Ca\u00f1uelo donde le nace el mayor de sus hijos, Antonio. Finalmente deciden marchar al ventorrillo &nbsp;de Juan Ram\u00f3n que sus suegros hab\u00edan comprado junto al arroyo del Agua, en la carretera de Carde\u00f1a. Se marcha a vivir con ellos el abuelo Antonio que fallecer\u00eda en 1968 a la edad de setenta a\u00f1os.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp; En 1971 Manuel se decide arrendar la Boca del R\u00edo con sus miles de olivos montuosos, donde empe\u00f1ar\u00e1 toda su laboriosidad y sabidur\u00eda para sacar adelante a una familia m\u00e1s que numerosa. Una vida de trabajo y de lucha continua por la supervivencia, hizo de Manuel una persona muy comprometida con las ideas solidarias, formando parte de la candidatura del PSOE de Marmolejo para las elecciones municipales de 1983 y de los comit\u00e9 ejecutivos de la Agrupaci\u00f3n Socialista &nbsp;y de la Uni\u00f3n General de Trabajadores. En alguna ocasi\u00f3n celebr\u00f3 reuniones, con sus compa\u00f1eros m\u00e1s afines de partido, en la cocina-comedor de la Boca del R\u00edo, junto a la chimenea de le\u00f1a de la caser\u00eda, en \u00e9pocas en que le era imposible desplazarse a Marmolejo por estar empe\u00f1ado en la recolecci\u00f3n de las aceitunas, tarea que realizaba junto a su mujer y su prole de 8 hijos, cuatro varones y cuatro hembras. Siempre agradeci\u00f3 ese gesto de reconocimiento pues &nbsp;gustaba estar al tanto de cuantos acontecimientos ocurr\u00edan en la Agrupaci\u00f3n Socialista y en la pol\u00edtica local.&nbsp;<br>&nbsp;Una vez finalizada la recolecci\u00f3n la familia al completo cambiaba su residencia a su nuevo domicilio de Marmolejo, en la calle Maestro, aunque a diario, Manuel, marchaba a trabajar a la finca donde nunca faltaban quehaceres. Durante varios a\u00f1os cultiv\u00f3 algodones junto a la vega del r\u00edo e incluso cri\u00f3 un reba\u00f1o de ovejas, que recog\u00eda de noche en un aprisco formado frente a la ventana de su dormitorio para as\u00ed poder protegerlas de posibles hurtos. En el camino diario hacia la Boca del R\u00edo, era conocida su costumbre de parar por las ma\u00f1anas, bien temprano, en la taberna de \u201cLa Vejeta\u201d, para adquirir el vino para la jornada.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Con la llegada de nuevos propietarios, a comienzos del nuevo siglo, la caser\u00eda fu\u00e9 remodelada suprimi\u00e9ndose varias partes de las antiguas edificaciones, entre ellas el viejo molino de aceite, con lo que actualmente &nbsp;aparece casi irreconocible. A\u00fan as\u00ed merece la pena que nos acerquemos a estos parajes tan quebrados de nuestro t\u00e9rmino, para apreciar la singularidad de las plantaciones de olivar de ladera y la belleza de la ribera del Yeguas donde, en los \u00faltimos a\u00f1os, y gracias a la corriente continua que proporciona la presa situada aguas arriba, han proliferado frondosos bosques de ribera formados por multitud &nbsp;de fresnos, \u00e1lamos, mimbreras, acacias, adelfas, taraes, etc. Todo un deleite para los que gustan disfrutar de la naturaleza en estado puro y empaparse al tiempo de los ricos valores etnol\u00f3gicos y paisaj\u00edsticos que encierra esta zona.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u200b<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Notas y bibliograf\u00eda:<\/strong><br>(1) Nombre que recibe una de las fincas propiedad de la condesa de la Vega del Pozo, cercana a las 20 hect\u00e1reas y m\u00e1s de dos mil plantas de olivar. Se ubica esta finca con caser\u00eda, en el pago de la Herradura. Desde los a\u00f1os cincuenta del pasado siglo trabajaron &nbsp;en esta finca la familia de Los Cantones, dedicados tambi\u00e9n a la producci\u00f3n ganadera. Fuente: Catastro de R\u00fastica de 1905. Legajo 9204 Archivo Hist\u00f3rico Provincial de Ja\u00e9n.<br>(2) Majuelos Martos, Pedro: \u201cPaseando por nuestros campos: Las Prensas\u201d. Art\u00edculo publicado en la p\u00e1gina web blog.centauromontoro.com. A\u00f1o 2007.<br>(3) Datos biogr\u00e1ficos de la Condesa de la Vega del Pozo, extra\u00eddos de la p\u00e1gina web aache.com\/alcarrians\/diega.htm.<br>(4) Noticia publicada en el \u201cDiario de C\u00f3rdoba\u201d de 8 de mayo de 1918, n.\u00ba 21178. La rastra era un apero de labranza que serv\u00eda para allanar el terreno despu\u00e9s de ser labrado. Esta labor se hac\u00eda en los meses de verano cuando era necesario tapar las grietas del terreno y levantar el polvo necesario para los olivos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u200b(5) Perales Sol\u00eds, Manuel: \u201cLa Memoria Rescatada: 1931-1951\u201d, p\u00e1g 73. Hacia 1930 Andr\u00e9s Pastor Pe\u00f1a \u201cGabano\u201d, era ya propietario de un molino el\u00e9ctrico en la zona del Navazo, arranque de la calle del Calvario.<br>(6) Los datos biogr\u00e1ficos de Manuel han sido aportados por su hermana Antonia G\u00f3mez Torres a la que quedo enormemente agradecido por su amabilidad y su especial empe\u00f1o en que estas experiencias vitales no queden en el olvido. Sus testimonios han sido fundamentales para la reconstrucci\u00f3n de aquellos momentos, hasta ahora in\u00e9ditos, de la vida de su familia. Igualmente mi agradecimiento a Jorge Mart\u00edn G\u00f3mez, hijo de Dolores, y a los hijos de Manuel, Antonio y Alfonso G\u00f3mez G\u00e1lvez por haberme ayudado a desvelar esta historia de sus antepasados tan humana e interesante.<br>(7) Los padres de Dolores eran Ram\u00f3n y Antonia. Ram\u00f3n era oriundo de Porcuna y la familia de Antonia proced\u00eda de Martos.<br>(8) La t\u00eda Felipa estuvo casada con Alonso Pe\u00f1a. La casilla fue construida hacia 1928 y all\u00ed nacer\u00eda su sobrina Antonia G\u00f3mez Torres el 4 de enero de 1929.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>-Manuel Perales Sol\u00eds- Se encuentra este paraje de nuestro t\u00e9rmino en &nbsp;el rinc\u00f3n sur-occidental &nbsp;del pago de Cerrada. Est\u00e1 delimitado hacia el oeste por el r\u00edo Yeguas en su tramo final, antes de unirse con el Guadalquivir (de ah\u00ed el nombre de Boca del r\u00edo); al sur por este mismo r\u00edo y caser\u00eda de Torta; [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-444","page","type-page","status-publish","hentry"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v25.2 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Paseando por nuestros campos: la Boca del R\u00edo - El lugar de Marmolejo<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/?page_id=444\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Paseando por nuestros campos: la Boca del R\u00edo - El lugar de Marmolejo\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"-Manuel Perales Sol\u00eds- Se encuentra este paraje de nuestro t\u00e9rmino en &nbsp;el rinc\u00f3n sur-occidental &nbsp;del pago de Cerrada. Est\u00e1 delimitado hacia el oeste por el r\u00edo Yeguas en su tramo final, antes de unirse con el Guadalquivir (de ah\u00ed el nombre de Boca del r\u00edo); al sur por este mismo r\u00edo y caser\u00eda de Torta; [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/?page_id=444\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"El lugar de Marmolejo\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_dd613618a41144c89b6cb1664180d479~mv2.jpg\/v1\/fill\/w_325,h_292,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/1.jpg\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"24 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/?page_id=444\",\"url\":\"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/?page_id=444\",\"name\":\"Paseando por nuestros campos: la Boca del R\u00edo - El lugar de Marmolejo\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/?page_id=444#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/?page_id=444#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_dd613618a41144c89b6cb1664180d479~mv2.jpg\/v1\/fill\/w_325,h_292,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/1.jpg\",\"datePublished\":\"2023-11-06T16:31:26+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/?page_id=444#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/?page_id=444\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/?page_id=444#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_dd613618a41144c89b6cb1664180d479~mv2.jpg\/v1\/fill\/w_325,h_292,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/1.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_dd613618a41144c89b6cb1664180d479~mv2.jpg\/v1\/fill\/w_325,h_292,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/1.jpg\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/?page_id=444#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Paseando por nuestros campos: la Boca del R\u00edo\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/#website\",\"url\":\"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/\",\"name\":\"El lugar de Marmolejo\",\"description\":\"\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Paseando por nuestros campos: la Boca del R\u00edo - El lugar de Marmolejo","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/?page_id=444","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Paseando por nuestros campos: la Boca del R\u00edo - El lugar de Marmolejo","og_description":"-Manuel Perales Sol\u00eds- Se encuentra este paraje de nuestro t\u00e9rmino en &nbsp;el rinc\u00f3n sur-occidental &nbsp;del pago de Cerrada. Est\u00e1 delimitado hacia el oeste por el r\u00edo Yeguas en su tramo final, antes de unirse con el Guadalquivir (de ah\u00ed el nombre de Boca del r\u00edo); al sur por este mismo r\u00edo y caser\u00eda de Torta; [&hellip;]","og_url":"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/?page_id=444","og_site_name":"El lugar de Marmolejo","og_image":[{"url":"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_dd613618a41144c89b6cb1664180d479~mv2.jpg\/v1\/fill\/w_325,h_292,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/1.jpg","type":"","width":"","height":""}],"twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Tiempo de lectura":"24 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/?page_id=444","url":"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/?page_id=444","name":"Paseando por nuestros campos: la Boca del R\u00edo - El lugar de Marmolejo","isPartOf":{"@id":"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/?page_id=444#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/?page_id=444#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_dd613618a41144c89b6cb1664180d479~mv2.jpg\/v1\/fill\/w_325,h_292,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/1.jpg","datePublished":"2023-11-06T16:31:26+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/?page_id=444#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/lugardemarmolejo.es\/?page_id=444"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/?page_id=444#primaryimage","url":"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_dd613618a41144c89b6cb1664180d479~mv2.jpg\/v1\/fill\/w_325,h_292,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/1.jpg","contentUrl":"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_dd613618a41144c89b6cb1664180d479~mv2.jpg\/v1\/fill\/w_325,h_292,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/1.jpg"},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/?page_id=444#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Paseando por nuestros campos: la Boca del R\u00edo"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/#website","url":"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/","name":"El lugar de Marmolejo","description":"","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/444","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=444"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/444\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":445,"href":"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/444\/revisions\/445"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=444"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}