{"id":438,"date":"2023-11-06T16:00:37","date_gmt":"2023-11-06T16:00:37","guid":{"rendered":"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/?page_id=438"},"modified":"2023-11-06T16:00:38","modified_gmt":"2023-11-06T16:00:38","slug":"las-monterias-en-sierra-morena-una-caceria-en-el-socor","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/?page_id=438","title":{"rendered":"Las monter\u00edas en Sierra Morena: Una Cacer\u00eda en El Socor"},"content":{"rendered":"\n<h1 class=\"wp-block-heading\"><\/h1>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">-Manuel Perales Solis-<\/h4>\n\n\n\n<p><strong>En abril de 1877, Pascual Fr\u00edgola, bar\u00f3n de Cortes de Pall\u00e1s (1), se encargaba de redactar la cr\u00f3nica de una de las c\u00e9lebres monter\u00edas que el general Francisco Serrano Dom\u00ednguez, primer duque de la Torre, organizaba en su finca del Socor. Estas monter\u00edas tuvieron lugar a lo largo de varios a\u00f1os; unas veces en los meses invernales (diciembre-enero) y otras en el arranque de la primavera, como fue el caso de la que narr\u00f3 el bar\u00f3n en la revista quincenal \u201cEl Campo\u201d. &nbsp;Al auge de estos eventos contribuy\u00f3 &nbsp;necesariamente la terminaci\u00f3n, unos a\u00f1os antes, del tramo del ferrocarril Manzanares-C\u00f3rdoba, con estaciones en And\u00fajar y Marmolejo, hecho que facilitaba con mayor rapidez y comodidad el traslado desde Madrid a Andaluc\u00eda de las \u00e9lites pol\u00edticas y econ\u00f3micas asiduas a este tipo de actividades cineg\u00e9ticas siempre demandadas por quienes pretend\u00edan mejorar su \u201ccachet\u201d pol\u00edtico u obtener oportunidades para su negocio.&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>&nbsp; Ha quedado constancia en &nbsp;la prensa escrita de la monter\u00eda celebrada en &nbsp;enero de 1872, un a\u00f1o despu\u00e9s de que Serrano ocupase la regencia de Espa\u00f1a (2). De ella &nbsp;se hizo ampliamente eco la Revista de Espa\u00f1a (3). Asimismo de las celebradas en diciembre de 1876, abril de 1877 y febrero de 1880, dio cuenta la revista quincenal \u201cEl Campo: agricultura, jardiner\u00eda y sport\u201d (4), donde &nbsp;a menudo escribieron pol\u00edticos y personalidades de tendencia liberal del entorno del duque de la Torre.&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Por estas fechas la finca del Socor, ubicada por entonces en el t\u00e9rmino municipal de Montoro, cerca de la Venta del Charco y Carde\u00f1a, junto al rio Yeguas, era el lugar de descanso del duque de la Torre y hasta all\u00ed desplazaba a sus \u201cilustres amigos\u201d, casi siempre personajes de la pol\u00edtica nacional y provincial y altos cargos de la administraci\u00f3n del Estado cercanos al general y al partido Liberal. La n\u00f3mina de personalidades a estas monter\u00edas se completaba con la asistencia de empresarios solventes y, en ocasiones, de &nbsp;famosos artistas o reconocidos cantaores flamencos de la tierra.&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>&nbsp; &nbsp; El general Serrano una de las figuras decisivas en el devenir pol\u00edtico de la segunda mitad &nbsp;del siglo XIX era persona muy vinculada a la provincia de Ja\u00e9n en donde sali\u00f3 elegido como diputado en varias ocasiones. Ten\u00eda propiedades r\u00fasticas y urbanas &nbsp;en Arjona, Arjonilla y Esca\u00f1uela y visitaba tambi\u00e9n muy a menudo en Marmolejo, la casa de su sobrina carnal Luisa Serrano desde 1882, a\u00f1o en que su esposo, el senador liberal Eduardo Le\u00f3n y Llerena adquir\u00eda los manantiales minero-medicinales. Fueron frecuentes, igualmente, en Marmolejo las reuniones pol\u00edticas del duque de la Torre con miembros de su facci\u00f3n pol\u00edtica (partido Constitucional y m\u00e1s tarde Izquierda Din\u00e1stica) y sus ratos de descanso en &nbsp;casa de Luisa alternados con estancias en la finca del Socor. De hecho en &nbsp;las monter\u00edas celebradas, en tiempos que Eduardo Le\u00f3n y Llerena era due\u00f1o de los manantiales, las comitivas de monteros hicieron parada obligada para tomar las aguas en el Balneario antes que &nbsp;poner rumbo al Socor junto al resto del personal (podenqueros, sirvientes y escopetas negras) que esperaba al otro lado del puente sobre el Guadalquivir.&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El transcurrir por la carretera de la sierra era presenciado por caseros y jornaleros que recolectaban las aceitunas en los olivares de la sierra &nbsp;y que acud\u00edan movidos por la curiosidad &nbsp;para dar testimonio del paso de tan especial cortejo repleto de ilustres personalidades de la naci\u00f3n, acompa\u00f1adas de las realas m\u00e1s famosas de And\u00fajar, Marmolejo y Arjona y de las caballer\u00edas y carruajes que portaban a los invitados al evento.&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_03f129f9c3414dbeb3afd736b01e4a8a.jpg\/v1\/fill\/w_600,h_814,al_c,q_85,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_03f129f9c3414dbeb3afd736b01e4a8a.jpg\" alt=\"\" style=\"aspect-ratio:0.7371007371007371;width:500px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Portada de la revista quincenal \u201cEl Campo\u201d. Fuente: Hemeroteca digital del Ministerio de Cultura.\u00a0<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;<strong>&nbsp;Nos llama, como no, la atenci\u00f3n el procedimiento empleado para acceder a este rinc\u00f3n salvaje y casi inexplorado de Sierra Morena desde la estaci\u00f3n de ferrocarril de And\u00fajar o de Marmolejo donde esperaban carruajes y caballer\u00edas que luego transitaban &nbsp;a trav\u00e9s de antiguos caminos de carne rodeados de jaras y de monte. Una vez en la finca el general dispon\u00eda del montaje de varias tiendas de campa\u00f1a donde los invitados deb\u00edan de acomodarse durante los &nbsp;seis o siete d\u00edas de cacer\u00eda, en los que el anfitri\u00f3n prohib\u00eda hablar de pol\u00edtica. As\u00ed describ\u00eda el privilegiado paraje la revista \u201cEl campo\u201d con motivo de la monter\u00eda celebrada en diciembre de 1876:&nbsp;<em>\u201cPreciosos paisajes presentan los lugares en que tienen lugar las batidas, salpicando, aquellas inmensas sabanas de jara, de lentisco, de brezo, de labi\u00e9rnaga, de aulaga, de arrayan, de zarzas, de queruela y de carrasca, que cubren la superficie de los montes, graciosos grupos de abetos, bosquecillos de quejigos, de acebuche, de piru\u00e9tanos y majoletos y festoneando sus cordilleras anchas franjas de tomillo, de cantueso y de madreselvas. Cubren los arroyos como si quisieran precaver &nbsp;sus frescas m\u00e1rgenes de los ardores del est\u00edo y \u00e1 sus acu\u00e1ticos habitantes de los hielos de Enero, frondosas espesuras de almoraduces y adelfas; all\u00ed florece el romero en pleno invierno, y conservan las madro\u00f1eras rojo y sazonado fruto el a\u00f1o entero.&nbsp;<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>&nbsp;&nbsp;<\/em><strong><em>Forman la totalidad del coto dehesas diferentes cada una, con su nombre especial, que sirven en los d\u00edas de monter\u00eda de punto de reuni\u00f3n de los cazadores. El Cardito, La Loma de la Pedrera, la posada de Rabiavacas, El Ca\u00f1adizo, Navalrosal, La Choza de D. Crist\u00f3bal, El Cerro de Cabrasquemadas, El Cuervo, El Valle del medio, Las Umbr\u00edas de Valdeca\u00f1as, El Monte de la Retama, El Abanto, Valdeaparacio, Navalquemadilla, El Atalay\u00f3n del Jud\u00edo y El Cotillo de Bronrubio, son los sitios m\u00e1s c\u00e9lebres por la abundancia de jabal\u00edes, venados y corzos que all\u00ed se encuentran. Tambi\u00e9n pueblan aquellas espesuras gatos cervales, melones y algunas nutrias; hay muchas perdices y conejos, y en ciertas estaciones del a\u00f1o, patos, palomas torcaces y chochas.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>&nbsp; La extensi\u00f3n del Coto del Socor es de 5.368 fanegas de tierra que componen 3.672 hect\u00e1reas pr\u00f3ximamente. Es abundante en pastos propios para la manutenci\u00f3n de reses vacunas y ganado lanar\u201d.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>&nbsp;En los d\u00edas previos a esta monter\u00eda, el diario C\u00f3rdoba del 27 de marzo de 1877, di\u00f3 cuenta del elenco de personalidades reunidas en la estaci\u00f3n de Atocha de Madrid con destino a And\u00fajar:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>&nbsp;<em>&nbsp;\u201cHoy saldr\u00e1n para And\u00fajar a tomar parte en la monter\u00eda que ha de verificarse en el Socor, una de las mejores propiedades del duque de la Torre, los Sres. Sagasta e hijo, bar\u00f3n de C\u00f3rtes, marqu\u00e9s de Campo-Sagrado, Tamberlick, Fern\u00e1ndez (Don Hip\u00f3lito), Goizueta, Herreros de Tejada, Gonz\u00e1lez (D. Venancio), Lecanda (D. Eloy y D. Antonio), marqu\u00e9s de Ahumada, O\u00b4Lawlor, Acu\u00f1a (D. Felipe, &nbsp;D. Antonio, D. Manuel y D. Crist\u00f3bal), San Juan (D. Juan de Dios), duque de Hornachuelos \u00e9 hijo, Loreto, Albarrac\u00edn, Albareda, P\u00e9rez, Fern\u00e1ndez (D.E.) y otros muchos amigos de Ja\u00e9n &nbsp;y de C\u00f3rdoba. La reuni\u00f3n para emprender desde all\u00ed la jornada con el duque de la Torre y su hijo, tendr\u00e1 lugar en And\u00fajar, partiendo los espedicionarios en carruaje hasta Marmolejo, donde tendr\u00e1n dispuestos los caballos para dirigirse a la dehesa del Socor, a cuyo punto llegar\u00e1n a las seis de la tarde del 25, para dar principio, al clarear del 26, a dicha monter\u00eda, que durar\u00e1 toda la Semana Santa. Es probable que luego el duque de la Torre regrese a Madrid con su hijo y con los amigos procedentes de Madrid. Ciento ochenta perros manti\u00e9nense preparados para esta cacer\u00eda\u201d<\/em>(5).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>&nbsp; &nbsp; Miguel Delibes comenta en su libro \u201cEl cazador\u201d, que la caza en las postrimer\u00edas del siglo XIX no ha pasado todav\u00eda de ser una reminiscencia feudal, y habla en concreto de esta clase elitista de caza mayor donde solo pueden concurrir la gente con altas capacidades econ\u00f3micas porque son los que pueden permitirse varios d\u00edas de asueto en la sierra y los caros desplazamientos en tren, carruajes y caballer\u00edas hasta el lugar de la monter\u00eda. Nos habla de que en esta \u00e9poca no operan en el campo sino dos tipos de escopetas: las ilustres -aristocr\u00e1ticas, militares, pol\u00edticas- y las llamadas negras, esto es, las de los asalariados y furtivos. &nbsp;A diferencia de la caza menor, democr\u00e1tica y andariega, donde el cazador se elabora su propia suerte y los gastos no van m\u00e1s all\u00e1 de la cartucher\u00eda, en las monter\u00edas del siglo XIX coinciden solamente villanos y se\u00f1ores. El villano hace de la escopeta su sustento diario, su salario; los se\u00f1ores, sin embargo, se entregan a la caza como deporte. A este respecto resulta risible la pr\u00e1ctica frecuente en las batidas, interporlar escopetas negras entre las escopetas egregias para aumentar el bot\u00edn, con la precauci\u00f3n de situarlas entre las novatas para que no se vertiese la sangre aristocr\u00e1tica si acaso a aquellos se les escapaban unas perdigonadas. El cazador-se\u00f1or del siglo XIX es, pues, un ser que manipula todo en &nbsp;su provecho que, incluso, llega a servirse del villano para que, actuando de pantalla, reciba los plomos que se pierden en el campo (6). &nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>A continuaci\u00f3n transcribo los aspectos m\u00e1s interesantes del relato que de dicha monter\u00eda, hizo Pascual Fr\u00edgola, bar\u00f3n de C\u00f3rtes:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp;\u201cDesde el d\u00eda en que el Sr. Duque de la Torre me hizo el honor de invitarme \u00e1 la simpar monter\u00eda con que \u00faltimamente ha obsequiado \u00e1 sus amigos, adquir\u00ed el compromiso de ser el cronista de la expedici\u00f3n, d\u00e1ndome por muy honrado con que el Duque y todos los compa\u00f1eros de caza fiaran la relaci\u00f3n de sus futuras glorias y proezas \u00e1 mi mal cortada pluma; y anim\u00e1ndome la idea de que, como hab\u00edan le\u00eddo ya mi librejo sobre caza, no pod\u00edan llevarse chasco cuando vieran mi prosaica inutilidad en esto de escribir.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; Pero si en todo tiempo era este compromiso superior \u00e1 mis fuerzas, !c\u00f3mo no ha de serlo hoy, al tener que hablar de un asunto que con tanta galanura, talento y gracia ha tratado ya en La \u00c9poca su ilustrado redactor D. Jos\u00e9 Mar\u00eda Goizueta! \u00bfQu\u00e9 podr\u00e9 yo decir que no sea p\u00e1lido al lado de los coloridos cuadros que ha descrito dicho se\u00f1or en su Revista? En cuanto llegu\u00e9 a Madrid y tuve el gusto de leerla fu\u00e9 grande mi contentamiento al creerme ya dispensado y libre de mi palabra; as\u00ed lo hice presente con gran satisfacci\u00f3n \u00e1 los compa\u00f1eros; pero al ver con qu\u00e9 ensa\u00f1amiento han dado en exigirme que cumpla mi obligaci\u00f3n, comprendo que \u00e9sta es una broma, un nuevo complot contra m\u00ed, de los permitidos en el art. 3\u00ba del Bando del Socor: es simplemente que mis amigos quieren seguir divirti\u00e9ndose al verme en este aprieto, agua al cuello, y el bueno de Goizueta es el jefe de la conjuraci\u00f3n, puesto que conociendo mi compromiso, me ha soltado su preciosa y chispeante revista dici\u00e9ndome: !Pobre Bar\u00f3n! Ah\u00ed queda eso&#8230;..Arr\u00e9glate ahora como puedas.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_ee5d492ef39b4ca699531cb80347c9a4.jpg\/v1\/fill\/w_596,h_748,al_c,q_85,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_ee5d492ef39b4ca699531cb80347c9a4.jpg\" alt=\"\" style=\"aspect-ratio:0.7967914438502673;width:487px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Ilustraci\u00f3n publicada en la revista \u201cEl campo\u201d, sobre una \u00a0cacer\u00eda \u00a0celebrada \u00a0en el Socor en diciembre de 1876. Fuente: revista \u201cEl campo\u201d.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Por fortuna la mala forma de este preludio har\u00e1 caer el peri\u00f3dico de la mano \u00e1 muchos de los que comiencen \u00e1 leerlo, y as\u00ed excusar\u00e9 en parte las rechiflas que ha de atraerme lo que voy \u00e1 decir; con que audaces fortuna y uvas; procurar\u00e9 recordar algo que haya olvidado mi despiadado amigo Goizueta, y all\u00e1 voy&#8230;.<\/p>\n\n\n\n<p>Salimos de Madrid, el 24 de Marzo confortablemente instalados en dos salones del tren de Andaluc\u00eda, y como era de rigor empezar \u00e1 divertirnos desde el primer momento, y como all\u00ed no estaba el Duque, nos dedicamos a mortificar al famoso y c\u00e9lebre D. Jorge: hubo bromas pesadas, y \u00e1 fuerza de pellizcar y tirarle de las orejas al buen se\u00f1or, sacaron m\u00e1s de cuatro muy calientes las suyas; pero dijeron que se hab\u00edan divertido.<\/p>\n\n\n\n<p>Concluy\u00f3 esta especie de sinfon\u00eda de la fiesta cuando llegamos \u00e1 Alc\u00e1zar de San Juan, donde ten\u00edamos preparada una suculenta cena por todo lo alto, sazonada con tan alegres y repetidos brindis de Burdeos, Jerez y Champagne, que al volver al tren, m\u00e1s que de seguir martirizando \u00e1 don Jorge, ten\u00edamos todos ganas de dormir.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero !oh dolor! !Amaneci\u00f3 lloviendo! !La cacer\u00eda se aguaba! !Casi llor\u00e1bamos como las nubes!; el cielo estaba cerrado; todos los pron\u00f3sticos, incluso el del Zaragozano, eran fatales; s\u00f3lo el nigromante Tamberlick, que a fuerza de hacer bien El Profeta (7) ha llegado sin duda \u00e1 apropiarse sus virtudes adivinatorias, nos repet\u00eda lleno de fe cuando m\u00e1s diluviaba, que \u00e1 las once tendr\u00edamos sol y buen tiempo; pero por si acaso su virtud prof\u00e9tica faltaba, el simp\u00e1tico tenor iba desdoblando una colecci\u00f3n de hules, con los que a guisa de miri\u00f1aques, cubr\u00eda desde la copa de su sombrero \u00e1 la punta de sus botas; aclaraba algo en encapotado cielo, renac\u00eda la confianza del inspirado cantante y empaquetaba sus hules, que volv\u00eda \u00e1 preparar cuando un nuevo chaparr\u00f3n descargaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Los hules de Tamberlick fueron la diversi\u00f3n de aquella ma\u00f1ana, como m\u00e1s tarde lo fueron la colecci\u00f3n de sombreros que fui yo sacando \u00e1 luz seg\u00fan el d\u00eda era de nieve, agua \u00f3 sol. Afortunadamente el pintor que llevamos \u00e1 la expedici\u00f3n nos hizo un quiebro y se larg\u00f3; de otro modo no me escapo de que mi vera efigie figurara hasta en las cajas de f\u00f3sforos, con mis populares y alt\u00edsimas botas y mi inconmensurable sombrero de palma, obra monumental que me cost\u00f3 cuatro reales en la calle de Toledo, am\u00e9n del coste de seis varas de cinta encarnada de algod\u00f3n que necesit\u00e9 para ribetear sus anchas alas y ponerle una escarapela que daba la hora.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Aquel sombrero hizo las delicias de la gente blanca y de la negra que me conoc\u00eda por el del sombrero.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; Confieso que soy insoportable en esto de divagar: sigamos el viaje. Ya os ha contado Goizueta que al llegar \u00e1 And\u00fajar nos vino Dios \u00e1 ver, es decir, se nos agreg\u00f3 el clavario de la fiesta, el espl\u00e9ndido anfitri\u00f3n, el hombre que iba \u00e1 hacernos completamente felices por ocho d\u00edas, el Duque de la Torre en fin.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; Y que al llegar a Marmolejo hallamos buen\u00edsimos caballos para todos los convidados y para nuestros sirvientes, y que caballeros en ellos, es decir, en aqu\u00e9llos, salimos galopando alegremente y dando vivas al que nos daba la fiesta y al profeta Tamberlick, que como otro Josu\u00e9 tuvo poder para disipar las nubes y hacer lucir el sol en el alto firmamento, seg\u00fan hab\u00eda predicho.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; Y llegamos a Sierra Morena; no conoc\u00eda yo aquellos montes; nunca vi vegetaci\u00f3n m\u00e1s esplendente, variedad tal de plantas y arbustos, ni en jard\u00edn alguno tantas flores. Con la estaci\u00f3n adelantada y las recientes lluvias estaban en todo su esplendor la blanca florecilla de la jara, la purp\u00farea de la estepa, la blanca y roja del brezo, la del romero, tomillo, madro\u00f1o, violeta, arrayan, madreselva, rosal doble y fino, y la de la magn\u00edfica peon\u00eda, que todas esas flores y mil y mil m\u00e1s se hallan en abundancia en aquellos valles y umbr\u00edas, alegrando la vista y perfumando el ambiente con sus aromas.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Pero vamos andando. Llegamos al Socor al anochecer; el aspecto no pod\u00eda ser m\u00e1s agradable ni pintoresco; la casa, las tiendas de campa\u00f1a, la gente negra pululando, los doscientos perros ladr\u00e1ndonos, pero&#8230;.el p\u00edcaro Goizueta que tan magistralmente ha descrito este gran cuadro, me hace dar punto a la parte descriptiva, y pasar por alto la de la cena. \u00bfA qu\u00e9 ponderar la mesa? No faltaba m\u00e1s sino que el espl\u00e9ndido Duque de la Torre no tratara a sus amigos como siempre lo ha hecho, al pelo, al reloj; as\u00ed que bastar\u00e1 decir que buscamos y hallamos f\u00e1cilmente nuestras confortables camas, porque cada una ten\u00eda un cartel\u00f3n con el nombre del feliz mortal que deb\u00eda ocuparla, y dormimos como pr\u00edncipes&#8230;..cansados.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_72375053e5544af995bd0ff660ce358c.jpg\/v1\/fill\/w_306,h_428,al_c,q_80,enc_auto\/7e23fc_72375053e5544af995bd0ff660ce358c.jpg\" alt=\"\" style=\"aspect-ratio:0.7149532710280374;width:284px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Eloy Lecanda, fundador de las bodegas Vega-Sicilia, fue uno de los invitados a la monter\u00eda de 1877 en el Socor. Foto:\u00a0<a href=\"http:\/\/www.vega-sicilia.com\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">www.vega-sicilia.com<\/a>.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_39a794a6c24c4ca0b87896104dbc7485.jpg\/v1\/fill\/w_217,h_343,al_c,lg_1,q_80,enc_auto\/7e23fc_39a794a6c24c4ca0b87896104dbc7485.jpg\" alt=\"\" style=\"aspect-ratio:0.6326530612244898;width:252px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><br><strong>El general Francisco Serrano Dom\u00ednguez. Fuente: \u201cLa Ilustraci\u00f3n Espa\u00f1ola y Americana\u201d.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p> Diana al amanecer; chocolate, huevos, migas y \u00e1 cazar.-Y \u00e9sta es la hora de referir \u00e1 los desgraciados que no fueron all\u00e1 con nosotros, la manera magistral, especial\u00edsima y perfecta como se caza en el Socor.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0 \u00a0Gran organizaci\u00f3n y orden se necesita para que no se note la menor confusi\u00f3n ni barullo en una monter\u00eda en la que toman parte sesenta escopetas blancas, amen de cien personas m\u00e1s entre ojeadores, podenqueros, escopetas negras, etc., etc., con ciento cincuenta perros y cien cabalgaduras. Porque all\u00ed, no solo ten\u00eda cada convidado un caballo \u00e1 su orden, sino que nuestros criados nos acompa\u00f1aban \u00e1 los ojeos todos los d\u00edas, caballeros en buen\u00edsimos jacos. Brillaba entre todos los convidados, por su justa fama de gran cazador, un simp\u00e1tico marqu\u00e9s; se le suministr\u00f3 la mejor y m\u00e1s fuerte de las cabalgaduras, la cual satisfecha de llevar tal caballero, piafaba, hundiendo sus poderosos remos en la tierra hasta los corvejones; mucho trabaj\u00f3 el buen potro durante la cacer\u00eda; su fuerza y br\u00edo fueron la admiraci\u00f3n de todo el mundo: hoy est\u00e1 el noble animal descansando de su brillante campa\u00f1a, \u00a0porque el \u00faltimo d\u00eda de cacer\u00eda&#8230;revent\u00f3<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Nada faltaba en aquel para\u00edso, y ten\u00edamos un D. Bernab\u00e9, Providencia que sacaba de apuros al que los ten\u00eda, por raros que fueran.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; Se organiz\u00f3 la tropa de cazadores en tres divisiones, cada una mandada por un jefe blanco, cuyas funciones se reduc\u00edan \u00e1 pasar lista de su gente \u00e1 la salida, y de imponer alguna vez silencio durante la marcha; pero en llegando cerca del portillo que se hab\u00eda de ojear, cesaban por completo sus facultades y entraba en absoluta plenitud del poder el jefe negro, que se titula all\u00ed postor. Han sido en esta cacer\u00eda jefes blancos de divisi\u00f3n los Sres. Marqueses de Ahumada, D. Pedro Manuel de Acu\u00f1a y su hermano don Felipe; y c\u00fampleme consignar aqu\u00ed el voto un\u00e1nime de gracias que merecieron por el brillante desempe\u00f1o de sus honor\u00edficas funciones.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_95054ce76489485eadb00c0c08755309.jpg\/v1\/fill\/w_240,h_495,al_c,lg_1,q_80,enc_auto\/7e23fc_95054ce76489485eadb00c0c08755309.jpg\" alt=\"\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Feliciano Herreros de Tejada \u00cd\u00f1iguez fue otro de los personajes liberales, amigos del general Serrano \u00a0invitado a sus famosas monter\u00edas en su finca del Socor del t\u00e9rmino de Montoro.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_2eca0ac4c9e14f789975c9a185cdcd5a.jpg\/v1\/fill\/w_249,h_350,al_c,lg_1,q_80,enc_auto\/7e23fc_2eca0ac4c9e14f789975c9a185cdcd5a.jpg\" alt=\"\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Pasucal Fr\u00edgola Ah\u00eds, bar\u00f3n de Cortes de Pall\u00e1s, ser\u00eda el encargado de inmortalizar en su cr\u00f3nica de la revista \u201cEl campo\u201d la cacer\u00eda celebrada en la Semana Santa de 1977. Fuente: aledua.wordpress.com.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>&nbsp; Los postores \u00f3 jefes negros eran los cien veces benem\u00e9ritos Aniceto, Cachinero, y Juncal. No encuentro palabras para ponderar la inteligencia, pericia \u00e9 instinto matem\u00e1tico de estos tres monteros.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; Otra cosa muy notable de aquel pa\u00eds son los perros de las jaur\u00edas, que all\u00ed se llaman realas. Yo hab\u00eda visto en todas las monter\u00edas en que he tomado parte, que las realas estaban compuestas en su mayor\u00eda de podencos, pero llevando siempre algunos alanos, que sirven para sujetar los jabal\u00edes que han hecho cara a los perros, los cuales v\u00edctimas de su afici\u00f3n y valent\u00eda, son muertos \u00f3 mal heridos por el afilado colmillo de la fiera.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; En las realas que llev\u00e1bamos en esta ocasi\u00f3n, s\u00f3lo podencos hab\u00eda; pero tan buenos y valientes, que el jabal\u00ed que los esperaba, por grande que fuera, por largos y afilados que tuvieran los colmillos, no ten\u00eda m\u00e1s remedio que morir&#8230;.Otra excelente cualidad de los perros de aquellas jaur\u00edas es su educaci\u00f3n, su obediencia al toque de llamada del caracol marino que llevan los perreros en vez de corneta&#8230;&#8230;.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp;En los montes del Socor hay m\u00e1s caza mayor que en ning\u00fan otro monte abierto de Espa\u00f1a, porque el due\u00f1o no permite que entren ganados, carboneros ni cultivadores de ninguna clase, para que la caza no sea molestada por ning\u00fan viviente: por eso se re\u00fanen en aquellos silencios\u00edsimos desiertos todas las reses de Sierra Morena \u00e1 disfrutar de tanta tranquilidad, s\u00f3lo interrumpida una vez al a\u00f1o, cuando el Sr. Duque da su peri\u00f3dica y justamente renombrada cacer\u00eda&#8230;..Los cazadores que m\u00e1s ocasi\u00f3n han tenido de lucirse por sus buenos tiros, han sido D. Carlos Acu\u00f1a, D. Francisco Serrano, los duques de la Torre y de Hornachuelos, D. Jos\u00e9 Sagasta, don Jos\u00e9 Armero, el marqu\u00e9s de Ahumada, D. Pedro Manuel Acu\u00f1a, D. Eloy y D. Agust\u00edn Lecanda y D. Antonio Ar\u00e9valo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; Buenos y divertidos d\u00edas hemos pasado cazando en aquellos montes, pero no menos agradables y amenas eran las veladas en la casa. Durante la comida, los sesenta convidados que nos sent\u00e1bamos \u00e1 la mesa del Duque manten\u00edamos de seguro treinta conversaciones diferentes; contaba cada cual \u00e1 gritos sus proezas \u00f3 desgracias, sin que nadie aplaudiera las primeras ni se condoliera de las segundas.; no se encontraban all\u00ed corazones tiernos; los que no ten\u00edan recientes peripecias que contar, relataban sus pasadas glorias, y sal\u00edan buenas y gordas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Com\u00eda a mi derecha un se\u00f1or, tal vez el m\u00e1s formal de todos los presentes, y me cont\u00f3 que all\u00e1 en su pa\u00eds, cerca de Valladolid, la gente pobre se alimenta largas temporadas con la cecina de los grajos que \u00e9l mata: el modo de cazarlos es original; dice que hay ciertas arboledas \u00e1 las cuales van a dormir infinitos bandos de esos pajaruchos negros; en las noches m\u00e1s oscuras suben los hombres \u00e1 los \u00e1rboles con gran silencio, porque si un grajo despierta y chilla, escapan todos. As\u00ed es que el cazador va sin hacer el menor ruido de rama en rama, coge el grajo por el cuello, lo aprieta para que no chille, le aplasta los sesos de un bocado, y ya muerto, lo tira al suelo: as\u00ed a diente, sol\u00eda matar mi compa\u00f1ero 3000 grajos en una noche&#8230;!Morder es!.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp;Tambi\u00e9n era aficionado \u00e1 la pesca, y me refiri\u00f3 que en el rio Arevalillo, que cruza la provincia de Segovia, se cr\u00edan peces incorruptibles, de tal manera, que los aficionados \u00e1 la pesca, al sacar los barbos y truchas, los depositan en canastillas sin sal ni preparaci\u00f3n alguna, y encerrados en la despensa se conservan perfectamente, de modo que los descendientes del que los pesc\u00f3 los halla \u00e1 los cuarenta a\u00f1os tan frescos y hermosos como el d\u00eda que los sacaron del rio<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Concluida la op\u00edpara comida, se tomaba el moka, se encend\u00edan los cigarros, se quitaban las mesas y principiaba la tertulia, a la que el Sr. Duque admit\u00eda gente negra mientras cab\u00eda en el largo sal\u00f3n. Los mejores cantaores de la tierra, blancos o negros, nos regalaban los o\u00eddos con malague\u00f1as, polos playeras, con la gracia que es propiedad exclusiva de los que beben las aguas del Guadalquivir. Con el mismo gracejo nos representaban tambi\u00e9n unos pasillos o sainetes, producto de su chispeante ingenio.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp;All\u00ed me entusiasm\u00e9 en el debut de Tamberlick (pues que yo hasta entonces confieso que no los hab\u00eda o\u00eddo) cantando admirablemente aires espa\u00f1oles a la guitarra;!qu\u00e9 guitarra se\u00f1ores!&#8230;.desde all\u00ed al cielo; s\u00f3lo me gusta m\u00e1s que ese alegre instrumento la dulzaina y tabalet de mi Valencia.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp;Desgraciadamente, el tir\u00e1nico empresario del Teatro Real nos priv\u00f3 del gran tenor y del querido amigo, teniendo que dejarnos al cuarto d\u00eda, no sin jurar antes que en sus futuras contratas dejara libres los d\u00edas de cacer\u00eda en el Socor.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; -D\u00edgame usted, Sr. de Bar\u00f3n, me pregunt\u00f3 un escopeta negra; ese se\u00f1or que canta tan retebien \u00bfes de estrangis?.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; -S\u00ed, le contest\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; -Ya me pareci\u00f3 a m\u00ed en su manera de jablar que era ingl\u00e9s!<\/p>\n\n\n\n<p>La velada m\u00e1s original y memorable fue aquella en que, seg\u00fan antiqu\u00edsima costumbre de todas las monter\u00edas, se celebr\u00f3 el juicio contra dos cazadores noveles que hab\u00edan muerto reses por primera vez. Presid\u00eda el tribunal como juez, grotescamente vestido, el Sr. Antonio Ar\u00e9valo, hombre de talento superior y gracia sin igual; tanto el juez como el fiscal D. Venancio Gonz\u00e1lez y el defensor de un reo, D. Tom\u00e1s P\u00e9rez, estuvieron felices y oportunos en sus improvisados discursos; pero los honores de la noche fueron para Albareda.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp;As\u00ed como los cr\u00edticos que tienen valor para juzgar las obras del Sr. Echegaray, dicen de este gran autor que escribe tres actos de un drama s\u00f3lo para venir a una escena, a una frase, rasgo dram\u00e1tico que constituye la esencia del drama entero, de la misma manera nos pareci\u00f3 a todos que la grandiosa y espl\u00e9ndida cacer\u00eda con que nos obsequiaba el Duque de la Torre hab\u00eda sido dispuesta y organizada con el solo objeto de dar ocasi\u00f3n al brillant\u00edsimo rasgo de ingenio del Sr. Albareda. Su improvisado discurso, tan elegante en su forma, como gracios\u00edsimo, correcto y c\u00f3mico, entusiasm\u00f3 a la concurrencia, que lo interrump\u00eda a cada frase con salvas de aplausos y estrepitosas carcajadas. Nos falt\u00f3 un taqu\u00edgrafo:!gran l\u00e1stima ha sido no conservar estos discursos y las graciosas improvisaciones po\u00e9ticas del D. Pedro Manuel Acu\u00f1a!<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; Alternando con estas y otras diversiones pac\u00edficas, no faltaron bromas de m\u00e1s bulto que pudieron haber dado motivo a revocar el tercer art\u00edculo del bando, que permit\u00eda todo g\u00e9nero de barbaridades; esa era la palabra.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp;Una noche, a las dos de la madrugada, cuando m\u00e1s tranquilos dorm\u00edamos, unos cuantos caballeros de los m\u00e1s formales, al parecer, nos favorecieron con una serenata orfe\u00f3nica, entonando el popular coro de Los Cuatro Sacristanes:<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp;\u201cAqu\u00ed nos tienes ya, bella Conchita,<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; Por m\u00e1s que no te guste la visita\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Fueron de cama en cama despertando a todo el mundo, y haci\u00e9ndonos levantar volis nolis a reforzar el cero.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; Otra noche describi\u00f3 el Sr. D. Bernab\u00e9 una conspiraci\u00f3n, que pudo hacer fracasar, y se trataba nada menos que de pegar fuego a una tienda en que dorm\u00edan dos pac\u00edficos y respetables curas que hab\u00edan venido de luengas tierras a cumplimentar al Duque. Dec\u00edan los conspiradores que quer\u00edan beber verdadero cura-asao.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_f5dc4eb94cb446d2bec86d9e636e2958.jpg\/v1\/fill\/w_425,h_573,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_f5dc4eb94cb446d2bec86d9e636e2958.jpg\" alt=\"\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Jos\u00e9 Mar\u00eda Bernaldo de Quir\u00f3s, marqu\u00e9s de Campo Sagrado. Fuente: geneall-net.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_b880229ce667488c819fccf9cafaafb8.jpg\/v1\/fill\/w_220,h_257,al_c,q_80,enc_auto\/7e23fc_b880229ce667488c819fccf9cafaafb8.jpg\" alt=\"\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>El famoso tenor italiano Enrico Tamberlick. Fuente: wikipedia<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Contar\u00e9, por final, el trueno gordo: una noche, cuando est\u00e1bamos de sobremesa saboreando el caf\u00e9, y entre se\u00f1ores y criados, \u00e9ramos ochenta personas en el sal\u00f3n, nos metieron all\u00ed de improviso un enorme toro de cuatro a\u00f1os: el terrible animal, aguijoneado para que entrara, recorri\u00f3 dado bufidos el sal\u00f3n, echado al suelo cuanto cog\u00eda por delante: no hab\u00eda medio de escapar; unos se arrojaban al suelo, otros se met\u00edan bajo la mesa; hubo hombre que se tir\u00f3 de cabeza dentro de la chimenea, que por fortuna no ard\u00eda; pero tom\u00f3 en grande la ceniza el S\u00e1bado de Gloria; los maestros en el toreo se valieron de quiebros maravillosos; hubo un marqu\u00e9s que no presume de ligero, y tuvo que dar para salvarse el salto de la garrocha. Tamberlick cantaba el Miserere con m\u00e1s fervor que en el teatro. A m\u00ed me pillo en el centro del sal\u00f3n, y no s\u00e9 si empujado por el hocico del toro, por un bufido o por el miedo, vol\u00e9 por el aire y fui a dar de narices contra un rinc\u00f3n: en aquel momento, el monstruo animal derrib\u00f3 de una cornada la mesa, que vino, con todos los cachivaches, a dar sobre m\u00ed con horrendo estr\u00e9pito, quedando yo aplastado contra la pared; aquella noche gast\u00e9 en mi persona un gran frasco de \u00e1rnica, pues mi diminuto cuerpo sali\u00f3 morado de la broma.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; No acabar\u00eda nunca si hubiera de contar todas las ocurrencias, chascarrillos y grandezas de esta notabil\u00edsima monter\u00eda; pero mi pobre art\u00edculo, sobre malo, ser\u00eda demasiado largo, que es ser dos veces malo. Concluyo, pues, pidiendo indulgencia a mis compa\u00f1eros y lectores, y rogando encarecidamente al Sr. Duque de la Torre que me conserve el abono para las expediciones venideras. Madrid, 7 de abril de 1877\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>&nbsp; La finca del Socor, fue vendida por el general Serrano, unos meses antes de su fallecimiento en Madrid en 1885, al vecino de Martos, Fernando Morales quien continu\u00f3 organizando celebres monter\u00edas con eco en la prensa provincial en los a\u00f1os sucesivos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Notas:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;(1) &nbsp;Pascual Frigola Ah\u00eds (Adzaneta-Castell\u00f3n de la Plana, 1822-1893) que fue el primer bar\u00f3n de C\u00f3rtes de Pall\u00e1s y senador vitalicio del reino en 1867.<\/p>\n\n\n\n<p>(2) En esos momentos el Francisco Serrano acababa de ejercer la presidencia del gobierno de la naci\u00f3n y era diputado por la provincia de Ja\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;(3) \u201cLa Revista de Espa\u00f1a\u201d (1868-1895) fue una publicaci\u00f3n de pensamiento pol\u00edtico e intelectual fundada en Madrid por Jos\u00e9 Luis Albareda Sezde. Tuvo como directores al propio Albareda, a su amigo Benito P\u00e9rez Gald\u00f3s, a Fernando Le\u00f3n y Castillo y a Jos\u00e9 S\u00e1nchez Guerra, en su etapa final. Entre sus colaboradores se encuentran nombres relevantes de la \u00e9poca, tanto pol\u00edticos como literarios: Emilia Pardo Baz\u00e1n, C\u00e1novas del Castillo, Jos\u00e9 Mar\u00eda de Pereda, Giner de los R\u00edos, Nicol\u00e1s Salmer\u00f3n, Urbano Gonz\u00e1lez Serrano, Ram\u00f3n de Campoamor o el mencionado Gald\u00f3s.<\/p>\n\n\n\n<p>(4) La revista &nbsp;quicenal \u201cEl campo: agricultura, jardiner\u00eda y sport\u201d, fue fundada en Madrid en diciembre de 1876. Fue dirigida por &nbsp;Jos\u00e9 Luis Feduchy y Marti, conde de las Cinco Torres.<\/p>\n\n\n\n<p>(5) &nbsp;Algunos de los invitados m\u00e1s conocidos a la cacer\u00eda fueron:<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; -Jos\u00e9 Luis Albareda y Sezde (Puerto de Santa Mar\u00eda, 1828-Madrid, 1897): periodista y pol\u00edtico liberal, ministro de Fomento durante el reinado de Alfonso XII, y de Gobernaci\u00f3n durante la Regencia de Mar\u00eda Cristina de Habsburgo-Lorena.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; -Fernando O\u00b4Lawlor y Caballero (Granada, 1829-Madrid, 1908) militar con la graduaci\u00f3n de general de brigada. Amigo personal del general Serrano, fue diputado liberal por la provincia de Teruel entre 1881 a 1890 y senador por la de Huesca desde &nbsp;1893 a 1907.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;-Jos\u00e9 Ram\u00f3n de Hoces y Gonz\u00e1lez de Canales (Villa del R\u00edo, 1825-1895), duque de Hornachuelos; senador por la provincia de C\u00f3rdoba entre 1881-1882 y senador por derecho propio entre 1885-1886.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;-Jos\u00e9 Armero Pe\u00f1alver, diputado por Sevilla (distrito de Estepa) entre 1884 y 1886.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;-Antonio y Eloy Lecanda y Chaves. Eloy fue un pr\u00f3spero agricultor y empresario vallisoletano, fundador de una bodega en Valbuena del Duero y del vino Vega Sicilia.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;-Pedro Manuel Acu\u00f1a Espinosa de los Monteros, nacido en And\u00fajar en 1834, fue diputado por Ja\u00e9n entre 1871 y 1896; estaba casado con Mar\u00eda Elvira Tita P\u00e9rez de Vargas y Gonz\u00e1lez de Canales. En la monter\u00eda celebrada en El Socor en febrero de 1880 le corresponder\u00eda realizar la memoria escrita que public\u00f3 en la revista \u201cEl Campo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;-Pr\u00e1xedes Mateo Sagasta, ingeniero de caminos y pol\u00edtico liberal progresista, varias veces presidente del gobierno entre 1870 a 1902.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;-Jos\u00e9 Mateo-Sagasta Vidal (Sanabria, 1851-Madrid, 1894), hijo del anterior, fue diputado por Albacete y por Ja\u00e9n entre 1886 a 1896.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;-Jos\u00e9 Mar\u00eda Bernaldo de Quir\u00f3s y Gonz\u00e1lez de Cienfuegos, marqu\u00e9s de Campo Sagrado. Diputado por la provincia de Oviedo entre 1869 a 1896.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;-Francisco Javier Gir\u00f3n y Arag\u00f3n, marqu\u00e9s de Ahumada, (Sevilla, 1838-Madrid, 1899). Fue militar y diputado por la provincia de Ja\u00e9n, distrito de \u00dabeda entre 1872 y 1884.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;-Enrico Tamberlick (Roma, 1820-Par\u00eds, 1889), fue un c\u00e9lebre tenor italiano.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;-Feliciano Herreros de Tejada \u00cd\u00f1iguez (Lumbreras de Cameros, 1829-1897). Liberal de tendencia progresista, amigo personal del general Prim y del general Serrano. Fue alto cargo de la Administraci\u00f3n de Hacienda, Gobernador civil de Tarragona, nombrado por Francisco Serrano, y diputado por la provincia de Murcia en 1869.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp; En la monter\u00eda celebrada en el mes de febrero de 1880, nos cuenta el diputado liberal Pedro Manuel Acu\u00f1a, encargado en esa ocasi\u00f3n de redactar la memoria que public\u00f3 igualmente la revista \u201cEl Campo\u201d, asistieron entre otros personajes, Mr. Auspach, ministro plenipotenciario de B\u00e9lgica, Leopoldo, el quinto hijo del duque de la Torre, casado con Mar\u00eda Gayangos y D\u00edez de Bulnes, hija de la marquesa de Monteolivar; los brigadieres Sres. Marqueses de Ahumada y S\u00e1nchez Mira; el Sr. Vacas, capit\u00e1n de la Guardia Civil de And\u00fajar; el conde de Benazuza, D. Mart\u00edn Cobo y Ayala, Don Diego Cobo, Jos\u00e9 Domingo Navarro Salcedo, etc, \u00e9ste \u00faltimo, gran propietario agr\u00edcola de Arjona y Marmolejo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;(6) Miguel Delibes: \u201cObras Completas:\u201cEl cazador\u201d. Editorial Leer-e. Imprimen: Herederos de Miguel Delibes. A\u00f1o 2006<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;(7) Se trata de la c\u00e9lebre opera de cinco actos musicalizada por Giacomo Meyerbeer con libreto de Eug\u00e9ne y \u00c9mile Deschamps.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Fuentes y Bibliograf\u00eda:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>-Archivo de Roberto Mateo Caballero; contiene documentaci\u00f3n de Feliciano Herreros de Tejada.<\/p>\n\n\n\n<p>-Diario C\u00f3rdoba, n\u00famero 7962; 27 de marzo de 1877<\/p>\n\n\n\n<p>-Diario C\u00f3rdoba, del 8 de diciembre de 1888.<\/p>\n\n\n\n<p>-Revista \u201cEl Campo: agricultura, jardiner\u00eda y sport\u201d. A\u00f1o II, n\u00famero 10, de 15 de abril de 1877.<\/p>\n\n\n\n<p>-Revista \u201cEl Campo: agricultura, jardiner\u00eda y sport\u201d, de fecha 1 de marzo de 1880<\/p>\n\n\n\n<p>-Revista \u201cEl Campo: agricultura, jardiner\u00eda y sport\u201d, A\u00f1o 1, n\u00famero 1, de 1 de diciembre de 1876.<\/p>\n\n\n\n<p>-Revista de Espa\u00f1a, quinto a\u00f1o. Tomo XXIV. Madrid, 1872.<\/p>\n\n\n\n<p>-La Ilustraci\u00f3n Espa\u00f1ola y Americana, Madrid 1887, p\u00e1gina 228.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>-Manuel Perales Solis- En abril de 1877, Pascual Fr\u00edgola, bar\u00f3n de Cortes de Pall\u00e1s (1), se encargaba de redactar la cr\u00f3nica de una de las c\u00e9lebres monter\u00edas que el general Francisco Serrano Dom\u00ednguez, primer duque de la Torre, organizaba en su finca del Socor. 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