{"id":432,"date":"2023-11-06T15:50:52","date_gmt":"2023-11-06T15:50:52","guid":{"rendered":"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/?page_id=432"},"modified":"2023-11-06T15:50:52","modified_gmt":"2023-11-06T15:50:52","slug":"cortijos-de-la-campina-santa-cecilia","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/?page_id=432","title":{"rendered":"Cortijos de la campi\u00f1a: Santa Cecilia"},"content":{"rendered":"\n<h1 class=\"wp-block-heading\"><\/h1>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">-Manuel Perales Sol\u00eds-<\/h4>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp;Una parte importante del t\u00e9rmino municipal de Marmolejo, lo constituye su campi\u00f1a, franja de terreno comprendida entre las vegas del Guadalquivir y la l\u00ednea fronteriza lim\u00edtrofe, de este a oeste, con los t\u00e9rminos municipales de And\u00fajar, Arjonilla, Arjona y Lopera. Toda ella se manifiesta bajo la caracter\u00edstica com\u00fan del predominio de los terrenos calizo-arcillosos con tonalidades de suelos que oscilan &nbsp;entre el &nbsp;pardo oscuro y blanquecino, aunque en las zonas cercanas al Guadalquivir, como ocurre en la Aragonesa, se extiendan espacios de suelos rojizos con componentes areniscos similares a los de la sierra.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp;Antes de generalizarse el cultivo de olivar &nbsp;a partir del \u00faltimo cuarto &nbsp;del siglo XX, nuestra campi\u00f1a se diferenciaba n\u00edtidamente del paisaje serrano por el predominio de los cultivos de &nbsp;cereales y &nbsp;leguminosas, alternando en ocasiones con melonares de secano, siendo escasa todav\u00eda la presencia de olivos centenarios que quedaba limitada fundamentalmente a los pagos de Las Cala\u00f1as, Camino del Cerro, Valdivia o La Aragonesa. A\u00fan as\u00ed &nbsp;muchas de las fincas de campi\u00f1a dispusieron tambi\u00e9n de algunos reductos reservados al olivo frente al dominio del cereal. En la actualidad sin embargo se ha extendido definitivamente el olivo, en r\u00e9gimen de monocultivo, y podemos afirmar que son inexistentes los antiguos campos abiertos encomendados a la sementera &nbsp;que daban al paisaje el verdor t\u00edpico de la primavera y las tonalidades doradas durante los meses de agosto y septiembre.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp; Nadie mejor que el bujalance\u00f1o Manuel Moral ha expresado, y recogido con su c\u00e1mara, en &nbsp;<strong>\u201cPaisajes de campi\u00f1a\u201d,<\/strong>&nbsp;&nbsp;las sensaciones que irradian de ese paisaje campi\u00f1ego que anta\u00f1o estuvo presente en nuestro horizonte cercano:&nbsp;<em>\u201cLa campi\u00f1a de espacios abiertos, de amplitud, de vac\u00edo, con sensaci\u00f3n de estar perdido en mitad de la nada. La campi\u00f1a con trazos de l\u00edneas diagonales y horizontales, zonas enmarcadas por colores diferentes. La campi\u00f1a con cielos azules o cielos cubiertos. La campi\u00f1a es visi\u00f3n y sensaci\u00f3n de soledad, rota por el sonido de un tractor lejano o de un inmensa m\u00e1quina que sobresale por la linea del horizonte. La campi\u00f1a es la visi\u00f3n de cortijos abandonados y derruidos, donde la vida humana en el campo casi ha desaparecido. La campi\u00f1a son ondas y olas de tierra calma pelada\u201d<\/em>(1).<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_d3c957a98a7044f98ba165e2e7855244.jpg\/v1\/fill\/w_591,h_452,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_d3c957a98a7044f98ba165e2e7855244.jpg\" alt=\"\" style=\"aspect-ratio:1.3075221238938053;width:510px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Caser\u00eda de Santa Cecilia en el t\u00e9rmino municipal de Marmolejo, zona de la campi\u00f1a. Foto: Manuel Perales.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>\u00a0El paraje y caser\u00eda de Santa Cecilia tuvo en su d\u00eda grandes extensiones de tierra dedicadas al cereal, aunque \u00a0en nuestros d\u00edas toda esta gran finca y sus colindantes se encuentren \u00a0plantadas de estacares relativamente j\u00f3venes pero en plena producci\u00f3n. Se ubica en las proximidades de \u00a0la antigua carretera general IV (general vieja), a unos tres kil\u00f3metros del cruce de Arjonilla, tomando direcci\u00f3n hacia Villa del R\u00edo. Es inconfundible por su estampa con los \u00a0cipreses que flanquean su fachada. Tambi\u00e9n es agradable llegar a ella a pie, tomando el atajo que nos proporciona el Camino entre dos Cerros que discurre \u00a0entre el cerro de San Crist\u00f3bal y los altos de Ropero. \u00a0A la altura de la altiplanicie de Valdivia nos sorprenderemos con la bella perspectiva que nos brinda su caser\u00edo y sus peculiares cipreses con el fondo de las sierras sub\u00e9ticas. Aunque actualmente se encuentra en semiruina, habiendo desaparecido sus portajes y rejer\u00eda, sin embargo tuvo un pasado lleno de vida y de historia.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp;Desde el siglo XVIII, parece ser que era una casa de postas para el descanso de diligencias, ganados de herradura y viajeros que transitaban por el viejo arrecife de Andaluc\u00eda, si bien &nbsp;no queda del todo claro si el lugar de descanso era la actual caser\u00eda o una peque\u00f1a casa que se encuentra a la derecha de la carretera en direcci\u00f3n a Villa del R\u00edo y que tambi\u00e9n debi\u00f3 de pertenecer a la misma finca. Sea como fuere los documentos en donde se cita este lugar la nombran siempre como casa de postas de Santa Cecilia, y yo me inclino a pensar que por las dimensiones de la caser\u00eda y la existencia en ella de grandes establos, patios y pajares y de un gran aljibe para el acopio de agua potable, debi\u00f3 ser \u00e9sta la construcci\u00f3n adecuada para descanso y refugio de correos, caminantes y viajeros.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Caracter\u00edsticas de los cortijos de campi\u00f1a:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp;La construcci\u00f3n de Santa Cecilia y de los cercanos caser\u00edos de Garbanceros, Los Cipreses (t\u00e9rmino de Arjonilla), Las Mercedes (t\u00e9rmino de Arjona) y Valcargao (t\u00e9rmino de Lopera), responden a la tipolog\u00eda de cortijos de las \u00e1reas rurales de predominio cereal\u00edstico, en torno a la \u00abGeneral Vieja\u00bb y a la l\u00ednea imaginaria que va delimitando nuestro t\u00e9rmino municipal. En el complet\u00edsimo estudio realizado por Gema Florido Trujillo (1) denominado&nbsp;<em><strong>\u201cHabitat rural y gran explotaci\u00f3n en la depresi\u00f3n del Guadalquivir\u00bb<\/strong><\/em>&nbsp;esta profesora de geograf\u00eda humana de la Universidad de C\u00f3rdoba, nos define las caracter\u00edsticas generales de los cortijos de la campi\u00f1a b\u00e9tica, elementos que podemos constatar, con liger\u00edsimas variantes, en muchos de los caser\u00edos de nuestra campi\u00f1a: &nbsp;\u201cEl cortijo cerealista es, ante todo, un edificio de car\u00e1cter agrario concebido para dar respuesta a las necesidades laborales planteadas por la explotaci\u00f3n, raz\u00f3n por la cual la mayor parte del espacio construido est\u00e1 destinado a las dependencias ligadas de forma m\u00e1s directa al trabajo rural. Entre ellas, el patio, es una pieza fundamental; su papel dentro del cortijo no se limita a ser un lugar de paso, sino que, por el contrario, funciona como un \u00e1rea plurifuncional en la que tienen lugar diversas actividades auxiliares, hecho que permite suponer que, en la mayor parte de las ocasiones, se trata de una pieza planificada de forma muy consciente. En el patio se deten\u00edan los ganados antes de su acomodo ordenado en las cuadras, en \u00e9l se dejaban los aparejos y aperos por la noche y se aviaban las yuntas por la ma\u00f1ana, era almac\u00e9n amplio para toda clase de trastos que no ten\u00edan lugar fijo; sitio donde se daban \u00f3rdenes de trabajo cada ma\u00f1ana y donde se comentaba la jornada de trabajo por la tarde, etc, para lo cual sol\u00eda estar acondicionado con diversos elementos complementarios como pozos, abrevaderos, emparrados, etc&#8230;..Lo normal es que sean de un tama\u00f1o grande en una proporci\u00f3n que puede ser superior al 50% del total edificado.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Tambi\u00e9n de gran dimensi\u00f3n en los cortijos cerealistas, eran las dependencias dedicadas a albergar al ganado, de las cuales las m\u00e1s importantes eran los tinahones para el vacuno de labor y las cuadras para caballos, mulos y burros. Situadas en los cuerpos laterales o al fondo de los patios, dichas piezas se conformaban como largas naves corridas o compartimentadas por tabiques medianeros de poca altura, ocupadas por filas de pesebres de considerable longitud. En el caso de las cuadras, que con frecuencia eran m\u00e1s estrechas, hechas de mamposter\u00eda o de madera, las pesebreras pod\u00edan ir adosadas a los muros laterales y eran de forma cuadrada; pero en las cuadras de mayor amplitud formaban dos filas paralelas colocadas en el centro de la nave, siendo m\u00e1s altas y con albercas de forma cuadrada; &nbsp;mientras que eran de menor alzado y con comederos redondeados en el caso de los tinahones para los bueyes. La diferencia entre ambas se debe a la forma de comer que tienen los animales. Se dice que los bueyes, al recoger el pienso con la lengua, lo van amontonando contra las paredes del recipiente, por lo que en un pesebre cuadrado desperdiciar\u00edan lo que quedase en las esquinas, algo que no ocurre con el ganado equino que coge el alimento con los labios y sin esparcirlo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; Entre las filas dos de pesebres, un pasillo central facilitaba al \u201cpensaor\u201d el trabajo de echar el alimento al ganado y, en el caso de naves especialmente largas, uno o m\u00e1s pasillos transversales permit\u00edan meter y sacar a los animales con mayor rapidez.\u00bb<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_fce4cf3dbafe403aaef64de34f29ed0c.jpg\/v1\/fill\/w_478,h_410,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_fce4cf3dbafe403aaef64de34f29ed0c.jpg\" alt=\"\" style=\"aspect-ratio:1.1658536585365853;width:412px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">El acceso a Santa Cecilia desde Marmolejo se realiz\u00f3 por el camino del Cerro de San Crist\u00f3bal. Foto: Manuel Perales.<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_219c5c4bfd044642913fbabe79fa16a0.jpg\/v1\/fill\/w_469,h_415,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_219c5c4bfd044642913fbabe79fa16a0.jpg\" alt=\"\" style=\"aspect-ratio:1.1301204819277109;width:401px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Parte trasera y corrales de la caser\u00eda de Santa Cecilia. Foto: Manuel Perales.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0Dedicadas al ganado mayor, muchos cortijos contaban, adem\u00e1s, con cuadras de verano, instaladas en patios y corrales bajo galer\u00edas abiertas o en cobertizos, donde durante el estio era posible disfrutar de una temperatura algo m\u00e1s fresca. E igual de habitual era la existencia de\u00a0<strong>yeg\u00fcerizas y potrerizas<\/strong>, de<strong>\u00a0becerreras<\/strong>\u00a0para las cr\u00edas de vacuno y, por supuesto, de grandes corrales cercados con altas tapias que, seg\u00fan las necesidades, ocupaban caballos, potros o ganado menor, con frecuencia abundante en las fincas como aprovechamiento complementario.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp;Espec\u00edficamente (estos cortijos de campi\u00f1a) dispon\u00edan de dependencias diversas, m\u00e1s o menos numerosas en cada caso seg\u00fan las necesidades. No sol\u00edan faltar las zah\u00fardas para los cerdos que, aunque una gran parte del a\u00f1o se criaban en r\u00e9gimen extensivo, durante ciertas temporadas deb\u00edan estabularse; y junto a ellas se encontraban las parideras y ahijaderas para las hembras y las criaderas y destetaderos para los lechones, divididos en compartimentos donde separar a los animales seg\u00fan su estado, edad o peso. En las fincas donde hab\u00eda cabras tambi\u00e9n aparec\u00edan descansaderos, apriscos y cabrerizas y en todas las ocasiones la existencia de un gallinero para las aves de corral.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp;Otras dependencias de los cortijos era los pajares para guardar la paja que se almacenaba pues la restante se apilaba en el exterior en&nbsp;<strong>almiares<\/strong>&nbsp;levantados junto a las eras; el&nbsp;<strong>alfol\u00ed o aljor\u00edn<\/strong>&nbsp;que serv\u00eda para guardar las semillas para la sementera. Por su parte los graneros tuvieron una presencia m\u00e1s ocasional, ya que por lo general en la finca s\u00f3lo se guardaba una peque\u00f1a cantidad de grano para simiente y para consumo del ganado, pues el resto era transportado en el verano al pueblo, antes de que los caminos se pusiesen intransitables por las lluvias y los barros. Tambi\u00e9n encontramos en el cortijo de campi\u00f1a uno o varios almacenes para guardar los arados y trillos, las carretas para el transporte, los aperos de labranza, etc, a veces complementado con alg\u00fan cobertizo auxiliar de usos m\u00faltiples y, en especial, en las fincas donde los caballos eran m\u00e1s numerosos un guardan\u00e9s para los aparejos y los arneses de las caballer\u00edas, completaban el espacio de almacenaje.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Pero frente a la absoluta primac\u00eda asignada en estas casas rurales a la funci\u00f3n agraria, nos dice Gema Florido que no fueron tantos los desvelos por parte de los propietarios para proveer a estos edificios de habitaciones dignas para los trabajadores que deb\u00edan all\u00ed hospedarse dada la habitual lejan\u00eda de las fincas respecto a los pueblos. Estas necesidades se resolvieron casi siempre de manera precaria mediante instalaciones m\u00ednimas en las que la vida discurr\u00eda casi siempre en condiciones lamentables. \u00abLa principal pieza de habitaci\u00f3n, en la mayor parte de los cortijos tradicionales incluso la \u00fanica para uso espec\u00edfico del personal, era la cocina, lugar donde se preparaba y se consum\u00eda la comida, donde se pasaban los ratos libres en torno al fuego, sobre todo en \u00e9pocas de mal tiempo, e incluso donde dorm\u00edan durante el invierno algunos de los ga\u00f1anes. La cocina se encontraba en una habitaci\u00f3n de forma rectangular al fondo de la cual, bajo la amplia campana de la chimenea, se situaba el fog\u00f3n. En sus proximidades, en caso de existir, se abr\u00eda la puerta de la despensa y una peque\u00f1a alacena donde colocar los cacharros de cocina. Unos poyos corridos adosados a los muros, largas mesas de madera para comer, alguna cantarera para el agua y sendas filas de estacas clavadas en la pared a modo de percheros completaban su escaso mobiliario\u00bb. En nuestro t\u00e9rmino municipal era frecuente habilitar bajo los poyos de la cocina m\u00e1s pr\u00f3ximos a la candela, unos compartimentos para las pavas y gallinas cluecas que estaban incubando los huevos o criando pollos peque\u00f1itos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; \u00abAparte de la cocina, los trabajadores de los antiguos cortijos apenas dispon\u00edan de ning\u00fan otro espacio de habitaci\u00f3n propio, de no ser, a veces, alguna ga\u00f1an\u00eda sin m\u00e1s equipaci\u00f3n que unos poyos sobre los que colocar el jerg\u00f3n. Por ello, la mayor parte del personal deb\u00eda buscar acomodo para dormir, al raso en verano, y en pajares, cuadras o establos durante el invierno, en unas condiciones tan deplorables como cualquiera puede imaginar&#8230; y es que durante siglos la casa de las tierras calmas andaluzas se concibi\u00f3 tan tan s\u00f3lo como un instrumento de trabajo, como un elemento de producci\u00f3n &nbsp;m\u00e1s dentro de la explotaci\u00f3n, pero no como un verdadera vivienda\u00bb.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_233e1a1a355045fb82fc4943b0793fb2.jpg\/v1\/fill\/w_499,h_312,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_233e1a1a355045fb82fc4943b0793fb2.jpg\" alt=\"\" style=\"aspect-ratio:1.5993589743589745;width:423px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Muro exterior de las cuadras y pajares de Santa Cecilia. Foto: Manuel Perales.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_a69b920ffd2e4599a4f135872e3bf130.jpg\/v1\/fill\/w_460,h_314,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_a69b920ffd2e4599a4f135872e3bf130.jpg\" alt=\"\" style=\"aspect-ratio:1.464968152866242;width:388px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Aljibe con b\u00f3veda de ladrillo de la caser\u00eda de Santa Cecilia. Foto Manuel Perales<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; S\u00f3lo algunos de los empleados con categor\u00eda laboral superior como lo fueron los capataces, guardas o caseros, dispusieron en el cortijo de vivienda propia, aunque siempre en condiciones muy modestas y la mayor\u00eda de las veces insertadas dentro de mismo cuerpo del cortijo. De peque\u00f1as dimensiones estas sencillas viviendas estaban compuestas por uno o dos dormitorios y acaso una peque\u00f1a cocina o sala de estar, donde se reun\u00eda toda la familia. Por lo que se refiere a la vivienda para los propietarios, conocida como se\u00f1or\u00edo, en modo alguno constu\u00eda una constante en los antiguos cortijos cereal\u00edsticos y olivareros ya que hasta mediados del siglo XIX la costumbre de arrendar las fincas por parte de los due\u00f1os hizo que muchos no estuvieran provistos de vivienda para ellos, dada la escasa costumbre de visitar las fincas. S\u00f3lo m\u00e1s adelante cuando la nueva burgues\u00eda agrar\u00eda poseedora de nuevas tierras empez\u00f3 a gestionar directamente sus posesiones empezaron a construirse tanto en los cortijos de naturaleza cerealistica como olivarera aut\u00e9nticas viviendas bien diferenciadas del resto de edificaciones que, por regla general, la familia propietaria utilizaba como segunda residencia donde pasar algunas temporada. Este &nbsp;tipo de viviendas suele contar con dos plantas o situarse en los pisos altos sobre otras dependencias, con acceso independiente, estando equipadas de manera similar a las casas urbanas y no es raro que hacia el exterior aparezcan elementos decorativos de cierta relevancia (escudos, frontones, rejer\u00eda de calidad, recercos, guardapolvos en ventanales, etc). En algunos cortijos y caser\u00edas donde sol\u00edan vivir muchos trabajadores, los due\u00f1os &nbsp;las dotaron de peque\u00f1os oratorios privados o de capillas de dimensiones peque\u00f1as o medianas que durante los actos religiosos permanec\u00edan abiertas al exterior para permitir la entrada de los empleados de la finca que, sobre todo, acud\u00edan los d\u00edas de fiesta para participar en los oficios religiosos. Las capillas se dotaron de espada\u00f1as para darle m\u00e1s realce respecto al conjunto del edificio y de todo su entorno m\u00e1s inmediato.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; Finalmente, nos dice la autora citada, que los cortijos cereal\u00edsticos tradicionales contaron con una amplia gama de elementos auxiliares como la era, lugar donde despu\u00e9s de la siega se hac\u00eda la trilla y se aventaba la mies para separar el grano de la paja; con frecuencia aparec\u00eda situada en las proximidades de la casa, en un lugar abierto donde aprovechar las escasas brisas del verano sin las que no era posible aventar la parva. Tambi\u00e9n &nbsp;existieron los muladares y estercoleros en los que se almacenaba el esti\u00e9rcol hasta el momento de ser esparcido en las tierras despu\u00e9s de su fermentaci\u00f3n. Los primeros eran grandes albercas donde cada d\u00eda se iban arrojando las cargas de excrementos; los segundos, de un tama\u00f1o mucho mayor y s\u00f3lo existentes en fincas en las que el n\u00famero de cabezas era particularmente elevado, estaban formados por varios compartimentos separados por muros de contenci\u00f3n altos y anchos y se situaban en la parte posterior de la casa.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; Tambi\u00e9n bastante frecuente en los antiguos cortijos era la existencia de fraguas y herrer\u00edas donde fabricar y, sobre todo, reparar los aperos de labranza (hoces, arados, azadas, escardillos, etc), las piezas met\u00e1licas de carros y carretas o algunos utensilios de uso dom\u00e9stico como candiles, atizadores, tr\u00e9bedes, etc, trabajo que se realizaba a base de yunque y martillo. Una funci\u00f3n similar desempe\u00f1aban las carpinter\u00edas, en las que se reparaban los yugos para los bueyes, los astiles de las herramientas, las distintas piezas de las carretas de transporte, etc; &nbsp;albardoner\u00edas y talabarter\u00edas donde hacer y reparar los arreos y aparejos de las caballer\u00edas, un trabajo que normalmente se concentraba durante ciertas temporadas en las cuales acud\u00edan al cortijo guardicioneros, talabarteros y cordeleros contratados por varios d\u00edas, que muchas veces proced\u00edan incluso de fuera de la regi\u00f3n y que se iban desplazando de una finca a otra donde sus servicios eran requeridos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; Por \u00faltimo, en relaci\u00f3n con los espacios de vivienda, muchos cortijos pod\u00edan contar con un horno de pan donde cocer el pan que se amasaba en la propia casa y que formaba parte fundamental de la dieta diaria, un dep\u00f3sito para guardar el tocino que se iba consumiendo a lo largo del a\u00f1o, uno o varios emparrados a la puerta de la cocina, de las viviendas o en alguna parte del patio, con los que acondicionar como espacio de uso algunas zonas exteriores, etc.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_5d4669707eaa461f8a2d9f08785290b1.jpg\/v1\/fill\/w_493,h_362,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_5d4669707eaa461f8a2d9f08785290b1.jpg\" alt=\"\" style=\"aspect-ratio:1.361878453038674;width:428px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Caser\u00eda de Garbanceros (a\u00f1o 1887) en el entorno de Santa Cecilia, t\u00e9rmino municipal de Marmolejo. Foto: Manuel Perales.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_b1e14b3e1acb4d5099d9deb84f56c250.jpg\/v1\/fill\/w_461,h_366,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_b1e14b3e1acb4d5099d9deb84f56c250.jpg\" alt=\"\" style=\"aspect-ratio:1.2595628415300546;width:386px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Caser\u00eda de Garbanceros (a\u00f1o 1887) en el entorno de Santa Cecilia, t\u00e9rmino municipal de Marmolejo. Foto: Manuel Perales.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Algunas referencias hist\u00f3ricas del cortijo de Santa Cecilia:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp;A la altura de 1835 tenemos constancia de un hecho que ocurri\u00f3 en las inmediaciones de esta caser\u00eda relatado con minuciosidad en el oficio que Carlos Espinosa de los Monteros, capit\u00e1n general de las tropas de Andaluc\u00eda, dirig\u00eda al alcalde de Marmolejo. &nbsp;Se trata del asalto de una diligencia, donde viajaban ciudadanos de nacionalidad inglesa, por una partida de bandidos o facinerosos &nbsp;cuando transitaban en una silla de posta por la vieja carretera de Andaluc\u00eda entre los t\u00e9rminos de Arjonilla, Lopera y Marmolejo. No sabemos qu\u00e9 cuadrilla de salteadores pudieron intervenir en el hecho, &nbsp;pero est\u00e1 claro que el suceso parece reunir los rasgos caracter\u00edsticos de las actuaciones del latrocinio a caballo de los a\u00f1os centrales del XIX, protagonizados bien por bandidos comunes o &nbsp;partidas carlistas. &nbsp;Sobre &nbsp;este episodio ha quedado descripci\u00f3n detallada en las Actas Capitulares a trav\u00e9s del oficio de fecha 6 de octubre de &nbsp;D. Carlos Espinosa, comandante general de las tropas de Andaluc\u00eda destacadas en And\u00fajar. Su contenido es el que sigue:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cHabiendo sido robado por cuatro hombres armados el uno montado, a las dos y media de la ma\u00f1ana, a media legua de Santa Cecilia, en el camino de Aldea del R\u00edo, un Secretario de la legaci\u00f3n inglesa que iba en una silla de posta con direcci\u00f3n a Sevilla no puedo menos que haber mirado este hecho con el mayor desagrado pues se que se repiten con frecuencia &nbsp;en esas cercan\u00edas y a fin de que en lo sucesivo no se reproduzcan estos cr\u00edmenes y estando persuadido que una gran parte de la culpa es de los pueblos que los abrigan y toleran y no los persiguen como deb\u00edan, entre otras disposiciones he determinado paguen inmediatamente entre los individuos de ese Ayuntamiento y mayores contribuyentes de los pueblos de Arjonilla, Lopera, y Marmolejo la multa de 5000 reales, distribuidos en la forma siguiente: 1500 el primero, igual cantidad el 2\u00ba, y el tercero, 2000, poni\u00e9ndolos a mi disposici\u00f3n dentro de las 24 horas para indemnizar al robado, cuidando usted de darme parte en todos los correos de lo que resulte de la sumar\u00eda que formar\u00e1 y de cualquier novedad que en el distrito de su jurisdicci\u00f3n suceda, en el bien entendido que de repetirse estos hechos tomar\u00e9 las m\u00e1s serias providencias contra los morosos en perseguir a los malhechores y contra los que aparezcan culpables, sirvi\u00e9ndole de regla que entre los efectos robados se halla un reloj y una &nbsp;maleta que si usted recupera se rebajar\u00e1 de la multa. Firmado en And\u00fajar a 6 de octubre de 1835. Carlos Espinosa\u201d.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp;Por la cuant\u00eda de la multa impuesta a Marmolejo parece estar claro que Espinosa de los Monteros sospechaba m\u00e1s de la complicidad de Marmolejo que de los otros dos pueblos aunque el comandante se curaba en salud repartiendo la multa entre las tres villas, dada su equidistancia con el lugar del robo. Aparece aqu\u00ed una constante en la lucha contra el bandolerismo a lo largo de todo el siglo XIX, cual era, penalizar con altas multas a los vecinos de los pueblos para disuadirlos de que no deb\u00edan de amparar ni proporcionar cobijo a las partidas de bandidos. Estos m\u00e9todos fueron ya ensayados en la persecuci\u00f3n de partidas tan famosas como la de Jos\u00e9 Mar\u00eda el Tempranillo, (asesinado en 1832), Juan Caballero \u201cLero\u201d, y otras.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp;El referido Carlos Espinosa de los Monteros era mariscal de campo, militar de origen asturiano de fuertes convicciones liberales, que tras haber permanecido exiliado en Francia regresaba a Espa\u00f1a en 1834 para participar en la guerra carlista, encomend\u00e1ndole la Junta Suprema de Andaluc\u00eda, constituida en And\u00fajar el 2 de septiembre de 1835, &nbsp;la direcci\u00f3n del Ej\u00e9rcito de Andaluc\u00eda con el rango de capit\u00e1n general. Desde ese cargo le corresponder\u00eda perseguir al general carlista Miguel G\u00f3mez cuando intent\u00f3 invadir C\u00f3rdoba en 1836.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Pasado el tiempo nos encontramos con otro hecho sorprendente, esta vez relacionado con quien era su propietario a mediados del siglo XX, don Jacinto Alc\u00e1ntara G\u00f3mez, casado con Rosario Mu\u00f1oz-Cobo, nieta de Isabel Serrano Serrano, hermana de Luisa, la mujer de Eduardo Le\u00f3n y Llerena y, a su vez, due\u00f1a del Balneario de Marmolejo desde 1882. La madre de Rosario, de nombre Isabel, estuvo casada con su primo hermano, Joaqu\u00edn Mu\u00f1oz-Cobo y Ayala, gran contribuyente de And\u00fajar. Muy probablemente la finca de Santa Cecilia fuera herencia recibida de su familia por la esposa de Jacinto Alc\u00e1ntara, pues entre esos familiares se encontraba su t\u00edo, Diego Mu\u00f1oz-Cobo Ayala, quien era el titular &nbsp;hacia 1905.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_4851cce300f54744a16c1d5351ac889e.jpg\/v1\/fill\/w_423,h_294,al_c,lg_1,q_80,enc_auto\/7e23fc_4851cce300f54744a16c1d5351ac889e.jpg\" alt=\"\" style=\"aspect-ratio:1.4387755102040816;width:400px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Diego Mu\u00f1oz-Cobo Ayala, sentado a la izquierda junto a miembros de su familia, era un \u00a0propietario cereal\u00edstico con posesiones en Arjona, Arjonilla y Marmolejo. En 1905 aparec\u00eda en el Catastro de R\u00fastica como due\u00f1o de la finca Santa Cecilia. El personaje que aparece sentado en el centro era su primo hermano, el general Diego Mu\u00f1oz-Cobo Serrano. \u00a0Fuente: \u201cdiegomunozcobo.blogspot.com\u201d.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_f1d033df32fd4a33851528d7b37db940.jpg\/v1\/fill\/w_523,h_360,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_f1d033df32fd4a33851528d7b37db940.jpg\" alt=\"\" style=\"aspect-ratio:1.4527777777777777;width:414px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Paisaje de campi\u00f1a cordobesa. Fuente: Manuel Moral Torralbo (Revista \u201cAdalid\u201d, Bujalance).<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p> El matrimonio resid\u00eda en Madrid, donde Jacinto ejerc\u00eda como director de la prestigiosa Escuela de Cer\u00e1mica, instituci\u00f3n que hab\u00eda fundado su padre, Francisco Alc\u00e1ntara Jurado, activo intelectual humanista, pedagogo, cr\u00edtico de arte, y catedr\u00e1tico relacionado con la Instituci\u00f3n Libre de Ense\u00f1anza, que hab\u00eda nacido en Pedro Abad (C\u00f3rdoba) en 1854. Don Jacinto, al que gustaba venir con frecuencia por Andaluc\u00eda, hab\u00eda nacido en Madrid en 1901 y era nombrado director de la Escuela en 1926, para suceder a su padre, manteniendo una intensa vida social y cultural en diversas instituciones p\u00fablicas, hasta que en una tarde del 6 de junio de 1966, uno de sus alumnos, hijo de un buen amigo de Jacinto Alc\u00e1ntara, puso fin a su vida. He recuperado de la edici\u00f3n del \u00a0ABC del d\u00eda 8 de junio de aquel a\u00f1o, el relato de los hechos:\u00a0<em>\u201cEl infortunado acad\u00e9mico don Jacinto Alc\u00e1ntara, asesinado el lunes en su domicilio por un demente, era un gran y viejo amigo del m\u00e9dico don Serapio Blanco Turi\u00f1a, , padre del homicida. Al parecer las patol\u00f3gicas razones que impulsaron a Juan Francisco Blanco Viloria a cometer su acci\u00f3n remontan su origen a 1933. En aquella fecha, don Jacinto Alc\u00e1ntara regal\u00f3 un lienzo a don Serapio. El cuadro representaba a una campesina. Juan Francisco Blanco, que ya entonces hab\u00eda dado algunas muestras de enajenaci\u00f3n mental, afirm\u00f3 que el lienzo era un retrato de su madre, cosa que de ninguna manera pod\u00eda ser cierta. Don Serapio trat\u00f3 durante muchos a\u00f1os de disuadir a su hijo de esta idea, pero Juan Francisco continuaba afirmando que el lienzo representaba la imagen de su madre, y precisamente muy mal dibujada, lo que era un insulto para ella.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>&nbsp; Durante el juicio celebrado contra Juan Francisco Blanco por el asesinato del profesor del Liceo Franc\u00e9s don Miguel Kreisler Padin en 1960, el loco homicida exclam\u00f3 en la sala de la Audiencia: !Matar\u00e9 tambi\u00e9n a don Jacinto!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>&nbsp; Don Miguel Kreisler Padin en uni\u00f3n de don Jacinto Alc\u00e1ntara, hab\u00eda formado parte del tribunal que examin\u00f3 de franc\u00e9s a Juan Francisco Blanco durante sus estudios de Bachillerato. Juan Francisco fue suspendido y, al parecer, desde entonces alent\u00f3 la idea de asesinar a su profesor.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>&nbsp; El 28 de diciembre era asesinado don Miguel Kreisler Padin cuando regresaba a su domicilio a consecuencia de las pu\u00f1aladas asestadas por Juan Francisco Blanco. El asesino en aquellas fechas ejerc\u00eda de maestro nacional en la localidad de Sarri\u00f3n (Teruel) y se hallaba en Madrid para celebrar las Navidades con sus padres. Ya padec\u00eda trastornos ps\u00edquicos y su padre afirm\u00f3 que siempre se hab\u00eda comportado de manera extra\u00f1a, tanto en indumentaria como en sus costumbres y manias.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>&nbsp;Detenido en aquella ocasi\u00f3n por unos transe\u00fantes, tras el juicio consiguiente fue recluido en Ciempozuelos, como enfermo de ezquizofrenia. Tambi\u00e9n ahora en su segundo crimen, se mostr\u00f3 pac\u00edfico tras la consumaci\u00f3n del homicidio y no ofreci\u00f3 resistencia, a pesar de que en el bolsillo de la chaqueta ocultaba el arma empleada. Al parecer manifest\u00f3 a don Juan Hinojosa y a don Jos\u00e9 Arrobas Vacas, que le condujeron en un autom\u00f3vil hasta la comisar\u00eda del distrito de Universidad, hab\u00eda adquirido el arma homicida con los \u00fanicos veinte duros de que dispon\u00eda.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>&nbsp; Los dos se\u00f1ores citados procedieron a la detenci\u00f3n del asesino cuando descend\u00eda tranquilamente por las escaleras del edificio, una vez consumado el delito. Tan solo unos minutos antes se hab\u00eda presentado ante el piso de don Jacinto Alc\u00e1ntara. Vest\u00eda un pantal\u00f3n gris y sahariana de cuero, y &nbsp;manifest\u00f3 a la doncella que le abri\u00f3 la puerta ser conserje de la Escuela de Cer\u00e1mica. Al aparecer don Jacinto, vestido con un batin de casa, Juan Francisco Blanco esgrimi\u00f3 el cuchillo y asest\u00f3 dos pu\u00f1aladas en el pecho de la v\u00edctima&#8230;..\u00bb.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; Al acto del sepelio nos dice el ABC &nbsp;concurrieron entre otras personalidades el vicepresidente del Gobierno, capit\u00e1n general Mu\u00f1oz Grandes; el ministro secretario general del Movimiento, se\u00f1or Sol\u00eds; presidente de las Cortes espa\u00f1olas, se\u00f1or Iturmendi; alcalde de Madrid, Arias Navarro y presidente de la Diputaci\u00f3n Provincial, ex-ministros se\u00f1ores Fern\u00e1ndez-Cuesta, Asensio, Arbur\u00faa, Rubio Garc\u00eda Mina, Navarro Rubio, Gonz\u00e1lez Bueno y Sanz Orrio, ex-alcalde de Madrid, conde de Mayalde, subsecretario de Educaci\u00f3n Nacional, directores generales de Bellas Artes y Administraci\u00f3n Local y miembros de las Reales Academias.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; Los recintos del tipo de Santa Cecilia se repiten en la geograf\u00eda de nuestra campi\u00f1a y aunque algunos como Los Cipreses (Arjonilla), Las Mercedes (Arjona), o Valcargao (Lopera) se encuentran ya fuera del \u00e1mbito del t\u00e9rmino municipal de Marmolejo, no cabe duda que conservan valores arquitect\u00f3nicos y &nbsp;un pasado hist\u00f3rico dignos de ser conocidos y conservados.&nbsp;<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_7692495bbf424062b392b2124d97ba1d.jpg\/v1\/fill\/w_509,h_392,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_7692495bbf424062b392b2124d97ba1d.jpg\" alt=\"\" style=\"aspect-ratio:1.2984693877551021;width:438px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Busto del profesor don Jacinto Alc\u00e1ntara en la Escuela de Cer\u00e1mica de Madrid. Fuente: artedemadrid.wordpress.com.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_bbfba69a752c40caada71202fb96cd8f.jpg\/v1\/fill\/w_440,h_392,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_bbfba69a752c40caada71202fb96cd8f.jpg\" alt=\"\" style=\"aspect-ratio:1.1224489795918366;width:375px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Nuestra campi\u00f1a dej\u00f3 de ser cerealista para convertirse en olivarera. Caser\u00eda de Valcargao (T\u00e9rmino de Lopera), desde los Cipreses del Cerro Peralta.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Notas:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>(1) Manuel Moral Torralbo: \u201cPaisajes de campi\u00f1a\u201d, publicado en Revista Adalid, n\u00ba 4 de Bujalance. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Fuentes y Bibliograf\u00eda:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>-Actas Capitulares del Ayuntamiento de Marmolejo. A\u00f1o 1835.<\/p>\n\n\n\n<p>-Gema Florido Trujillo: \u00abHabitat rural y gran explotaci\u00f3n en la Depresi\u00f3n del Guadalquivir\u00bb Edita: Consejer\u00eda de Obras P\u00fablicas y Transportes de la Junta de Andaluc\u00eda. &nbsp;Sevilla, 1996. P\u00e1ginas, 181 a 187.<\/p>\n\n\n\n<p>-A. L\u00f3pez Ontiveros \u201cEmigraci\u00f3n, propiedad y paisaje agrario en la Campi\u00f1a de C\u00f3rdoba\u201d. Editorial Ariel, Barcelona, 1973, p\u00e1g 537.),<\/p>\n\n\n\n<p>-Diario ABC de 8 de junio de 1966.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>-Gonz\u00e1lez Puentes, Rosario: \u00abBiograf\u00eda de Don Francisco Alcantara Jurado (fundador de la Escuela Nacional de Cer\u00e1mica). Edita Caja de Ahorros y Monte de Piedad de C\u00f3rdoba, Obra social y cultural. C\u00f3rdoba, 2004.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211;<a href=\"http:\/\/www.fernandoalcolea.com\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">www.fernandoalcolea.com<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>-wikipedia<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>-Manuel Perales Sol\u00eds- &nbsp; &nbsp;Una parte importante del t\u00e9rmino municipal de Marmolejo, lo constituye su campi\u00f1a, franja de terreno comprendida entre las vegas del Guadalquivir y la l\u00ednea fronteriza lim\u00edtrofe, de este a oeste, con los t\u00e9rminos municipales de And\u00fajar, Arjonilla, Arjona y Lopera. 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