{"id":377,"date":"2023-10-16T10:08:31","date_gmt":"2023-10-16T10:08:31","guid":{"rendered":"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/?page_id=377"},"modified":"2023-10-16T10:08:31","modified_gmt":"2023-10-16T10:08:31","slug":"el-caballo-de-solano","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/?page_id=377","title":{"rendered":"El caballo de Solano (*)"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Francisco C\u00e1liz Garc\u00eda-<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u200b<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeffEl caballo de mi padre (Solano), se llamaba \u201cLucero\u201d, su historia se remonta a los a\u00f1os comprendidos entre el a\u00f1o 1945 y 1970, es decir, la vida de este animal pudo haber durado aproximadamente unos 25 a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Me dispongo a contar este relato, porque, aunque caballos hay muchos, \u00e9ste fue algo especial, siempre empleado en las faenas agr\u00edcolas.<br>Los colonos de San Juli\u00e1n que viv\u00edan por aquellos entonces y que algunos a\u00fan viven, cuando lean estas l\u00edneas, enseguida sabr\u00e1n de lo que voy a hablar.<br>Pues bien, \u201cLucero\u201d, que era de color marr\u00f3n claro con un lunar blanco en la frente, de ah\u00ed su nombre, lo compr\u00f3 mi abuelo paterno en un cortijo de And\u00fajar llamado \u201cMencali\u201d, con unos 15 meses de vida, lo cuidaba un gitano y pag\u00f3 por \u00e9l, en aquellos a\u00f1os, 2500 pesetas.<br>Cerrado el trato, mi abuelo regres\u00f3 con el animal a su peque\u00f1a finca, una vi\u00f1a situada m\u00e1s all\u00e1 del cortijo de \u201clos Cipreses\u201d, en t\u00e9rmino municipal de Lopera, donde viv\u00eda con su familia: mi abuela, mis t\u00edos y mi padre, la vi\u00f1a se llamaba \u201cel chozo\u201d, por ser una choza donde habitaban. En esta morada criaron mis abuelos a sus hijos, nacidos todos ellos en Montilla (C\u00f3rdoba) y all\u00ed permaneci\u00f3 \u201cLucero\u201d con ellos durante dos a\u00f1os, hasta que un veterinario lo cap\u00f3 y mis t\u00edos comenzaron a domarlo para adiestrarlo en los trabajos agr\u00edcolas.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_60b509d593552709d8469bc5f7fdae30.jpg\/v1\/fill\/w_641,h_266,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_60b509d593552709d8469bc5f7fdae30.jpg\" alt=\"\" style=\"aspect-ratio:2.4097744360902253;width:559px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Cortijo de \u201cLos Cipreses\u201d, en cuyas cercan\u00edas vivieron los\u00a0abuelos paternos de Francisco C\u00e1liz Garc\u00eda. Foto: Javier Perales Sol\u00eds.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Cuando mi padre se cas\u00f3, le arrend\u00f3 a mi abuelo materno (el Pavillo) la parcela y la casa, aqu\u00ed en San Juli\u00e1n, y fue entonces cuando instalados ya mis padres en el Poblado, se trajeron a \u201cLucero\u201d para sembrar algodones que era el cultivo al que, como ahora, casi todos los colonos se dedicaban.<br>Todo se hac\u00eda con bestias en aquellos a\u00f1os y \u201cLucero\u201d pronto destac\u00f3 por su habilidad en la ejecuci\u00f3n de cualquier labor agraria, siembra, planet, cuchilla, aporcador, etc. Mi padre lo conoc\u00eda muy bien y&nbsp; cuando realizaba alguna faena en la parcela, cada vez que ten\u00eda que dar la vuelta, el caballo, con mucho cuidado la daba y no pisaba ninguna planta de algod\u00f3n. Adem\u00e1s, si mi padre lo dejaba parado en mitad del surco, aunque estuviera dos hora, \u201cLucero\u201d, no se mov\u00eda ni un cent\u00edmetro.<br>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Por las tardes, acabada ya la jornada, se quedaba suelto en la linde, debajo de unos ciruelos hasta que mi padre desde la puerta de la casa que dista unos 50 metros de la tierra, le chiflaba y \u201cLucero\u201d, sin da\u00f1ar ni una planta, acud\u00eda presto a la llamada de su due\u00f1o para acomodarlo en su cuadra.<br>Poco tard\u00f3 \u201cLucero\u201d en ser famoso y querido por todos los colonos de San Juli\u00e1n, tanto que mi padre casi no ten\u00eda que alimentarlo ya que a mi casa ven\u00edan todos a pedir el caballo para hacer sus tareas en el campo y mi padre lo dejaba con la \u00fanica condici\u00f3n de que le dieran de comer.<br>Qui\u00e9n m\u00e1s lo ten\u00eda era Antonio Casado, un colono que adem\u00e1s de su parcela, manten\u00eda unas pocas vacas lecheras, por cierto, que yo de ni\u00f1o, me iba todos los d\u00edas con \u00e9l para ayudarle a sacar las vacas a pastar y a orde\u00f1arlas cuando volv\u00edamos por la noche, por lo que me recompensaba con una cantarilla de leche para mi casa. Trabajaba con este buen se\u00f1or un muchachote hijo de familia de colonos de aqu\u00ed, de San Juli\u00e1n. \u00c9l se encargaba de cuidar y de enganchar a \u201cLucero\u201d al carro que pose\u00eda para ir por hierba para las vacas, por esta raz\u00f3n era quien m\u00e1s tiempo empleaba al animal.<br>Pero adem\u00e1s de su extraordinaria aptitud para el trabajo, \u201cLucero\u201d, realmente sorprend\u00eda por su gran nobleza y entendimiento, yo dir\u00eda, casi humano, como podr\u00e1n comprobar, si siguen atentos al relato.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_e87db6219db47d7e9165cdfa2ebe968d.jpg\/v1\/fill\/w_621,h_404,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_e87db6219db47d7e9165cdfa2ebe968d.jpg\" alt=\"\" style=\"aspect-ratio:1.5371287128712872;width:535px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Cortijo de Chimeneas, donde trabajaron los abuelos maternos, \u201cEl pavillo\u201d y\u00a0 Mar\u00eda \u201cLa vi\u00f1era\u201d. Foto: Javier Perales Sol\u00eds.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>&nbsp;Mi padre, en algunas ocasiones, nos montaba a mi hermano Antonio, el mayor, y a m\u00ed,&nbsp; a la grupa del caballo, nos cruzaba la v\u00eda del ferrocarril por el antiguo paso a nivel del \u201cPortichuelo de Lopera\u201d y \u201cLucero\u201d, solito, portichuelo arriba, sab\u00eda orientarse perfectamente por entre esos pagos de vi\u00f1edos ya desaparecidos, y olivar, para llevarnos sanos y salvos hasta el cortijo de \u201cChimeneas\u201d, en t\u00e9rmino municipal de Lopera, donde estaban de caseros mis abuelos maternos, \u201cEl pavillo y Mar\u00eda la vi\u00f1era\u201d. Y digo que se orientaba solito porque mi hermano y yo tan solo \u00e9ramos unos ni\u00f1os de 7 y 5 a\u00f1os respectivamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Siempre emprend\u00edamos este viaje por la ma\u00f1ana temprano y cuando lleg\u00e1bamos al cortijo mis abuelos nos estaban esperando. Permanec\u00edamos all\u00ed con ellos todo el d\u00eda y al anochecer regres\u00e1bamos a San Juli\u00e1n, mi abuelo nos volv\u00eda a encaramar en el caballo y \u00e9ste, siguiendo los pasos de la ida, con ritmo sosegado y esmerado cuidado, responsable y conocedor de la fr\u00e1gil mercanc\u00eda que portaba, nos retornaba de nuevo hasta el mismo paso a nivel, donde mi padre, impaciente, esperaba la llegada del entra\u00f1able convoy, que a veces, se produc\u00eda bien entrada ya la madrugada.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Recuerdo tambi\u00e9n cuando tocaba ir por agua para beber, ya que en las casas no dispon\u00edamos de agua potable. Mi padre le pon\u00eda a \u201cLucero\u201d unas aguaderas de seis cantaros, tres a cada lado, nos sub\u00eda a mi hermano y a m\u00ed y sin titubear, el animal se dirig\u00eda inequ\u00edvoco hacia la fuente de \u201cLa Zarza\u201d, que por cierto, aunque en mal estado, a\u00fan existe. Cuando lleg\u00e1bamos, \u201cLucero\u201d, se postraba, agach\u00e1ndose para nosotros poder bajar solos y as\u00ed permanec\u00eda hasta que con un cazo llen\u00e1bamos los seis c\u00e1ntaros de agua, volv\u00edamos a subirnos y de vuelta a casa.<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeffDe vez en cuando, mis abuelos, dejaban el cortijo (Chimeneas), para dar una vuelta por su casa de Marmolejo, situada en la calle Nueva, aprovechando estos d\u00edas para la limpieza, compras o la ejecuci\u00f3n de alg\u00fan que otro tr\u00e1mite o papeleo. Cuando esto ocurr\u00eda, mis padres, tambi\u00e9n aprovechaban para enviarnos con ellos y pasar unos d\u00edas en el pueblo, tarea esta, como siempre, encomendada a \u201cLucero\u201d, que puesto, por mi padre, sobre el camino de Marmolejo, ya sab\u00eda \u00e9l que el destino era la casa de la calle Nueva, donde nos esperaba mi abuelo en la puerta para darnos hospedaje a los tres. Acabada la estancia, de nuevo, de vuelta a San Juli\u00e1n a lomos de nuestro querido \u201cLucero\u201d, que era nuestro ni\u00f1ero, porque, repito, tan solo \u00e9ramos ni\u00f1os de 7 y 5 a\u00f1os.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_26bf5e7fadb438fecbd85f3c0ea56db5.jpg\/v1\/fill\/w_601,h_361,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_26bf5e7fadb438fecbd85f3c0ea56db5.jpg\" alt=\"\" style=\"aspect-ratio:1.664819944598338;width:533px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Portichuelo de Lopera, en el antiguo camino de Marmolejo a Lopera. Este camino fue muy transitado por jornaleros y gentes de campo. Tambi\u00e9n los hortelanos marmoleje\u00f1os lo recorr\u00edan, casi a diario,\u00a0 para arrimar sus \u201ccargas\u201d de hortalizas a la vecina Lopera.Foto: Javier Perales Sol\u00eds.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Nunca se me fue de la memoria el recuerdo anecd\u00f3tico de un trabajillo extraordinario que le sali\u00f3 a \u201cLucero\u201d, seguro que \u00e9sto que les voy a contar, tambi\u00e9n lo recordar\u00e1n los colonos m\u00e1s viejos del lugar. Se trata de cuando el extinto Instituto Nacional de Colonizaci\u00f3n decidi\u00f3 construir un canal con canaletas prefabricadas de hormig\u00f3n en la zona alta de San Juli\u00e1n, concretamente el que pasa por el Cerro Pimiento, este se construy\u00f3 sobre el antiguo canal de obra que hab\u00eda a ras de suelo, para sustituirlo porque ocasionaba problemas con el riego.<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeffLa empresa encargada de dicha obra, ante la escasez de maquinaria en la \u00e9poca, decidi\u00f3 alquilar un mulo, de los muchos que dispon\u00edan los colonos, para tirar de un carro de dos ruedas de goma con unos ganchos donde se colgaba la canaleta, que pesaba sobre 500 kilos, para transportarla de una en una desde el Poblado hasta su lugar de ubicaci\u00f3n en el canal, atravesando por caminos maltrechos y campo a trav\u00e9s. El mulo, cuando llevaba varias horas trabajando se rend\u00eda y no daba un paso m\u00e1s y es que el animal pronto terminaba extenuado ante la dureza de semejante trabajo, no sirvi\u00f3 de nada probar con otros mulos porque a todos les ocurr\u00eda lo mismo.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Fue entonces cuando un colono le coment\u00f3 al encargado de la obra que hab\u00eda en San Juli\u00e1n un vecino, apodado Solano, que dispon\u00eda de un robusto caballo y que posiblemente tuviera la fortaleza necesaria para realizar el trabajo descrito. Este hombre, el encargado, desesperado ante la tardanza en la ejecuci\u00f3n de la obra, pronto se present\u00f3 en mi casa preguntando por mi padre, con la intenci\u00f3n de alquilarle el caballo. Mi padre exigi\u00f3 la condici\u00f3n de ir \u00e9l dirigiendo a \u201cLucero\u201d y cobrando adem\u00e1s su jornal, cuesti\u00f3n que rechaz\u00f3 el encargado argumentando que la empresa ya dispon\u00eda de personal contratado para ello y que lo \u00fanico que necesitaban eran los servicios del animal. Finalmente y como mi padre sab\u00eda que \u201cLucero\u201d no atender\u00eda la \u00f3rdenes de otra persona desconocida, accedi\u00f3, seguro de que no tardar\u00eda, el citado encargado, en volver a buscarlo, como as\u00ed ocurri\u00f3 dos d\u00edas m\u00e1s tarde.<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeff<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeffFue entonces cuando empez\u00f3 a cundir el trabajo en la obra, ya que \u201cLucero\u201d, dirigido por mi padre estaba todo el d\u00eda transportando canaletas, aunque despu\u00e9s de varios d\u00edas de trabajo, el encargado, bien por presi\u00f3n de sus jefes o por listillo, no paraba de instar a mi padre para que acelerara el ritmo, hasta que un d\u00eda ya, descaradamente, lleg\u00f3 a preguntarle: -\u201c\u00bfSolano, ese caballo no tiene otro paso?\u201d.Mi padre, con el mismo descaro, respondi\u00f3: -\u201cs\u00ed tiene otro, pero es m\u00e1s corto que el que lleva\u201d, r\u00e1pidamente cogi\u00f3 la indirecta este encargado que tuvo que conformarse con no perder el que llevaba. Ya no volvi\u00f3 a increpar m\u00e1s, en este sentido, a mi padre, que sab\u00eda perfectamente que no encontrar\u00eda otro animal en la zona para hacer este trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>El final de esta historia, real como la vida misma, no es nada alegre, a\u00fan se me pone el vello de punta y me acongojo cuando recuerdo aquella tr\u00e1gica escena, pero \u00e9sto no es el gui\u00f3n de una pel\u00edcula para cambiarla por otra m\u00e1s feliz, as\u00ed que con la vista borrosa y el nudo en la garganta me dispongo a relatarla.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_1e186358893beaddccd7f11a9cc3eac5.jpg\/v1\/fill\/w_511,h_336,al_c,lg_1,q_80,enc_auto\/7e23fc_1e186358893beaddccd7f11a9cc3eac5.jpg\" alt=\"\" style=\"aspect-ratio:1.5208333333333333;width:456px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Poblado de San Juli\u00e1n (Marmolejo). Foto: Javier Perales Sol\u00eds.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>&nbsp;Como ya he comentado en p\u00e1rrafos anteriores, \u201cLucero\u201d, mi a\u00f1orado caballo de la infancia, lleg\u00f3 a ser muy querido entre todos los colonos de San Juli\u00e1n, porque a todos ayud\u00f3 en sus faenas agr\u00edcolas y fue un d\u00eda como otros tantos, de finales de mayo o principios de junio de 1970, creo recordar, trabajaba dando planet al algod\u00f3n con un colono que se lo hab\u00eda pedido a mi padre, despu\u00e9s de estar toda la ma\u00f1ana en aquella parcela, cuando lleg\u00f3 el medio d\u00eda, el buen hombre lo trab\u00f3 en la linde, en una zona de hierbas frescas para que comiera. Eran m\u00e1s o menos las dos de la tarde, en mi casa ya est\u00e1bamos comiendo y desde la ventana del comedor ve\u00edamos a \u201cLucero\u201d all\u00e1, a lo lejos. Tambi\u00e9n ve\u00edamos como en el cielo, cada vez m\u00e1s oscuro, grandes nubarrones formaban tormentas de estas t\u00edpicas de verano, cargadas de aparato el\u00e9ctrico, rel\u00e1mpagos, rayos precedidos de ensordecedores truenos que parec\u00edan romper los cristales de las ventanas. Mi padre comenz\u00f3 a inquietarse y no paraba de decirle a mi madre: \u201cAna, ten\u00eda que ir por el caballo esto se est\u00e1 poniendo muy feo y no me gusta nada\u201d, al tiempo que empez\u00f3 a llover intensamente y vimos caer un rayo fulminante sobre \u201cLucero\u201d que qued\u00f3 tendido sobre el suelo con las patas hacia arriba, entonces exclam\u00f3 mi padre, \u00a1Dios el caballo!, sali\u00f3 corriendo y mi hermano Antonio y yo detr\u00e1s de \u00e9l, nos pusimos calados hasta los huesos, pero cuando llegamos ya era tarde, \u201cLucero\u201d, nuestro querido \u201cLucero\u201d, yac\u00eda muerto, sobre la tierra que tanto hab\u00eda trabajado, como dec\u00eda la canci\u00f3n, \u201ccav\u00e1ndose su propia tumba gan\u00f3 su \u00faltimo jornal\u201d, el rayo lo hab\u00eda atravesado, a\u00fan manten\u00eda la boca llena de hierba verde.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>En mi corta vida, por aquel entonces, nunca hab\u00eda visto a mi padre llorar tan desconsolado y nosotros con \u00e9l. Aquel tr\u00e1gico final de \u201cLucero\u201d supuso un trauma en nuestras vidas que tardamos alg\u00fan tiempo en superar.<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeffY esta fue la historia de \u201cLucero\u201d, un caballo querido por todos al que s\u00f3lo le falt\u00f3 hablar. Espero que el relato les haya interesado y entretenido, gracias por dedicarle un ratito de su tiempo a leerlo, porque este es uno de los anhelos que persigo, recuperar nuestra historia y cultura&nbsp; para transmitirla y darle a lo nuestro el valor que se merece.<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeff<\/p>\n\n\n\n<p>(*)La presente historia fue publicada en el Blog de la Asociaci\u00f3n de Vecinos del Poblado de San Juli\u00e1n de Marmolejo el 14 de julio de 2012.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>-Francisco C\u00e1liz Garc\u00eda- \u200b \ufeffEl caballo de mi padre (Solano), se llamaba \u201cLucero\u201d, su historia se remonta a los a\u00f1os comprendidos entre el a\u00f1o 1945 y 1970, es decir, la vida de este animal pudo haber durado aproximadamente unos 25 a\u00f1os. 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