{"id":375,"date":"2023-10-16T09:05:28","date_gmt":"2023-10-16T09:05:28","guid":{"rendered":"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/?page_id=375"},"modified":"2023-11-02T17:19:55","modified_gmt":"2023-11-02T17:19:55","slug":"rincones-de-nuestro-termino-la-casilla-de-olimpia-en-la-cuenca-del-yeguas","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/?page_id=375","title":{"rendered":"Rincones de nuestro t\u00e9rmino:\u00a0La casilla de Olimpia en la cuenca del Yeguas"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Manuel Perales Sol\u00eds<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\ufeffLa historia de esta casilla, tan pr\u00f3xima al r\u00edo Yeguas, se nos pierde en la noche de los tiempos, tanto o m\u00e1s, como apartada y lejana se encuentra en una ladera empinada del arroyo de los Caros. La finca de olivar donde se encuentra era una de las parcelas en que qued\u00f3 dividida la antigua finca del Barranquillo a principios del XX. Este predio, en concreto, lo adquiri\u00f3&nbsp; un peque\u00f1o propietario de Marmolejo apellidado Vergara, por lo que con ese nombre fue conocida la casilla a principios del XX. Muy probablemente el tal Vergara fue antes que propietario, arrendatario de esta parcela de olivar, para terminar por comprarla, y fijar su&nbsp; residencia&nbsp; en&nbsp; la&nbsp; escabrosa ladera del arroyo&nbsp; donde con total seguridad, a\u00f1os antes, se cultivaron vi\u00f1as para la producci\u00f3n de vino de consumo dom\u00e9stico y para venta a otras poblaciones, sobre todo a lo largo del XIX.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_fdabd347eb1e5d0df058c46a3ddc3e07.jpg\/v1\/fill\/w_597,h_396,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_fdabd347eb1e5d0df058c46a3ddc3e07.jpg\" alt=\"\" style=\"aspect-ratio:1.5075757575757576;width:466px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>La casilla de Olimpia, al fondo el valle del Yeguas. Foto Manuel Perales.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Curiosamente no muy lejos de aqu\u00ed, en las proximidades del arroyo del Ca\u00f1uelo y junto a las umbr\u00edas&nbsp; de la Boca del R\u00edo, se encontraba el paraje de Las Cavas, de claras resonancias a la actividad vitivin\u00edcola.<\/p>\n\n\n\n<p>Muy pr\u00f3ximos a la casilla, dos peque\u00f1os manantiales, junto al cauce del arroyo, surt\u00edan de agua para las necesidades dom\u00e9sticas&nbsp; y hasta para mantener un peque\u00f1o huerto con frutales. A\u00fan se&nbsp; conservan, cual reliquias entra\u00f1ables, dos membrillos que hacia el oto\u00f1o brindan sus dorados frutos. Adem\u00e1s la proximidad a bellos parajes de laderas repletas de matorrales arbustivos, como los Menchones del Ca\u00f1uelo, Boca del R\u00edo y Herradurilla, favorec\u00edan la cr\u00eda de cabras, ovejas y cochinos, que luego al anochecer se guardaban en corralillos de piedra de azucare\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeff<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeffBien entrado el siglo XX, la casilla (\u00f3 lagar) fue comprada por Carlos S\u00e1nchez Sol\u00eds, \u201cTriguero\u201d y su esposa Mar\u00eda Rostaing Pinillos (1), para posteriormente, al cabo de tres o cuatro a\u00f1os, en diciembre de 1947, vend\u00e9rsela al matrimonio formado por Antonio Soriano Medina (n. 1908-m.1988) y &nbsp;Olimpia &nbsp; &nbsp; Mart\u00edn &nbsp; &nbsp;Garc\u00eda, &nbsp; entra\u00f1ables&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_021e3403f3dad8e2a21dcc19cb4a6182.jpg\/v1\/fill\/w_313,h_411,al_c,lg_1,q_80,enc_auto\/7e23fc_021e3403f3dad8e2a21dcc19cb4a6182.jpg\" alt=\"\" style=\"aspect-ratio:0.7615571776155717;width:273px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Francisco Mart\u00edn Barrera (1880-1962). Foto gentileza de la familia Mart\u00edn-Soriano.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>personas que gozaron de gran aprecio entre los lugare\u00f1os de aquellos pagos. Antonio era un perfecto conocedor de la zona pues se hab\u00eda criado en la cercana caser\u00eda de Los Pobres, por entonces del&nbsp; Marqu\u00e9s de Villalbo (2), donde sus padres, Francisco Soriano Molina, e In\u00e9s Medina Soriano, ejerc\u00edan de caseros. Asimismo sus abuelos, Antonio Soriano y Mar\u00eda Molina, lo hab\u00edan sido desde 1886 hasta 1932.<\/p>\n\n\n\n<p>Nada m\u00e1s adquirir esta finca de olivar de aproximadamente 500 plantas, el matrimonio march\u00f3 a vivir durante todo el a\u00f1o con el hijo primog\u00e9nito, Antonio, que ten\u00eda tan solo dos a\u00f1os y, en ocasiones, los padres de Olimpia, Francisco Mart\u00edn Barea y Juana Garc\u00eda Casado, le acompa\u00f1aban por temporadas. Cuando la abuela qued\u00f3 viuda en 1962, se march\u00f3 a vivir con ellos. En los a\u00f1os sucesivos al matrimonio le naci\u00f3&nbsp;&nbsp; una ni\u00f1a, Juana, y un var\u00f3n, Francisco.<br>La casilla de Olimpia, que as\u00ed es como en estos tiempos se le conoce,&nbsp; dispon\u00eda de un portal y cocina, dos cuartos, un trastero y una cuadra, m\u00e1s tres corrales sin techo para el ganado dom\u00e9stico, seg\u00fan la escritura de compraventa de 1947.<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeffEl padre de Olimpia, Francisco Mart\u00edn Barrera era un peque\u00f1o ganadero dedicado a la cr\u00eda de ovejas, a cuyo cuidado pon\u00eda a los hijos mayores. Un buen d\u00eda estaban pastando con ellas en el camino del Bald\u00edo (ser\u00eda el mes de septiembre) cuando un sacerdote, \u201cel cura Moreno\u201d, conocido hacendado de La Fuensanta de Martos y asiduo&nbsp; aguanoso al que gustaba&nbsp; pasear por aquellos pagos, se qued\u00f3 gratamente sorprendido por la buena presencia de aquel reba\u00f1o. Dado que tambi\u00e9n \u00e9l era ganadero pregunt\u00f3 a los zagales por el due\u00f1o de las ovejas. Satisfecha su curiosidad el buen hombre entabl\u00f3 al d\u00eda siguiente sincera&nbsp; amistad con Francisco, brind\u00e1ndole sus fincas de pastos en la Fuensanta para que se fuese all\u00ed durante el verano \u201cpues agua en abundancia y buenas praderas no le iban a faltar\u201d; por lo que all\u00ed se encamin\u00f3 la familia entera al siguiente a\u00f1o para vivir en una casilla de aquella agreste serran\u00eda que el cura les hab\u00eda adecentado. Juana, la mujer, iba ya en cinta y al poco tiempo dio a luz una ni\u00f1a. Cuando naci\u00f3 la peque\u00f1a, la mujer de otro pastor vecino que ayud\u00f3 en el parto, ante las dudas que surg\u00edan en cuanto al nombre a poner,&nbsp; convino en sugerir el de la santa Olimpia quiz\u00e1s por ser la onom\u00e1stica del d\u00eda. As\u00ed se hizo y en aquel pueblo se le bautiz\u00f3 con tan sonoro y bello&nbsp; nombre por el que a\u00f1os despu\u00e9s ser\u00eda conocida la casilla del olivar serrano marmoleje\u00f1o. Todo esto ocurr\u00eda en los a\u00f1os iniciales del siglo XX.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_f202017d42ad3e5e3ef4b0d22eca0dbc.jpg\/v1\/fill\/w_956,h_426,al_c,q_85,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_f202017d42ad3e5e3ef4b0d22eca0dbc.jpg\" alt=\"\" style=\"aspect-ratio:2.244131455399061;width:542px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>La casilla de Olimpia fachada trasera. Foto Manuel Perales<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Las tareas, que ocupaban a la familia comprend\u00edan&nbsp; las relativas al cuidado de los olivos: podas, quemas de ramones, arancias, desvaretos; preparaci\u00f3n de suelos&nbsp; para luego recoger bien el fruto, etc. Hacia comienzos de octubre (\u201cSan Francisco el zorzalero\u201d) entraban los zorzales y Antonio, h\u00e1bil conocedor de las artes de la caza, se encomendaba a ella casi por entero como complemento al sustento familiar. Y es que toda la zona presentaba en aquellos a\u00f1os rincones generosos en cualquier tipo de caza menor.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_ea6c2d85ff19776f27c8f1dac29c833c.jpg\/v1\/fill\/w_351,h_438,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_ea6c2d85ff19776f27c8f1dac29c833c.jpg\" alt=\"\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>\u201cEl zorzalero\u201d. Cuadro pintado por Jofra .<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Muchas noches antes de la cena, Antonio cog\u00eda una paleta de guisar y un candil en la otra mano y en menos que canta un gallo se presentaba con dos o tres vejetas del arroyo. Mientras&nbsp; Olimpia se empe\u00f1aba en las tareas del huerto que ten\u00edan en el arroyo, Antonio&nbsp; cazaba&nbsp; conejos, perdices, codornices, y cuando entraba el zorzal, usando las artes de la chifla y de la liria, era capaz de conseguir cientos de ellos. Buen conocedor de este m\u00e9todo, constru\u00eda sus puestos de chifla en las laderas de los arroyos del Ca\u00f1uelo y del Barranquillo y en las laderas de los Menchones del Ca\u00f1uelo dando al Yeguas.<\/p>\n\n\n\n<p>En todos estos lugares cercanos&nbsp; hab\u00eda paso natural de zorzales, que por aquellos a\u00f1os abundaban pues las artes de caza eran menos agresivas y por tanto favorec\u00edan la conservaci\u00f3n de las especies. Se manten\u00edan, por otro lado, much\u00edsimos lindazos repletos de vegetaci\u00f3n y monte, que favorecieron la proliferaci\u00f3n de una variada avifauna. Este recurso natural excepcional supondr\u00eda, en muchos casos, la \u00fanica posibilidad de ingresos econ\u00f3micos para muchas familias jornaleras que tras la recogida de las aceitunas sufr\u00edan&nbsp; periodos estacionales de paro hasta la llegada de las siegas en la campi\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeff<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeffCon las piezas cazadas Antonio marchaba al pueblo con su mulo para venderlas a un recovero que viv\u00eda en las Vistillas. Con el dinero ganado la familia se prove\u00eda de provisiones&nbsp; para que en un par de semanas no tuviesen necesidad de volver por Marmolejo. Tras la recolecci\u00f3n Antonio Soriano se empe\u00f1aba en tareas de poda del olivo con&nbsp; cortaores tan afamados como Manuel Moreno, Manuel Garrido y Los Leandricos. Estas tareas se alargaban&nbsp; hasta final de abril o principios de mayo, seg\u00fan ven\u00edan los a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>\ufeffHacia 1960, con la constituci\u00f3n del grupo de regantes de Las Torrecillas y la puesta en riego de las tierras del Ruedo de Marmolejo, donde la familia pose\u00eda una parcela en el lugar de Los Gibraltares,&nbsp;&nbsp; limitar\u00edan sus estancias en las casilla al oto\u00f1o y al invierno, pues desde la primavera ya se ven\u00edan al pueblo a preparar la huerta de verano (3).<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_c1379a6ffec46102e5dcbbcaf3edf718.jpg\/v1\/fill\/w_952,h_413,al_c,q_85,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_c1379a6ffec46102e5dcbbcaf3edf718.jpg\" alt=\"\" style=\"aspect-ratio:2.305084745762712;width:841px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Caser\u00eda de Los Pobres, donde Antonio Soriano pas\u00f3&nbsp;su infancia cuando a\u00fan pertenec\u00eda al marqu\u00e9s de Villalbo.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>De nuevo hacia el mes de octubre los zorzales esperaban en la cuenca del Yeguas y la familia cargaba los mulos del ajuar m\u00e1s imprescindible para marchar a la casilla. Ya por estos a\u00f1os, Antonio, el mayor de los hijos marchaba con Olimpia a las cuadrillas de La Aviadora, haciendo pareja con su madre para recoger las aceitunas del suelo, y cada esport\u00f3n que llenaban juntos le hac\u00edan acreedores de una chapa que les entregaba un capataz de la cuadrilla apodado \u201cCuscurr\u00f3n\u201d. Aunque ganaban todos lo mismo, es decir, el jornal base, sin embargo quien m\u00e1s chapas juntaba al final de la jornada podr\u00eda presumir ante el se\u00f1orito o sus capataces de ser mejor trabajador\/a.&nbsp; Un m\u00e9todo injusto que solamente contribu\u00eda a suscitar piques y desuni\u00f3n entres las distintas parejas de aceituneros<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_1871fd64009c1ab3879670704952783e.jpg\/v1\/fill\/w_396,h_396,al_c,lg_1,q_80,enc_auto\/7e23fc_1871fd64009c1ab3879670704952783e.jpg\" alt=\"\" style=\"aspect-ratio:1;width:382px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Olimpia Mart\u00edn Garc\u00eda y Antonio Soriano Medina.&nbsp;Foto gentileza de la familia Soriano-Mart\u00edn.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>En esos a\u00f1os en la cercana caser\u00eda del Ca\u00f1uelo se alojaban muchas familias empe\u00f1adas en la recolecci\u00f3n, entre ellas la de Juan Mart\u00ednez Cano \u201cMatarratas\u201d, y&nbsp; Rosario Castillejo Real. Juan \u201cMatarratas\u201d, como as\u00ed era popularmente conocido, era capataz de una de las cuadrillas de Catalina Navarro Parra \u201cLa aviadora\u201d, y sol\u00eda vender vino en el Ca\u00f1uelo no solo para los aceituneros que all\u00ed resid\u00edan, sino para el resto de caseros y trabajadores de las caser\u00edas y casillas de los alrededores donde tambi\u00e9n se hospedaba la familia de Francisco Mart\u00ednez, el hermano de Juan, o la familia Zamora-Buenafuente, en la cercana casilla de La Paula.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro dato interesente a destacar era el trasiego de j\u00f3venes aceituneros que provenientes del Ca\u00f1uelo transitaban por la vereda que pasaba delante de la casilla con direcci\u00f3n a la Herradura Parra y otras cercanas caser\u00edas del Charco Novillo. Eran j\u00f3venes en busca de las muchachas aceituneras que viv\u00edan en esas caser\u00edas para pasar un&nbsp; buen rato o buscar&nbsp; compromiso de casamiento. El lagareo empezaba&nbsp; a la ca\u00edda de la tarde y se prolongaba&nbsp; hasta bien entrada la noche con amenos bailes y cantes que se sol\u00edan acompa\u00f1ar de instrumentos musicales como la guitarra, el acorde\u00f3n o la bandurria; por supuesto que nunca faltaba el vino; el aguardiente y una rica variedad de dulces caseros realizados por las propias mujeres en los hornos de las caser\u00edas. (4).<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeff<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeffEn la actualidad esta casilla se mantiene a\u00fan bien conservada por la familia Soriano-Mart\u00edn, constituyendo probablemente el \u00fanico testigo en pie de los antiguos lagares, o casillas de labor, que existieron en el pago serrano de Cerrada durante los siglos XVIII y XIX.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Notas:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>(1) Carlos S\u00e1nchez Sol\u00eds, peque\u00f1o propietario y comerciante dedicado al negocio de abacer\u00eda, venta de granos, vinos y ultramarinos, presidi\u00f3 la corporaci\u00f3n municipal en el periodo republicano de centro-derecha (marzo 1934-febrero 1936). Perteneci\u00f3 al partido Republicano Radical de Alejandro Lerroux, ocupando la presidencia del comit\u00e9 local de dicho partido que tuvo sede social en el Centro Republicano de la calle San Antonio, n\u00ba 8. Su esposa era la hija del propietario del famoso hotel de Los Leones, Antonio Rostaing Soullard.<\/p>\n\n\n\n<p>(2) El marqu\u00e9s de Villabo era D. Manuel L\u00f3pez Sagredo. Este t\u00edtulo de naturaleza pontificia, le fue concedido con car\u00e1cter personal por Le\u00f3n XIII, el 29 de febrero de 1884. Pose\u00eda en el t\u00e9rmino de Marmolejo un importante capital r\u00fastico representado en fincas como Los Pobres y Herrero. Tambi\u00e9n dispuso de casa solariega en la calle Perales, hoy d\u00eda, perfectamente conservada por sus herederos. Fuente consultada: \u201cRelaci\u00f3n de T\u00edtulos nobiliarios vacantes\u201d de Mar\u00eda Teresa Fern\u00e1ndez-Mota de Cifuentes. Madrid 1984.<\/p>\n\n\n\n<p>(3) El matrimonio de Antonio y Olimpia tuvieron distintos lugares de residencia: reci\u00e9n casados vivieron de alquiler, en un cuarto, en la calle del Calvario, luego en la calle de Las Huertas y definitivamente desde 1967 en la calle Jes\u00fas, frente al molino del m\u00e9dico Perales (Testimonio de D. Antonio Soriano Mart\u00edn).&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>(4) Recuerda Antonio el trasiego de aceituneros delante de la casilla a la ca\u00edda de la tarde. Muchos se paraban y echaban un rato de tertulia y de vino con su padre mientras refer\u00edan las an\u00e9cdotas de la jornada. (Testimonio del hijo de Olimpia, Antonio Soriano Mart\u00edn, nacido en 1945. Mi agradecimiento a Juana y Francisco Soriano Mart\u00edn que me cedieron las fotograf\u00edas de sus padres y abuelo.).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Manuel Perales Sol\u00eds \ufeffLa historia de esta casilla, tan pr\u00f3xima al r\u00edo Yeguas, se nos pierde en la noche de los tiempos, tanto o m\u00e1s, como apartada y lejana se encuentra en una ladera empinada del arroyo de los Caros. 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