{"id":369,"date":"2023-10-11T19:54:40","date_gmt":"2023-10-11T19:54:40","guid":{"rendered":"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/?page_id=369"},"modified":"2023-10-16T08:20:16","modified_gmt":"2023-10-16T08:20:16","slug":"leyendas-populares-marmolejenas-la-leyenda-de-la-caseria-del-lobo","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/?page_id=369","title":{"rendered":"Leyendas populares marmoleje\u00f1as:\u00a0La leyenda de la caser\u00eda del Lobo."},"content":{"rendered":"\n<p><strong>-Manuel Perales Sol\u00eds-<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\ufeff<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_c402334fbb9d1a186f314975f125e988.jpg\/v1\/fill\/w_396,h_599,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_c402334fbb9d1a186f314975f125e988.jpg\" alt=\"\" style=\"aspect-ratio:0.66110183639399;width:369px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Poste del tendido el\u00e9ctrico costeado por el marmoleje\u00f1o Pedro Perales Dom\u00ednguez \u00abPeriquito Semana\u00bb, en la d\u00e9cada de los a\u00f1os veinte del pasado siglo, para llevar la luz el\u00e9ctrica a su caser\u00eda del Santo en el Charco Novillo de Montoro. Esta l\u00ednea cruzaba el r\u00edo Yeguas por el barraco del Lobo para llevar el progreso y la modernidad a las almazaras olivareras del Charco Novillo<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Siempre escuch\u00e9 de los antiguos que el peque\u00f1o y cerrado&nbsp; valle&nbsp; donde se encontraba la caser\u00eda, le llamaban&nbsp; \u201cBarranco del lobo\u201d. Sin embargo el topon\u00edmico con el que se identificaba este bello paraje de nuestro t\u00e9rmino municipal en el Catastro de R\u00fastica de 1905, era \u201cBarranco de Mena\u201d. Deduzco que era llamado as\u00ed en memoria de uno de sus m\u00e1s lejanos due\u00f1os, Leandro Romero Mena,&nbsp; marmoleje\u00f1o que pose\u00eda en aquel rinc\u00f3n del pago de la Herradura, una serie de peque\u00f1os predios de olivar, junto a otra gran propietaria local, Ana Ca\u00f1ete Romero, conocida popularmente como La Ca\u00f1eta (1858-1936).&nbsp; Esta andujare\u00f1a era la esposa de quien fuera l\u00edder del Partido Conservador Marmoleje\u00f1o y Alcalde de Marmolejo&nbsp; en los primeros a\u00f1os del siglo XX, Jos\u00e9 Alcal\u00e1 Ortiz.<br>Leandro Romero Mena, casado con Ana Garc\u00eda del Prado Montoro, fue el padre del l\u00edder del Partido Liberal marmoleje\u00f1o, Lorenzo Romero Garc\u00eda del Prado, varias veces Alcalde de Marmolejo entre 1899 a 1922, y heredero de la parcela de olivar donde se ubicaba la caser\u00eda. M\u00e1s tarde la heredar\u00eda su hija Ana Romero Delgado-Caballero, que contrajo matrimonio con el joven y prestigioso m\u00e9dico Jos\u00e9 Perales Jurado. Al morir \u00e9sta en 1927,&nbsp; mantuvo el usufructo de la finca su esposo, hasta su fallecimiento en 1983.<br>\u00bfPor qu\u00e9 entonces \u201cBarranco del Lobo\u201d?. La leyenda que m\u00e1s abajo relato y que escuch\u00e9, hace muchos a\u00f1os, de boca de los trabajadores de la finca del Ecijano, nos lo aclara. (1)<br>Para llegar al Barranco del Lobo hemos de tomar el camino de La Vi\u00f1uela de Godoy, a la altura de la Herradura Parra, y cuando divisemos hacia poniente la caser\u00eda del Santo, tomaremos&nbsp; direcci\u00f3n oeste buscando el rio de Las Yeguas. Cercana al r\u00edo y en el fondo de este peque\u00f1o valle se encontraba una antigua casa de dos plantas (la planta alta para pajar y c\u00e1maras donde meter aperos) con muros de tapial y sillares esquineros como la mayor\u00eda de las caser\u00edas de la sierra. A su derecha dispon\u00eda de un buen corral cercado de muros de tapial y mamposter\u00eda utilizado para guardar los animales de labor y las piaras de cochinos. En la orilla del r\u00edo exist\u00eda una fuente&nbsp; donde los caseros se aprovisionaban de agua a pesar de que las aguas del Yeguas tambi\u00e9n eran potables para el consumo humano. Cerca de la caser\u00eda atravesaba el r\u00edo la l\u00ednea el\u00e9ctrica que en los a\u00f1os iniciales del siglo XX hizo instalar el propietario agr\u00edcola e industrial hostelero, Pedro Perales \u201cPeriquito Semana\u201d, para llevar el fluido el\u00e9ctrico a su caser\u00eda del Santo en el Charco del Novillo.\u200b<\/p>\n\n\n\n<p>\u200bDesparecida tras las obras del pantano del Yeguas, el recuerdo de este rec\u00f3ndito lugar ha quedado para siempre vinculado a la antigua leyenda que a continuaci\u00f3n transcribo. (2)<br><br>\u201cAquel era un lugar lejano y apartado de las rutas m\u00e1s transitadas por las gentes de las poblaciones de la comarca. Para llegar all\u00ed, al \u201cBarranco del Lobo\u201d, hab\u00eda de abandonarse la vieja carretera de la sierra, a la altura de las ruinas de la caser\u00eda de la Virgen, y adentrarse por un antiguo vered\u00f3n que &nbsp;a &nbsp;ambos &nbsp;lados &nbsp;ofrec\u00eda exquisitas &nbsp;vistas &nbsp;de &nbsp;una &nbsp;comarca &nbsp;olivarera&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_5051306f5f40593def94693311bf91be.jpg\/v1\/fill\/w_644,h_315,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_5051306f5f40593def94693311bf91be.jpg\" alt=\"\" style=\"aspect-ratio:2.0444444444444443;width:495px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Reproducci\u00f3n de la desaparecida caser\u00eda del Lobo. Dibujo: Robles.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>salpicada de casillas y de hermosos lindazos de vegetaci\u00f3n arbustiva. Adem\u00e1s, la estupenda visi\u00f3n que brindaba&nbsp; la escena&nbsp; cercana&nbsp;&nbsp; del&nbsp; pago&nbsp;del Charco Novillo, con sus emporios de vida rural, como la caser\u00eda de las Loras, El Santo o la Palma, hac\u00edan que el asiduo visitante de estos parajes, se sintiera especialmente reconfortado con tanta belleza.<br>Desde lo alto de la loma de la Vi\u00f1uela de Godoy, el casero del Lobo, disfrutaba cada tarde de aquel maravilloso espect\u00e1culo. All\u00ed justo donde la vereda&nbsp; que descend\u00eda hasta la casa se internaba en un callej\u00f3n de lentiscos y romeros, era el lugar preferido por Perico para llevar a las yeguas y a los marranos, pues en todos estos lindazos, durante el oto\u00f1o, alguna que otra bellota ya se hab\u00eda desprendido de los chaparros.<\/p>\n\n\n\n<p>Perico sab\u00eda que pronto, cuando el sol se escondiera tras la silueta del torre\u00f3n del molino de Las Loras y abajo, en la huerta de Mollejas, las brumas comenzaran a inundar el valle del Yeguas,&nbsp; Conse, su mujer, tendr\u00eda ya preparada la cena de ese d\u00eda a punto de finalizar. -\u201cApurar\u00e9 la colilla y me bajar\u00e9 hacia la caser\u00eda. Los animales parece que ya se han hartado\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La verdad es que a la altura de aquel mes de noviembre hab\u00eda llovido bastante. Toda la ladera que miraba a poniente comenzaba a verdear y entre los lindazos de las partes altas del valle, los musgos se mostraban frescos y olorosos bajo las lentisqueras. <\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_ee61671a02d17804d54a977c5b93da11.jpg\/v1\/fill\/w_597,h_397,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_ee61671a02d17804d54a977c5b93da11.jpg\" alt=\"\" style=\"aspect-ratio:1.5037783375314862;width:475px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Barranco del Lobo<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>El r\u00edo, tras la seca veraniega, dejaba escuchar\u00a0el \u00a0constante \u00a0murmullo de \u00a0su\u00a0corriente oto\u00f1al, y los cantos del cuco y de los mochuelos provenientes del bosquecillo de olmos y eucaliptos del arroyo de las Loras, daban unas notas m\u00e1gicas a los atardeceres.A la hora de la puesta, la temperatura invitaba a la compa\u00f1\u00eda de unas brasas en la chimenea de la caser\u00eda. -\u201cHa debido de llover bien por ah\u00ed arriba en la sierra. El r\u00edo se oye m\u00e1s que de costumbre para la \u00e9poca en que estamos. Veremos a ver si puedo cruzar el r\u00edo para llevar ma\u00f1ana por la ma\u00f1ana a los animales a la fuente de La Gutierra\u201d-. \u00c9stas y otras consideraciones relativas a sus quehaceres cotidianos meditaba Perico mientras descend\u00eda por el chinarral por donde discurr\u00eda la estrecha vereda que bajaba hasta la caser\u00eda.<br>Mientras tanto, Conse, ya hab\u00eda apartado de las ascuas, una sart\u00e9n con un carnerete de pan, huevos y trocitos de tocino preparado tras recoger a las gallinas y los pavos en el corral de la casa.<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeff<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando Perico lleg\u00f3 era ya casi de noche; tan solo quedaba en el cielo una t\u00e9nue luminosidad rojiza que se fue apagando lentamente, dejando paso a un sin fin de peque\u00f1as lucecitas parpadeantes sobre el firmamento del olivar. -\u201cNo me extra\u00f1ar\u00eda, mujer, que la madrugada trajera escarcha. Se ha quedado raso y el suelo est\u00e1 muy h\u00famedo\u201d. -\u201cHe puesto \u2013coment\u00f3 Conse- sobre la cama la manta de lana que trajiste de Ca\u00f1ete de las Torres, cuando fuisteis por San Miguel a comprar las yuntas de Don Jos\u00e9, y he preparado un carnerete bien caliente y unas rabanillas de la huerta de Mollejas\u201d. -\u201cPues no hablemos m\u00e1s y vamos a cenar que habremos de acostarnos pronto para poder madrugar ma\u00f1ana y acercarnos al pueblo. Las provisiones est\u00e1n&nbsp; muy escasas y noviembre se presenta lluvioso; no vaya a ser que se meta de agua y no podamos salir de aqu\u00ed en varios d\u00edas\u201d. \u2013\u201c\u00bfRecuerdas hace tres a\u00f1os cuando tuvimos que volvernos desde la Herradura &nbsp;calados &nbsp; hasta &nbsp;los &nbsp; huesos?, &nbsp; dijo&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Conse\u201d. \u2013\u201cAquel invierno de 1929, \u00a1Qu\u00e9 buena cosecha de aceitunas hubo!. Estaban los olivos del llano que no aguantaban m\u00e1s la carga\u201d, le apunt\u00f3 Perico. -\u201cRecuerdo que el casero de Las Loras sembr\u00f3 unas papas y unas habas que en mi vida vide cosa igual. Aquel a\u00f1o la cosecha de vino en las Cavas de la condesa de la Vega del Pozo,&nbsp; tampoco fue mala\u201d.<br>-\u201cComo el oto\u00f1o sea bueno de agua seguramente tendremos compa\u00f1a pues probablemente Don Jos\u00e9 mande a Juan Jos\u00e9 \u201cSalerete\u201d con las yeguas desde el Ecijano. Tendremos que limpiar la c\u00e1mara de arriba para que viva con su mujer\u201d. En medio de esta conversaci\u00f3n estaban cuando Perico terminaba de mojar los \u00faltimos trozos de pan en los restos de carnerete que a\u00fan hab\u00eda en la sart\u00e9n. Sin darse cuenta, entre trago y trago de vino de pitarra que \u00e9l mismo elaboraba con uvas de la Vi\u00f1uela, el exquisito manjar, lleg\u00f3 a su fin.<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeffLa partida hacia Marmolejo, al d\u00eda siguiente, la hicieron bien temprano, cuando a\u00fan el sol no hab\u00eda levantado por la loma de \u201cLas setecientas\u201d, de Do\u00f1a Ana Ca\u00f1ete, pero estaban acostumbrados a ello ya que si quer\u00edan volver antes del anochecer, no les quedaba otro remedio que madrugar. \u2013\u201c\u00bfHas soltado a los animales?, pregunt\u00f3 Perico. \u00a1Veremos a ver donde me los encuentro cuando volvamos!. -Conf\u00edo que no tenga que trasponer a buscarlos a la Herradura Parra. -Recu\u00e9rdame al pasar por la Campana, que le diga al casero que est\u00e9 pendiente por si los viera por el arroyo Los Caros, y espero que a los marranos&nbsp; no les d\u00e9 por irse pa el r\u00edo. Parece que viene crecido\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando Perico y Conse pasaban por el camino de La Campana, el d\u00eda empezaba a clarear. Sus caseros ya estaban levantados pues se ve\u00eda humear la chimenea y se escuchaban desde lejos murmullos de animales y de jornaleros. El casero, fiel a una costumbre, les sali\u00f3 al paso y les entreg\u00f3 una carta para su hijo que estaba en Larache (Marruecos), sirviendo al rey. Al paso por la caser\u00eda de Olaya tambi\u00e9n vieron luz de candiles por las ventanas, y a la altura del Ecijano el sol les ense\u00f1\u00f3 sus tenues rayos proyectados desde la loma de Marmolejo. Entonces, Perico, siguiendo el ritual de costumbre, se baj\u00f3 de la yegua blanca ante la cercan\u00eda de la cuesta de Polo para llevarla de reata. Conse continu\u00f3, sin embargo, montada;&nbsp; cubr\u00eda su cabeza con un bello pa\u00f1uelo azul y verde que acostumbraba a fijar con un nudo debajo de la barbilla. El pelo lo llevaba recogido con un hermoso mo\u00f1o y el vestido para la ocasi\u00f3n, de color marr\u00f3n oscuro, resaltaba el colorido de un delantal de tonos m\u00e1s alegres. Una espesa toca de lana negra &nbsp;completaba su &nbsp; indumentaria. &nbsp;Perico &nbsp;tambi\u00e9n&nbsp;<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_c45c22c5e151385eccc789e704631a40.jpg\/v1\/fill\/w_535,h_354,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_c45c22c5e151385eccc789e704631a40.jpg\" alt=\"\" style=\"aspect-ratio:1.5112994350282485;width:483px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>La desaparecida Caser\u00eda de Olaya<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>llevaba su atuendo de gala para la ocasi\u00f3n, no en balde hab\u00edan estado sin ir por el pueblo durante una larga temporada ya que el pan lo hac\u00edan a diario en un viejo horno de le\u00f1a junto a la caser\u00eda.<br>Mientras tanto, las yeguas y los mulos hab\u00edan quedado solos, trabados con sus cencerros en los lindazos de las \u201cSetecientas\u201d. Los marranos se afanaban en rastrear con su olfato la ribera del Yeguas, frente al arroyo de las Loras y las gallinas picoteaban en torno a la caser\u00eda la tierra humedecida en busca de gusanos y lombrices, o de&nbsp; las&nbsp; al\u00faas que sal\u00edan de los hormigueros con el sol del mediod\u00eda. Todo parec\u00eda en orden tal y como Perico lo presupon\u00eda. A\u00fan as\u00ed, en su mente rondaba una preocupaci\u00f3n por algo que le&nbsp; hab\u00eda ocurrido a\u00f1os atr\u00e1s a un antiguo casero que all\u00ed viv\u00eda. La historia se la refiri\u00f3 a un arriero con el que coincidi\u00f3&nbsp; durante su parada habitual para tomar el vino en el ventorrillo del Lobo, de regreso a la caser\u00eda:<\/p>\n\n\n\n<p>-\u201cEra un d\u00eda de riguroso invierno y a duras penas aquellos caseros pudieron salir&nbsp; barranco arriba buscando el carril de La Herradura. Dejaron a los animales encerrados en el corral; los prepararon bien de paja y de grano para que no les faltara, pero cuando regresaron del pueblo les llam\u00f3 la atenci\u00f3n ver entreabierto el postigo de la ventana trasera y que algunas gallinas andaban sueltas fuera del corral. Las bestias tambi\u00e9n estaban intranquilas. Todo parec\u00eda extra\u00f1o y misterioso.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_9bc1677a37e7f958c3ddea2ef9fa94df.jpg\/v1\/fill\/w_530,h_352,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_9bc1677a37e7f958c3ddea2ef9fa94df.jpg\" alt=\"\" style=\"aspect-ratio:1.5056818181818181;width:443px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Caser\u00eda de la Campana (Marmolejo) propiedad del Marqu\u00e9s de Gra\u00f1ina y Conde de G\u00f3mara.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Aquel hombre se dispuso a entrar en la caser\u00eda, qued\u00e1ndose su mujer subida en el mulo. Nada m\u00e1s abrir la puerta escuch\u00f3 en el interior un ruido, como si alguien hubiera dentro de la casa. Su sorpresa fue ver acurrucado bajo la escalera a un lobo de grandes dimensiones que en lugar de atacarlo se limit\u00f3 a mirarlo con cierto temor. Enseguida se percat\u00f3 de que estaba muy asustado. -\u00a1Corre mujer!.- \u00a1Da la vuelta por la parte de atr\u00e1s y cierra el postigo de la ventana!. \u00a1 Me meter\u00e9 como pueda para espantar a un lobo que hay dentro de la casa!.<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeffAs\u00ed lo hizo aquel hombre, armado de valor se introdujo en el portal, fue hacia la cocina para coger una escopeta y dando un tiro al aire vio como el lobo sal\u00eda huyendo por una ventana trasera que no ten\u00eda reja. Al darse cuenta que el animal no quer\u00eda hacer da\u00f1o alguno lo dej\u00f3 marchar. Dicho esto el arriero que alternaba con Perico se emocion\u00f3 al pronto y le refiri\u00f3 que por aquellos a\u00f1os un lobo como aquel, de una gran pechera blanquecina le salv\u00f3 de morir desangrado, cuando estaba solo y desamparado, cerca de la finca de&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>los Rasos. \u2013\u201cMe hab\u00eda pillado la pierna en un cepo para venados y aquel lobo me lami\u00f3 la herida hasta que se me cort\u00f3 la hemorragia, cicatrizando en breves minutos la profunda herida. Despu\u00e9s pude avanzar, dando gritos de dolor, hasta llegar donde se encontraba mi familia en las Labraillas\u201d.<br>Dicho esto el arriero se despidi\u00f3 de Perico continuando su camino&nbsp; por el viejo vered\u00f3n que desde el mismo ventorrillo ascend\u00eda&nbsp; por el arroyo del Agua, en direcci\u00f3n a la Loma de Candelas para adentrarse en Sierra Morena por el vado de Los Cabios.<br>Perico y Conse sorprendidos por lo escuchado, subieron la cuesta Polo arriba por el camino de carne paralelo a la carretera. En breve pasaron por La Campana donde los caseros les salieron al paso para recoger las cartas del primog\u00e9nito que en \u00c1frica serv\u00eda a la Patria. -\u201c!Adi\u00f3s Pedro!,- \u00a1adi\u00f3s Conse!, les dijeron. \u00a1Hasta Nochebuena que nos volvamos a ver para comernos las perrunas y los pesti\u00f1os!.-!Este a\u00f1o vendr\u00e1n los aceituneros del Ca\u00f1uelo a tocar con las bandurrias!. No falt\u00e9is!. \u00a1Pasaremos un buen rato!\u201d.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_c73bb4668de3066406019d0e472a1915.jpg\/v1\/fill\/w_266,h_402,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_c73bb4668de3066406019d0e472a1915.jpg\" alt=\"\" style=\"aspect-ratio:0.6616915422885572;width:279px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Juan Jos\u00e9 Casas Pic\u00f3n \u00abSalerete\u00bb (1904-1988) tabaj\u00f3 varios a\u00f1os al cuidado de las yeguas en la caser\u00eda del Lobo<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Desde los lejanos tiempos de aquella leyenda, este lugar tan rec\u00f3ndito del valle del Yeguas se le conoce como Barranco del Lobo y a su caser\u00eda, ya desaparecida, por \u201cCaser\u00eda del Lobo\u201d.<br>Las noticias y las narraciones en torno a este animal legendario fueron habituales durante la pasada centuria. Una noticia curiosa, similar a la leyenda narrada pero con un final diferente, he podido rastrear en un diario salmantino, \u201cEl Adelantado de fecha 24 de febrero de 1909. Dice as\u00ed: \u201cTelegraf\u00edan desde Marmolejo un suceso que ha sembrado la consternaci\u00f3n entre los campesinos de Sierra Morena. Dos le\u00f1adores han sido acometidos en lo m\u00e1s fragoso de la monta\u00f1a por un lobo rabioso. Uno de ellos solo consigui\u00f3 librarse de la fiera despu\u00e9s de una lucha encarnizada, en la cual recibi\u00f3, en la cual recibi\u00f3 graves heridas. El otro se hallaba en su choza cuando penetr\u00f3 en esta el rabioso animal. El campesino cogi\u00f3 un hacha y asest\u00f3 al feroz visitante tan certero golpe, que cay\u00f3 muerto a los pocos pasos\u201d (3).<\/p>\n\n\n\n<p>Al lobo se le consider\u00f3 como un animal peligroso y da\u00f1ino en un pa\u00eds donde los intereses de los ganaderos predominaban en&nbsp; las vastas dehesas de Sierra Morena. Es obvio, por tanto, que no tuviera muy buena prensa y se fomentara su extinci\u00f3n al ser considerado un depredador peligroso para los intereses de ese colectivo, sobre todo en los a\u00f1os posteriores a la Guerra Civil.&nbsp; Pero al mismo tiempo tambi\u00e9n se le va a profesar cierta atracci\u00f3n ancestral al ser un animal&nbsp; m\u00edtico, de bella estampa, e imposible de domesticar por el hombre, por su car\u00e1cter huidizo y salvaje. Se trata de una especie cuyos individuos viven agrupados en peque\u00f1as sociedades familiares fuertemente jerarquizadas, que desarrollan, entre los miembros de la manada, h\u00e1bitos de conducta muy solidarios. Curiosamente, a pesar de su fama de sanguinario, raramente&nbsp;atacar\u00e1n al hombre excepto si se encuentran acosados o acorralados. Dif\u00edcil de hacerse ver, el lobo viv\u00eda en el siglo XIX y comienzos del XX, totalmente libre en la inmensidad de Sierra Morena aproxim\u00e1ndose, de vez en cuando, al olivar serrano para buscar&nbsp; alimento en los animales dom\u00e9sticos (cabras, ovejas, gallinas y pavos) que criaban los caseros en las inmediaciones de cortijos y lagares. Por desgracia hoy d\u00eda es, junto al lince, otro de los animales de nuestra fauna ib\u00e9rica en peligro de extinci\u00f3n. Los \u00faltimos estudios estiman la poblaci\u00f3n de lobos en Sierra Morena en torno a 50 \u00f3 60 ejemplares, es decir 5 \u00f3 6 manadas. Su final puede estar pr\u00f3ximo si no se toman las medidas de protecci\u00f3n adecuadas. Esperemos que as\u00ed sea para no tener que hacer referencia a esta especie solo a trav\u00e9s las viejas leyendas.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>\u200bNotas:\u00a0\u200b<br>(1) Escuch\u00e9 esta antigua narraci\u00f3n de boca del marmoleje\u00f1o Juan Jos\u00e9 Casas Pic\u00f3n \u201cSalerete\u201d (n. 1904-f. 1988), trabajador muchos a\u00f1os en la casa de Jos\u00e9 Perales Jurado y encargado del cuido de sus caballer\u00edas en la finca del Ecijano y en la caser\u00eda del Lobo. Juan Jos\u00e9 era el padre\u00a0 del \u00faltimo casero que hubo en\u00a0 el Ecijano, Jos\u00e9 Casas, casado con Elo\u00edsa Lozano.<br>(2) Los caseros que se citan en la leyenda\u00a0 son personajes reales. Se tratan de Pedro Barrag\u00e1n Correas (n 1894-m.1980), \u201cPerico\u201d y Concepci\u00f3n Torralbo Rodr\u00edguez (n.1899-m1980), \u201cConse\u201d. Antes de ejercer de caseros en la caser\u00eda del Ecijano, propiedad del \u201cM\u00e9dico Perales\u201d, estuvieron\u00a0 en la caser\u00eda del Lobo cuando a\u00fan estaban reci\u00e9n casados, es decir hacia la d\u00e9cada de los veinte del pasado siglo.<br>(3) Noticia titulada \u201cEl drama de la vida: un lobo rabioso\u201d. Publicada en el Adelantado: diario pol\u00edtico de Salamanca\u201d. N\u00famero 7574 de 24 de febrero de 1909. Hemeroteca del Ministrio de Cultura. Madrid.\u200b<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Documentaci\u00f3n gr\u00e1fica adicional<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_709b4245ddd9ddfc2a3036a33ef0583d.jpg\/v1\/fill\/w_180,h_119,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_709b4245ddd9ddfc2a3036a33ef0583d.jpg\" alt=\"\">  La caser\u00eda del Santo, desde el paraje del Lobo.<\/p>\n\n\n\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_8e13d13f3c6744c7af47a8b5b619c135.jpg\/v1\/fill\/w_180,h_119,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_8e13d13f3c6744c7af47a8b5b619c135.jpg\" alt=\"\"> Barranco del Lobo en el rio de Yeg\u00fcas<\/p>\n\n\n\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_0578c5a59aec87f07ac5c2169cac2d3d.jpg\/v1\/fill\/w_180,h_117,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_0578c5a59aec87f07ac5c2169cac2d3d.jpg\" alt=\"\"> Caser\u00eda del Ecijano, antigua propiedad perteneciente al linaje andujare\u00f1o de los P\u00e9rez de Vargas, condes de Gracia Real<\/p>\n\n\n\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_b1554a06d71b332b753e76805aa42be8.jpg\/v1\/fill\/w_180,h_117,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_b1554a06d71b332b753e76805aa42be8.jpg\" alt=\"\"> La caser\u00eda de las Loras, en el Charco Novillo de Montoro<\/p>\n\n\n\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_f424d339ebf00b2fac86af216ae70b72.jpg\/v1\/fill\/w_112,h_166,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_f424d339ebf00b2fac86af216ae70b72.jpg\" alt=\"\"> Pedro Barrag\u00e1n Correas \u00abPerico\u00bb (1894-1980), casero de la caser\u00eda del Lobo.<\/p>\n\n\n\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_a2f33577491d25794baf85d32065c27f.jpg\/v1\/fill\/w_110,h_166,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_a2f33577491d25794baf85d32065c27f.jpg\" alt=\"\"> Concepci\u00f3n Torralbo Rodr\u00edguez (1899-1980), esposa de Perico.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>-Manuel Perales Sol\u00eds- \ufeff Siempre escuch\u00e9 de los antiguos que el peque\u00f1o y cerrado&nbsp; valle&nbsp; donde se encontraba la caser\u00eda, le llamaban&nbsp; \u201cBarranco del lobo\u201d. 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