{"id":356,"date":"2023-09-27T13:49:55","date_gmt":"2023-09-27T13:49:55","guid":{"rendered":"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/?page_id=356"},"modified":"2023-09-27T13:49:55","modified_gmt":"2023-09-27T13:49:55","slug":"recuerdos-sobre-margarita-bugarin-garcia-dona-margot-1883-1973","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/?page_id=356","title":{"rendered":"Recuerdos sobre Margarita Bugar\u00edn Garc\u00eda \u00abDo\u00f1a Margot\u00bb (1883-1973)"},"content":{"rendered":"\n<h1 class=\"wp-block-heading\"><\/h1>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">&nbsp;<\/h4>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\"><strong>-Manuel Perales Sol\u00eds-<\/strong><\/h5>\n\n\n\n<p>&nbsp; De do\u00f1a Margot tengo recuerdos de la infancia, unos bien asentados en mi memoria y otros, sin embargo, &nbsp;algo confusos pues el primer contacto con esta vecina de la calle Maestro se produc\u00eda cuando mi familia al completo se trasladaba a vivir, &nbsp;frente a su casa, &nbsp;en el a\u00f1o &nbsp;de 1960. Yo ten\u00eda, en esa fecha, cuatro a\u00f1os y por tanto, de esos primeros momentos, las referencias son vagas e imprecisas en lo temporal. &nbsp;Sin embargo a medida que avanzaba la d\u00e9cada aparecen vivencias e im\u00e1genes &nbsp;m\u00e1s afianzadas, &nbsp;que son las que &nbsp;intentar\u00e9 transmitir, junto a otras pinceladas de su vida que me aportaron &nbsp;personas que la trataron y que ir\u00e9 se\u00f1alando a lo largo de estos p\u00e1rrafos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><br>&nbsp; &nbsp;A finales de 1963, el veintid\u00f3s de noviembre, Albina Margarita march\u00f3 a Zaragoza con sus sobrinas Victoria y Emma, y la recuerdo como una mujer octogenaria que ya necesitaba de ayuda, pues empezaba a tener algunos problemas de salud propios de la edad, a pesar de su naturaleza fuerte ya que, raras veces, la vimos quejarse de alguna dolencia de importancia. &nbsp;De hecho en aquella ciudad vivi\u00f3 todav\u00eda algunos a\u00f1os m\u00e1s.&nbsp;<br>De la parte biogr\u00e1fica de su familia, ya aport\u00e9 datos &nbsp;en un art\u00edculo sobre su padre, Eugenio Bugar\u00edn Navarro, maestro de instrucci\u00f3n primaria, fallecido en Marmolejo el diez de diciembre de 1920, a la edad de ochenta a\u00f1os, en su domicilio de la calle Orti y Lara (1), seg\u00fan he podido constatar en su acta de defunci\u00f3n del Registro Civil de Marmolejo. En dicha certificaci\u00f3n consta tambi\u00e9n que sus restos fueron enterrados en el cementerio de Santa Ana. &nbsp;Posteriormente a la muerte de Eugenio, &nbsp;su familia &nbsp; adquiri\u00f3 una casa en &nbsp;la calle &nbsp;Divino Maestro &nbsp;donde &nbsp;Margot vivi\u00f3 hasta su marcha a Zaragoza.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u200b\u00a0 Esta casa de la calle Maestro era \u00a0de fachada amplia, pero de una sola planta. Su interior denotaba, ya en estos a\u00f1os, cierto desali\u00f1o y decrepitud, como si en ella el tiempo se hubiera detenido. En su ambiente predominaba el olor a \u00a0sus gatos, \u00a0de los que gustaba rodearse habitualmente. \u00a0Estaba ubicada en la acera de los n\u00fameros pares, \u00a0en el solar que hoy ocupan los n\u00fameros 40 y 42. Recuerdo su disposici\u00f3n: \u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>A la derecha, con una ventana hacia la calle,&nbsp;<strong>una habitaci\u00f3n tipo sal\u00f3n<\/strong>, donde estaba un piano de pared &nbsp;y una gran mesa &nbsp;ocupando el centro. Creo recordar alg\u00fan armario aparador hacia el fondo de esta &nbsp;estancia, &nbsp;a la que se acced\u00eda por una puerta pegada a la del zagu\u00e1n. Esta habitaci\u00f3n era la de los&nbsp;<strong>\u201cbichos embalsamados\u201d,<\/strong>&nbsp;&nbsp;que aparec\u00edan expuestos sobre una mesa central &nbsp;y encima de &nbsp;alg\u00fan viejo arc\u00f3n &nbsp;y &nbsp;sillas de madera de cierta calidad. La colecci\u00f3n era impresionante, muy representativa de la fauna ib\u00e9rica, con un ejemplar de cada especie: lechuza, lince, nutria, \u00e1guila real, b\u00faho real, gato mont\u00e9s, etc. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Y, seguramente, &nbsp;muchos m\u00e1s que no recuerdo, pues la ten\u00eda &nbsp;repleta de una gran variedad de ejemplares. Cuando dejaba abiertos los postigos hacia la calle, aquella habitaci\u00f3n se convert\u00eda en &nbsp;un aut\u00e9ntico espect\u00e1culo para los ni\u00f1os y ni\u00f1as, pues tener la ocasi\u00f3n de ver, tan de cerca, aquellos animales montaraces, hemos de reconocer, &nbsp;era todo un privilegio &nbsp;en &nbsp;a\u00f1os donde no exist\u00eda televisi\u00f3n en casa.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft is-resized\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_230751908d2f4d35830b4f47ac9d6bcc~mv2.jpg\/v1\/fill\/w_411,h_291,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/Eugenio%20Bugarin.jpg\" alt=\"Eugenio Bugarin.jpg\" style=\"width:363px;height:257px\" width=\"363\" height=\"257\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Eugenio Bugar\u00edn Navarro, padre de do\u00f1a Margot, en el centro de la foto junto a sus alumnos. Fuente: Sonia \u00a0Carabantes Gonz\u00e1lez.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>&nbsp;Se conoce que pertenecer\u00edan a su padre, persona &nbsp;de ideas sociales y pol\u00edticas avanzadas &nbsp;que, a buen seguro, la cre\u00f3 como recurso pedag\u00f3gico con sus alumnos, o quiz\u00e1s por pura afici\u00f3n a la taxidermia que parece ser hered\u00f3 do\u00f1a Margot. &nbsp;Una de las alumnas, asistente a su escuela nocturna, hacia la d\u00e9cada de los cincuenta,&nbsp;<strong>Mar\u00eda Lozano R\u00edos,<\/strong>&nbsp;refiere &nbsp;que Do\u00f1a Margot &nbsp;manejaba &nbsp;tambi\u00e9n magistralmente la t\u00e9cnica de la taxidermia, y muchas veces vio colgadas las pieles de los \u201cbichos\u201d en el patio de la casa, que luego ella embalsamaba , como si de procurarle &nbsp;vida eterna se tratase. Este hecho me lleva a pensar que &nbsp;pudo ser este oficio otro modo m\u00e1s de obtener algunos ingresos complementarios.<\/p>\n\n\n\n<p><br>&nbsp; &nbsp;Por su parte otro de sus alumnos en esa d\u00e9cada,&nbsp;<strong>Alfonso Rodr\u00edguez Casado<\/strong>, asisti\u00f3 a la escuela de Margot cuando ten\u00eda unos &nbsp;7 u 8 a\u00f1os, y recuerda como preparaba sus comidas y las guardaba en una tinajilla. Tambi\u00e9n rememora el nido de golondrinas que hab\u00eda en el portal, y el revoleteo de sus inquilinos &nbsp;para arrimar comida a los guacharros mientras transcurr\u00edan las clases, y de c\u00f3mo los alumnos m\u00e1s traviesos se entreten\u00edan en molestar a las golondrinas con el natural enfado de do\u00f1a Margot, que las consideraba como unas hu\u00e9spedes muy &nbsp;preciadas.<br>&nbsp; &nbsp; La existencia del piano existente en el cuarto de los bichos ser\u00eda otro signo &nbsp;del &nbsp;nivel cultural que debi\u00f3 de tener su familia; de hecho do\u00f1a Margot era una mujer educada &nbsp;y culta y, en extremo, cari\u00f1osa con los ni\u00f1os, a los que siempre nos transmit\u00eda valores de amor y de respeto hacia las personas y la naturaleza. Creo que, en todo momento, estuvo &nbsp;muy por encima de la uniformidad cultural e ideol\u00f3gica imperante en estos a\u00f1os, a pesar de su humildad y discreci\u00f3n. &nbsp;Su periplo, a lo largo de su juventud, por localidades del Campo de Gibraltar (San &nbsp;Roque, Arcos y Algeciras), mucho m\u00e1s permeables a las influencias de otras culturas, en donde su padre se vio obligado a ejercer la docencia tras su obligado \u201cexilio pol\u00edtico\u201d de Alburquerque, tuvo que influir necesariamente en su talante tolerante y liberal.<\/p>\n\n\n\n<p><br>&nbsp; &nbsp;Este piano del cuarto de los \u201cbichos\u201d perteneci\u00f3 a su padre pero no recuerdo ver a do\u00f1a Margot tocarlo en nuestra presencia, ni escuchar sus notas desde mi casa en ning\u00fan momento del d\u00eda. Sin embargo s\u00ed que lo hicieron en su juventud, &nbsp;sus sobrinas Victoria y Emma con la ayuda de una profesora particular, seg\u00fan el testimonio de Antonio Carabantes, hijo de Emma.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando el padre de Margot fallece, la familia sobrevive con la pensi\u00f3n de maestro y probablemente de alg\u00fan patrimonio heredado de los abuelos, pues la condici\u00f3n de militar de alta graduaci\u00f3n del abuelo paterno, hace pensar que en a\u00f1os anteriores, la familia hubo de disponer de mayores recursos, ya que muchos de los objetos y cosas que hab\u00eda en aquella casa, reflejaban un cierto nivel econ\u00f3mico que, desde luego, hab\u00eda mermado ostensiblemente en el tiempo que compartimos vecindad. Creo que sus mu\u00f1ecas, y especialmente&nbsp;<strong>\u201cLa Pepona\u201d<\/strong>, guardadas en una alacena bajo las escaleras, simbolizaban para ella esa infancia pasada, en la que tuvo que ser una ni\u00f1a muy feliz en su Alburquerque natal.<\/p>\n\n\n\n<p>\u200b<\/p>\n\n\n\n<p>Por estos a\u00f1os que relato, do\u00f1a Margot ronda ya los ochenta pero a\u00fan sobrevive, de forma muy austera, con la escuela que mantiene, desde los a\u00f1os veinte, en el portal de su casa, donde acuden ni\u00f1os de familias de muy bajos recursos y muchachos trabajadores despu\u00e9s de su jornada laboral en el campo, que aspiran a dominar las reglas b\u00e1sicas de la gram\u00e1tica y de la aritm\u00e9tica antes de irse a servir a la Patria. De vez en cuando, acoge tambi\u00e9n a alguna muchacha, en la edad de la adolescencia, como la referida Mar\u00eda Lozano, que la recuerda por su af\u00e1n de ense\u00f1arle a leer y escribir correctamente.<\/p>\n\n\n\n<p>\u200b<\/p>\n\n\n\n<p>Esta vocaci\u00f3n docente, le viene, indudablemente, de su padre que ya, desde los a\u00f1os de maestro en&nbsp;<strong>Alburquerque,<\/strong>&nbsp;manten\u00eda clases nocturnas de manera altruista, para los hijos de los jornaleros de las dehesas y de los obreros de las f\u00e1bricas del corcho. Do\u00f1a Margot, sin embargo, aunque sus clases eran muy econ\u00f3micas, las deb\u00eda de cobrar, a veces, casi a diario, para poder subsistir, sobre todo en los momentos m\u00e1s duros de la Posguerra. A sus alumnos los sentaba en torno a una amplia mesa camilla colocada en el centro del portal, justo en el eje que formaba la puerta de la calle con la de acceso al patio (\u00e9sta ten\u00eda cristales, con postigos de madera).<\/p>\n\n\n\n<p>\u200b<\/p>\n\n\n\n<p>Continuando con la distribuci\u00f3n de aquella casa, a mano izquierda, tambi\u00e9n con ventana hacia la calle, hab\u00eda una habitaci\u00f3n, de cierto aire decimon\u00f3nico, con cama de matrimonio, que debi\u00f3 de ser la de sus padres, pues no la usaba como dormitorio. Era como el cuarto de invitados (con cortinajes de \u00e9poca en las ventanas), donde se hospedaban los miembros de la familia cuando ven\u00edan a visitarla. Principalmente, su sobrino-nieto Eugenio, hijo de su sobrina Emma. Se trataba de un joven apuesto, muy sociable y simp\u00e1tico; sol\u00eda venir muy a menudo por mi casa. A mi hermana le dec\u00eda en plan de broma: \u201cSi fueras m\u00e1s mayor, me casaba contigo\u201d. Siempre estaba de guasa con los chinches de la cama donde dorm\u00eda, a los que culpaba de pasar las noches en vela.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_85257031a08d4352ab2e75b4bfe7a1a4~mv2.jpg\/v1\/fill\/w_448,h_592,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/Do%C3%B1a%20Margot.jpg\" alt=\"Do\u00f1a Margot.jpg\" style=\"width:455px;height:601px\" width=\"455\" height=\"601\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Albina Margarina Bugar\u00edn, \u201cdo\u00f1a Margot\u201d (Alburquerque, 1883-Zaragoza, 1973). Fuente: Sonia Carabantes Gonz\u00e1lez<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><strong>&nbsp; Emma,&nbsp;<\/strong>su madre, contrajo matrimonio durante la Guerra Civil en Marmolejo &nbsp;con Pedro &nbsp;Pablo Carabantes &nbsp;Jim\u00e9nez, joven carabinero &nbsp;republicano que se encontraba destacado &nbsp;en la localidad. En Marmolejo les nacer\u00eda su primer hijo Eugenio. Tambi\u00e9n por esas fechas y tras la ruptura del frente republicano, a principios de abril del 39, marchan hacia Cella (Teruel) de donde era natural Pedro Pablo para emplearse all\u00ed como panadero. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><br>&nbsp; Seg\u00fan consta en el Expediente n\u00ba 460 del Tribunal de Responsabilidades Pol\u00edticas de Zaragoza del a\u00f1o de 1939, su militancia sindical en la CNT y su compromiso Republicano durante la contienda, le valdr\u00eda ser detenido en Cella. &nbsp;Es sometido a juicio sumar\u00edsimo y condenado a 20 a\u00f1os de prisi\u00f3n en junio de 1939. De ellos solo cumplir\u00eda seis, al salir en libertad condicional, gracias a la mediaci\u00f3n de Adolfo Lanzuela, &nbsp;lego del colegio de La Salle de Zaragoza. Tras su excarcelaci\u00f3n marcha de nuevo a Cella donde hab\u00edan quedado su esposa e hijo, y all\u00ed residen hasta &nbsp;el comienzo de los cincuenta en que la familia se traslada a Zaragoza &nbsp;donde el padre se emplea &nbsp;como obrero de la construcci\u00f3n. Para entonces ya les ha nacido en Cella, el segundo hijo, Antonio, que en esos momentos cuenta con unos cuatro a\u00f1os de edad. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Tanto&nbsp;<strong>Emma&nbsp;<\/strong>como<strong>&nbsp;Victoria<\/strong>, que no tuvo descendencia, &nbsp;eran &nbsp;hijas de Juana, &nbsp;hermana de Do\u00f1a Margot; &nbsp;vivieron su infancia y juventud en Marmolejo donde tuvieron sus amistades y sus primeros novios. En el caso concreto de Victoria, &nbsp;mi madre nos contaba que mantuvo &nbsp;relaciones formales de noviazgo con un primo hermano suyo, Pedro Rela\u00f1o Robles.<\/p>\n\n\n\n<p><br>&nbsp; &nbsp;Juana, la madre, nacida al igual que Margot, en Alburquerque, hab\u00eda &nbsp;contra\u00eddo matrimonio con Crist\u00f3bal Carretero Garc\u00eda, natural de Ohanes (Almer\u00eda), &nbsp;viudo, con una hija llamada Amelia, &nbsp;de un anterior matrimonio. El matrimonio se conoci\u00f3 en Algeciras, donde naci\u00f3, que sepamos, Emma. &nbsp;Marcharon a Zaragoza cuando Crist\u00f3bal, agente de seguros, hubo de hacerse cargo de la direcci\u00f3n de la compa\u00f1\u00eda \u201cPatria Hispania\u201d en aquella ciudad.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_f7e7c33b46ec4aacbad4ca08dcfcb042~mv2.jpg\/v1\/fill\/w_337,h_452,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/Victoria%2C%20Emma%2C%20Antonio%20y%20Eugenio.jpg\" alt=\"Victoria, Emma, Antonio y Eugenio.jpg\" style=\"width:380px;height:510px\" width=\"380\" height=\"510\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>De pie, Victoria (izquierda) y Emma (derecha). Sobre el \u00a0caballo, Antonio Carabantes \u00a0y sobre la bicicleta, Eugenio, hermano mayor de Antonio. Fuente: Sonia Carabantes Gonz\u00e1lez.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><br>&nbsp; En el centro mismo del primer cuerpo de la casa de do\u00f1a Margot, se encontraba el portal, donde ella &nbsp;impart\u00eda sus clases nocturnas. Recuerdo verla sentada en los inviernos presidiendo una gran mesa camilla alumbrada con una pobre bombilla y calentada con un buen brasero de pic\u00f3n. Este portal contaba con unos pollos de obra, adosados a la pared, donde se sentaban &nbsp;tambi\u00e9n algunos alumnos en los turnos m\u00e1s numerosos de la noche.<\/p>\n\n\n\n<p>\u200b<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp;Detr\u00e1s de la maestra, &nbsp;la puerta del patio, por lo que, Margot &nbsp;se situaba con vista frontal hacia la puerta del zagu\u00e1n con un peculiar&nbsp;<strong>babi<\/strong>&nbsp;con el que impart\u00eda sus ense\u00f1anzas. En tiempo de verano, &nbsp;las puertas de par en par para que corriera la brisa, vi\u00e9ndose, casi al completo, aquella peculiar escuela &nbsp;desde la calle. A su izquierda colocaba una peque\u00f1a&nbsp;<strong>hornilla de acero<\/strong>, alimentada de carb\u00f3n de encina, en la que preparaba su cena (habitualmente una sopa, papas fritas o arroz,) al tiempo que atend\u00eda a los educandos. Otras noches la ve\u00edamos &nbsp;hacerse &nbsp;una tortilla, fre\u00edrse un huevo &nbsp;o algunas rodajas de salchich\u00f3n, uno de sus manjares preferidos.<\/p>\n\n\n\n<p><br>&nbsp; &nbsp; Era &nbsp;la suya, una ense\u00f1anza sencilla basada fundamentalmente en la caligraf\u00eda, el abecedario, la lectura y la aritm\u00e9tica m\u00e1s b\u00e1sica. La caligraf\u00eda del d\u00eda la escrib\u00eda siempre con pluma de tintero y la repet\u00eda hasta la saciedad hasta que el alumno &nbsp;alcanzaba la perfecci\u00f3n. Gustaba emplear palabras de varias s\u00edlabas, entre ellas, la m\u00e1s usada, el nombre de su pueblo:&nbsp;<strong>Alburquerque.&nbsp;<\/strong>&nbsp;Recuerdo que siempre lo estaba refiriendo.- \u00bfA ver si sab\u00e9is escribir correctamente Alburquerque?, nos dec\u00eda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; A la derecha del portal ascend\u00eda una escalera hacia la camarilla y debajo de esta escalera, hab\u00eda una habitaci\u00f3n oscura &nbsp;donde guardaba sus juguetes y objetos m\u00e1s &nbsp;preciados, entre ellos, su mu\u00f1eca&nbsp;<strong>\u201cPepona\u201d&nbsp;<\/strong>que nos ense\u00f1aba &nbsp;siempre que pod\u00eda, para deleite de la chiquiller\u00eda. &nbsp;Su habitaci\u00f3n quedaba a la izquierda del portal, aunque no recuerdo haber entrado nunca en ella. Tras este cuerpo, se encontraba un hermoso patio &nbsp;y finalmente un corral (con un peque\u00f1o cuarto donde ten\u00eda el pic\u00f3n y el carb\u00f3n) separado del patio por un muro rematado de teja &nbsp;moruna.<br>Completaban las estancias de la casa una habitaci\u00f3n con escasos muebles (tan solo recuerdo un viejo filtro de agua en un rinc\u00f3n) de donde part\u00eda la escalera hacia la camarilla y, a continuaci\u00f3n, la cocina, con puerta hacia el patio, que contaba con un pollo de hornillos para carb\u00f3n; m\u00e1s al fondo, otra peque\u00f1a cocina con chimenea de le\u00f1a.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_696103cd343e487595c8e006a2581d3c~mv2.jpg\/v1\/fill\/w_349,h_486,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/Eugenio%20Carabantes.jpg\" alt=\"Eugenio Carabantes.jpg\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Eugenio Carabantes, sobrino-nieto de do\u00f1a Margot, en el patio de la casa de la calle Maestro, junto a un gato mont\u00e9s, embalsamado de la colecci\u00f3n de do\u00f1a Margot. El reloj que cuelga de su camisa perteneci\u00f3 al abuelo paterno de do\u00f1a Margot, Eugenio Bugar\u00edn Ocampo, comandante de Infanter\u00eda y consejero de la reina Isabel II. \u00a0Fue un regalo de la reina en agradecimiento a sus servicios. Fuente: Sonia Carabantes Gonz\u00e1lez.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>\u200b<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; A medida que voy relatando, otros recuerdos se amontonan. Por ejemplo &nbsp;su imagen inconfundible cuando ven\u00eda de comprar, si era invierno, siempre son su abrigo rojo, con solapa negra, y unas botas katiuskas blancas; su tez trigue\u00f1a; &nbsp;su pelo blanco nieve, &nbsp;algo enmara\u00f1ado; sus gafas &nbsp;y su andar pausado. &nbsp;Si era verano, con vestidos &nbsp; m\u00e1s alegres de lo habitual, con &nbsp;faldas &nbsp;de volantes; nada de lutos, ni de grises oscuros, y eso que su edad ya rondaba las ochenta primaveras. &nbsp; Ven\u00eda, &nbsp;con su cesta, andando lentamente por la calle Maestro, y cuando llegaba a la altura de nuestra casa gustaba cruzar para hablar con mi madre, Angelina. Otras veces se deten\u00eda para cumplir con las vecinas o vecinos m\u00e1s cercanos:&nbsp;<strong>Dolores, la \u201cJardinera\u201d y su esposo Jos\u00e9 Robles \u201cGarrido\u201d; Juana, la de Jos\u00e9 \u201cRivill\u00f3n\u201d; Rafaela &nbsp;la de \u201cCanc\u00e1n\u201d; Mariana, nuestra vecina de la izquierda, mujer peque\u00f1ita, casada con Victoriano&nbsp;<\/strong>(\u00e9ste padec\u00eda una sordera &nbsp;extrema y &nbsp;gastaba boina);&nbsp;<strong>Teresa Nieves, Mar\u00eda Ortega y su esposo Juan Robles,<\/strong>&nbsp;padres &nbsp;de \u201cLos Garr\u00edos\u201d (<strong>Pepe, Antonio, Juan y Capilla<\/strong>)\u2026, gentes &nbsp;entra\u00f1ables, sencillas y buenas de las que quedan recuerdos agradables en tu memoria. Con todas se llevaba bien do\u00f1a Margot y siempre se profesaron aprecio mutuo, hasta &nbsp;que march\u00f3 a Zaragoza. &nbsp;Ese d\u00eda, no falt\u00f3 nadie de la calle para abrazarla y despedirla. La vinieron a recoger su sobrina Victoria; su esposo Agust\u00edn y Antonio Carabantes, hijo de Emma.<\/p>\n\n\n\n<p>\u200b<\/p>\n\n\n\n<p>Por cierto, me viene a la memoria que cuando sal\u00eda a la calle con su cesto de la compra, luc\u00eda tambi\u00e9n&nbsp;<strong>un gorrito<\/strong>, tipo \u201cBelle \u00c9poque\u201d, con bastante estilo y bien maquillada, al gusto de los a\u00f1os 20. Seguramente la huella que en ella dej\u00f3 la etapa de su juventud, hubo de ser determinante. Est\u00e1 claro que su aspecto, denotaba modernidad, a pesar de los esfuerzos de aquella dictadura por volvernos a una est\u00e9tica y costumbres m\u00e1s cercanas al Antiguo R\u00e9gimen que al siglo XX.<\/p>\n\n\n\n<p>\u200b<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Cu\u00e1ntas noches, despu\u00e9s de terminar sus clases, se ven\u00eda a nuestra casa para hablar con mi madre y contarnos cuentos e historias de su vida y de su pueblo!, y \u00a1cu\u00e1ntas veces ayud\u00f3 a mi madre en la ardua tarea de convencer a mi hermano peque\u00f1o para que comiese! Ella, con su habilidad y ma\u00f1a, finalmente consegu\u00eda que el plato de sopa o el vaso de leche con \u201cCola-cao\u201d quedaran bien apurados\u2026 \u00a1En much\u00edsimas ocasiones, mientras com\u00edamos, nos persuadi\u00f3 para no hacerle pasar un berrinche a mi madre, si alg\u00fan plato no era de nuestro agrado! y \u00a1cu\u00e1ntas veces nos convenci\u00f3 de la necesidad de apreciar el trabajo que nuestros padres hac\u00edan por nosotros! \u00a1De cu\u00e1ntos sopapos nos libr\u00e1bamos, gracias a su mediaci\u00f3n!<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; Es probable &nbsp; que do\u00f1a Margot viera &nbsp;en nosotros &nbsp;los nietos que no pudo tener y por eso nos trat\u00f3 con tanto cari\u00f1o. Al fin y al cabo \u00e9ramos &nbsp;los guarines m\u00e1s inmediatos de su entorno vital. &nbsp; En realidad, para &nbsp;mis hermanos y yo, fue como una segunda abuela, pero una abuela con aspecto y maneras de \u201chada madrina protectora\u201d que, con su ojos peque\u00f1itos, nos aportaba cosas diferentes, yo dir\u00eda que algo m\u00e1gicas, al resto de personas conocidas en nuestra, hasta entonces, corta existencia. Eso &nbsp;la hac\u00eda ciertamente atractiva. &nbsp; Esta personalidad cargada de bondad pero curtida por la inteligencia y una cultura liberal, exenta de supersticiones &nbsp;y de excesivos tab\u00faes religiosos, &nbsp;era lo que la convert\u00eda, no dir\u00eda que en una persona rara, pues el pueblo &nbsp;estuvo &nbsp;acostumbrado, gracias al tir\u00f3n del Balneario, a convivir y recibir &nbsp;a personajes de todo tipo de diferente clase y condici\u00f3n, sino en la nota discordante, de manera muy consciente, con el resto de la uniformidad &nbsp;imperante, en aquella &nbsp;sociedad &nbsp;lastrada por el &nbsp;declive cultural y econ\u00f3mico &nbsp;al &nbsp;que condujo la dictadura y el pensamiento \u00fanico ultracat\u00f3lico de la Posguerra. Su propio nombre de pila Albina-Margarita, nos trae evocaciones de ese ambiente laico y liberal que debi\u00f3 de impregnar la zaga de los Bugar\u00edn. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u200b<\/p>\n\n\n\n<p>Refiere&nbsp;<strong>Cristina Salad<\/strong>&nbsp;(sobrina-biznieta de&nbsp;<strong>Marciana Duque Serrano, cu\u00f1ada de do\u00f1a Margot,<\/strong>&nbsp;casada con su hermano&nbsp;<strong>Luis Bugar\u00edn<\/strong>) que su abuela,&nbsp;<strong>Carmen Duque Berral<\/strong>&nbsp;le contaba &nbsp;que un viernes Santo &nbsp;de finales de los a\u00f1os 50, do\u00f1a Margot, se present\u00f3 en los oficios religiosos &nbsp;con su habitual abrigo rojo y sus botines blancos, provocando el consiguiente estupor entre los asistentes. &nbsp;\u00bfDesaf\u00edo subversivo &nbsp;para los m\u00e1s puritanos\/as de la \u00e9poca? o \u00bfpura ingenuidad y autenticidad? Yo dir\u00eda que lo segundo. Aun as\u00ed, gracias a una personalidad desnuda de toda hipocres\u00eda y maledicencia, &nbsp;curtida en otras ideas y culturas m\u00e1s cosmopolitas, los peque\u00f1os &nbsp;parec\u00edamos percibir las virtudes de otros modos y maneras de afrontar la vida; en definitiva reconoc\u00edamos &nbsp;influencias totalmente positivas, que, mira t\u00fa por donde, &nbsp;nos dejar\u00edan una huella imborrable y nos aportaron &nbsp;en aquellos &nbsp;a\u00f1os tempranos de la infancia momentos de indudable felicidad. &nbsp;Una vez en Zaragoza, en la vivienda de su sobrina Victoria (un piso alto sin ascensor), segu\u00eda echando de menos a Marmolejo donde siempre quiso volver, seg\u00fan el testimonio de su sobrino-nieto, Antonio Carabantes, al que le dec\u00eda: \u201cTe dejo todo lo que tengo, si te vienes conmigo a vivir a Marmolejo\u201d.<br>&nbsp; \u201cDo\u00f1a Margot\u201d, &nbsp;extreme\u00f1a, &nbsp;nacida en Alburquerque (Badajoz) &nbsp;el &nbsp;dos de junio de 1883, dej\u00f3 de existir &nbsp;en Zaragoza, en la calle Fray Luis Urbano, n\u00ba 32, el veintid\u00f3s de julio de 1973, a la edad de 90 a\u00f1os. &nbsp; Nuestro recuerdo es el mejor de los homenajes.<\/p>\n\n\n\n<p>\u200b<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Notas:<\/strong><br>(1) &nbsp;La estancia en la casa de la calle Orti y Lara (a\u00f1os despu\u00e9s del practicante Juan Perales Padilla) debi\u00f3 de producirse en r\u00e9gimen de arrendamiento.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Fuentes y Bibliograf\u00eda:<\/strong><br>-Registro Civil de Zaragoza: Certificado de defunci\u00f3n de Albina-Margarita Bugar\u00edn Garc\u00eda. Tomo 17, p\u00e1gina 7, secci\u00f3n tercera.<br>-Registro Civil de Alburquerque: Certificado de nacimiento de Luis Bugar\u00edn Garc\u00eda. Tomo 66, p\u00e1gina 246 vuelta, secci\u00f3n primera.<br>-Registro Civil de Marmolejo: Certificado de defunci\u00f3n de Federico Bugar\u00edn Garc\u00eda. Tomo 51, folio 156 vuelta, secci\u00f3n tercera. Igualmente, certificado de defunci\u00f3n de Eugenio Bugar\u00edn Navarro, padre de do\u00f1a Margot. Tomo 47, p\u00e1gina 123, secci\u00f3n 3\u00aa.<br>-Archivo Hist\u00f3rico Provincial de Teruel: \u201cResponsabilidades Pol\u00edtica, Tribunal Regional de Zaragoza\u201d. Expediente 460 de Cella (Teruel). Documento: Sentencia de 23 de junio de 1939.<br>-Archivo Parroquial de Cella: partida de Bautismo de Antonio Carabantes Carretero, nacido el 10 de mayo de 1947.<br>-\u201cLa Correspondencia de Espa\u00f1a\u201d, de fecha 22 de agosto de 1864.<br>-Suplemento de \u201cLa Escuela Moderna\u201d. &nbsp;Madrid, 26 de marzo de 1921.<br>-\u201cLa Regi\u00f3n Extreme\u00f1a\u201d, Diario Republicano, editado en Badajoz (varios n\u00fameros). A\u00f1o 1892.<br>-La Coalici\u00f3n\u201d, peri\u00f3dico republicano-progresista de Badajoz. Fecha: 10 de abril de 1906.<br>-\u201cEl Campo de Gibraltar\u201d, diario liberal independiente. Algeciras, 11 de marzo de 1916.<br>-\u201cEl Pacense\u201d, revista de ense\u00f1anza\u201d (varios n\u00fameros). Badajoz, 5 de julio de 1892.<br>-S\u00e1nchez Marroyo, Fernando: \u201cCompromiso \u00e9tico y lucha pol\u00edtica: Joaqu\u00edn Sama y el republicanismo pacense\u201d. Trabajo publicado en \u201cJoaqu\u00edn Sama y la Instituci\u00f3n Libre de Ense\u00f1anza\u201d. M\u00e9rida 1997. ISBN: 84-7671-408-4. Dep\u00f3sito Legal: BA-317-1997<br>-Baumeister, Martin: \u201cCampesinos sin tierra: supervivencia y resistencia en Extremadura (1880-1923). Serie Estudios: Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentaci\u00f3n, Diputaci\u00f3n de Badajoz. Traducido por Joaqu\u00edn Abell\u00e1n. Serie Estudios n\u00ba 132. A\u00f1o 1996.<br>-Aportaciones de Cristina Salad Garc\u00eda de Vinuesa, basadas en los recuerdos de su abuela Carmen Duque Berral, sobrina-pol\u00edtica de Luis Bugar\u00edn Garc\u00eda, hermano de do\u00f1a Margot.<br>-Testimonios de Mar\u00eda Lozano R\u00edos, alumna de do\u00f1a Margot.<br>-Testimonio de Alfonso Rodr\u00edguez Casado.<br>-Testimonios de Capilla Robles Ortega, vecina de do\u00f1a Margot.<br>-Testimonios de mi hermana Natividad Perales Sol\u00eds, a la que recurr\u00ed para contrastar algunos de los recuerdos y despejar dudas &nbsp;sobre las vivencias de aquellos a\u00f1os.<br>-Agradecimiento &nbsp;a &nbsp;Sonia Carabantes Gonz\u00e1lez, hija de Antonio Carabantes, &nbsp;y sobrina-biznieta de Do\u00f1a Margot, quien me ha facilitado interesantes datos sobre su vida y las fotograf\u00edas que ilustran este art\u00edculo. Entre las pertenec\u00edas de do\u00f1a Margot, Sonia y su hermana, conservan un mant\u00f3n de manila negro, un broche de racimo y una cajita peque\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>\u200b<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; -Manuel Perales Sol\u00eds- &nbsp; De do\u00f1a Margot tengo recuerdos de la infancia, unos bien asentados en mi memoria y otros, sin embargo, &nbsp;algo confusos pues el primer contacto con esta vecina de la calle Maestro se produc\u00eda cuando mi familia al completo se trasladaba a vivir, &nbsp;frente a su casa, &nbsp;en el a\u00f1o &nbsp;de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-356","page","type-page","status-publish","hentry"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v25.2 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Recuerdos sobre Margarita Bugar\u00edn Garc\u00eda &quot;Do\u00f1a Margot&quot; 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