{"id":321,"date":"2023-08-14T08:40:34","date_gmt":"2023-08-14T08:40:34","guid":{"rendered":"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/?page_id=321"},"modified":"2023-08-14T08:40:34","modified_gmt":"2023-08-14T08:40:34","slug":"marmolejo-en-la-prensa-historica-una-tertulia-de-principios-del-s-xx","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/?page_id=321","title":{"rendered":"Marmolejo en la prensa hist\u00f3rica: Una tertulia de principios del S.XX (*)"},"content":{"rendered":"\n<h1 class=\"wp-block-heading\"><\/h1>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>-Antonia Merino Jurado-<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p><strong>(*) Art\u00edculo publicado en el diario LA VOZ de C\u00f3rdoba, del d\u00eda 7 de febrero de 1923. N\u00famero 1101.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cEn la persuasi\u00f3n de que a muchos lectores de LA VOZ en Marmolejo han de agradarles relatos y a\u00f1oranzas de tiempos pasados y de personas que se fueron; en la convicci\u00f3n de que mis comentarios han de servir de envidia a la actual generaci\u00f3n, patentiz\u00e1ndoles el contraste que ser\u00eda est\u00edmulo, si supiesen catar el sabor de \u00e9pocas que algunos hemos vivido y de las que perennemente han de conservar en su magin, llevados del culto a unos antepasados que dejaron estela de gloria a los que viven, por la altura en que dejaron el nombre de Marmolejo; con mi buen af\u00e1n por todo esto, escribo una cosa inactual, ciertamente, pero tambi\u00e9n provechosa a mi juicio. Sirvo al lector, que es mi misi\u00f3n, y, al mismo tiempo, pretendo dar unos perfiles de cosas y personas que han de ser simp\u00e1ticas al que las vivi\u00f3 y orgullo de descendientes. Vean estos con envidia, los rasgos caracter\u00edsticos y nada vulgares que no se han transmitido ciertamente a la generaci\u00f3n que les sucede que, sin escr\u00fapulos de conciencia, calificar\u00eda, hoy por hoy, de mediocre, vulgar y ramplona. No levanto una tilde para afirmar, dolorosamente, que la juventud actual de Marmolejo no ha nutrido su inteligencia con los dones del saber, careciendo de las miras elevadas de aficiones y est\u00edmulos para destacar una personalidad de que carecen en este sentido. Si la escudri\u00f1\u00e1is ver\u00e9is que todo es \u201cdandysmo\u201d soberanamente vacuo; todo cortedad y falta de intelecto pulimentado y que de ninguna manera hacen honor a unos ascendientes que, si bien, no pudieran codearse con los sabios, no har\u00edan tampoco el papel relegado de corista que ahora se hace. Marmolejo, en su cultura, sigue una ley descendente, positivamente negativa (valga la paradoja). Se hace m\u00e1s uso del sastre que del maestro y del estudio.<\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft is-resized\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_f7e73ae6533f43ef81eace3780a86ab7.jpg\/v1\/fill\/w_682,h_425,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_f7e73ae6533f43ef81eace3780a86ab7.jpg\" alt=\"\" style=\"width:497px;height:310px\" width=\"497\" height=\"310\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Marmolejo, plaza del Amparo (en esas fechas del Amor Hermoso) hacia 1902.<\/strong> <strong>Fuente: D. Juan Quesada Huertas.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em>Erase una tertulia en cierto recinto oficinesco que, a no ser por las caras conocidas de los que indefectiblemente concurr\u00edan un d\u00eda y otro d\u00eda, pudiera bien llamarse lugar secreto y convenido de logias y conspiraciones a ultranza y que la historia nos cuenta con mucho de instructivo y no menos novelesco. Nadie los citaba sin embargo todos obedec\u00edan a un mandato inconsciente que all\u00ed les impel\u00eda; a un algo telep\u00e1tico y sugestionador que les obligaba a hacer acto de fe; si se\u00f1or, de f\u00e9, y de presencia en aquel sitio en que la amistad se fund\u00eda en una y homog\u00e9nea soldadura; all\u00ed donde no cab\u00edan concupiscencias ni recelos de baja estofa. Reunidos en agradable consorcio se debat\u00eda y discut\u00eda todo; se trataban y comentaban todos los asuntos habidos y por haber, ya pol\u00edticos, ya hist\u00f3ricos; ling\u00fcisticos, unas veces, y de enrevesadas cuestiones metaf\u00edsicas, otras. Ya pol\u00e9micas intrincadas sobre elevad\u00edsimas cuestiones cient\u00edficas, ya sofismas de la m\u00e1s elevada estirpe, ya asuntos de complicad\u00edsimas especies y m\u00faltiples variedades. Se encend\u00edan los \u00e1nimos, se aceleraban los cerebros en las m\u00e1s pusil\u00e1nimes controversias.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>No sab\u00edamos que admirar m\u00e1s, si el conocimiento vasto de los contrincantes o el atrevimiento de personas no doctas en todos los asuntos y materias que en aquel tapete de la discusi\u00f3n, a modo de premisas demandantes de categ\u00f3ricas respuestas, se establec\u00edan. Se hac\u00eda gala de erudici\u00f3n y de oratoria; hab\u00eda quien padec\u00eda de insomnios por documentarse en un tema y exist\u00eda, en fin, un amor propio que llevaba a unos a travesuras de ingenio y a otros a sandeces de barata erudici\u00f3n, y a todos a pol\u00e9micas de tan ardoroso entusiasmo que les obligaba a morir antes que rendirse. Hab\u00eda quien se sal\u00eda por la escuela griega; quien trataba de tal palabra anticuada remont\u00e1ndose a etimolog\u00edas o raices de idiomas para deducir a lo mejor una consecuencia de adaptaci\u00f3n dudosa y compleja. Quien pretend\u00eda hacer galas de discurso para demostrar las excelencias de la caza sobre la pesca o de la pesca sobre la caza, sacando como argumentos incontestables unos enrevesados y cient\u00edficos nombres de los que no sab\u00eda para qu\u00e9. Otros en estilo galicursi, tra\u00edan aprendida su lecci\u00f3n para asombrar a los que, a juicio suyo, quedar\u00edan mudos con los galenos conocimientos, sacados seguramente de una enciclopedia anticuada. Hab\u00eda, en fin, quien por una futesa me sacaba a relucir al Dios del Valhalla&#8230; Pero all\u00ed hab\u00eda sobre todo exposici\u00f3n de hechos y cosas instructivas que hac\u00edan de todos personas excelentes. No cab\u00eda all\u00ed barrueco tozudo ni ser de poca catadura; se requer\u00eda para tan selecta reuni\u00f3n una dosis de correa sin fin, sin\u00f3nima de ancho el pecho, alta la cabeza, grande la faz y fina percepci\u00f3n del medio en que se encontraban al introducirse en tan arriesgad\u00edsimo laberinto. !C\u00f3mo y que tristemente pas\u00f3 aquello!<\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_30673b4a3e494d97b7e2680973c4b32d.jpg\/v1\/fill\/w_356,h_494,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_30673b4a3e494d97b7e2680973c4b32d.jpg\" alt=\"\" style=\"width:270px;height:375px\" width=\"270\" height=\"375\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Tom\u00e1s Calero Arias (Guare\u00f1a-Badajoz, 1887-Cabra de Santo Cristo-Ja\u00e9n, 1939). \u201cEste joven farmac\u00e9utico de api\u00f1ada faz y cultura poco com\u00fan, era el travieso individuo de ideas de zig zag, r\u00e1pidas, eficaces. Sus ojillos parlanchines, reveladores de una inteligencia y de una picard\u00eda de ingenio sutil y extremadamente fino, eran y son el granillo de pimienta que sazona y hace m\u00e1s simp\u00e1tica su charla, que ya de por s\u00ed lo es&#8230;\u201d. Fuente: Do\u00f1a Ana Espantal\u00e9on Jub\u00e9s.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em>Hubi\u00e9rais visto a un&nbsp;<strong>don Santiago G\u00f3mez (1)<\/strong>&nbsp;capaz de sostener que la cuadratura del c\u00edrculo la resolv\u00eda el solito sin error pese a los ge\u00f3metras euclideos y no euclideos que tropezaron siempre con tan arduo e irresoluble problema.Vi\u00e9rais sus sazonadas pol\u00e9micas, de un c\u00e1lido decir, llenas de frases vibrantes y de latiguillos efectistas como fin de drama; pero las sustentaba un hombre todo coraz\u00f3n y todo cari\u00f1o, impert\u00e9rrito amigo como impert\u00e9rrito discutidor. Hombre de talento clar\u00edsimo, hac\u00eda a sus pensamientos parte vital de su organismo; eminente en su exposici\u00f3n e inconvencible en sus concepciones, a las que se pegaba como una lapa a su concha; afectado en sus argumentaciones, revelaba una ing\u00e9nita afici\u00f3n hacia la tribuna popular. Era un fot\u00f3grafo que se impresionara a si mismo. !Qu\u00e9 buen hombre era! All\u00ed ten\u00e9is tambi\u00e9n a un farmace\u00fatico joven y que afortunadamente a\u00fan vive y el puede dar fe de si estas semblanzas no est\u00e1n en su punto y no responden a una sincera exposici\u00f3n alejada de toda exageraci\u00f3n y malicia.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Este joven farmac\u00e9utico, de api\u00f1ada faz y cultura poco com\u00fan, era el travieso individuo de ideas de zig zag, r\u00e1pidas, eficaces. Sus ojillos parlanchines, reveladores de una inteligencia y de una picard\u00eda de ingenio sutil y extremadamente fino, eran y son el granillo de pimienta que sazona y hace m\u00e1s simp\u00e1tica su charla, que ya de por s\u00ed lo es. Y este hombre joven entre aquellos hombres maduros discut\u00eda y hac\u00eda m\u00e1s ardorosa la pelea, haciendo gala de una cultura tan bien digerida y expuesta de modo tan contundente y preciso, que todos aquellos sempiternos de la broma y del enredo, dieron cabida al talento de hombre tan locuaz y simp\u00e1tico como&nbsp;<strong>don Tom\u00e1s Calero (2)<\/strong>.D\u00edgame \u00e9l, s\u00e1lveme \u00e9l la afirmaci\u00f3n de que como yo todos los que paladeamos las exquisiteces de aquella \u00e9poca de recuerdos imperecederos, si exagero en algo, y si conmigo no siente la nostalgia y el vac\u00edo de cosas queridas que se fueron y no volver\u00e1n. D\u00edgame \u00e9l, a quien apelo en un momento de sinceridad y de ejemplo para la generaci\u00f3n que nos escucha, si en sus sentimientos no nota la falta de aquellos esforzados y nobles amigos de querida memoria, dignos de mostrarlos a la juventud presente como ejemplos de normas exquisitas que hoy no vemos. \u00bfC\u00f3mo no recordar a&nbsp;<strong>don Jos\u00e9 Ciriaco (3)<\/strong>, maestro de la s\u00e1tira cortante; de don&nbsp;<strong>Pedro Sarabia (4),<\/strong>&nbsp;que no lo era menos; del malogrado<strong>&nbsp;Carlitos Burlo(5)<\/strong>, noblote y sencillo muchacho tanto en sus ocurrencias como en sus sentimientos; de&nbsp;<strong>don Francisco Lara<\/strong>, empedernido usador y abusador de la L, hombre bueno y sencillote, y de tantos otros que no menciono por no alargar desmesuradamente el art\u00edculo?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00a1Cu\u00e1ntos hombres extra\u00f1os a la tal reuni\u00f3n sal\u00edan encantados de ella, y se llevaron a sus tierras la admiraci\u00f3n y el culto hacia estos amigos que no pueden olvidarse! Vaya para los desaparecidos, el holocausto del recuerdo constante, y para los vivos, nuestros mejores deseos de salud. Corresponsal\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Notas:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>(1) Las \u00fanicas referencias que tenemos de Santiago G\u00f3mez aparecen siempre ligadas a las p\u00e1ginas del diario tradicionalista \u201cEl Pueblo Cat\u00f3lico\u201d donde envi\u00f3 sustanciosas cr\u00f3nicas de la villa casi siempre de contenido religioso. Entre ellas destacar\u00edamos la de la misa funeral de Eduardo Le\u00f3n y Llerena publicada el 9 de octubre de 1900 en \u201cEl Pueblo Cat\u00f3lico\u201d y la de las rogativas a favor de las lluvias tras la persistente sequ\u00eda de 1903. (V\u00e9ase \u201cLa villa de Marmolejo en el reinado de Alfonso XIII: 1900-1931; p\u00e1ginas 22, 23 y 197).<\/p>\n\n\n\n<p>(2) El farmac\u00e9utico Tom\u00e1s Calero Arias hab\u00eda nacido en Guare\u00f1a (Badajoz) en 1887. Tras finalizar los estudios de farmacia en Madrid, se estableci\u00f3 en Marmolejo. Era un hombre polifac\u00e9tico y de gran bagaje cultural, enamorado del teatro y de la literatura. Colaboraba intensamente junto a Julia Perales, Antonio Alcal\u00e1 Venceslada, Julio Vizca\u00edno y un pu\u00f1ado de aficionados m\u00e1s, en la creaci\u00f3n de la compa\u00f1\u00eda local de teatro en la que destacar\u00eda como creador de guiones para obras cortas, a menudo representadas en el coqueto teatro de la calle del Hospital que era propiedad de Julia Perales. Su afici\u00f3n por el teatro fue reconocida en alguna ocasi\u00f3n en las p\u00e1ginas de la revista \u201cDon Lope de Sosa\u201d, y por los c\u00edrculos culturales de la capital de la provincia, en donde cont\u00f3 con el aprecio de su viejo amigo de carrera, el erudito farmac\u00e9utico Ram\u00f3n Espantale\u00f3n Molina (impulsor del Museo Arqueol\u00f3gico y de Bellas Artes de Ja\u00e9n) quien al cabo de los a\u00f1os ser\u00eda su consuegro, al casar su hijo don Francisco Calero Herrero, con la hija de aquel, do\u00f1a Ana Espantale\u00f3n Jub\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>(3) Jos\u00e9 Ciriaco Aguilar era maestro de ense\u00f1anza elemental destinado en Marmolejo hacia 1900. En 1876 hab\u00eda obtenido plaza tras brillante oposici\u00f3n en Navas de San Juan (Ja\u00e9n). Muy integrado entre las \u00e9lites pol\u00edticas y culturales de la localidad nos refiere Santiago G\u00f3mez que ejerc\u00eda tambi\u00e9n de corresponsal local en alguna publicaci\u00f3n peri\u00f3dica de \u00e1mbito provincial.<\/p>\n\n\n\n<p>(4) Pedro Sarabia y Padilla se encontraba ya destinado en Marmolejo como maestro de ense\u00f1anza elemental hacia 1888. Sin embargo en enero de 1909, obten\u00eda destino en Sevilla. Cat\u00f3lico conservador cercano a los c\u00edrculos m\u00e1s integristas que apoyaron en su d\u00eda la causa del carlismo, le vemos en noviembre de 1888 firmar un manifiesto en favor del integrista Ram\u00f3n Nocedal, fundador del partido Cat\u00f3lico Nacional. A dicho manifiesto publicado en el diario cat\u00f3lico tradicionalista \u201cLa Fidelidad Castellana\u201d de Burgos, se adhirieron junto a Jos\u00e9 Ciriaco, otras personalidades del mundillo cat\u00f3lico conservador marmoleje\u00f1o, a saber: Antonio Alcal\u00e1 Ayll\u00f3n, Francisco Florez, presb\u00edtero; Luis Alcal\u00e1 y Orti, Luis Orti y Peralta, Juan de Lemus Malo de Molina, farmac\u00e9utico, Jos\u00e9 L\u00f3pez Morcillo, m\u00e9dico, Joaqu\u00edn Gonz\u00e1lez D\u00edaz, Pedro Perales, Manuel Flores, Juli\u00e1n Castilla, Francisco Perales, Eufemiano G\u00f3mez Extremera, Jos\u00e9 Medina Ma\u00f1as, Jos\u00e9 Alcal\u00e1 Orti, l\u00edder de los conservadores locales, Pedro Medina Cano, Juan Pedrajas, Mateo Rodr\u00edguez y Fern\u00e1ndez, Mateo Gallo, Jos\u00e9 Vizca\u00edno Moyano, Manuel Vizca\u00edno Garc\u00eda, Manuel Gonz\u00e1lez, Ambrosio S\u00e1nchez, p\u00e1rroco, y Juan Padilla, presb\u00edtero.<\/p>\n\n\n\n<p>(5) El joven Julio Carlos Burlo G\u00f3nima fue elegido concejal, probablemente por el partido Conservador, en 1916 junto a su hermano Juan Luis Burlo, a\u00f1os m\u00e1s tarde alcalde entre 1925 a 1930. Su padre Jos\u00e9 Luis Burlo Balde, natural de C\u00e1diz, casado con Josefa G\u00f3nima Gallo del Puerto de Santa Mar\u00eda, se vino a Marmolejo para encargarse de la administraci\u00f3n del Balneario a petici\u00f3n de Eduardo Le\u00f3n y Llerena hacia 1882-83. Julio Carlos, falleci\u00f3 muy joven a consecuencia de una dolencia de ri\u00f1\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Fuentes y Bibliograf\u00eda:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>-Diario \u201cLa Correspondiencia de Espa\u00f1a\u201d de 9 de enero de 1909<\/p>\n\n\n\n<p>-\u201dLa Fidelidad castellana: diario tradicionalista\u201d de 16 de noviembre de 1888. Burgos.<\/p>\n\n\n\n<p>-Art\u00edculo publicado por Pepi G\u00f3nima, titulado \u201cLos G\u00f3nima, Griegos de El Puerto\u201d, en&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.gentedelpuerto.com\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">www.gentedelpuerto.com<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>-Perales Sol\u00eds, Manuel: \u201cLa villa de Marmolejo en el reinado de Alfonso XIII: 1900-1931\u201d<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>-Antonia Merino Jurado- (*) Art\u00edculo publicado en el diario LA VOZ de C\u00f3rdoba, del d\u00eda 7 de febrero de 1923. 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