{"id":243,"date":"2023-07-23T09:47:11","date_gmt":"2023-07-23T09:47:11","guid":{"rendered":"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/?page_id=243"},"modified":"2023-07-23T09:49:30","modified_gmt":"2023-07-23T09:49:30","slug":"memorias-de-agustin-gallardo-soriano","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/?page_id=243","title":{"rendered":"Memorias de Agust\u00edn Gallardo Soriano,"},"content":{"rendered":"\n<h1 class=\"wp-block-heading\">el hijo de La Romera<\/h1>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\"><\/h1>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\"><strong>-Agust\u00edn Gallardo Soriano-<\/strong><\/h6>\n\n\n\n<p>Escribo estas letras para poder contaros algo de mi vida, de mi ni\u00f1ez y adolescencia, que transcurri\u00f3 en este pueblo llamado Marmolejo que tanto quiero y donde tantas vicisitudes pas\u00e9 en aquellos a\u00f1os convulsos de la guerra y postguerra. Hay quien dice que &nbsp;cuando alguien recuerda su ni\u00f1ez y su juventud es porque su muerte est\u00e1 cercana. Yo no s\u00e9 si eso es verdad, pero a m\u00ed se me amontonan en la memoria recuerdos de &nbsp;mi infancia &nbsp;y &nbsp;juventud desde hace &nbsp;tiempo, y es por esa raz\u00f3n que quisiera dejar constancia de ello.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Yo nac\u00ed en Marmolejo en la carretera de And\u00fajar, hoy d\u00eda calle Gamonal, que fue su nombre de siempre. Mis padres viv\u00edan en la f\u00e1brica de aceite de Don Manuel Palacios Olmedo (1), &nbsp;en una casita que hab\u00eda para el guarda o casero. Mi padre, Pedro Gallardo Flores, qued\u00f3 viudo con tres hijos a su cargo; despu\u00e9s conoci\u00f3 a mi madre que estaba soltera y se cas\u00f3 con ella. Su nombre era Mar\u00eda Dolores Soriano Lozano, hija de \u201cLa Romera\u201d. A mi abuela &nbsp;la conoc\u00edan as\u00ed porque vend\u00eda telas y ropas por las calles y acostumbraba a decir que su olor era tan rico como el del romero. Tuvieron otros tres hijos m\u00e1s: yo fui el primero de aquella nueva familia y por lo tanto nac\u00ed all\u00ed, un 26 de agosto de 1934; despu\u00e9s vino mi hermana Mar\u00eda Ramona y a continuaci\u00f3n mi hermano Lucas. Los tres vimos las primeras luces en aquella casita dentro de la f\u00e1brica.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft is-resized\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_8d07b702fea6432fae02913fb9a90316~mv2_d_1478_2409_s_2.jpg\/v1\/fill\/w_351,h_572,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_8d07b702fea6432fae02913fb9a90316~mv2_d_1478_2409_s_2.jpg\" alt=\"\" width=\"321\" height=\"523\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Molino de aceite de Don Manuel Palacios Olmedo, donde naciera Agust\u00edn en 1934. Aparecen en ella, las siguientes personas: a la izquierda, Juan Manuel Rela\u00f1o Perales, administrador de D. Manuel Palacios Amores (hijo); Mar\u00eda Dolores de \u00c1lava, esposa de Manuel Palacios Amores (centro) y Andr\u00e9s Pastor Pe\u00f1a (derecha), arrendatario de las fincas de D. Manuel Palacios.<\/strong><br><strong>Foto de final de los cuarenta, cedida por D\u00f1a. Luisa Rela\u00f1o P\u00e9rez.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_b32e9cd3d166422182bc51eb3d37b67f~mv2.jpg\/v1\/fill\/w_334,h_221,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_b32e9cd3d166422182bc51eb3d37b67f~mv2.jpg\" alt=\"\" width=\"317\" height=\"210\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Caser\u00eda de Torremayor, donde Agust\u00edn pas\u00f3 parte de la Guerra\u00a0Civil.\u00a0<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><strong>La Guerra:<\/strong><br>\u00a0Cuando lleg\u00f3 la guerra, que a tantas y tantas familias destroz\u00f3 (nosotros no fuimos una excepci\u00f3n), mi familia tuvo que salir del pueblo para vivir en un caser\u00edo que ten\u00edan los due\u00f1os de la f\u00e1brica, llamado \u201cSan Agust\u00edn\u201d aunque vulgarmente se le conoc\u00eda con el nombre de Torremayor. De ese caser\u00edo y cortijo, del que tengo vagos recuerdos, viene mi nombre. Muchas de las cosas de esos \u00a0primeros a\u00f1os de la infancia que aqu\u00ed relato, me las refiri\u00f3 mi madre, a\u00f1os despu\u00e9s, cuando tuve uso de raz\u00f3n.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p><br>En aquel cortijo hab\u00eda otras familias, como &nbsp;la \u201csillera\u201d o \u201csilletera\u201d. Esta familia viv\u00eda fuera del cortijo en una especie de casita cercana. Estaba all\u00ed tambi\u00e9n un tal \u201cMerino\u201d (creo que se llamaba Fernando) y una prima de mi madre, pero sobre todo es dif\u00edcil de olvidar el hambre tan grande que pas\u00e1bamos. Aquello era insostenible. Tambi\u00e9n viv\u00eda la familia de Diego, \u201cel carnicero\u201d, en una habitaci\u00f3n debajo de la escalera. Nosotros \u201clos Gallardo\u201d viv\u00edamos arriba, en la c\u00e1mara, y en el patio habitaban varias familias m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>\u200b<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda bastantes ni\u00f1os; \u00e9ramos inocentes y est\u00e1bamos al margen de la batalla que manten\u00edan los mayores por la supervivencia. A nosotros s\u00f3lo nos importaba jugar, pero siempre estaba presente el hambre.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy en d\u00eda, con mis 83 a\u00f1os bien cumplidos, a\u00fan veo la \u201cfelicidad\u201d de esos ni\u00f1os con la barriga hinchada y esos cuerpos esquel\u00e9ticos y me pregunto \u00bfc\u00f3mo pudimos resistir todo aquello?, porque tambi\u00e9n nosotros est\u00e1bamos igual.<\/p>\n\n\n\n<p>\u200b<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la vida es dura y Dios nos hace fuertes. Recuerdo que com\u00edamos hierba como los animales, porque la verdad es que no hab\u00eda nada m\u00e1s, y todo se aprovechaba. Tuvo que ser her\u00f3ica la lucha de nuestros padres para sacarnos adelante. Mi madre me dec\u00eda que antes de estar en ese cortijo fuimos evacuados a una aldea cercana a Bail\u00e9n donde llegamos andando, y fue all\u00ed la primera vez que ella vio llorar a mi padre. \u00c9l era un hombre fuerte, curtido en el campo, que sab\u00eda luchar por la vida, pero aquel d\u00eda llor\u00f3 por una perra podenca de color negro que se la mat\u00f3 un coche del ej\u00e9rcito. Recuerdo a mi padre decir que se llamaba \u201cGrai\u201d. Ella, destrozada como estaba, a\u00fan mov\u00eda el rabo agradeciendo las palabras de \u00e1nimo de su amo. \u00c9l hizo un gran hoyo en la tierra y la enterr\u00f3, y all\u00ed qued\u00f3 para siempre aquel animal que tanta compa\u00f1\u00eda y alegr\u00edas les hab\u00eda dado.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; Vuelvo a aquel caser\u00edo (Torremayor) del que recupero vivencias gracias a mi madre, entre ellas, la del d\u00eda que los hombres cogieron una vaca, no s\u00e9 si vieja o joven. Lo que s\u00ed estaba claro es que era comida para todos, y en ese tiempo no se pod\u00eda tirar ni tener delicadeza por nada. S\u00f3lo hab\u00eda que vivir como fuera, as\u00ed que la vaca se mat\u00f3 y como siempre fue mi padre qui\u00e9n lo hizo. Hab\u00eda una familia conocida por &nbsp;\u201cLos Dieguitos\u201d cuyo padre era carnicero, y a \u00e9l le toc\u00f3 despiezarla. Se hicieron varios montones con la carne &nbsp;y se reparti\u00f3 equitativamente para que todas las familias pudieran comer y celebrarlo. Al menos hab\u00eda comida para unos d\u00edas, asada, cocida y, yo creo que hasta cruda, porque ni pan ni aceite hab\u00eda. No hab\u00eda nada de nada.<\/p>\n\n\n\n<p>El tiempo pasaba y los hombres ten\u00edan que salir todos los d\u00edas para ver que pod\u00edan traer, mientras las mujeres se quedaban cuidando a sus hijos, y nosotros, los ni\u00f1os, jugando. Como se ha de suponer la vaca se termin\u00f3, y otra vez &nbsp;a lo mismo, a la realidad de una guerra inhumana. Durante varias jornadas los aviones de los \u201cnacionales\u201d pasaban muy cerca del cortijo, volando muy bajo. Ven\u00edan con la intenci\u00f3n de bombardear el pueblo. Mi madre ten\u00eda un pa\u00f1o amarillo con franjas rojas y mi padre lo extendi\u00f3 en el tendedero que hab\u00eda en el patio, entonces no sab\u00eda con que fin lo hizo, pero despu\u00e9s lo comprend\u00ed. Las dem\u00e1s mujeres quer\u00edan quitar el pa\u00f1o y mi padre les pegaba con una vara para que no lo hicieran. Los aviones daban vueltas alrededor del caser\u00edo. Volaban tan bajo que hasta se pod\u00edan ver a los pilotos reirse de aquella escena tan curiosa. Al final los aviones se fueron y todo volvi\u00f3 a la calma. Si yo fuera un buen escritor podr\u00eda escribir un libro muy grande sobre todo lo que pas\u00f3 en aquel cortijo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u200b<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; Otro d\u00eda apareci\u00f3 un burro grande, pero estaba rabioso, mord\u00eda y pegaba patadas en todas direcciones a la gente. No hab\u00eda forma humana de cogerlo hasta que los hombres lograron reducirlo y mi padre, con su hacha de podar olivos (ya que era cortaor) lo mat\u00f3. Pues bien, con el burro pas\u00f3 lo mismo que con la vaca, se reparti\u00f3 en partes iguales para todas las familias que all\u00ed hab\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; El tiempo en Torremayor transcurr\u00eda y los aviones pasaron varias veces m\u00e1s, pero ya no se mov\u00edan dando vueltas sobre el caser\u00edo, simplemente pasaban y se alejaban despu\u00e9s de haber dejado la carga de bombas que llevaban. Con todo aquello la iglesia estuvo como ha estado siempre, del lado del vencedor. El pueblo muri\u00f3 de hambre, enfrentaron hermanos contra hermanos y presum\u00edan diciendo que era una cruzada y \u201cmovimiento glorioso\u201d. No lo comprend\u00ed nunca, y a\u00fan hoy en d\u00eda me cuesta comprenderlo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u200b&nbsp;Espa\u00f1a ten\u00eda un gobierno elegido por el pueblo; bueno o malo pero por el pueblo que se podr\u00eda haber quitado con una moci\u00f3n de censura, en caso de que el pueblo ya no estuviera de acuerdo con dicho gobierno, pero fue m\u00e1s f\u00e1cil hacer una guerra, una guerra donde no hab\u00eda piedad para nadie, ni de un bando ni del otro. &nbsp;No hace mucho cay\u00f3 en mis manos un libro, en uno de los viajes que sol\u00eda hacer a Soria, pues ten\u00eda un hijo que viv\u00eda all\u00ed, y mi mujer y yo pas\u00e1bamos temporadas con \u00e9l.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_9879363f73914d19b63eacf33501ef5e~mv2.jpg\/v1\/fill\/w_304,h_321,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_9879363f73914d19b63eacf33501ef5e~mv2.jpg\" alt=\"\" width=\"285\" height=\"301\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>D. Manuel de Palacios y Olmedo hacia 1912. Fuente: Revista Mundo Gr\u00e1fico. Madrid, mayo de 1912<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Era un libro de Antonio Machado y en una tertulia le preguntaban por sus ideas pol\u00edticas y \u00e9l respondi\u00f3 \u201cyo tengo mis ideas pol\u00edticas, pero siempre estar\u00e9 al lado del gobierno que elija mi pueblo\u201d. \u00a1Dios m\u00edo! \u00a1Cuanta sabidur\u00eda hab\u00eda en aquellas palabras!<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp;Mucho pasamos durante aquella guerra cruel que nos toc\u00f3 vivir, pero mucho m\u00e1s nos ten\u00eda Dios reservado. Era impensable lo que pasar\u00edamos despu\u00e9s. Recuerdo cuando una noche en aquel caser\u00edo llamaron a la puerta. Era media noche. Mi padre se levant\u00f3 pero ya hab\u00eda abierto la puerta Dieguito \u201cEl carnicero\u201d. Todos est\u00e1bamos levantados; &nbsp;bajamos la escalera y al oir el ruido salieron a nuestro encuentro tres hombres armados con metralletas, d\u00e1ndole el alto a mi padre que era m\u00e1s o menos el encargado del cortijo. Mi padre se puso nervioso, pero al pronto Dieguito sali\u00f3 en defensa de mi padre y les dijo: \u201cD\u00e9jenlo que es un pobre hombre que no ha hecho da\u00f1o a nadie y tiene 6 hijos que alimentar\u201d. A continuaci\u00f3n &nbsp;preguntaron a mi padre: de qu\u00e9 partido era, y \u00e9l se limit\u00f3 a decir; \u201cdel de mi familia\u201d. Yo tengo que levantarme todos los d\u00edas para alimentarla salga el sol por la derecha o por la izquierda\u201d. Entonces uno de aquellos hombres se le acerc\u00f3 y le dijo: \u201chable con su familia pues la guerra ha terminado\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue entonces cuando empez\u00f3 la m\u00e1s atroz de las miserias, y la persecuci\u00f3n m\u00e1s brutal que jam\u00e1s se hab\u00eda conocido.<\/p>\n\n\n\n<p>\u200b<\/p>\n\n\n\n<p><strong>A\u00f1os de penurias: La postguerra<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;A\u00f1os despu\u00e9s el mundo pudo ver mucha miseria tambi\u00e9n en Ruanda, Nigeria &nbsp;y muchos otros pa\u00edses de \u00c1frica, pero como en aquellos a\u00f1os de la postguerra jam\u00e1s se vio nada igual en Espa\u00f1a, un pa\u00eds que civiliz\u00f3 y lleg\u00f3 a ser el amo de gran parte de Europa. Sus hijos se mor\u00edan de hambre y de miseria, pero nadie fue capaz de ayudar. Solamente nos ayud\u00f3 el presidente de Argentina, despu\u00e9s de un viaje que hizo su mujer Evita a Espa\u00f1a y se dio cuenta de las calamidades que el pueblo espa\u00f1ol padec\u00eda. Mand\u00f3 barcos de trigo que se descargaban en los puertos de Ceuta y Melilla, pero el dictador cambiaba el trigo por armas, no le importaba nada que el pueblo muriera de hambre, \u00e9l quer\u00eda terminar con aquella generaci\u00f3n, y !vive Dios! que casi lo consigue. Le falt\u00f3 conocer la capacidad de sacrificio de aquellos espa\u00f1oles que \u00e9l tan vilmente quiso destruir, eso nos salv\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp;Al terminar la guerra regresamos a Marmolejo. Vivimos en varias casas porque entonces hab\u00eda muchas para alquilar. Nombrar\u00e9 alguna de ellas donde vivimos en vida de mi padre, aunque no puedo asegurar con exactitud cual fue la primera. Vivimos en la calle Cervantes n\u00ba 15, todos hacinados en una peque\u00f1a habitaci\u00f3n, donde encima de la cama hab\u00eda un cuadro con una figura de una mujer y dos ni\u00f1os jugando con una pelota. Mi madre me dec\u00eda que era el \u00c1ngel Custodio que cuidaba de los ni\u00f1os para que no les &nbsp;pasara nada, pero en el cuadro tambi\u00e9n hab\u00eda un arroyo. Para m\u00ed era un cuadro precioso. A continuaci\u00f3n nos fuimos a vivir a la calle Norte: all\u00ed nos metimos todos en una habitaci\u00f3n peque\u00f1a; en total \u00e9ramos ocho personas y mucha miseria. En aquella casa, (hoy con el n\u00ba 33), viv\u00edan dos familias m\u00e1s y no hab\u00eda ni servicio ni agua potable. Si hab\u00eda un pozo de donde se sacaba el agua potable con un cubo y una cuerda. El agua serv\u00eda para beber, lavar y guisar, si se pod\u00eda llamar a aquello guisar. Para el fuego us\u00e1bamos mo\u00f1igas de cabra seca porque ni siquiera hab\u00eda le\u00f1a, ya que la opresi\u00f3n era tan grande que no pod\u00edas ni salir al campo a buscar le\u00f1a para encender fuego, guisar o calentarnos. De esa calle recuerdo que un d\u00eda pas\u00f3 por ella un destacamento moro, que hab\u00eda en el pueblo, cargados con borregos para com\u00e9rselos, mientras que el pueblo se mor\u00eda de hambre y de miseria.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_8a54c4f1ef1f4830a5d0663853ac57f5~mv2.jpg\/v1\/fill\/w_532,h_368,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_8a54c4f1ef1f4830a5d0663853ac57f5~mv2.jpg\" alt=\"\" width=\"476\" height=\"330\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>\u00a0Ruinas de La Careuela. Al fondo caser\u00eda de Torremayor.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>All\u00ed estuvimos poco tiempo, pues por aquel entonces las casas o habitaciones se alquilaban s\u00f3lo por un a\u00f1o, como se dec\u00eda, \u201cde San Juan a San Juan\u201d. Luego ten\u00edas que buscarte otra vivienda o te echaban la miseria de muebles que ten\u00edas y te los pon\u00edan en &nbsp;la calle. Y si eso ocurr\u00eda despu\u00e9s ven\u00eda la Guardia Civil y te aplicaba la \u201cley de vagos y maleantes\u201d, as\u00ed que nos marchamos a vivir a la calle Pablo Iglesias de las Vistillas, en el n.\u00ba 4. En esa calle hab\u00eda una casa grande que ten\u00eda la pared medianera ca\u00edda, por lo que se pod\u00eda pasar de una casa o otra sin ninguna dificultad, pero el hambre y la miseria segu\u00edan ah\u00ed. Era algo que llevabas contigo y no te lo pod\u00edas quitar de encima. Tampoco hab\u00eda higiene porque las \u201cnecesidades\u201d ten\u00edas que hacerlas en el corral encima de un mont\u00f3n de basura que se acumulaba de un d\u00eda para otro. Recuerdo que mi padre se iba a trabajar y cuando ven\u00eda cenaba lo poco que mi madre hab\u00eda podido preparar de comida. La racionaba en una fuente de barro y all\u00ed com\u00edamos todos juntos, porque ni siquiera hab\u00eda platos ni vasos, s\u00f3lo aquella fuente y una cuchara para cada uno.<br>&nbsp; Por aquel entonces mi hermano Andr\u00e9s ya se hab\u00eda ido con una hermana de mi padre, al menos \u00e9l se libr\u00f3 de tanta miseria y hambre. Mi madre ten\u00eda a mi abuela muy cerca de nosotros, era una mujer con medios suficientes para habernos ayudado, pero nos dio la espalda, entonces no lo comprend\u00ed, hoy creo saber por qu\u00e9 s\u00f3lo se llev\u00f3 al m\u00e1s peque\u00f1o de mis hermanos, a Lucas. Se lo llev\u00f3 poco despu\u00e9s de morir mi padre de hambre y miseria que es de lo que se mor\u00edan antes.<\/p>\n\n\n\n<p>El m\u00e9dico que lo visitaba pronostic\u00f3 que hab\u00eda muerto de \u201chambre canina\u201d. Muri\u00f3 en marzo de 1942, recuerdo como si lo estuviera viendo ahora mismo: mi madre nos puso en fila para despedirnos de \u00e9l, primero fue Juan, el mayor de mis hermanos, despu\u00e9s el segundo llamado Andr\u00e9s, (estos dos ya han muerto a la edad de 80 a\u00f1os); luego el tercero Manuel, mi hermano m\u00e1s querido que hoy vive todav\u00eda y yo lo visito de vez en cuando, y por \u00faltimo entr\u00e9 yo, y vi a mi padre con aquel sudor fr\u00edo, le di un beso y me sal\u00ed del dormitorio (2).<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de la muerte de mi padre, como dije anteriormente, viv\u00edamos en Carretera de And\u00fajar, junto al lado de Diego \u201cEl de los peri\u00f3dicos\u201d. Era una casa grande con tres dormitorios pero dos estaban ocupados por un capit\u00e1n del ej\u00e9rcito. En uno ten\u00eda la oficina y en el otro ten\u00eda sacos de pienso para su caballo, mientras todos nosotros s\u00f3lo ten\u00edamos un dormitorio. En aquel entonces tendr\u00eda unos 6 a\u00f1os; era un ni\u00f1o que &nbsp;despertaba su inteligencia, y all\u00ed en aquella casa mi padre me dio la primera lecci\u00f3n de supervivencia. Mis padres ten\u00edan un gallo con 3 \u00f3 4 gallinas. Un d\u00eda el gallo se cay\u00f3 dentro del pozo, porque aquella casa ten\u00eda un pozo de agua que utiliz\u00e1bamos para beber, guisar y lavarnos. Cuando vino mi padre se encontr\u00f3 a mi madre llorando por lo ocurrido, mi padre sac\u00f3 el gallo casi muerto pero \u00e9l &nbsp;lo reanim\u00f3 y estuvo un buen rato con el gallo en la mano apret\u00e1ndole para que tirara el agua que hab\u00eda tragado. Cogi\u00f3 un vaso de vino y se lo hizo tragar; despu\u00e9s lo li\u00f3 en una manta, lo subi\u00f3 a la c\u00e1mara, y cual fue nuestra sorpresa -sobre todo la m\u00eda- cuando o\u00edmos cacarear al gallo. Mi padre baj\u00f3 con el gallo y lo solt\u00f3 en el corral, casi no pod\u00eda andar, pero eso ser\u00eda debido a la borrachera que ten\u00eda el animal con el vino. Cuando se le pas\u00f3 se fue con las gallinas tan feliz.<br>&nbsp; En aquella \u00e9poca cuando mi padre ven\u00eda de trabajar, mi madre le sacaba una buena manta y se la extend\u00eda en el suelo en &nbsp;la acera de la calle. \u00c9l se acostaba en ella y nosotros los m\u00e1s peque\u00f1os nos acost\u00e1bamos con \u00e9l, ya que se pon\u00eda con los brazos abiertos para acogernos a todos y se pon\u00eda a cantar coplillas de la \u00e9poca.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Nosotros nos fuimos de aquella calle a vivir a la que hoy se llama Pablo Iglesias. Mi padre segu\u00eda con la misma costumbre sobre todo en verano, pero como esa calle ten\u00eda la acera m\u00e1s estrecha la manta la pon\u00eda dentro de la casa. Por aquellos a\u00f1os &nbsp;cuando hab\u00eda que llevar el vi\u00e1tico a alg\u00fan moribundo, se organizaba una procesi\u00f3n y delante de la comitiva iba la Guardia Civil recordando a la gente la obligaci\u00f3n de ir a la procesi\u00f3n. Las calles, por donde discurr\u00eda la comitiva, estaban en el m\u00e1s absoluto silencio. Tan s\u00f3lo se escuchaban &nbsp;a los acompa\u00f1antes. Iban m\u00e1s o menos entre 50 \u00f3 70 personas con una vela encendida y rezando. Mientras que el sacerdote estaba dando la extremaunci\u00f3n, toda la gente de la calle se pon\u00eda de rodillas a la puerta de la casa del enfermo y hay de aquel que no lo hiciera; ah\u00ed estaba la Guardia Civil para obligarte. Te tomaban el nombre, te llevaban al cuartel y te calentaban bien. Sucedi\u00f3 que una de esas &nbsp;noches que pas\u00f3 por mi calle el \u201cSant\u00edsimo\u201d, mi padre, como era su costumbre, estaba acostado en el zag\u00fcan de la casa. &nbsp;Sin querer se le escap\u00f3 una ventosidad que se escuch\u00f3, n\u00edtidamente, en el silencio de la noche justo cuando pasaba tambi\u00e9n por la puerta un primo m\u00edo que iba a trabajar a la panader\u00eda, por lo que, en principio, las sospechas recayeron sobre \u00e9l. Pero desesperado mi primo les dijo a los civiles que \u00e9l no hab\u00eda sido, que hab\u00eda sido su t\u00edo. Acto seguido detuvieron a mi padre y se lo llevaron al cuartel para pegarle aunque, finalmente, le salv\u00f3 mi t\u00edo Barrag\u00e1n, que era el conserje del ayuntamiento mediando para que no le hicieran nada y poniendo como ejemplo al hijo de un tal Carlos, conocido por \u201cel Tocato\u201d, que se cag\u00f3 dentro de la iglesia, debajo de las andas de nuestro padre Jes\u00fas, y no le hicieron nada.<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00fan as\u00ed mi padre tuvo que ir nueve noches seguidas a dormir a la c\u00e1rcel y por la ma\u00f1ana se iba a trabajar pues era el tiempo de la siega. Despu\u00e9s de estar todo el d\u00eda al sol cenaba lo poco que hab\u00eda y se iba de nuevo a la c\u00e1rcel a dormir.\u00a0<br>Los a\u00f1os de mi infancia pasaron marcados por la dureza, el miedo y la represi\u00f3n de la postguerra, con recuerdos en la escuela de mi maestro don Nicol\u00e1s y sobre todo con a\u00f1oranzas hacia mi madre a la que quise con \u00a0locura y a la que acompa\u00f1aba en sus ocupaciones; al arroyo Valhondillo para lavar la ropa; otros d\u00edas a la Venta del Charco para llevarle ropa y comida a mi hermano Manuel y en otras muchas ocasiones, a vender agua en el paseo para sacar unas perrillas y poder salir adelante.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_73c93c6edcf94d19b2cce5cbaeb93bf5~mv2_d_1536_2152_s_2.jpg\/v1\/fill\/w_334,h_468,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_73c93c6edcf94d19b2cce5cbaeb93bf5~mv2_d_1536_2152_s_2.jpg\" alt=\"\" width=\"314\" height=\"440\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>\u00a0 Agust\u00edn Gallardo Soriano.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><strong>Mi marcha a Valencia:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u200b<\/strong>\u00a0 \u00a0 He pasado mucho pero yo sigo queriendo a mi pueblo, tanto que no me importar\u00eda morir en \u00e9l y que mi cuerpo lo liaran en la bandera de mi querida Andaluc\u00eda, que por cierto la conservo para cuando llegue ese d\u00eda.<br>\u00a0 \u00a0Con 30 a\u00f1os cumplidos dej\u00e9 Marmolejo y march\u00e9 para Valencia a buscar trabajo. Fue el d\u00eda diez de marzo de 1964. Sal\u00ed con pena, dejaba atr\u00e1s muchas cosas, las m\u00e1s importantes mi esposa y mis hijos, mi madre y mis amigos y sobre todo mi tierra. Esa tierra que despu\u00e9s de 52 a\u00f1os no he podido olvidar. Y es que lleg\u00f3 un momento en que en el pueblo el trabajo escaseaba. Hasta entonces \u00a0me hab\u00eda empe\u00f1ado desde joven en la alba\u00f1iler\u00eda en la finca de Villalba, en \u00a0tareas de mantenimiento del regad\u00edo y luego en la empresa de los hermanos Barrera (Manuel, Alfonso y Santiago) y finalmente, cuando la crisis de los sesenta dio la cara con toda su crudeza \u00a0y Manuel Barrera emigr\u00f3 para Madrid, intent\u00e9 trabajar \u00a0por mi cuenta. Pero a duras penas sal\u00eda trabajo en la construcci\u00f3n, porque medio pueblo estaba escaso de recursos y el otro medio casi arruinado y necesitado de emigrar para buscarse la vida en otros lugares. Hice, no obstante algunas casas en el barrio de Las Vistillas, a Joaqu\u00edn Catal\u00e1n, al Pavillo y una casa en la calle de las Huertas a Eduardo Castej\u00f3n, pero la decisi\u00f3n de marchar a Valencia ya estaba madurada desde un tiempo atr\u00e1s. \u00a0\u00a0<br>\u00a0\u00a0<br>Me fui con mi suegro que por aquel tiempo ten\u00eda un camioncito de transporte y se dedicaba a llevar familias del pueblo para mejorar su vida. Aquella noche cuando llegu\u00e9 del trabajo me dijo que se iba a Valencia con otra familia del pueblo y no lo pens\u00e9 y me vine con \u00e9l. Recuerdo el viaje: todo el camino lloviendo. A la altura de Villanueva de la Reina vimos a un hombre en la carretera. Dios m\u00edo, !con todo lo que llov\u00eda!. Ser\u00edan las cuatro de la madrugada y llov\u00eda much\u00edsimo.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p><br>&nbsp; Llegamos a Valencia sobre las nueve de la ma\u00f1ana y descargamos &nbsp;aquellos paisanos y le dije a mi suegro, voy a ver a mi t\u00eda, si no vuelvo usted se va y as\u00ed que no volv\u00ed y llevo aqu\u00ed cincuenta y dos a\u00f1os. Al principio fueron d\u00edas &nbsp;duros, no por el trabajo, sino porque no me acostumbraba. Era dif\u00edcil tanto ajetreo: ten\u00edas que coger el autob\u00fas para todo. Yo ya hab\u00eda estado en L\u00e9rida trabajando un &nbsp;tiempo antes, pero all\u00ed iba y ven\u00eda al trabajo andando y as\u00ed que tuve que acostumbrarme a todo. &nbsp; Mi familia se vino pronto a mi lado. Tengo una mujer valiente, por eso pienso: \u00a1como pude dejarla sola en el pueblo &nbsp;con sus hijos cuando m\u00e1s falta me hac\u00edan aqu\u00ed en Valencia\u00a1.<br>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Todav\u00eda hoy al final de mi vida, y despu\u00e9s de tantas vicisitudes, &nbsp;sigo echando de menos a mi tierra; aquel pueblecito que me vio nacer y me vio emigrar. He vuelto muchas veces pero aqu\u00ed contin\u00fao en Valencia, municipio de Burjassot, en esta preciosa regi\u00f3n. Aqu\u00ed se han criado mis hijos y dos de ellos los m\u00e1s peque\u00f1os aqu\u00ed nacieron. Bendigo la tierra que me acogi\u00f3 con los brazos abiertos pero yo tambi\u00e9n me abrac\u00e9 a ella y juntos llevamos 52 a\u00f1os de convivencia. Creo que ninguno de los dos tenemos que echarnos nada en cara. Los dos hemos cumplido el uno con el otro.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;Hoy, catorce de noviembre del 2017, doy por terminados mis recuerdos. Mis manos tiemblan y mis ojos se cansan y mi cabeza se atrofia, se me acumulan tantos recuerdos que ya no puedo escribirlos, los ojos se me llenan de l\u00e1grimas y mi coraz\u00f3n de tristeza y dolor. Estoy fuera de mi tierra y me ahogo pensando en ella por eso &nbsp;digo: !viva mi pueblo Marmolejo, donde nac\u00ed y viv\u00ed los primeros a\u00f1os de mi vida. Y quisiera tambi\u00e9n decir: \u00a1Viva Andaluc\u00eda!.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Notas:<br><\/strong>(1) Manuel Palacios Olmedo irrumpe en Marmolejo como propietario olivarero tras adquirir parte del capital agr\u00edcola del marqu\u00e9s de Villalbo hacia la d\u00e9cada de los veinte del pasado siglo. Tuvo casa y molino de aceite en la calle Gamonal, siendo sus fincas m\u00e1s emblem\u00e1ticas: Los Pobres, Valparroso, Torremayor, la Careuela y Valtocao. Su residencia habitual era Madrid, donde ejerci\u00f3 como profesional del periodismo en la prensa de la capital. Perteneci\u00f3 al partido conservador, corriente maurista, siendo una de las personas de confianza de su l\u00edder Antonio Maura. Estuvo adscrito al centro maurista de Madrid, de cuya directiva fue vicepresidente segundo. Fue tambi\u00e9n miembro del Ateneo de Madrid, formando parte del grupo maurista de ateneistas junto a Pio Zabala, Antonio Ballesteros Beretta, Quintiliano Salda\u00f1a, Fernando Su\u00e1rez de Tangil (conde de Vallellano) y Jos\u00e9 Calvo Sotelo. Su huella period\u00edstica la encontramos en la Revista \u201cRenovaci\u00f3n Espa\u00f1ola\u201d, de tendencia maurista. Tambi\u00e9n colabor\u00f3 con diversas publicaciones de corte conservador \u00a0como \u201cLa Verdad\u201d y \u201cVida ciudadana\u201d. Algunas de sus publicaciones fueron \u201cRielar de Ideas\u201d, publicado en Madrid en 1912, \u201cEl Imperialismo\u201d (1906), am\u00e9n de un sin fin de art\u00edculos en distintos peri\u00f3dicos y revistas de la \u00e9poca. Manuel Palacios muri\u00f3 fusilado en Madrid el 30 de septiembre de 1936 fruto de la represi\u00f3n republicana llevada a cabo los primeros meses de guerra. Estuvo casado con Mar\u00eda de la Concepci\u00f3n de Lourdes de Amores de Ayala, terciaria franciscana y dama enfermera de la Cruz Roja Espa\u00f1ola, fallecida en Madrid en octubre de 1956. Esta mujer seguramente tuvo, entre sus nombres, el de Agustina, ya que Agust\u00edn Gallardo, mantiene que le bautizaron as\u00ed en honor a ella. \u00a0Durante los a\u00f1os de postguerra el patrimonio olivarero de Manuel Palacios fu\u00e9 vendido por su \u00fanico hijo y heredero, el abogado Manuel Palacios Amores, a la familia de los Salas. (Fuente: Diario ABC de 25 de octubre de 1957).<\/p>\n\n\n\n<p>(2) Los hermanos de padre de Agust\u00edn fueron: Juan, Andr\u00e9s y Manuel Gallardo Gil. En la actualidad vive Manuel, que estuvo casado con Josefa Osuna Bueno, ya fallecida, hija del concejal comunista durante la Guerra Civil y miembro de la guerrilla antifranquista en los a\u00f1os de la postguerra, Francisco Osuna Galiot \u201cVidrio\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>el hijo de La Romera -Agust\u00edn Gallardo Soriano- Escribo estas letras para poder contaros algo de mi vida, de mi ni\u00f1ez y adolescencia, que transcurri\u00f3 en este pueblo llamado Marmolejo que tanto quiero y donde tantas vicisitudes pas\u00e9 en aquellos a\u00f1os convulsos de la guerra y postguerra. 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