{"id":215,"date":"2023-07-15T07:00:27","date_gmt":"2023-07-15T07:00:27","guid":{"rendered":"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/?page_id=215"},"modified":"2023-07-15T07:00:27","modified_gmt":"2023-07-15T07:00:27","slug":"el-movimiento-obrero-en-el-alto-guadalquivir-en-la-obra-de-juan-diaz-del-moral","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/?page_id=215","title":{"rendered":"El movimiento obrero en el Alto Guadalquivir en la obra de Juan D\u00edaz del Moral"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>-Manuel Perales Sol\u00eds-<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>&nbsp; En nuestro entorno m\u00e1s cercano, constituido por los municipios vecinos de &nbsp;la comarca cordobesa del Alto Guadalquivir, &nbsp;se iba a producir en el \u00faltimo tercio del siglo XIX, el resurgir de las primeras organizaciones de clase como instrumento imprescindible en la lucha por alcanzar mejores condiciones de vida, por parte de los obreros artesanos y los jornaleros del campo. Esa lucha se plasmar\u00eda con el paso de los a\u00f1os en una serie de actos societarios acordados en el seno de las organizaciones obreras de la campi\u00f1a cordobesa donde b\u00e1sicamente se debat\u00edan los objetivos a alcanzar y las estrategias para conseguirlos. En el caso del \u00e1rea geogr\u00e1fica que nos ocupa hay que resaltar el predominio del movimiento obrero de ideolog\u00eda anarquista &nbsp;que mantuvo abiertos activos centros obreros, aunque tambi\u00e9n tendr\u00edan cierto eco, desde bien temprano, las doctrinas dem\u00f3cratas-socialistas de tendencia republicana y las propiamente socialistas.<br>&nbsp; La historia de estos primeros pasos del movimiento obrero campi\u00f1\u00e9s los conocemos gracias a la m\u00edtica obra del notario bujalance\u00f1o Juan D\u00edaz del Moral \u201cHistoria de las agitaciones campesinas andaluzas\u201d, a quien a continuaci\u00f3n me voy a referir.&nbsp;<br>&nbsp; Juan D\u00edaz del Moral naci\u00f3 en Bujalance el 24 de enero de 1870 en el seno de una familia de campesinos. A pesar de los recursos limitados de los padres estudi\u00f3 sin embargo el bachillerato en el colegio de la Asunci\u00f3n de C\u00f3rdoba, emprendiendo despu\u00e9s estudios de Filosofia y Letras y Derecho en la Universidad de Sevilla. En dicha Universidad ejerci\u00f3 como profesor de Metaf\u00edsica manteniendo buenas relaciones con Federico de Castro, &nbsp;uno de los m\u00e1ximos exponentes del krausismo en esa ciudad, y con Francisco Giner de los R\u00edos, entrando en contacto con los planteamientos reformistas de la Instituci\u00f3n Libre de Ense\u00f1anza. En 1898 se trasladaba a su pueblo natal para hacerse cargo de la notar\u00eda local hasta 1935. Durante la Segunda Rep\u00fablica fue elegido diputado por la provincia de C\u00f3rdoba en las listas de la Agrupaci\u00f3n al Servicio de la Rep\u00fablica en junio de 1931. Este protagonismo a favor del r\u00e9gimen republicano caus\u00f3 su traslado forzoso a Caravaca de la Cruz una vez acabada la Guerra Civil. Fallec\u00eda en Madrid en 1948.<\/p>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\"><\/h1>\n\n\n\n<p>&nbsp; Rememorando la figura y la obra del notario bujalance\u00f1o, el historiador Manuel Tu\u00f1\u00f3n de Lara, escrib\u00eda en el diario El Pa\u00eds, en 1980, la siguiente rese\u00f1a con motivo de un encuentro de historiadores y soci\u00f3logos celebrado en Bujalance y en C\u00f3rdoba a finales de abril de ese a\u00f1o:<br>&nbsp;&nbsp;<em>\u201cCualquier estudioso de la historia sabe que el a\u00f1o 1929 constituye una fecha clave &nbsp;para nuestra disciplina porque en \u00e9l aparece la revista \u201cLes Annales d`Histoire Econ\u00f3mique et Sociale\u201d, dirigida por los profesores Lucien Febvre y Marc Bloch, que asestar\u00e1 un golpe decisivo a la historia epis\u00f3dica del tiempo de nuestros padres y abuelos y abrir\u00e1 la transici\u00f3n entre la historia relato y la historia como problema a &nbsp;comprender y explicar. Sin embargo son muchos menos los que saben que ese mismo a\u00f1o tiene tambi\u00e9n que marcarse con piedra blanca en la historiograf\u00eda espa\u00f1ola (y particularmente en la historia social) porque en \u00e9l ve la luz la obra de Juan D\u00edaz del Moral. Dir\u00edamos que era de esa estirpe de notarios que en nuestra edad de plata de la cultura hemos tenido, como Joaqu\u00edn Costa, Julio Senador o Blas Infante, que han levantado acta del drama de nuestra tierra.<br>&nbsp; &nbsp; Pero con ser mucha la calidad intelectual de D\u00edaz del Moral y la amplitud de horizontes de quien, por un lado, tocaba los terrones de los olivares cordobeses y, por otro, no perd\u00eda el contacto con los amigos de la Instituci\u00f3n y de Revista de Occidente, la significaci\u00f3n de su Historia desborda ampliamente esos niveles; dicho lisa y llanamente: no se pueden escribir dos cuartillas sobre historiograf\u00eda social espa\u00f1ola, sin hablar, no una, sino varias veces, de don Juan D\u00edaz del Moral\u201d.<\/em><br>&nbsp;<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft is-resized\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_74f0ee3e3d054c81b02fa4f6b5c27e28.jpg\/v1\/fill\/w_338,h_456,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_74f0ee3e3d054c81b02fa4f6b5c27e28.jpg\" alt=\"\" width=\"295\" height=\"398\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Portada del libro de Juan D\u00edaz del Moral, seg\u00fan la edici\u00f3n de 1973.\u00a0<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_d7810b9e882a4902aebfdb0b2922b156.jpg\/v1\/fill\/w_170,h_224,al_c,q_80,enc_auto\/7e23fc_d7810b9e882a4902aebfdb0b2922b156.jpg\" alt=\"\" width=\"189\" height=\"249\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Juan D\u00edaz del Moral (Bujalance,1870-Madrid, 1948).<\/strong><br><strong>Fuente: Cordobapedia<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><strong>Los or\u00edgenes de las luchas campesinas:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Entrando ya en los entresijos de su obra m\u00edtica \u201cHistoria de las agitaciones campesinas andaluzas\u201d a la que hac\u00eda referencia Tu\u00f1\u00f3n de Lara, iremos descubriendo como el autor &nbsp;va analizando el resurgir y el desarrollo del movimiento obrero cordob\u00e9s desde la Revoluci\u00f3n de 1868, hasta los a\u00f1os de su m\u00e1xima expansi\u00f3n en el trienio de 1918 a 1920, interes\u00e1ndose, como una parte m\u00e1s de un todo, por los episodios claves del movimiento societario montore\u00f1o y de los pueblos de su comarca.&nbsp;<br>&nbsp; &nbsp;As\u00ed pues nos dice que durante la Revoluci\u00f3n de Septiembre de 1868,&nbsp;<em>\u201carraigaron en C\u00f3rdoba y provincia las doctrinas del foco madrile\u00f1o de dem\u00f3cratas socialistas liderado por Fernando Garrido. El Partido Dem\u00f3crata contaba con adeptos en pueblos como Villa del R\u00edo y Montoro donde &nbsp;floreci\u00f3 un n\u00facleo dem\u00f3crata de tendencia republicana, de manera que el tres de diciembre de 1868 tendr\u00eda lugar una manifestaci\u00f3n republicana por las calles de &nbsp;Montoro, al frente de la cual iba don Francisco Leiva, l\u00edder de los dem\u00f3cratas republicanos cordobeses, quien dirigi\u00f3 la palabra a la curiosa muchedumbre. Al pasar por las Casas Consistoriales (1) sonaron unos vivas y mueras, y la fuerza p\u00fablica que custodiaba el edificio, creyendo ser agredida, dispar\u00f3 sus armas contra la multitud, cayendo dos muertos y ochos heridos. Los manifestantes corrieron despavoridos a encerrarse en sus casas y dos escribanos del juzgado fueron presos y sumariados\u201d.&nbsp;<\/em><br>&nbsp; &nbsp;Despu\u00e9s de la represi\u00f3n de Montoro, el Partido Dem\u00f3crata se limit\u00f3 a continuar de manera moderada con la propaganda de sus ideales que lentamente fueron abri\u00e9ndose camino en algunos pueblos como Aguilar, Montilla y C\u00f3rdoba. Los peque\u00f1os propietarios, profesionales, comerciantes, militares retirados o en la reserva, y alg\u00fan que otro trabajador, a quien se supon\u00eda gran influencia entre sus compa\u00f1eros, constituyeron los cuadros de los dem\u00f3cratas-socialistas, aunque en general las masas obreras todav\u00eda permanecieron alejadas, en un primer momento, del nuevo ideario.<br>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Periodo de 1890 a 1892:<\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_a2616a51ce4f4febaaacf4a22b43d856.jpg\/v1\/fill\/w_170,h_210,al_c,q_80,enc_auto\/7e23fc_a2616a51ce4f4febaaacf4a22b43d856.jpg\" alt=\"\" width=\"153\" height=\"189\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>El zapatero Juan Palomino Olalla, oriundo de Bujalance, difundi\u00f3 el anarquismo desde 1900 por los pueblos \u00a0de la comarca como Adamuz, Bujalance y Montoro. Fuente: Cordobapedia.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>&nbsp; De 1890 a 1892, en plena restauraci\u00f3n alfonsina, se produce &nbsp;un ef\u00edmero resurgimiento del obrerismo anarquista en la campi\u00f1a cordobesa que desde 1883 hab\u00eda tenido cierto eco en localidades &nbsp;como Bujalance, Villa del R\u00edo y Montoro, donde en marzo de ese a\u00f1o eran detenidos cuatro activistas obreros pertenecientes a la Uni\u00f3n de Trabajadores del Campo, &nbsp;asociada a la Primera Internacional. Por entonces el entusiasmo de la capital encontr\u00f3 muy poco eco en los \u00e1mbitos rurales, a consecuencia de la competencia del movimiento republicano que se iniciaba en muchos de ellos tras los resultados favorables obtenidos en las elecciones municipales y generales y que dio lugar a que se erigieran casinos republicanos en Bujalance y Montoro (1891).<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp;Por su parte destaca el historiador bujalance\u00f1o como el obrerismo de inspiraci\u00f3n cat\u00f3lica alentado por el pontificado de Le\u00f3n XIII, situ\u00f3 al catolicismo en una nueva actitud ante los problemas obreros. Se trat\u00f3 desde entonces de suavizar las pugnas entre capital y trabajo moviliz\u00e1ndose las milicias eclesi\u00e1sticas para atraer al seno de ellas a los trabajadores manuales. A fines de 1876 el obispo Fray Ceferino Gonz\u00e1lez daba instrucciones al clero de la provincia para que se organizasen los C\u00edrculos Cat\u00f3licos de obreros y en ese a\u00f1o quedaron erigidos diversos C\u00edrculos en la capital y en los pueblos de la provincia. El de Montoro no se constituy\u00f3 hasta 1882, junto al del Carpio y Castro del R\u00edo.&nbsp;<br>&nbsp; Entre los fines de las organizaciones cat\u00f3licas, sobre todo en &nbsp;la etapa posterior de mayor tensi\u00f3n reivindicativa, &nbsp;encontramos sin lugar a &nbsp;duda, la b\u00fasqueda de la conciliaci\u00f3n de burgueses y proletarios respecto a los salarios, paros, socorros a la enfermedad y a la invalidez. En marzo de 1919 se constitu\u00eda la Federaci\u00f3n Provincial Cat\u00f3lico-Agraria, con m\u00e1s eco entre los pueblos de la sierra que de la campi\u00f1a. En ese sentido ni en Montoro, ni en Villa del R\u00edo existieron seg\u00fan D\u00edaz del Moral organizaciones sindicales adheridas a dicha Federaci\u00f3n.&nbsp;<br>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Periodo de 1893 a 1909:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; Entre 1893 a 1909 vamos a asistir a la expansi\u00f3n y consolidaci\u00f3n de las sociedades obreras de inspiraci\u00f3n anarquista en casi toda la campi\u00f1a cordobesa &nbsp;espoleadas por las graves crisis agrarias de este periodo. En Montoro hab\u00eda resultado especialmente dura la situaci\u00f3n en el campo en &nbsp;el bienio de 1897 a 1898 con malas cosechas por la falta de lluvias, y el estado de paro y necesidad &nbsp;extrema entre la clase jornalera. Se detectan en estos a\u00f1os un aumento de los casos de robos y peque\u00f1os hurtos de alimentos y aves de corral &nbsp;en el campo, incluso de agresiones a individuos de la clase patronal, &nbsp;que mueven a las autoridades locales a adoptar medidas excepcionales para remediar el problema de carest\u00eda de los alimentos b\u00e1sicos (fundamentalmente trigo para harina) entre la poblaci\u00f3n jornalera. En ese sentido se muestra paradigm\u00e1tico el suceso recogido en la prensa en enero de 1897, referido a la situaci\u00f3n de los obreros que trabajaban en obras de la carretera de la sierra de Montoro:&nbsp;<em>\u201cD\u00edas pasados el capataz de l\u00ednea de la carretera de la sierra de Montoro, Anastasio Lahaba, al suspender los trabajos, a la hora de comer, observ\u00f3 que ning\u00fan trabajador com\u00eda; pero preguntando el capataz por qu\u00e9 no tomaban la merienda, contestaron lo har\u00edan a la noche, cuando hubieran cobrado. Inmediatamente reparti\u00f3 dicho capataz su comida y cuanto pan pudo encontrar, manifest\u00e1ndoles que les anticipar\u00eda lo necesario para que se alimentaran y lo que le hiciera falta para ropas y zapatos\u201d&nbsp;<\/em>(2).<br>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Hacia el mes de agosto de ese mismo a\u00f1o la situaci\u00f3n de crisis de trabajo era noticiada por &nbsp;el corresponsal del \u201cDiario C\u00f3rdoba\u201d, Manuel Rosal, a consecuencia de &nbsp;la mala cosecha de aceituna &nbsp;prevista para el invierno:&nbsp;<em>\u201cHace algunos d\u00edas que varios labriegos vienen visitando al se\u00f1or Alcalde en demanda de trabajo. Dicha autoridad ha estudiado los elementos con que podr\u00eda contar para solucionar esta, hasta hoy peque\u00f1a cuesti\u00f3n; pero el d\u00eda 28 de julio \u00faltimo, a las seis de la ma\u00f1ana, los trabajadores en n\u00famero considerable, se presentaron en el domicilio del se\u00f1or Alcalde, el que con las formas m\u00e1s corteses, les manifest\u00f3 que se retiraran, que nombrasen una comisi\u00f3n, a la cual le prestar\u00eda audiencia en el Ayuntamiento prometi\u00e9ndoles atender a su petici\u00f3n, como as\u00ed se efectu\u00f3 a las once de la ma\u00f1ana, conferenciando con los que asistieron\u201d.&nbsp;<\/em><br>&nbsp; &nbsp;Para tratar el tema se convoc\u00f3 a la Corporaci\u00f3n Municipal y a un gran n\u00famero de los mayores contribuyentes montore\u00f1os. Las medidas acordadas, tras intensa discusi\u00f3n, fueron las del alojamiento de los obreros en las fincas de los mayores contribuyentes, aunque estos se manifestaron bastante reacios al alegar que hab\u00eda sido nula la cosecha de aceituna y su estado financiero tambi\u00e9n era precario. Finalmente se convino el alojamiento, distribuyendo a los jornaleros en n\u00famero de tres entre los 135 propietarios que pagaban cantidades superiores a 500 pesetas &nbsp;en la cuota de r\u00fastica, y uno s\u00f3lo en las cuotas m\u00e1s bajas hasta 250 pesetas.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp;Estas situaciones l\u00edmites por la que c\u00edclicamente atravesaba el elemento obrero, &nbsp;abonaron el terreno para la difusi\u00f3n del anarquismo y del socialismo en los tajos y el surgimiento de sociedades obreras dispuestas a defender sus intereses de clase. La actividad propagand\u00edstica fue incesante &nbsp;y se invitaron a los m\u00e1s preclaros l\u00edderes provinciales y regionales a visitar las sedes de las sociedades obreras de inspiraci\u00f3n anarcosindicalista. El zapatero de origen bujalance\u00f1o&nbsp;<strong>Juan Palomino Olalla<\/strong>&nbsp;(3), difund\u00eda el anarquismo en 1900 por pueblos como Adamuz, Montoro y Bujalance.&nbsp;<em>\u201cA parte de la labor que hicieron los viejos anarquistas de la etapa de la Primera Internacional, la verdad es que los sembradores m\u00e1s eficaces fueron los peri\u00f3dicos y folletos y que a la fecundidad del suelo y su aptitud extraordinaria para la germinaci\u00f3n del anarquismo se debi\u00f3, &nbsp;la cosecha maravillosa\u201d.&nbsp;<\/em><br>&nbsp; En sus viajes a la capital o a otro pueblo ya convertido, el campesino campi\u00f1\u00e9s se pon\u00eda en contacto con compa\u00f1eros de oficio, recientes devotos del credo anarquista, o veteranos de movimientos &nbsp;anteriores, y o\u00eda de sus labios apasionadas alabanzas de la nueva doctrina y recib\u00eda de sus manos ejemplares de la prensa libertaria.&nbsp;<em>\u201cEn el campo, en los albergues y caser\u00edos, dondequiera que se reun\u00edan campesinos, a las habituales regocijadas conversaciones de variados asuntos hab\u00eda sucedido un tema \u00fanico, tratado siempre con seriedad y fervor: la cuesti\u00f3n social. En los descansos del trabajo (los cigarros) durante el d\u00eda, y por la noche, despu\u00e9s de la cena, el m\u00e1s instruido le\u00eda en voz alta folletos o peri\u00f3dicos, que los dem\u00e1s escuchaban con gran atenci\u00f3n; luego ven\u00edan las peroraciones corroborando lo le\u00eddo y las inacabables alabanzas\u201d.<\/em><br>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; A partir de 1903 se iban a constituir numerosas sociedad obreras; al Gobierno Civil de C\u00f3rdoba llegaban sin cesar reglamentos de las nuevas entidades campesinas. La mayor\u00eda no eran sociedades de resistencia al capitalismo, sino cooperativas ben\u00e9ficas, de socorros mutuos y de instrucci\u00f3n. Por regla general, no recib\u00edan a\u00fan inspiraciones anarquistas. En Montoro se constituy\u00f3 la Sociedad \u201cLa Ben\u00e9fica\u201d (4). Todav\u00eda en los a\u00f1os siguientes se organizaron C\u00edrculos Obreros en varias localidades de la provincia, &nbsp;y en Montoro se instituy\u00f3 el Centro Obrero de Estudios Sociales en mayo de 1905.<br>&nbsp;<br>&nbsp; El movimiento huelgu\u00edstico &nbsp;continu\u00f3 propag\u00e1ndose desde la primavera de 1903 en los pueblos donde la propaganda libertaria hab\u00eda echado hondas ra\u00edces. A fines de abril los alcaldes de Baena, Cabra, Posadas y Montoro, hicieron abortar huelgas de campesinos, dando ocupaci\u00f3n a los parados que en manifestaciones tumultuarias acud\u00edan a los Ayuntamientos. La misma situaci\u00f3n de paro continuaba en 1905.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; En el mes de marzo, despu\u00e9s de veinte o veinticinco d\u00edas sin trabajo, en pueblos como Bujalance, Espejo y Montoro, los obreros se lanzaron a la calle pidiendo limosnas. La inmensa mayor\u00eda no invocaba ya la caridad ni el nombre de Dios, como antes; demandaban socorro para los obreros parados; otros se presentaban en los cortijos pidiendo trabajo, y algunos deten\u00edan a los conductores de comidas para las fincas y les exig\u00edan pan, que casi siempre les daban. En abril y mayo la crisis se agudiz\u00f3 en t\u00e9rminos grav\u00edsimos. &nbsp;En Bujalance, por ejemplo, cita D\u00edaz del Moral,&nbsp;<em>\u201cque los trabajadores inventaron un sistema que les dio resultado algunas semanas: se organizaban espont\u00e1neamente cuadrillas de trabajadores y hac\u00edan en las fincas deficientemente cultivadas las labores necesarias; por las noches se presentaban a cobrar los jornales en casa de los due\u00f1os, que, a\u00fan no habiendo solicitado trabajo, les pagaban sin protestar, intimidados por la resuelta actitud de los agrupados. Al cabo de unos d\u00edas los patronos empezaron a resistirse, advirtiendo que no pagar\u00edan, y entonces ces\u00f3 tambi\u00e9n este recurso\u201d.<\/em>&nbsp;&nbsp; Esta situaci\u00f3n se prolong\u00f3 hasta el verano en que el notario bujalance\u00f1o da cuenta de las reivindicaciones obreras en diversos pueblos de la campi\u00f1a y una manifestaci\u00f3n obrera en Montoro.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1906 la propaganda libertaria, la prensa y la literatura anarquista se recibieron e hicieron adeptos entre los obreros &nbsp;de las sociedades de resistencia o cooperativas como la Cooperativa Intelectual de C\u00f3rdoba, la Cooperativa \u201cLa Uni\u00f3n\u201d, de Baena; \u201cLa Ben\u00e9fica\u201d de Montoro y las sociedades \u201cLa Verdad\u201d, y \u201cLa Rectitud\u201d de Puente Genil. &nbsp; Ese a\u00f1o la situaci\u00f3n de crisis de trabajo llev\u00f3 a &nbsp;algunos de los titulares m\u00e1s importantes de los capitales agr\u00edcolas latifundista a adoptar actitudes solidarias con la situaci\u00f3n de penuria de la masa trabajadora de los pueblos. En Montoro, por ejemplo, la condesa de la Vega del Pozo, &nbsp;propuso medidas de reparto de trabajo y de alimentos que tuvieron eco en el \u201cDiario C\u00f3rdoba\u201d del 9 de abril:<em>&nbsp;\u201cLa Excma. Sra. condesa de la Vega del Pozo y duquesa de Sevillano, ha autorizado a su administrador Francisco Moreno Ojeda para que mientras duren las circunstancias cr\u00edticas porque atraviesan los obreros de Montoro, a causa de la escasez de trabajo, reparta limosnas que consisten en 65 c\u00e9ntimos de peseta diarios para cada uno de los necesitados. Estos socorros se reparten con intervenci\u00f3n de la autoridad municipal y eclesi\u00e1stica, en bonos, los cuales, los hacen efectivos los interesados en las tiendas a cambio de art\u00edculos de primera necesidad\u201d. &nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp;Tras los movimientos de estos a\u00f1os<em>&nbsp;\u201clos obreros dieron un gran paso en el camino de su ascensi\u00f3n hacia una vida mejor. Las muchedumbres campesinas despertaron de su sue\u00f1o secular, como dicen los agitadores y recibieron su bautismo de fuego en las luchas sociales. Ser\u00eda un error suponer que la enorme depresi\u00f3n del obrerismo en el cuatrie\u00f1o 1906-1909 borr\u00f3 las huellas de aquella exaltaci\u00f3n: qued\u00f3 de ella la ense\u00f1anza del irresistible poder de la solidaridad; quedaron las lecciones insustituibles que proporciona la derrota; qued\u00f3 la reforma de costumbres y la supresi\u00f3n de vicios en ciertos sectores obreros; quedaron las mejoras materiales conquistadas y quedaron n\u00facleos de militantes que con tenaz esfuerzo prepararon la exaltaci\u00f3n de 1918 y fueron sus directores.\u201d<\/em><br>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp;En 1913 refiere Diaz del Moral la celebraci\u00f3n de un acto p\u00fablico del campesino bujalance\u00f1o Tom\u00e1s Mart\u00ednez en el Centro Republicano de Montoro. Este dirigente tuvo gran influencia en la difusi\u00f3n del sindicalismo anarquista en nuestra comarca junto a Manuel P\u00e9rez P\u00e9rez. El discurso bambole\u00f3 la entidad de la cual surgi\u00f3 la sindicalista de orientaci\u00f3n anarquista, Sociedad de Oficios Varios La Aurora el 25 de noviembre de 1913. En enero del siguiente a\u00f1o, estuvo en la sociedad La Aurora el campesino sindicalista sevillano Manuel P\u00e9rez &nbsp;que visit\u00f3 tambi\u00e9n la \u201cLuz del Porvenir\u201d de Bujalance y a los trabajadores de Ca\u00f1ete:&nbsp;<em>\u201cSu t\u00e1ctica propagand\u00edstica se parec\u00eda algo a la empleada un tiempo por los nihilistas: en los pueblos donde no exist\u00eda organizaci\u00f3n o se encontraba deca\u00edda, se presentaba en los cortijos y caser\u00edos, tomaba parte en el trabajo y si era preciso y por las noches y en los descansos predicaba a los obreros. Tal hizo en el cortijo de Pantoja, t\u00e9rmino de Ca\u00f1ete, en su excursi\u00f3n de principios de 1914\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El trienio bolchevique (1918-1920):<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0 En el a\u00f1o 1917 llegaba a su punto m\u00e1s bajo la curva descendente del movimiento obrero cordob\u00e9s, sin embargo a fines de dicho a\u00f1o la prensa burguesa y la prensa obrera esparcieron a los cuatro vientos el relato de que en Rusia los bolcheviques se hab\u00edan hecho due\u00f1os del poder p\u00fablico y de la noche a la ma\u00f1ana aplastaron a la burgues\u00eda e instauraban un r\u00e9gimen netamente proletario disponi\u00e9ndose a ajustar la paz con Alemania. La noticia produjo el efecto de un explosivo entre los militantes del proletariado espa\u00f1ol, especialmente entre sindicalistas y anarquistas andaluces.\u00a0<br>\u00a0 \u00a0En los tres primeros meses de 1918 \u00a0la actividad organizadora no cesaba en los diferentes pueblos de la campi\u00f1a cordobesa y en la sierra: en marzo surg\u00eda \u00a0una nueva entidad sindicalista,\u00a0<em>\u201cEl Despertar del Obrero\u201d<\/em>\u00a0y la\u00a0<em>\u201cSociedad de Oficios Varios<\/em>\u201d de Montoro. \u201cEl Despertar del Obrero\u201d afectada por las discordias y rencillas personales entre afiliados obreros fue sustituido por el sindicato obrero \u201cCentro de Estudios Sociales\u201d.\u00a0<br>\u00a0 En marzo de 1918 reanudaba sus viajes \u00a0de propaganda el dirigente socialista Juan Palomino Olalla, asistiendo a un mitin en Montoro, en el que hablaron tambi\u00e9n oradores anarcosindicalistas.\u00a0<br>\u00a0<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_45d42ed6bd564a7ca6a8b0ca3ebf52ce.jpg\/v1\/fill\/w_374,h_436,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_45d42ed6bd564a7ca6a8b0ca3ebf52ce.jpg\" alt=\"\" width=\"324\" height=\"378\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>El dirigente anarquista Jos\u00e9 S\u00e1nchez Rosa, maestro racionalista y difusor del anarcosindicalismo, visitaba Montoro en el verano de 1918 para intentar convencer a los trabajadores m\u00e1s reacios para que se unieran a la lucha revolucionaria, en pro de alcanzar \u00a0mejoras sociales y laborales.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><strong>Fuente: Wikipedia.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp;En el verano de 1918, apunta D\u00edaz del Moral, el dirigente anarquista Jos\u00e9 S\u00e1nchez Rosa (5), maestro racionalista y difusor del anarcosindicalismo en &nbsp;gran parte de Andaluc\u00eda visitaba Bujalance, Montoro, &nbsp;Castro del R\u00edo y Baena para animar a los obreros reacios a apoyar la revoluci\u00f3n en el campo.&nbsp;<br>&nbsp; &nbsp;Al Congreso de Castro del R\u00edo celebrado los d\u00edas 25, 26 y 27 de octubre de 1918, concurrieron o se adhirieron casi todas las organizaciones sindicalistas campi\u00f1esas constituidas, y algunas socialistas, y varias de las provincias lim\u00edtrofes. Aquella Asamblea fij\u00f3 el programa m\u00ednimo que hab\u00eda de servir de bandera para la lucha a seguir en los siguientes meses, decret\u00e1ndose que no excediera de ocho horas la jornada de las f\u00e1bricas aceiteras excepto en las de viga y en aquellas cuya maquinaria no consintiera elaborar m\u00e1s de quince fanegas; se recomend\u00f3 la instauraci\u00f3n de escuelas en los Centros obreros y se protest\u00f3 contra la omisi\u00f3n de los agricultores en la ley de Accidentes de Trabajo. As\u00ed mismo se establecieron normas comunes para las huelgas campesinas que se iban a &nbsp;plantear. De los pueblos representados en esa Asamblea declararon finalmente la huelga 27 pueblos entre los que se encontraba Montoro que acudi\u00f3 con delegados de ideolog\u00eda anarcosindicalista.<br>&nbsp; &nbsp; Los d\u00edas 25, 26 y 27 de diciembre de 1918, Montoro tambi\u00e9n estuvo representada en el sexto Congreso de la Federaci\u00f3n Nacional de Agricultores junto a poblaciones de su comarca como Bujalance, Ca\u00f1ete o Adamuz. En enero de 1919 la Federaci\u00f3n Regional Andaluza de la CNT, celebr\u00f3 en Sevilla, &nbsp;una asamblea a la que asistieron delegados de Nueva Carteya, Almod\u00f3var, Espejo, Adamuz, Castro del R\u00edo, Fern\u00e1n N\u00fa\u00f1ez, enviando su adhesi\u00f3n localidades como Montoro, Pedro Abad y Carcabuey.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Hacia el oto\u00f1o arreciaban varias huelgas en el campo: a principios de octubre huelgan los campesinos de Montemayor, Fern\u00e1n N\u00fa\u00f1ez, Espejo, Nueva Carteya, Posadas; piden trabajo en Adamuz o recorren las calles en manifestaci\u00f3n tumultuosa en Montoro. El siete de noviembre volv\u00eda a celebrarse un huelga general que paralizaba la vida econ\u00f3mica de 34 pueblos de la campi\u00f1a, entre ellos Montoro donde el d\u00eda 15 de noviembre a\u00fan luchaban los huelguistas por conseguir las mejoras laborales reivindicadas en &nbsp;Castro del R\u00edo,&nbsp;<em>\u201cdonde se redactaba el programa m\u00ednimo que habr\u00eda de servir de bandera a los luchadores: abolici\u00f3n del destajo; preferencia de los trabajadores del pueblo sobre los forasteros para las labores pertenecientes a los patronos del mismo pueblo, aunque las fincas radicaran en otro t\u00e9rmino municipal; dejar libertad a las organizaciones para que cada cual fijara los salarios de la temporada de invierno como creyera oportuno y exigir a los patronos el darles ocupaci\u00f3n a los obreros parados, hasta tanto que la tierra sea de los que la trabajan\u201d.<\/em>&nbsp;Finalmente la huelga fue terminando seg\u00fan se iban firmando con la patronal las bases de trabajo, hecho que ocurri\u00f3 en Montoro el d\u00eda 16 de noviembre.<br>&nbsp; &nbsp;Estas convocatorias de huelgas del oto\u00f1o de 1919 realizadas en el arranque de la recolecci\u00f3n de las aceitunas, tambi\u00e9n tuvieron eco en municipios jiennenses lim\u00edtrofes a la comarca cordobesa del Alto Guadalquivir, entre ellos. Marmolejo, Lopera y Porcuna. En muchos casos significaron el estreno en la lucha campesina de j\u00f3venes afiliados obreros que a\u00f1os despu\u00e9s fraguaron como l\u00edderes pol\u00edticos en la etapa republicana.&nbsp;<br>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;<em>&nbsp;\u201cEn la primavera de 1919, el proletariado cordob\u00e9s, ardiendo en esp\u00edritu b\u00e9lico, se dispon\u00eda a emprender la conquista del vellocino de oro. Tal era la fiebre de las masas que los l\u00edderes tuvieron que cambiar la espuela por el freno\u201d.&nbsp;<\/em>Los m\u00edtines eran innumerables. Aparte de los oficiales en las Sociedades obreras, en todos los sitios donde se reun\u00edan campesinos se discurseaba o se hablaba acaloradamente de la cuesti\u00f3n palpitante. Adem\u00e1s de las frecuentes reuniones de cada asociaci\u00f3n, sol\u00edan celebrar m\u00edtines las de los pueblos vecinos. Por ejemplo el 13 de octubre &nbsp;en Villa del R\u00edo asisten trabajadores de Montoro y Bujalance; a los de Pedro Abad van con frecuencia los del Carpio; a los de Bujalance, los de Ca\u00f1ete y viceversa y as\u00ed con diversos pueblos de la provincia. Las movilizaciones y las huelgas se volvieron a repetir a lo largo de la primavera de 1920 en toda la campi\u00f1a y en la comarca del alto Guadalquivir.<br>&nbsp;<br>&nbsp; &nbsp;Durante estos a\u00f1os que D\u00edaz del Moral denomin\u00f3 del \u201ctrienio bolchevique\u201d la literatura anarco-sindicalista inund\u00f3 toda la regi\u00f3n cordobesa. Cuando se visitaban organizaciones de ideolog\u00eda socialistas se ven en sus estantes publicaciones anarquistas casi en tanto n\u00famero como las de su partido, y en algunas localidades de la sierra, afiliadas al socialismo, se encuentran obreros de bastantes lecturas sindicalistas, que no conocen los folletos socialistas.&nbsp;<em>\u201cEn los pueblos del centro de la campi\u00f1a se le\u00eda incesantemente: de noche en los caser\u00edos, de d\u00eda en la besana; durante los descansos (cigarros) se observaba siempre el mismo espect\u00e1culo: un obrero leyendo y los dem\u00e1s escuchando con gran atenci\u00f3n. Un peri\u00f3dico era el regalo m\u00e1s agradecido que pod\u00eda hacerse a un obrero que estuviera de varada. Con la comida llevaban los jornaleros en las alforjas alg\u00fan folleto o alg\u00fan peri\u00f3dico. En cualquiera de los pueblos sindicalistas se recib\u00edan muchas centenas de ejemplares de la prensa de sus ideas, que compraban hasta algunos que no sab\u00edan leer\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>&nbsp;Singularidades de las sociedades sindicalistas y socialistas:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; Nos describe el notario bujalance\u00f1o las diferentes caracter\u00edsticas que reun\u00edan las sociedades obreras socialistas y las sindicalistas o anarquistas en esta \u00e9poca. Esas diferencias se detectan incluso en la organizaci\u00f3n de los espacios interiores de las Casas del Pueblo. Propias o arrendadas, las casas de matiz socialista se distinguen de las sindicalistas por ciertos signos que revelan &nbsp;fielmente los temas de propaganda respectivos. \u201cAl entrar en las Casas del Pueblo socialistas lo primero que se encuentra es una taberna disfrazada a veces, con el nombre de restaurante. Ni por excepci\u00f3n se encuentran tabernas en las casas sindicalistas. Los socialistas combaten en\u00e9rgicamente el juego, llegando a procedimientos extremos para impedirlo. En cuanto al alcoholismo los socialistas aspiran, cuando m\u00e1s a evitar caer en sus excesos aunque se muestran m\u00e1s tolerantes que los anarcosindicalistas ante su consumo. En cambio los sindicalistas han hecho de las propagandas contra el juego y contra las bebidas alcoh\u00f3licas temas centrales de sus predicaciones.<br>&nbsp; &nbsp;Otra nota diferencial de las organizaciones socialistas y sindicalistas provinciales es la escuela. El sindicalismo espa\u00f1ol &nbsp;sigue creyendo, como sus inspiradores anarquistas, que la cuesti\u00f3n social es un mero problema de conocimiento. No hay mitin, ni peri\u00f3dico, ni folleto de propaganda que no contenga calurosas excitaciones a redimirse de la ignorancia, fuente de todo mal. La adquisici\u00f3n de libros en com\u00fan y la difusi\u00f3n de la prensa obrera motivan con frecuencia la formaci\u00f3n de grupos libertarios. Obedeciendo a estas inspiraciones las sociedades sindicalistas de la provincia suelen instalar escuelas en su domicilio social. Es el caso de localidades como Montoro, Castro del R\u00edo Fern\u00e1n N\u00fa\u00f1ez y Montemayor as\u00ed como otras muchas en el valle de los Pedroches.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; Por su parte las entidades obreras de matiz socialista entend\u00edan, con car\u00e1cter general, que la instauraci\u00f3n de escuelas era funci\u00f3n del Estado, y no de las Asociaciones Obreras, aunque en algunos pueblos como Montilla y &nbsp;Puente Genil dieron ense\u00f1anzas maestros particulares a los hijos de los afiliados obreros. En otros lugares como en C\u00f3rdoba funcion\u00f3 una escuela laica, subvencionada por el Municipio y por las Sociedades Obreras dirigida por el maestro de instrucci\u00f3n primaria y diputado provincial Eloy Vaquero Cantillo (6). La presencia de estas escuelas laicas fue mucho m\u00e1s frecuente en localidades de la provincia de Ja\u00e9n, donde el socialismo se difundi\u00f3 de manera casi hegem\u00f3nica frente al anarquismo de la mano de l\u00edderes que, como Jos\u00e9 Lorite Castor, &nbsp;contempor\u00e1neo de Pablo Iglesias y maestro de primaria, fueron incansables animadores de la fundaci\u00f3n de Centros obreros como los de Marmolejo y Porcuna.<br>&nbsp; &nbsp;Durante el trienio Bolchevique nos encontramos en la provincia de C\u00f3rdoba &nbsp;con tres tipos de asociaciones obreras campesinas: las sindicalistas, las socialistas y las indefinidas o neutrales. Montoro al igual que Ca\u00f1ete de la Torres, Bujalance, El Carpio, Pedro Abad, Villa del R\u00edo, etc, &nbsp;tuvo una sociedad obrera de inspiraci\u00f3n anarcosindicalista. La mayor\u00eda de estos pueblos que tuvieron una fuerte tradici\u00f3n anarquista y sindicalista, hab\u00edan sido los principales actores de la agitaci\u00f3n de principios de siglo y manten\u00edan relaciones constantes con la prensa y con las organizaciones regionales y nacionales del sindicalismo.<br>&nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>&nbsp;NOTAS:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>(1) En esas fechas, nos dice Criado Hoyo, el Ayuntamiento hab\u00eda sido elegido por la Junta Revolucionaria y por el pueblo en 2 de octubre de 1868 y estaba gobernado por un equipo de gobierno presidido por D. Pedro Garijo Aljama acompa\u00f1ado por los tenientes de alcalde D. Juan Serrano Garijo, D. Patricio Gonz\u00e1lez Medina y D. Juli\u00e1n de Isla Toledano. Fuente: \u201cApuntes para la Historia de la Ciudad de Montoro\u201d, de Manuel Criado Hoyo. Editan: Diputaci\u00f3n Provincial de C\u00f3rdoba y Ayuntamiento de Montoro. A\u00f1o 1997.<br>(2) Noticia publicada en El diario C\u00f3rdoba del d\u00eda 26 de enero de 1897.<br>(3) Juan Palomino Olalla nace en 1872, pol\u00edtico y zapatero de profesi\u00f3n. Fueron sus padres, Francisco y \u00c1ngela naturales de Bujalance. Juan Palomino es cordob\u00e9s. Hace el servicio militar en Sevilla, donde contrae matrimonio y vuelve a C\u00f3rdoba a principios del Siglo XX estableci\u00e9ndose como artesano zapatero en la Calle Juan Valera. En su juventud fue activo propagandista del anarquismo.<br>Con posterioridad 1910 se adscribi\u00f3 al incipiente socialismo cordob\u00e9s de la mano del catedr\u00e1tico del Instituto de C\u00f3rdoba Juan Mor\u00e1n Bayo, desde muy pronto desarroll\u00f3 una intensa labor cuyos frutos m\u00e1s importantes fueron la reorganizaci\u00f3n de la Agrupaci\u00f3n Socialista de C\u00f3rdoba y la fundaci\u00f3n de un importante n\u00famero de Sociedades Obreras inspiradas en los principios del socialismo espa\u00f1ol. Organiza a los camareros, cocineros y similares y a los ferroviarios de la capital. Vali\u00e9ndose de su obrerismo anterior, delegaron en \u00e9l para difundir en los pueblos de la provincia las ideas socialistas y as\u00ed ganarse determinados sectores del proletariado. Fuente. Cordobapedia<br>(4) \u201cLa Ben\u00e9fica\u201d de Montoro se adher\u00eda en febrero de 1903 a la Confederaci\u00f3n Andaluza de Organizaciones Obreras seg\u00fan daba cuenta el diario \u201cEl liberal\u201d menorquino el d\u00eda 3 de febrero de 1903.<br>(5) Jos\u00e9 S\u00e1nchez Rosa nace en Grazalema, el 22 de octubre de 1864, siendo el menor de una familia numerosa. Creci\u00f3 en la m\u00e1s extremada pobreza, por lo que desde peque\u00f1o se vio obligado a trabajar en el campo como pe\u00f3n. Muere fusilado en Sevilla, el 1 de agosto de 1936, pocos d\u00edas despu\u00e9s de iniciarse la Guerra Civil espa\u00f1ola. Fue un andaluz famoso y querido en su \u00e9poca, cuyo recuerdo fue sistem\u00e1ticamente borrado de la historia tras la Guerra Civil (1936-1939).<br>Hijo de un zapatero, al que por las noches ayudaba a remendar zapatos, a la edad de trece a\u00f1os le\u00eda en voz alta a los campesinos andaluces analfabetos los peri\u00f3dicos y la propaganda libertaria y revolucionaria que llegaba a sus manos. Desde ni\u00f1o destac\u00f3 en la escuela por ser uno de los alumnos m\u00e1s aventajados, y por poseer una inteligencia muy por encima de lo normal, pese a lo cual, s\u00f3lo lleg\u00f3 a cursar dos a\u00f1os de primaria.<br>De su gusto por la lectura y su af\u00e1n por aprender, dice Juan D\u00edaz del Moral, le vino su vocaci\u00f3n por hacerse maestro, pero nunca lleg\u00f3 a tener el t\u00edtulo oficial, a pesar de lo cual fue reconocido como maestro, en su tiempo y en el recuerdo. En su figura se conjugan las ideas de justicia social, propagandista, organizador y maestro de trabajadores.<br>Alent\u00f3 la creaci\u00f3n de escuelas racionalistas para hijos de obreros por las ma\u00f1anas, y para adultos por las noches. Abri\u00f3 numerosas escuelas en T\u00e1nger, Campo de Gibraltar, Dos Hermanas y Aznalc\u00f3llar, incluso en su propio domicilio, en Sevilla, donde fund\u00f3 una biblioteca para los trabajadores, en la calle Enladrillada, y m\u00e1s adelante, en la plaza de la Mata. Su escuela era laica, no dogm\u00e1tica, se impart\u00eda la coeducaci\u00f3n, la formaci\u00f3n integral del hombre, su fe en el progreso cient\u00edfico y el desarrollo de los principios de una educaci\u00f3n basada en el respeto y el amor a los semejantes.<br>Participa en las luchas sociales de finales del siglo XIX principios del XX en el marco de Jerez, lo que le provoca detenciones y encarcelamientos. Conoce en la prisi\u00f3n de C\u00e1diz a Ferm\u00edn Salvochea (1842-1907), que es considerado su maestro ide\u00f3logo. Sus ideales anarquistas van unidos al af\u00e1n educativo y a su compromiso con la cultura popular; y buena prueba de ellos son sus publicaciones, dirigidas al trabajador analfabeto y oprimido.<br>En el verano de 1918 viaja por Bujalance, Montoro, Castro del R\u00edo, Baena y Priego, entre otras localidades, intentando convencer a los trabajadores m\u00e1s reacios para que se unieran a la lucha revolucionaria y orientando a las organizaciones ya creadas, mostr\u00e1ndoles instrumentos de lucha y aconsej\u00e1ndoles las medidas que deb\u00edan tomar durante las huelgas de brazos ca\u00eddos y brazos lentos, que eran, en ocasiones, las \u00fanicas armas que pose\u00edan.<br>Los elementos de propaganda m\u00e1s importantes que S\u00e1nchez Rosa y otros l\u00edderes anarquistas utilizaron, fueron los peri\u00f3dicos y los folletos. Los folletos de S\u00e1nchez Rosa alcanzaron gran difusi\u00f3n, y se publicaron innumerables ediciones. En los descansos entre peonadas, cuando los jornaleros \u00abechaban el cigarro\u00bb, era muy frecuente ver a un obrero leyendo el peri\u00f3dico y a los dem\u00e1s sentados a su alrededor escuchando atentamente.<br>(6) V\u00e9ase su biograf\u00eda en cordobapedia.wikanda.es\/eloyvaquerocantillo<br>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>-Manuel Perales Sol\u00eds- &nbsp; En nuestro entorno m\u00e1s cercano, constituido por los municipios vecinos de &nbsp;la comarca cordobesa del Alto Guadalquivir, &nbsp;se iba a producir en el \u00faltimo tercio del siglo XIX, el resurgir de las primeras organizaciones de clase como instrumento imprescindible en la lucha por alcanzar mejores condiciones de vida, por parte de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"elementor_theme","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-215","page","type-page","status-publish","hentry"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v25.2 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>El movimiento obrero en el Alto Guadalquivir en la obra de Juan D\u00edaz del Moral - El lugar de Marmolejo<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/?page_id=215\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"El movimiento obrero en el Alto Guadalquivir en la obra de Juan D\u00edaz del Moral - El lugar de Marmolejo\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"-Manuel Perales Sol\u00eds- &nbsp; 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