{"id":111,"date":"2023-07-01T09:34:25","date_gmt":"2023-07-01T09:34:25","guid":{"rendered":"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/?page_id=111"},"modified":"2023-07-03T17:53:34","modified_gmt":"2023-07-03T17:53:34","slug":"francisco-reina-aguilar-un-nino-estepeno-en-las-trincheras-de-marmolejo","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/?page_id=111","title":{"rendered":"Francisco Reina Aguilar: un ni\u00f1o estepe\u00f1o en las trincheras de Marmolejo.\u200b"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>-Manuel Perales Sol\u00eds-\u200b<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\ufeff<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeffCoincidiendo con el 75 aniversario del golpe de estado del general Franco cuya consecuencia inmediata ser\u00eda el estallido de la Guerra Civil, se public\u00f3 en&nbsp; agosto de 2011, en el diario digital de la Sierra Sur sevillana,&nbsp;&nbsp; un interesante art\u00edculo sobre la experiencia vivida por el estepe\u00f1o Francisco Reina Aguilar en aquellos duros a\u00f1os de contienda cuando a\u00fan era un ni\u00f1o de 10 a\u00f1os. El citado art\u00edculo de car\u00e1cter biogr\u00e1fico, salido de la pluma de la joven periodista Remedios Camero (1),&nbsp; tiene el&nbsp; suficiente inter\u00e9s como para ser conocido por los marmolejos\/as, ya que Francisco Reina pasar\u00eda parte de la guerra viviendo con su padre en una de las trincheras de nuestra localidad tras de haber sufrido un particular calvario hasta llegar al Frente de Marmolejo, en la frontera entre la Espa\u00f1a republicana y la sublevada.<\/p>\n\n\n\n<p>\u200bHacia Estepa me dirig\u00ed a comienzos de octubre; bulliciosa capital de los mantecados y reino de la hojiblanca. La cercan\u00eda de la casa de Francisco a la f\u00e1brica de una de las principales marcas de dulces, impregnaba el aire de un agradable olor a mazapanes y alfajores reci\u00e9n horneados. All\u00ed pude mantener una amena conversaci\u00f3n con este hombre afable y sencillo, de aspecto bonach\u00f3n, junto a la grata compa\u00f1\u00eda de su hija Asunci\u00f3n y de su yerno, que nos atendieron con exquisita amabilidad y cortes\u00eda. A este encuentro, casualmente, se uni\u00f3,&nbsp; algo m\u00e1s tarde, uno de los nietos de Francisco, que regresaba de fin de semana de la capital hispalense donde, me dijo, trabajaba en la Consejer\u00eda de Educaci\u00f3n como ingeniero inform\u00e1tico. Evidentemente todo un orgullo para este anciano de 85 a\u00f1os que ha podido experimentar como sus sufrimientos y sacrificios vividos,&nbsp; tuvieron la justa recompensa de un futuro m\u00e1s digno y prometedor para los suyos.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_2f27973d9589e1e89e0c4d65100f2784.jpg\/v1\/fill\/w_333,h_438,al_c,lg_1,q_80,enc_auto\/7e23fc_2f27973d9589e1e89e0c4d65100f2784.jpg\" alt=\"\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>El estepe\u00f1o Francisco Reina Aguilar, de joven. Fuente: Asunci\u00f3n Reina<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>El texto entrecomillado que sigue a continuaci\u00f3n ha sido extra\u00eddo del art\u00edculo de Remedios Camero, al que he a\u00f1adido algunas aportaciones, en base a la conversaci\u00f3n con Francisco y de mis investigaciones sobre el tema.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cCuando estall\u00f3 la guerra (julio de 1936), la familia de Francisco se desplaz\u00f3&nbsp; a M\u00e1laga temiendo una pronta llegada de los nacionales a Estepa. Su padre Vicente Reina, trabajaba en el ayuntamiento republicano de Estepa, y su madre Br\u00edgida Aguilar, era costurera y cos\u00eda camisas para \u201clos rojos\u201d, al igual que otras muchas mujeres de la localidad; era una forma de ganarse unos ingresos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><br>Seg\u00fan su nieta Asunci\u00f3n,&nbsp; Vicente Reina no era un hombre especialmente vinculado a partido pol\u00edtico alguno, sino que obtuvo aquel trabajo&nbsp; dada su condici\u00f3n de cabeza de familia con varios hijos a cargo y con una situaci\u00f3n de absoluta necesidad por llevar unos ingresos a casa.&nbsp;&nbsp; Tras la llegada a M\u00e1laga&nbsp;\u201cFrancisco Reina podr\u00eda ser hoy uno de esos \u201cni\u00f1os de Rusia\u201d que fueron enviados en barco por sus padres republicanos hasta aquel pa\u00eds huyendo de la guerra, porque hab\u00eda barcos cargando a estos ni\u00f1os en el puerto de M\u00e1laga, pero reconoce que no subi\u00f3 a ninguno porque le dio miedo. Cuenta que en M\u00e1laga viv\u00edan en el s\u00f3tano de la f\u00e1brica de tabacos y que hab\u00eda gente evacuada por todas partes. Mucha gente en los refugios, en las calles, en las carreteras.<br>&nbsp;&nbsp; All\u00ed ha de vivir la toma de la ciudad por las tropas franquistas momentos de gran dramatismo para cuantos no profesaban simpat\u00edas con la causa del general Franco. Con la llegada del Cuerpo Expedicionario Italiano al mando de las tropas franquistas, en la ciudad cunde el p\u00e1nico, por lo que las tropas republicanas y miles de civiles protagonizan una huida en masa hacia Almer\u00eda por la carretera de la costa, una v\u00eda que no hab\u00eda sido cortada pero que estaba a merced de los bombardeos franquistas desde tierra, mar y aire. Se calcula que durante los varios d\u00edas que dur\u00f3 este \u00e9xodo, m\u00e1s de cien mil personas pudieron desplazarse hasta la zona roja, y se sabe que durante el duro trayecto fueron duramente hostigados por la artiller\u00eda de los buques nacionales Almirante Cervera, Baleares y Canarias, as\u00ed como la fuerza a\u00e9rea franquista. Varios miles de civiles murieron en este penoso cap\u00edtulo que ha pasado a la historia como \u201cla masacre de la carretera de M\u00e1laga-Almer\u00eda. Estos acontecimientos ocurrieron entre el 17 de enero y el ocho de febrero de 1937.<\/p>\n\n\n\n<p>De todo ello tiene perfecta memoria Francisco Reina. Recuerda como si fuera ayer el bombardeo de la aviaci\u00f3n contra puentes e incluso alcantarillas para cortar cualquier v\u00eda de escape y a la gente corriendo para ponerse a cubierto, as\u00ed como a los barcos lanzando proyectiles desde la costa hacia la sierra de M\u00e1laga. En ese revuelo, en ese p\u00e1nico, en esa huida de gente hacia todas partes y hacia ninguna, Francisco se perdi\u00f3 de sus padres, y al no saber qu\u00e9 hacer sigui\u00f3 andando, como hicieron miles de personas, hacia Almer\u00eda, a donde lleg\u00f3 ocho d\u00edas despu\u00e9s tras recorrer a pie los 200 kil\u00f3metros que separan ambas capitales, en un viaje que, tal y como lo describe, hizo pr\u00e1cticamente llorando y contando a unos y otros que se hab\u00eda perdido, sin que nadie pudiera darle norte de d\u00f3nde estaban sus padres y sin que nadie quisiera hacerse cargo de \u00e9l\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeff<\/p>\n\n\n\n<p>Durante ese discurrir por campos abiertos, siempre con el mar de fondo, y avanzando&nbsp; a la par que el resto de evacuados con una manta sobre su hombro y un palo de ca\u00f1aduz, Francisco me refiere que sus zapatillas estaban ya desgastadas y cuando tocaba comer algo se agregaba junto a otras personas, evitando no causarles molestias, s\u00f3lo para ver si buenamente pod\u00edan darle algo que echarse a la boca y reponer sus debilitadas fuerzas. Un d\u00eda encontr\u00f3 a su padrino, pero dadas las dram\u00e1ticas circunstancias no quiso hacerse cargo de \u00e9l. Una noche se acost\u00f3 a dormir en la puerta de un cortijo junto a \u00e9l pero cuando lleg\u00f3 el alba y despert\u00f3 ya se&nbsp; hab\u00eda marchado, quedando de nuevo en el m\u00e1s absoluto desamparo. Continu\u00f3 su marcha siempre caminando en direcci\u00f3n a Almer\u00eda con la ilusi\u00f3n&nbsp; de volver a encontrar a sus padres.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright is-resized\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_2fcb7354407a529521ff34f0f7304db7.jpg\/v1\/fill\/w_517,h_339,al_c,lg_1,q_80,enc_auto\/7e23fc_2fcb7354407a529521ff34f0f7304db7.jpg\" alt=\"\" width=\"482\" height=\"316\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Francisco Reina Aguilar en la actualidad. Fuente: Quino Castro<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>&nbsp;\u201cAunque Francisco confiesa que en aquellos inolvidables d\u00edas pens\u00f3 alguna vez que no volver\u00eda a ver m\u00e1s a sus padres, y cuenta tambi\u00e9n que supo a\u00f1os despu\u00e9s que al caer la noche, su madre lo llamaba a voces pero la gente le mandaba callar porque nadie quer\u00eda llamar la atenci\u00f3n, ya que hab\u00eda mucho miedo. El ej\u00e9rcito nacional, el d\u00eda de la estampida, cort\u00f3 la carretera de M\u00e1laga a Almer\u00eda y su madre y hermanos quedaron del lado fascista, por lo que volvieron a Estepa cuando pudieron. Su padre, en cambio, logr\u00f3 continuar hacia Almer\u00eda, aunque Francisco no lo sab\u00eda, y ambos llegaron a la capital almeriense con un d\u00eda de diferencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Por suerte, al segundo d\u00eda de llegar, Francisco vio gente de Estepa y se arrim\u00f3 a ellos, los cuales dieron tambi\u00e9n con Vicente, su padre, y los pusieron por fin en contacto. Desde entonces, febrero de 1937, y hasta que acab\u00f3 la guerra civil en abril del 39, Francisco estuvo con su padre en Almer\u00eda, Marmolejo (Ja\u00e9n) y Murcia. Su madre, mientras tanto, regres\u00f3 a Estepa que ya estaba tomada por los nacionales, y se encontr\u00f3 su casa ocupada por otras personas, por lo que tuvo que irse a vivir con sus padres. As\u00ed fue durante un tiempo, hasta que Br\u00edgida decidi\u00f3 que volv\u00eda a su casa, que para eso era suya, estuviera ocupada o no. Finalmente, despu\u00e9s de un tiempo conviviendo todos juntos, propios y extra\u00f1os, la familia ocupante se hart\u00f3 y se march\u00f3 y su leg\u00edtima due\u00f1a pudo recuperar su hogar\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Por su parte, Vicente fue llamado en Almer\u00eda a filas en el ej\u00e9rcito republicano, donde sirvi\u00f3 como soldado durante toda la guerra. Primero fue destinado al frente de Pozoblanco-Villanueva de C\u00f3rdoba y hacia esta zona del Valle de los Pedroches se llev\u00f3 a su hijo. All\u00ed conocieron a un municipal que le ayudaba lo que pod\u00eda llev\u00e1ndose a Francisco a comer a su casa. Recuerda como su padre no quer\u00eda buscar compromisos pero este buen hombre le dec\u00eda: \u201ccomo tengo cinco hijos, uno m\u00e1s no se va a notar\u201d. Luego, al cabo de unas semanas, una vez que aquel frente qued\u00f3 estabilizado, la brigada de Vicente fue trasladada a Marmolejo donde la situaci\u00f3n tambi\u00e9n hab\u00eda quedado relativamente tranquila tras la famosa \u201ccampa\u00f1a de la aceituna\u201d impulsada por el general Queipo de Llano, en su af\u00e1n de avanzar hacia Ja\u00e9n, por el Valle del Guadalquivir y la campi\u00f1a norte, durante los \u00faltimos d\u00edas de diciembre de 1936.&nbsp; A partir de ese momento los hechos de guerra m\u00e1s da\u00f1inos en nuestra localidad se concretar\u00edan en los bombardeos con obuses del ej\u00e9rcito sublevado desde Porcuna (Ja\u00e9n) y los efectuados por la aviaci\u00f3n franquista entre&nbsp; 1937 y&nbsp; 1938, con el resultado de varias personas fallecidas.<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeff<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeffCuando llegaron a Marmolejo (probablemente hacia el mes de marzo de 1937), el padre fue destinado a un puesto de vigilancia en unas trincheras. Francisco no recuerda bien el lugar; es l\u00f3gico si pensamos que a\u00fan ten\u00eda 11 a\u00f1os reci\u00e9n cumplidos y para \u00e9l era un terreno totalmente desconocido. S\u00ed recuerda, con meridiana claridad, que desde la salida del pueblo,&nbsp; por la carretera de And\u00fajar, marcharon andando hacia un cortijo cercano a las trincheras en donde los soldados har\u00edan vida en sus horas de descanso.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_ed0f1154d540bca2c643a787018f2923.jpg\/v1\/fill\/w_496,h_684,al_c,lg_1,q_80,enc_auto\/7e23fc_ed0f1154d540bca2c643a787018f2923.jpg\" alt=\"\" width=\"399\" height=\"550\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Ruinas en viviendas de Marmolejo ocasionadas por los bombardeos del ej\u00e9rcito de Franco durante la Guerra Civil.<\/strong> <strong>Fuente: Diario Ja\u00e9n de 8 de Julio de 1943.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>El padre, temeroso de que no le dejasen entrar con un ni\u00f1o, le dijo a Francisco: \u201cTu te quedas aqu\u00ed y cuando me veas llegar a aquel cortijo, al rato vas y te presentas\u201d. As\u00ed lo hizo y sin ning\u00fan reparo el resto de milicianos lo aceptaron. A partir de ah\u00ed lo que vino fue una vida m\u00e1s o menos rutinaria y tranquila.&nbsp;\u201cFrancisco pasaba el d\u00eda en las trincheras con su padre y los dem\u00e1s soldados, (seg\u00fan refiere, en n\u00famero aproximado de 50), y sobra decir que all\u00ed era el \u00fanico ni\u00f1o que hab\u00eda. Por eso mismo recuerda con una sonrisa \u201ccuando repart\u00edan el rancho yo era el primero que com\u00eda\u201d. Su padre le propuso en broma por aquellos d\u00edas que si se quer\u00eda volver a Estepa le hac\u00eda una bandera blanca atada a un palo para que \u00e9l cruzara el campo en son de paz por si lo ve\u00eda el enemigo, pero \u00e9l aunque estaba deseando volver a su pueblo, dijo que no porque tem\u00eda que el enemigo no tuviera en cuenta ni su edad, ni su bandera.<br>&nbsp;&nbsp; De Marmolejo tambi\u00e9n recuerda una noche en que se metieron a dormir en un cortijo viejo y se cay\u00f3 el techo de un apartamento donde dorm\u00edan unos pocos, provocando aquel accidente la muerte de un soldado amigo de su padre y que tambi\u00e9n era de Estepa, y al que enterraron en la vecina And\u00fajar\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeff<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeffPero \u00bfen qu\u00e9 lugar estuvo ubicada esta trinchera en la que pasaron la guerra Francisco y su padre? Si tenemos en cuenta que Francisco refiere que desde las trincheras se divisaba perfectamente And\u00fajar y el Santuario del Cabezo y que, incluso, muchos d\u00edas se distra\u00edan viendo a lo lejos el avi\u00f3n de \u201cPepe el Tranquilo\u201d (2)&nbsp; tirarle&nbsp; provisiones a las familias y guardia civiles&nbsp; refugiados en el Santuario, tendr\u00edamos con cierta seguridad acotada la zona. Estar\u00edamos hablando de las partes m\u00e1s elevadas del pago de Ahumada, punto geogr\u00e1fico donde se dan las dos circunstancias que Francisco recuerda con precisi\u00f3n&nbsp; y, adem\u00e1s, all\u00ed cerca, se encontraba y se encuentra, hoy d\u00eda, el cortijo&nbsp; de Ahumada, y no muy lejos se otea la carretera de And\u00fajar, otro dato que Francisco recuerda con claridad por el trasiego de guardias civiles y soldados que, a menudo, pasaban por una carretera cercana.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; Pero en relaci\u00f3n a la ubicaci\u00f3n de este cortijo en donde habitaban los soldados, y cuya techumbre se hundi\u00f3 una noche, a\u00fan me surgen algunas dudas derivadas de las imprecisiones en los recuerdos del Francisco ni\u00f1o. Por ejemplo: dice, que el cortijo se ve\u00eda desde Marmolejo y que ten\u00eda olivos cercanos; que \u00e9l march\u00f3 solo desde la salida del pueblo hasta el cortijo cuando vio llegar a su padre. Ello implicar\u00eda la posibilidad de que se tratase del Molino Quemado, \u00fanica caser\u00eda, por estos a\u00f1os, cercana a Marmolejo en la direcci\u00f3n de And\u00fajar y con olivos pr\u00f3ximos, seg\u00fan los recuerdos de Francisco. Desde ah\u00ed, a la zona de trincheras habr\u00eda un trecho de m\u00e1s de un kil\u00f3metro y medio, y&nbsp; los soldados lo andar\u00edan previsiblemente a trav\u00e9s de toda la loma de olivos conocida como del \u201cMolino Quemado\u201d para llegar hasta los altos de Ahumada, en donde empiezan ya a otearse con suficiente nitidez el Santuario y la ciudad de And\u00fajar.<\/p>\n\n\n\n<p>He de apuntar que en Marmolejo existieron, adem\u00e1s, otros puntos en los que se realiz\u00f3 vigilancia con soldados durante los a\u00f1os 1937 a 1939. Junto a esta trinchera&nbsp; donde Francisco pas\u00f3 su ni\u00f1ez, fundamentalmente encargada de controlar el acceso al pueblo desde la carretera de And\u00fajar, destacaron igualmente otros puestos de vigilancia sobre el cerro San Crist\u00f3bal, altos de Ropero por fuente del Cuerno y cerro de Las Monjas, cuyo cometido consisti\u00f3 en controlar las posibles entradas de tropas enemigas a trav\u00e9s del Valle del Guadalquivir. Finalmente se completaba el sistema defensivo republicano con la larga l\u00ednea de&nbsp; trincheras de casi dos kil\u00f3metros construida sobre el cauce del Guadalquivir, en su margen derecha, aguas&nbsp; abajo de la huerta del Carmen, con vistas hacia la Aragonesa. Esta l\u00ednea defensiva arrancaba desde las cumbres de los laderones de la casilla de Goyete, (donde a\u00fan se conserva un puesto de vigilancia para controlar el paso del r\u00edo por el antiguo vado de la Huerta del Carmen), y continuaba por las laderas de los Algarbes, Boca del R\u00edo, para finalizar en los laderones del arroyo de los Caros, dando vistas al r\u00edo Yeguas y al pago montore\u00f1o del Charco del Novillo.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_abaebd4d0d5cd3c18c7cf101479350fe.jpg\/v1\/fill\/w_703,h_378,al_c,q_80,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_abaebd4d0d5cd3c18c7cf101479350fe.jpg\" alt=\"\" width=\"517\" height=\"278\"\/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.wixstatic.com\/media\/7e23fc_ae1434256c249ad492fdf92611ce23fc.jpg\/v1\/fill\/w_1196,h_378,al_c,q_85,usm_0.66_1.00_0.01,enc_auto\/7e23fc_ae1434256c249ad492fdf92611ce23fc.jpg\" alt=\"\" width=\"839\" height=\"265\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Desde las trincheras de Los Algarbes se controlaba el tr\u00e1nsito de personas y tropas por el valle del Guadalquivir. A la derecha, foto de uno de los refugios excavados en las laderas de los Algarbes por el Batall\u00f3n de Fortificaciones republicano.<br>Fuente: Manuel Perales.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;\u201cHacia 1938&nbsp; el padre de Francisco pudo, al fin, escribir una carta a su mujer a trav\u00e9s de la Cruz Roja, de manera que Br\u00edgida supo al fin que su marido y su hijo estaban vivos y juntos, ya que no hab\u00eda tenido noticias de ellos desde la estampida de M\u00e1laga. Probablemente hacia finales de ese a\u00f1o, licenciaron al padre y juntos marcharon a Murcia, ciudad que todav\u00eda estaba bajo mando republicano. All\u00ed su padre se dedic\u00f3 a la venta de productos que compraba en la huerta murciana mientras que \u00e9l, ya con 12 a\u00f1os, hac\u00eda recados y ayudaba a la se\u00f1ora de la familia que los acogi\u00f3 desinteresadamente en su casa. Dolores D\u00edaz Ayala y Antonio Mart\u00ednez Gonz\u00e1lez eran los nombres de las dos personas que, generosamente, acogieron a nuestros dos protagonistas en su casa y para los que Francisco s\u00f3lo tiene palabras de agradecimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez finaliz\u00f3 la guerra, volvieron a Estepa en tren hasta La Roda de Andaluc\u00eda. Su padre no tuvo miedo de volver, pero lo cierto es que nada m\u00e1s llegar, lo metieron preso un tiempo. \u00c9l que era ya un muchacho, escuchaba a los muchachos murmurar \u201cese es el rojillo, el que estaba perdido\u201d, cuando lo ve\u00edan pasar. Pero poco a poco las aguas fueron volviendo a su cauce, su padre sali\u00f3 de prisi\u00f3n y aunque nunca volvi\u00f3 a trabajar en el Ayuntamiento, se gan\u00f3 la vida junto a su madre con un puesto en la plaza de Abastos de Estepa. Vicente y Br\u00edgida tuvieron dos hijos m\u00e1s, y la normalidad comenz\u00f3 a recuperarse poco a poco\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u200b<\/p>\n\n\n\n<p>\u200b<strong>Notas<\/strong>:<br>(1) Art\u00edculo publicado el d\u00eda 7 de agosto de 2011 en \u201cEl Digital de la Sierra Sur de Sevilla\u201d, por Remedios Camero.<br>(2) Fue el mote con que era conocido en Marmolejo el aviador del ej\u00e9rcito sublevado Carlos Haya. La provisi\u00f3n de alimentos y medicamentos (70 toneladas desde C\u00f3rdoba y unas 80 desde Sevilla) a los guardias civiles y familiares refugiados en el Santuario del Cabezo (unas 1200 personas), se realiz\u00f3 por las tropas de Franco por el aire ya que por carretera era imposible debido al asedio de las tropas republicanas que pretend\u00edan forzar as\u00ed la rendici\u00f3n de Cort\u00e9s. Dada la imposibilidad, por otro lado, de usar paraca\u00eddas por la peque\u00f1ez del reducto a abastecer, se decidi\u00f3 utilizar dos t\u00e9cnicas: una, lanzarse en picado hacia el objetivo para aproximarse lo m\u00e1s posible, y otra la t\u00e9cnica del pavo para las provisiones m\u00e1s delicadas y de poco peso (medicamentos). Esta \u00faltima t\u00e9cnica consist\u00eda en soltar pavos, a los que previamente se les hab\u00edan atado las provisiones, desde la vertical del objetivo y con su fren\u00e9tico aleteo, que no les permit\u00eda volar pero si frenar la ca\u00edda, aterrizar sin romper la carga. Adem\u00e1s este curioso paraca\u00eddas tambi\u00e9n se pod\u00eda comer. El aviador Carlos Haya fue uno de los que m\u00e1s servicios hizo de entre los 157 que se realizaron. Gracias a estos vuelos los sitiados aguantaron 9 meses, hasta el 1 de mayo de 1937 en que el Santuario fue tomado por las tropas republicanas. Fuente: Javier Sanz en \u201cHistorias de la Historia\u201d. Esta misma t\u00e9cnica me fue ratificada por el marmoleje\u00f1o Juan Mart\u00ednez Cano, miliciano republicano presente en el asedio al Santuario.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>-Manuel Perales Sol\u00eds-\u200b \ufeff \ufeffCoincidiendo con el 75 aniversario del golpe de estado del general Franco cuya consecuencia inmediata ser\u00eda el estallido de la Guerra Civil, se public\u00f3 en&nbsp; agosto de 2011, en el diario digital de la Sierra Sur sevillana,&nbsp;&nbsp; un interesante art\u00edculo sobre la experiencia vivida por el estepe\u00f1o Francisco Reina Aguilar en [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"elementor_theme","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-111","page","type-page","status-publish","hentry"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v25.2 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Francisco Reina Aguilar: un ni\u00f1o estepe\u00f1o en las trincheras de Marmolejo.\u200b - El lugar de Marmolejo<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/lugardemarmolejo.es\/?page_id=111\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Francisco Reina Aguilar: un ni\u00f1o estepe\u00f1o en las trincheras de Marmolejo.\u200b - El lugar de Marmolejo\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"-Manuel Perales Sol\u00eds-\u200b \ufeff \ufeffCoincidiendo con el 75 aniversario del golpe de estado del general Franco cuya consecuencia inmediata ser\u00eda el estallido de la Guerra Civil, se public\u00f3 en&nbsp; 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